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documenta
"del país feliz, de la casa de la gominola en la calle de la piruleta"
Si sacamos de contexto esta mítica frase de Homer Simpson, bien podría servirnos para definir en lo que se ha convertido Japón. Un partido único, inamovible, que en su más de medio siglo en el poder ha ido tejiendo una fina red de censura informativa sin que a nadie parezca importarle. Al contrario que en Estados Unidos, aquí no hay un fondo religioso ni una paranoia terrorista que "justifique" la censura. Y lamentablemente, tampoco hay voces antisistema con cierto impacto mediático que ejerzan de reprimida conciencia o de minoritaria alternativa.
El pasado mayo tuvo lugar en la Universidad de Michigan un curioso encuentro entre Michael Moore, y el que podría haber sido su homólogo japonés: Hara Kazuo.
Con sólo 6 documentales en más de treinta años de trayectoria, Hara es considerado uno de los grandes documentalistas japoneses, tras Kamei Fumio, gracias principalmente a su documental de 1987 "La marcha de la armada de dios" (yuki yukite shingun / ゆきゆきて神軍), que sigue al famoso activista político Okuzaki Kenzo en su cruzada por dilucidar la responsibilidad política del emperador Hirohito (de hecho fue encarcelado por tirarle unas bolas de pachinko), y principalmente en sacar a la luz ciertos hechos de canibalismo que realizaron sus compañeros del ejército japonés en Nueva Guinea. El documental es quizás una de las obras más importantes antisistema realizadas en Japón, situado un escalón por encima de otros documentales denuncia como los realizados por Oshima Nagisa, o por las pelícuas de Okamoto Kihachi. Un documental tejido en torno a la fuerte figura de Okuzaki, incansable en su lucha por dilucidar la verdad, y por mostrar a sus desmemoriados compatriotas la verdad del guerra del pacífico. Aunque el proyecto pasó por varias manos (incluidas las de Oshima) antes de llegar a Hara, y tuvo varios problemas de distribución, en su momento tuvo un impacto mediático comparable al de los documentales de Moore, aunque fue un efecto efímero, ya que hoy día es un documental difícil de encontrar, y mucho más conocido y exhibido en el extranjero que en el propio Japón, cuando en mi opinión debería de ser visionado de forma obligatoria en los institutos.
Lamentablemente a Hara le faltó valor para seguir la línea de documentales políticos, siendo este el único en su filmografía. Y es que por mucho que se diga que "Extreme Private Eros, love song 1974" (Gokushiteki erosu: Renka 1974 / 極私的エロス・恋歌1974) es un documental político en torno a una feminista radical, ex- del propio Hara, basta con verlo para convencerse de que la política ocupa un lugar un tanto marginal. Así tras el que fue su gran éxito, y el que le podría haber convertido en un agitador político que condensase parte del resentimiento japonés de posguerra, Hara continuó con sus un tanto "morbosos" documentales sobre enfermos terminales o disminuidos físicos o psicológicos. Documentales crudos en donde no se esconde ningún detalle, y en donde muchas veces estremecen la crudeza de las imágenes. Pese a todo, es innegable que la corta filmografía de Hara goza de una libertad de expresión que hoy en día sería inimaginable. Aunque hay directores que tocan en sus documentales polémicos temas políticos, en realidad no se salen de las reglas del juego, y sus documentales carecen de la fuerza -no ya visual- sino también política de los documentales japoneses de los sesenta. De los últimos años destaca el documental de Yutaka Tsuchiya, conocido activista de izquierda, sobre la banda de ultra-derecha "El nuevo dios" (atarashi kamisama / 新神様), que da nombre al documental. Lejos de indagar en las fuentes del creciente giro a la ultraderecha de la política japonesa, muestra la debilidad ideológica de los jóvenes japoneses, incapaces de sostener una tesis política, y entregados a la causa simplemente por una mezcla de gregarismo típico japonés sostenido por la fuerza de una rancia simbología imperialista. Un documetal que simplemente es un triunfo más de la censura, al mostrar a unos jóvenes a los que se les permite todo mientras son jóvenes, a sabiendas que luego entraran como borregos al sistema.
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Comentarios para: "documenta"
Estoy de acuerdo y me alegra leer estre tanta basura algo tan inciso y coherente sobre la sociedad japonesa.
Como algo anecdotico me gustaria contar lo siguiente.
Estando en el bullicioso y centrico barrio de Umeda, una de las zonas comerciales de Osaka, con ciero grupo de japoneses que van de independientes, pintando en la calle y vendiendo la obra "a lo manta" en un puente donde se reunen los fines de semana multitud de grupos musicales para hacer unas pelillas y disfrutar.
Llegaron unos polis pidiendonos con brusquedad que desalojaramos y que dejaran de tocar. Esto que a mi me parecio una invasion de mis derechos,
a ellos les parecio normal y hata bien hecho!
No me sorprende lo que cuentas, ya que no se puede tocar en cualquier sitio, sólo donde te dejan. Por ejemplo, en toda la prefectura de Chiba está prohibido tocar en la calle salvo en los alrededores de la estación de Kashiwa.
Y en ciertos sitios es una buena medida, porque vista la cantidad de equipo que tienen (amplificadores, altavoces, generadores...) más que tocar en la calle en plan "unplugged", dan sonoros conciertos.