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Octubre 16, 2007
I want to ride my bicycle
De siempre han existido las publicaciones especializadas en el mundo de la bicicleta, aquellas enfocadas a un sector relacionado con la competición, o que vive la bicicleta no como una forma de desplazamiento urbano sino como un exigente deporte. Sin embargo, en algo menos de un año han aparecido varias revistas que muy en el espíritu LOHAS apuestan por la bicicleta como una forma de turismo urbano, o como una oportunidad recreacional y dominguera de hacer deporte.
Con la excusa de la movildiad de la bicicleta, los recorridos gastronómico-culturales por los distintos barrios de Tokio ven ampliados su radio de acción, permitiendo reciclar una abundante información que ya existía en la forma de otras revistas. La receta parece funcionar, y cada vez son más las personas que aprovechando el cierre dominical de las grandes avenidas de Ginza, Akihabara y del palacio imperial, deciden meter sus pequeñas bicicletas en el maletero, y sacarlas luego una vez en el sitio para recorrer el escaso kilómetro robado a la circulación. Sin duda es sólo una pose esnob de aquellos que se creen a la última.

La realidad del velocípedo en Tokio no se corresponde en absoluto con la optimista mirada de las revistas. Pese a la gran cantidad de bicicletas apiladas frente a las estaciones de tren y metro, la bicleta no representa ninguna alternativa ecológica de transporte. Hasta el reciente boom, la bicicleta en Tokio se concebía como un medio de transporte para arañar unos minutos al recorrido de la estación a casa, o para hacer cómodamente la compra en el supermercado local cargando las viandas en la cesta al efecto. E incluso ahora, sigue siendo raro ver ciclistas recorriendo medias distancias o mezclándose con el tráfico, salvo algunos intrépidos mensajeros en el centro financiero en torno al palacio imperial. Los cicloturistas están prácticamente condenados a moverse en los alrededores de Tokio, ya que sólo se puede cargar una bicicleta en el transporte público si va parcialmente desmontada y totalmente envuelta en una especial y cara funda. Resigandos entonces a recorrer Tokio, la triste noticia es que no existen prácticamtente carriles bicis en la ciudad, a no ser que se considere carril bici al paso para bicicletas que hay en algunos semáforos. Y si aún así estos aventureros del asfalto deciden afrontar un recorrido medio armados con su luz frontal (ahora obligatoria), mejor hacerlo por la carretera. Ir entre los coches es mucho más seguro que ir sorteando peatones a timbrazos.
Y para esos domingos soleados con ganas de estirar las piernas, sin duda el mejor recorrido es acercarse a alguno de los grandes ríos que surcan la capital (Arakawa, Tamagawa. Sumida...), y rodar veloz y tranquilamente por su pavimentada ribera libre de coches.
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Nuevas revistas
-『自転車人』
-『自転車生活』
- Número de 「Brutus」
Octubre 11, 2007
escapada // Izu
Más de un año ha tenido que pasar desde aquel viaje por Tohoku y Hokkaido, para que por fin David se haya podido unir con su flamante montura a una escapada de Tokio. Vino también Emilio, nuevo en esto de las escapadas, aunque tras el "aguado" parto ya es todo un veterano. No fue la única novedad, ya que esta vez nuestras espaldas iban bien resguardadas...
Si al este de Tokio esta la península de Chiba, al oeste se encuentra la de Izu, famosa por sus playas, sus aguas termales, y por ser uno de los destinos favoritos de los japoneses en cuanto a pequeños viajes se refiere. Está bien comunicada con Tokio por shinkansen (tren de alta velocidad), autopista, y por autovías que aún siendo de pago resultan más baratas que las autopistas. Aunque la predicción del tiempo parecía que no nos iba a acompañar, aprovechando el lunes festivo (día del deporte) decidimos arriesgarnos y salir hacia Shimoda una soleada mañana de domingo.
Fue un viaje placentero y tranquilo con parada en Atami para comer, disfrutando de una carretera (135) que bordeando la costa ofrecía bellos paisajes del mar, de pequeños pueblos de pescadores, o de colinas cubiertas de verde. En Shimoda degustamos en un izakaya local (bar) los famosos pescados de la zona, y tras la cena y el baño de rigor en las aguas termales de la pensión, caímos rendidos en los futones, sin ser apenas conscientes de que nos tocaba pasar la noche en un siniestro sitio que recordaba a la película "El resplandor".
Sanos y salvos nos despertamos con el ruido de los obreros trabajando en ese hotel a medio construir, y tras el desayuno estilo japonés nos armamos de valor para afrontar el viaje en una lluviosa mañana de lunes. Lo que era un chirimiri derivó en una tormenta que nos hizo parar en una gasolinera para replantearnos la ruta. Desistimos finalmente de bajar hasta Irozaki, la zona de acantilados del sur de Izu y nos dirigimos directamente a las aguas termales de Oodaru. La perspectiva de un baño caliente fue el aliento que consiguió volver a poner en marcha nuestros cuerpos entumecidos.

