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béisbol
El deporte rey en Japón no es el sumo. De hecho, vive en sus momentos más bajos con un campeonato plagado de extranjeros, una alarmante falta de niños japoneses en las pruebas de reclutamiento, y unos campeones foráneos sin respeto por las tradiciones ni los compromisos. Todavía resuena el culebrón de este verano en el que el gran campeón mongol Asashoryu regresó a su país con la excusa de recuperarse de una lesión en el brazo, para luego difundirse por televisión que en vez de descansar se dedicó a jugar al fútbol y atender diversos compromisos comerciales no pactados con anterioridad. El desafio le valió para ser el primer luchador de la historia en ser suspendido. Un castigo excesivo que para muchos es reflejo de la impotencia de los japoneses por ver su deporte nacional mancillado por extranjeros.
Al menos a los japoneses siempre les quedará el béisbol, verdero deporte rey introducido en 1873, y del que son los actuales campeones del mundo al vencer con un equipo plagado de estrellas, a un sufrido equipo cubano de jugadores no profesionales. Basta con ver la cantidad de campos de béisbol que hay en Japón, o la cobertura mediática que se da al campeonato de béisbol de institutos para figurarse la importancia de un deporte con el que todos los niños sueñan, y que todos practican incluso en los pequeños parques agostados entre bloques de hormigón.

Aunque a mi el béisbol ya me dejó indiferente cuando lo vi por vez primera en Estados Unidos, decidí aceptar una invitación para pasar cuatro horas de tedio en el Tokyo Dome viendo un partido entre los Yomiuri Giants (equipo local) y los Chunichi Dragons, orgullo de Nagoya. En seguida se me puso en la disquisición de a que equipo iba a animar, y optando por el lado romántico me ví por unos segundos como Hoshino, el personaje de "Kafka en la orilla" de Murakami Haruki: "with a ponytail, a pierced ear, and a Chunichi Dragons baseball team cap". Pero ante las amenzas de un posible linchamiento de mi persona por parte de los exaltados fans de los Giants, desistí la idea de animar a los dragons. Cierto es que los aficionados de los Giants (y del béisbol en general) viven los partidos con una intensidad a priori inusual en Japón, pero parece impensable ver a esta gente como exaltados y violentos ultras futboleros al estilo europeo. De hecho, había muchos aficionados a los Dragons en las gradas que animaban en perfecta armonía con los hinchas rivales. ¿Qué como es posible? Durante todo el partido hay un tono monocorde de ánimo en plan galeras romanas compartido por ambas aficiones. Sólo en momentos puntuales se interrumpe para animar a determinados jugadores, celebrar algunas jugadas o cantar los himnos del partido. Todo en perfecto orden y sin necesidad de insultar al equipo rival, o competir a ver quién arma más bulla. Con orden, pese a que la cerveza fluye y fluye de la mano de jovencitas sonrientes que con un tanque en la espalda se ofrecen prestas a rellenarte el vaso por cinco euros.
Del partido, los Giants ganaron y actualmente son los campeones de la División Central, auqnue todavía queda liga por delante.
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Comentarios para: "béisbol "
el béisbol jamas lo entendi mejor dicho digeri, en el Perú solo lo juegan los de la colonia japonesa, ellos representan al Perú en los campeonatos locales... es gracioso ver al equipo de béisbol de Perú porque la mayoria tienen apellidos japoneses.
personalmente me encanta el baseball... aunque no soy muy nueno...
creo que fue el año pasado cuando con mi madre celbramos la victoria de Japon por sobre Cuba por el titulo de campeon mundial...
me encanta..
xaop