Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y disgresivas de una vida en Tokio

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peregrino en Shikoku II

Orígenes

Poco se sabe de los orígenes de este peregrinaje por la isla de Shikoku, aunque sin duda comenzó muerto Kobo Daishi. Enterados de la santidad y de unas hazañas magnificadas por el tiempo y la distancia, mucha gente se dirigía al Monte Koya con la intención de honrar al santo. Situado en la provincia de Kii, cercano a Osaka, este monte sagrado representaba un desvío en lo que se conocía como Kumano Kaido, una ruta que desde Kioto conectaba con Kumano, lugar donde se honraba a Kannon, una divinidad budista especialmente importante en Japón. El camino, entre otros lugares sagrados, incluía 33 templos dedicados a esta deidad, y era recorrido desde nobles a emperadores, pasando por campesinos, todos ellos juntos en una transitada ruta que según el folclore popular se asemejaba a una columna de hormigas. Varios emperadores realizaron el peregrinaje varias veces, no sólo como ejercicio de penitencia, sino como una vía de escape de la opresiva vida de la corte, que abría posibilidades de aventura al visitar una por entonces aislada e inaccesible península. Quizás muchos peregrinos de este camino se desviarían al monte Koya en donde aprenderían que el lugar donde Kobo Daishi alcanzó la iluminación no fue en esa inaccesible montaña, sino en su tierra natal, Shikoku. Quizá incluso los propios monjes del monte Koya intentarían emular los pasos de su maestro, animando a otros peregrinos a iniciar el camino por unas tierras más desconocidas que la península de Kii.

¿Cómo se formó este peregrinaje que recorre el contorno de Shikoku? La leyenda habla de Emon Saburo, el primer peregrino que fue recorriendo templo tras templo siguiendo a Kobo Daishi, aunque si hacemos un análisis más lógico es posible fijar algunos lugares donde inevitablemente debería de pasar el camino. Por ejemplo, el lugar donde nació Kobo Daishi debería de ocupar un lugar prioritario, así como algunos de los templos que el mencionó explícitamente como lugares de práctica ascética, incluido Ashizuri, famoso lugar de ascetas que ya existía antes de Kobo Daishi. Otros templos a incluir serían los cuatro Kokubun-ji, o templos estatales establecidos en cada capital de provincia por orden imperial del 714. Con estos templos tendríamos establecida una ruta a lo largo de toda la isla, que bien por cuestiones geográficas, logísticas o religiosas, iría incorporando nuevos templos y paradas. Y sin embargo, poco se sabe del por que de los 88 templos, de su numeración, y del sentido en el que hay que realizar el peregrinaje.

Un vistazo general al mapa revela que los templos están numerados siguiendo el sentido de las agujas del reloj, una numeración que fue motivo de polémica y que dejó a muchos templos importantes fuera de la ruta oficial. A estos templos se les conoce como bangai, muchos de los cuales poseen alguna leyenda relacionada con Kobo Daishi, o encierran alguna historia en particular que los hace dignos de haber sido incluidos. De hecho, de entre los 200 templos bangai de la isla, hay veinte considerados de visita obligada pese a no estar incluidos en el peregrinaje. Templos que elevan el número a 108, un número cargado de una gran simbología budista: 108 es el número de campanadas con la que los templos japoneses reciben el año nuevo. Una campanada por cada tentación que el hombre debe de superar para alcanzar el nirvana. Es también el número de cuentas que tienen los rosarios de algunas sectas budistas, y un número que se repite en los escalones que conducen a la entrada de muchos templos.

