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peregrino en Shikoku
Introducción
Paradójicamente, para muchos el peregrinaje de los 88-templos de Shikoku no comienza en la isla del mismo nombre, sino en la cercana y principal isla de Honshu. En concreto en el Monte Koya, centro neurálgico de la orden budista creada por Kobo Daishi, y lugar en donde reposan sus cenizas. Es por tanto el Monte Koya el fin, el punto último, como bien sabía Kobo Daishi en la primavera del año 835 cuando, tras volver de un viaje que presagiaba a despedida de la imperial Kyoto, anunció el día de su muerte, y el emplazamiento donde deberían descansar sus cenizas: el monte Koya.
El peregrinaje de la isla de Shikoku debe de empezar por el principio, por la tierra que vió nacer a este monje budista llamado Kukai, antes de que un edicto imperial póstumo del 921 cambiara su nombre por el más conocido como Kobo Daishi. Título que le elevó a la categoría de santo nacional e indiscutible figura mística del país. Kobo significa “transmitir ampliamente las enseñanzas del budismo” mientras que Daishi siginifica “gran maestro”, y aunque ha habido muchos monjes con ese título, la simple mención de Daishi hoy en día evoca la de Kobo Daishi, el más grande de todos, y por tanto único merecedor de ese sobrenombre. Fue en Shikoku, en sus profundos bosques, sus inaccesibles montañas, o en los abruptos acantilados que dan al mar, donde Kukai descubrió el ascetismo, y el camino que debería de llevarle a su santificación. A pesar de toda la santidad y leyenda que le rodean, Kukai simplemente fue un hombre adelantado a su tiempo, un Da Vinci japonés que sobresalió en campos tan diversos como la pintura, la caligrafía, la ingeniería civil o la poesía, además de ser un gran pensador cuyas enseñanzas, algo diferentes a las que imperaban en la época, formaron una secta que es hoy en día una de las más importantes de Japón: el budismo Shingon. Acercarnos a la figura de este ilustrado personaje no es un acto de fe ni fruto de una motivación religiosa. Es simplemente la indagación en la figura de un hombre que supo entender la idiosincrasia de su pueblo, cuyas raíces encontró en sus largos e incansables viajes por la isla de Shikoku. Un peregrinaje, que despojado de toda su carga religiosa, es un forma de introspección y de conocimiento de una realidad humana que no entiende de naciones ni de banales construcciones religiosas.
El objeto de este relato no es por tanto el de ofrecer una detallada descripción de los templos ni de las divinidades a las que honran, para ese fin existen numerosos libros en japonés, e incluso una guía en inglés. Tampoco será un guía detallada de información práctica sobre el peregrinaje. Para eso también existen numerosas guías especializadas acompañadas de excelentes mapas, imprescindibles para acometer el peregrinaje a pie, pero útiles también para ahorrar tiempo cuando se conduce por carreteras comarcales. Por supuesto la figura de Kobo Daishi estará omnipresente en este viaje, no en vano la inscripción en sánscrito y japonés que a modo de amuleto acompaña al peregrino en todo el viaje, reza “dogyo ninin”, que se puede traducir como “dos haciendo el camino” en referencia a que Kobo Daishi siempre te acompaña. Pero tampoco pretende este texto ser una biografía fiel de Kobo Daishi, ni un repositorio de sus enseñanzas budistas. Este relato simplemente pretenderá ofrecer mi mirada sobre este especial camino que por casi dos mil kilómetros me llevó por lugares sagrados, recónditos templos, e inaccesibles caminos. Un peregrinaje cargado de reminiscencias históricas, que es parte indisoluble del espíritu japonés. Un camino que debido a la falta de material en castellano, creo que merece la pena contarse.
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Comentarios para: "peregrino en Shikoku"
Ya estás tardando, que a la próxima me voy contigo
q tal , mira soy de argentina .
tengo 28 años y me voy a japon en junio
tu de donde eres?
te puedo contactar para q me ayudes en mi viaje, se q soy un extraño, pero la esperanza nunca se pierde.
saludos
muy bueno el flog
Merece la pena leerlo. Gracias.
que tal nene¡¡¡¡
ya leí tu mail, asi que como veo que le prestas mas atención a esto jeje, te escribo por aqui :D.
que con eso de que vuelves pronto tendremos que hacer maravillas por ir a verte este verano.
un abrazo tio y cuidate mucho.
por cierto muy bueno el blog, y no es porque sea tuyo :P