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cinematográfica
El año 1987 en Japón fue el año en que por primera vez el número de películas extranjeras exhibidas superó al de películas nacionales. Un dato que refrendó la tendencia por la que la recaudación de las películas extranjeras superaba al de las nacionales. Y pese al proteccionismo típico japonés, ese año la industria cinematográfica entró en crisis, ya que a fin de cuentas el espectador es el que manda y condena o salva las películas. Veinte años después, parece que el espectador japonés ha dado la espalda a los éxitos de Hollywood, para recuperar -al menos estadísticamente- el orgullo patrio de exhibir más películas japonesas que extranjeras. Fue en el año 2006 cuando se rompió la tendencia negativa, despejando el camino de incertidumbre de los estudios japoneses.
Desgraciadamente, considerando el cine japonés en términos cualitativos no se percibe una mejora, sino un claro retroceso frente a otras cinematografías asiáticas. Un paseo por los festivales de cine más importantes, y a nadie se le escapa que son países como Corea (principalmente) o China los que acaparan más atención por la originalidad y brillantez de sus producciones. El cine independiente japonés flota a la deriva, y salvo algunas excepciones puntuales (Koreeda Hirakazu. Ishikawa Hiroshi, Nishikawa Miwa...) pasa sin pena ni gloria por las pantallas japonesas, o dan un falso relumbrón a programaciones festivaleras sobre cine asiático. Prescindibles.
El boom del cine japonés actual se basa por tanto en las películas comerciales. Producciones de consumo a la carta, que siguen un modelo de consumo televisivo en el que se comparten además de las mismas caras, los mismos resortes emotivos e incluso las mismas historias. Muchos son los casos no ya de series de televisión convertidas en películas, sino de películas serializadas. Un proceso que con el fin de quemar al máximo el éxito de la historia, a veces no llega ni a un año. Si echamos un vistazo al tipo de productos que han levantado la cartelera japonesa, se clasifican fácilmente en los siguientes géneros:
- Dibujos animados (anime). Es bien sabido que Japón es una potencia de la animación, por lo que no sorprende que haya una versión animanda de los más famosos tebeos (manga).
- Bélicas. En su mayoría historias de la II Guerra Mundial, o modernas adaptaciones usando cualquier grupo que tenga cierto adiestramiento marcial, sean soldados, guardacostas, buzos de la marina, etc...
-Lacrimógenas. En esta categoria la reina indiscutible es la actriz Nagasawa Masami. Todas las películas de esta actriz siguen el mismo patrón. Amores puros e inocentes de la infancia, alguna enfermedad incurable o accidente y continuos flashback al pasado. El condicionamiento ha llegado a tal punto, que basta que la actriz haga un pucherito para que los espectadores empiecen a llorar.
- De superación. Este género es único en Japón, y se deriva del concepto de superación que engloba el término ganbaru. Son historias en las que un grupo de personas de cualquier género, número o estratos social logra una proeza que a priori parecía imposible. Las localizaciones geográficas de cada película cambian, pero el resultado es el mismo: prueba conseguida.
Además de estos géneros representativos, por supuesto también las comedias de todo tipo suelen tener buenos resultados de taquilla, asi como las adaptaciones de mangas o animes con actores de carne y hueso, sin olvidar las películas de época (de samurais principalmente). Pese a las peculiaridades de la industria japonesa, poco a poco y gracias a los buenos resultados económicos, se hacen réplicas caseras de los tipos productos "hollywoodenses". Como películas del tradicional género de catástrofes ("El hundimiento de Japón"), o superproducciones contando hechos históricos de países ajenos, como ver a Genghis Khan hablando en japonés para desdicha de los mongoles en "El lobo azul". Y en cuanto a las famosas películas de terror japonés, a tenor de los últimos resultados de taquilla parece que son carne de videoclub.
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La crisis del cine español es ya un tema recurrente año tras año que sin embargo no parece encontrar solución. En España se ve mucho cine en comparación con Japón. No hay más que ver las cifras oficiales correspondientes al 2006 para ver como un país que casi triplica a España en población, tiene menos salas de cine e incluso produce un número de películas cercano a las producidas en España.

Viendo el modelo japonés, la solución obvia sería crear más películas basura. Pero la realidad es que el proteccionismo del mercado japonés, junto a las dificultades de distribución por el limitado número de pantallas ha conseguido proteger y estimular una industria de necesario interés cultural, sin necesidad de ayudas gubernamentales para la producción. En España, en donde pese a la crisis se sigue apostando por la calidad y la singularidad cinematográfica, sólo se necesita de la tan polémica cuota de pantalla para dar un definitivo respaldo a una industria que hoy en día está en la cuerda floja.
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Comentarios para: "cinematográfica"
Estoy de acuerdo en la catalogacion y en la critica que haces de las peliculas japonesas, pero esa misma catalogacion es tambien valida para gran parte del cine americano y (aunque bastante menos) del europeo.
Lo que no entiendo es por que dices que el genero de superacion es unico de Japon. Acaso no es "Rocky", tambien un film de este tipo?
es que en europa la cosa va de porros y putas, cuando no, mariconadas.
nada en contra, pero es que casi siempre es más de lo mismo.