Oodaru onsen está situado bajo la curiosa carretera en espiral conocida como Kawazu Nanadaru, puente que marca el comienzo de la zona conocida como de las siete cascadas. Son unos parajes muy familiares para mi que he visitado repetidas veces, siempre con el oculto deseo de impregnarme de la misma belleza que cautivó a un joven Kawabata Yasunari, y que le llevó a escribir unas de las más bellas páginas de toda su obra: el pequeño relato de la bailarina de Izu (Izu no odoriko). Aunque esta vez no pudimos adentrarnos en los bellos parajes salpicados de cascadas de Amagi, disfrutamos de una reconfortante comida en un ryokan junto a las aguas termales, y por supuesto de un baño bajo la lluvia sobrecogidos por la belleza de una cascada que con su sonido amplificado por el abrupto valle, invita más que nunca a buscar resguardo en las calientes aguas exteriores, o en las más apacibles de las grutas.
Renovados y con la desidia de tener que conducir bajo la lluvia emprendimos el viaje de vuelta a Tokio. Para nuestra sorpresa pronto dejó de llover, y el viaje recuperó parte de su encanto. Y salvo un enorme embotellamiento a la salida de Odawara, fue un viaje de tráfico fluido y rápido. Rápido como el pasar del tiempo en Izu...
Duración del viaje: 2 días
Alojamiento: 3700 yen
Octubre 10, 2007
in rain_bows
Don't get any big ideas
they're not going to happen
You'll go to hell for what your dirty mind is thinking
Con puntualidad británica, a las 15:47 (hora tokio) recibí el email con el link de descarga del nuevo álbum de estudio de Radiohead: "In Rainbows". Por alguna extraña razón, con cada nuevo lanzamiento de Radiohead siempre había filtraciones, y el álbum se podía descargar mucho antes de la fecha oficial de lanzamiento. Aprendida la lección, esta vez puedes descargarte el disco gratis desde su propia página web. En realidad tú decides el precio de la descarga, ofreciéndote la posibilidad de pagar si quieres, o la de comprar un lujoso set en soporte físico disponible a partir de diciembre. Ya veremos como sale esta nueva estrategia de autogestión comercial de espaldas a las grandes discográficas, aunque los rumores dicen que para principios del próximo año saldrá el clásico CD.
Aunque casi todas las canciones ya habían sido tocadas antes en directo, en estudio cambian, por lo que todavía es pronto para evaluar un disco que apenas he podido escuchar dos veces. Arropado por su banda, Thom Yorke es mucho más desgarrador y las canciones tienen más cuerpo, más envoltorio sonoro, más matices. Todo en la línea de los últimos trabajos aunque en un tono melancólico e intimista que recuerda a Kid A. Exquisito.
Octubre 03, 2007
béisbol
El deporte rey en Japón no es el sumo. De hecho, vive en sus momentos más bajos con un campeonato plagado de extranjeros, una alarmante falta de niños japoneses en las pruebas de reclutamiento, y unos campeones foráneos sin respeto por las tradiciones ni los compromisos. Todavía resuena el culebrón de este verano en el que el gran campeón mongol Asashoryu regresó a su país con la excusa de recuperarse de una lesión en el brazo, para luego difundirse por televisión que en vez de descansar se dedicó a jugar al fútbol y atender diversos compromisos comerciales no pactados con anterioridad. El desafio le valió para ser el primer luchador de la historia en ser suspendido. Un castigo excesivo que para muchos es reflejo de la impotencia de los japoneses por ver su deporte nacional mancillado por extranjeros.
Al menos a los japoneses siempre les quedará el béisbol, verdero deporte rey introducido en 1873, y del que son los actuales campeones del mundo al vencer con un equipo plagado de estrellas, a un sufrido equipo cubano de jugadores no profesionales. Basta con ver la cantidad de campos de béisbol que hay en Japón, o la cobertura mediática que se da al campeonato de béisbol de institutos para figurarse la importancia de un deporte con el que todos los niños sueñan, y que todos practican incluso en los pequeños parques agostados entre bloques de hormigón.

Aunque a mi el béisbol ya me dejó indiferente cuando lo vi por vez primera en Estados Unidos, decidí aceptar una invitación para pasar cuatro horas de tedio en el Tokyo Dome viendo un partido entre los Yomiuri Giants (equipo local) y los Chunichi Dragons, orgullo de Nagoya. En seguida se me puso en la disquisición de a que equipo iba a animar, y optando por el lado romántico me ví por unos segundos como Hoshino, el personaje de "Kafka en la orilla" de Murakami Haruki: "with a ponytail, a pierced ear, and a Chunichi Dragons baseball team cap". Pero ante las amenzas de un posible linchamiento de mi persona por parte de los exaltados fans de los Giants, desistí la idea de animar a los dragons. Cierto es que los aficionados de los Giants (y del béisbol en general) viven los partidos con una intensidad a priori inusual en Japón, pero parece impensable ver a esta gente como exaltados y violentos ultras futboleros al estilo europeo. De hecho, había muchos aficionados a los Dragons en las gradas que animaban en perfecta armonía con los hinchas rivales. ¿Qué como es posible? Durante todo el partido hay un tono monocorde de ánimo en plan galeras romanas compartido por ambas aficiones. Sólo en momentos puntuales se interrumpe para animar a determinados jugadores, celebrar algunas jugadas o cantar los himnos del partido. Todo en perfecto orden y sin necesidad de insultar al equipo rival, o competir a ver quién arma más bulla. Con orden, pese a que la cerveza fluye y fluye de la mano de jovencitas sonrientes que con un tanque en la espalda se ofrecen prestas a rellenarte el vaso por cinco euros.
Del partido, los Giants ganaron y actualmente son los campeones de la División Central, auqnue todavía queda liga por delante.