Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y disgresivas de una vida en Tokio

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escapada // Chiba

Es septiembre un mes en el que abundan los lunes festivos, y si el tiempo además acompaña, que mejor que coger la tienda de campaña e irse a respirar un poco de aire fresco. Para muchos japoneses, el decir que te vas de fin de semana a Chiba causa el mismo efecto que si un madrileño dice que se va a Leganés. Y es que para muchos Chiba no son más que enormes ciudades dormitorios, un aeropuerto (Narita) y un Disneylandia. Pero aunque suene a reclamo turístico, la prefectura de Chiba es mucho más. Es una península más grande que el área de Tokyo y Kanagawa juntas, y el segundo productor de vegetales japonés tras Hokkaido.

De Chiba ya conocía su parte este, esa que da al pacífico con su famosa playa Kujukurihama que se extiende por kilómetros de arena blanca desde el cabo de Inubo. Por lo que esta vez, cogí la moto y decidí volver al sur y conocer más a fondo una parte que conocí una vez de pasada cuando desde Kanagawa, atravesé la bahía de Tokio bajo tierra maravillado por esa obra de ingeniería que se conoce como aqualine. Una colosal construcción que sin embargo apenas tiene afluencia de tráfico . Un coche debe de pagar 3000 yenes (18 euros) por usar este túnel. Precio que disuade a muchos conductores que optan por usar el ferry. Y pese a los descuentos de hasta el 50% los fines de semana y muchos días de verano, no parece que el número de usuarios del aqualine se haya incrementado.

Desde Tokio y por la "Bay shore route" (carretera de la costa) el acceso a Chiba es rápido y cómodo, disfrutandose de una vía ancha de tráfico fluido. Una vez que se enlaza con la ruta 127, por fin se tiene la sensación de entrar en el campo, y la conducción por las pequeñas colinas que bordean la bahía de Tokio es una recompensa y un respiro tras haber estado inhalando humo. Tranquilamente y parando para comer y disfrutar del paisaje llegué hasta el primer destino turístico: La montaña Nokogiri-yama, o montaña dentada.

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Jigoku-nozoki, una ojeada al infierno en Nokogiri-yama

El acceso a la cima de esta montaña se puede realizar bien en coche (motos prohibidas), funicular o por supuesto andando. Es famosa esta montaña por sus afilados picos con increibles vistas sobre la bahía, y por albergar el templo Nihonji, famoso por su estatua de Buda excavada en la montaña de 31 metros, una de las más grandes de Japón y el doble de alta que las famosas estatuas de Buda de Nara y Kamakura. Acompañando a este Daibutsu, en el recinto del templo hay además más de 1500 pequeñas estatuas. Recorrer la escarpada cima andando lleva algo más de hora y media, y aunque las escaleras pueden llegar a cansar por momentos, es un recorrido que merece la pena.

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El Daibutsu de Nihon-ji

Una vez terminada la visita, cruce esta parte de la península conocida como Minami-Boso por una pequeña carretera comarcal (34) que va sorteando las pequeñas colinas del interior hasta llegar a la zona de Kamogawa, zona conocida por su famoso acuario y sus espectáculos con delfines, ballenas y orcas. Una visita que merece la pena. En la zona hay también varios camping bien acondicionados, aunque por ser un destino cercano y lleno de domingueros, son bastante caros. 2500 yenes por persona. Al final planté la tienda en el Camping hills Kamogawa, un camping con bonitas vistas y aguas termales exteriores. Tras la cena de rigor saboreando las especialidades locales de pescado, que mejor que relajarse en las aguas termales antes de dormir respirando aire puro.

De camino a la playa de Onjuku pase por Oyama Senmaida, un sitio incluido entre las cien terrazas de arroz más bonitas de Japón, aunque debido a la época la vista era de un monte normal y corriente, aunque pude ver en fotos que cuando se llenan de agua para plantar los primeros brotes de arroz, la vista si que merece la pena. Onjuku es hoy día famoso por sus playas de arena blanca y aguas cristalinas, frecuentadas por surferos y familias que han elegido este enclave cercano a Tokio (unos 100Km) como segunda residencia. Pero este pequeño pueblo encierra una pequeña historia que mucho tiene que ver con España y con México, como lo muestra una torre conmemorativa a México construida en 1928, y un hermanamiento con Acapulco desde 1978. Sin embargo, el que es en realidad el símbolo de este pequeño pueblo costero es el conjunto monumental conocido como "Desierto de la luna" y que representa a un príncipe y a una princesa árabe en camellos, aunque desde lejor a mi me parecía estar viendo a Gaspar y Baltasar buscando a Melchor. Aparte de visitas culturales, lo mejor es tirarse en la arena y disfrutar de un día de playa en la que en mi opinión es la mejor playa a la que se puede ir desde Tokyo. Mejor que Chigasaki, Zushi y Kujukurihama.

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Tsuki no sabaku, desierto de la luna


escapada // Chiba
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Distancia recorrida: 350 Km
Duración del viaje: 2 días
Alojamiento: 2500 yen




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Apéndice.

"[...]creyéndolo así los que íbamos en la nao San Francisco que el año de 1609 salió de aquí para la Nueva España, arribamos con tormenta al Japón, en cuya costa nos perdimos a postrero de septiembre".

"Relación del estado y cosas de Japón" - Juan Cevicos. Manila, 26 de junio de 1610. Archivo General de Indias.


En julio de 1609 los barcos españoles San Francisco, San Antonio y Santa Ana salieron de Filipinas dirección a Acapulco, en lo que eran los inicios de la ruta conocida como la del "galeón de Manila". El 30 de septiembre el San Francisco naufragó en Onjuku debido a uno de los fuertes tifónes propios de la estación, aunque gracias a la ayuda de toda la gente de este pueblo de unos 300 habitantes, se pudieron salvar 317 marineros españoles de una tripulación de 373, incluido Don Rodrigo de Vivero y Velasco -hasta entonces gobernador de Filipinas-, en su ruta de regreso a Nueva España (México).

Aunque podría haber regresado en la Santa Ana, Don Rodrigo decidió permanecer en Japón ante la perspectiva de reunirse con el shogun Tokugawa Ieyasu. En la reunión se acordó la apertura de una ruta comercial entre México y Japón -ruta cuyos beneficios Don Rodrigo explicaría por carta más tarde a Felipe III-, y el envío de mineros españoles que enseñasen las técnicas de amalgamación. A cambio, el shogun accedió a construir un barco para que volviesen los españoles, encargo que dejó en manos del famoso William Adams.

Se construyó un barco de 120 toneladas bautizado como "San Buena Ventura", que finalmente llegó a Acapulco en 1610 con varios japoneses a bordo. En marzo de 1611 el virrey de Nueva España envió un galeón de vuelta a Japón con el fin de cumplir con los compromisos adquiridos, en lo que marca el inicio de relacioones diplomáticas entre México y Japón.

Más información:
Imprescindible el documento del Dr. Emilio Sola Castaño, "La amistad del Japón: Rodrigo de Vivero y Velasco La Alaba frente a Juan Cevicós, capitán y maestre del galeón San Francisco."

::: escrito en Septiembre 27, 2007 12:30 AM |

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Comentarios para: "escapada // Chiba"

The last part remembers me a book of Shusako Endo. It's named "The Samurai" and probably is inspired in the journey that you mentioned.

Saludos.

Antonio

Escrito por:
Antonio | Septiembre 28, 2007 06:47 PM




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