Sin embargo, en la primera referencia escrita de este peregrinaje la lista de templos era de 94, y en ningún caso estaban numerados. Esta primera referencia fue fruto del trabajo de Shinnen, un peregrino que tras realizar varias veces el camino, vió que era necesario crear un pequeña guía que orientara a los peregrinos no sólo por los caminos a tomar (o a evitar), sino que ofreciera también información de los templos, las deidades a las que estaban dedicados, y la forma correcta de dirigirse a ellas. El primer manuscrito vio la luz en 1685, y consciente Shinnen de las imprecisiones y falta de información de su propio trabajo, decidió ir hasta el monte Koya para pedir consejo. Allí, un monje llamado Jakuhon completó parte de la información que faltaba, y encargó a tres monjes que acompañaran a Shinnen en un nuevo peregrinaje con el objetivo de obtener más información, así como una ilustración de cada templo. Finalmente, la edición definitiva vió la luz en 1689, convirtiéndose rápidamente en la guía oficial del peregrinaje, y en un documento único para ayudarnos a entender como fueron los orígenes de este peregrinaje. La fama que alcanzó esta guía se refleja en los numerosos plagios en ediciones más baratas, destinadas a aquellos que no podían permitirse el lujo de hacerse con los siete cuidados volúmenes originales.

En esta primera guía oficial del peregrinaje, Jakuhon redujo a 88 la lista de templos “oficiales” sin ninguna razón aparente. Con el tiempo numerosas teorías han intentado explicar el origen de este número, aunque ninguna ha terminado de imponerse del todo. Según las escrituras del budismo Mahayana, son 88 las pasiones que tientan al hombre, y con la visita a cada templo se elimina una de ellas. Otra de las explicaciones tiene que ver con la tradición sintoísta del yakudoshi, o la creencia en que hay ciertas edades en el hombre propensas a la mala suerte. Normalmente, las edades “malditas” para el hombre son a los 25, 42 y 61 años, mientras que para las mujeres son a los 19, 33 y 37 años. Esta tradición se ha incorporado a los ritos budistas, y muchos templos del camino proponen retos para evitar la mala suerte cuando se llega a esas aciagas edades. Hay tramos de escaleras que tienen el mismo número de peldaños que el de alguna de estas edades, y el peregrino debe depositar una moneda en cada peldaño para evitar así la mala suerte. A los 42 y a los 33 años la mala suerte es especialmente aciaga, números que sumados a 13, la edad de mala suerte infantil para ambos sexos, dan como resultado 88, el número de templos del peregrinaje. Hay más explicaciones que pueden encontrarse a lo largo del camino, como la que la superposición de los caracteres chinos del número 88 (八十八) dan como resultado el ideograma arroz(米); o la que habla de que ocho eran los lugares sagrados budistas de la India, y que por tanto el número de templos tenía que ser múltiplo de ocho. O los que ven en este número una réplica a los 88 lugares sagrados por los que pasaba el peregrinaje a Kumano. Explicaciones todas que tratan de encontrar sentido a un número cargado de simbología.

Otra de las discrepancias gira en torno al comienzo del peregrinaje. Jakuhon marcó el inicio en el templo situado en el lugar de nacimiento de Kobo Daishi, hoy templo número setenta y cinco. Entonces, ¿por qué hoy en día no se empieza desde ese templo?. La razón esgrimida es que mucha gente antes de emprender el peregrinaje se encomendaba a Kobo Daishi en el monte Koya, y una vez que cruzaban desde Honshu hasta Shikoku para empezar el peregrinaje, el hoy el templo número uno era el primer templo que se encontraban los peregrinos. Sin embargo, el lugar de inicio no es relevante. Se puede empezar desde cualquier templo, y así lo hacen los peregrinos llegados de Kyushu empezando por el extremo oeste, o los propios habitantes de Shikoku que empiezan el camino por el templo más cercano a su casa. Incluso no es necesario seguir el orden de los templos en el sentido de las agujas del reloj ni consecutivamente, por mucho que se haya popularizado la creencia de que hacer el camino en el sentido contrario pueda servir para ver el espíritu de algún ser querido. De hecho, incluso los templos no son relevantes. Y es que si ha habido una enseñanza que se ha transmitido de generación en generación de peregrinos, es que lo verdaderamente importante es la enseñanza vital obtenida al recorrer el camino entre los templos.

::: escrito en Abril 7, 2008 08:00 PM |

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