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japón oeste // día 1
Para salir de Tokio con dirección a la región de Chubu siguiendo carreteras nacionales hay dos opciones: nacional 1 o nacional 246. A la altura de Numazu, una vez pasada la península de Izu se convierten en una sola, la nacional uno, por lo que la diferencia estriba entre atravesar el puerto de Hakone siguiendo la uno, o dar un pequeño rodeo al puerto siguiendo la 246. Siendo como era un soleado domingo, decidí evitar a los domingueros que infestan la carretera uno dirección a Yokohama y Hakone, optando por una 246 que para mi sorpresa apenas presentaba tráfico.
La salida de Tokio es bastante monótona. Una sucesión interminable de edificios de viviendas, restaurantes y autopistas elevadas que lo mismo van paralelas a la carretera, o desaparecen y reaparecen sin lógica aparente. Sólo a la altura de Atsugi, a unos cincuenta kilómetros de la capital, el paisaje muestra signos de cambio. Quizás por la cercanía de la base aérea norteamericana, Atsugi presenta el aspecto de un pueblo grande de los suburbios americanos. Restaurantes drive-thru por doquier, profusión de letreros en inglés, y cierta amplitud en la distribución de las calles en donde algún descampado se mantiene estoico contra el furor inmobiliario de una zona no tan lejana a Tokio. Y no sólo el paisaje, también la gente de este lugar, que he podido conocer en otras ocasiones, es de un proselitismo yankee sorprendente incluso para la media japonesa.
Pasado Atsugi la atmósfera se dilata y por fin el olor a campo se hace notar. Son las zonas de montaña de Oyama y Naeba, zonas verdes de la prefectura de Shizuoka, famosas por sus ríos, zonas de camping, y en el caso de Naeba, por un outlet (centro comercial de descuento) que es lugar de peregrinaje obligado para miles de tokiotas a la búsqueda de gangas.

Mar de Enshu-nada, a la altura de Hamamatsu, prefectura de Shizuoka
Una vez pasado Numazu, me encontré con una estampa típica del sudeste asiático: la de campos de arroz flanqueados por enormes fábricas expeliendo humo. Tradición y progreso. Me encontraba en Fuji. Pese a su nombre, tomado de la famosa y cercana montaña, son raros los días que la famosa silueta del monte consigue traspasar la contaminación de la ciudad. Un conjunto interminable de fábricas, que convierte el paso por esta ciudad en una desagradable experiencia de olores desagradables, hollín en suspensión y un opresivo ambiente que desde luego no huele a progreso, sino a revolución industrial. Afortunadamente, una vez pasado este pueblo, la carretra se abre a la bahía de Suruga, y la brisa del mar refresca los poco antes oprimidos pulmones. Recuperado el aliento, atravesé Shizuoka y los dos grandes ríos que la flanquean, el Oigawa y el Tenryogawa. Siguiendo por la ruta, llegué a Hamamatsu y al lago Hamana, originalmente un lago de agua dulce, que por diversas causas naturales se mezcló con las saladas aguas del cercano mar de Enshu-nada. Famoso por sus anguilas y su diversidad natural, Hamamatsu es también una zona que alberga una de las mayores comunidades brasileras de Japón, que se hace notar a base de restaurantes y locales patrios, además de anuncios bilingües que denotan una mezcla atípica en la homogeneidad de este país.
A unos 50 km de Nagoya localicé dos camping en la guía Mapple situados en Kotamachi. Según la guía eran camping salvajes y gratuitos (literalmente), por lo que sin duda el lugar perfecto para pasar la noche. Tras casi dos horas de búsqueda entre caminos de montaña, encontré un hotel y tras preguntar me dijeron que ambos camping llevaban cerrados un par de años y que era imposible acceder a ellos. Primer punto negro de una guía edición del 2008, que de actualizada sólo tiene las tapas. No habiendo por la zona más lugares de acampada, decidí ir al Albergue juvenil de Nagoya. In extremis conseguí llegar a las once de la noche, justo en el mismo momento en que acaban de cerrar la puerta. Suerte que se apiadaron de mi y me dieron habitación para poder pasar la noche, aunque desperdiciar una bonita noche entre cuatro paredes no me hacía augurar nada bueno.
Tiempo de viaje: 11h
Alojamiento: 4400 yen
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