Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y digresivas de una vida en Tokio

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Julio 28, 2007

shikoku

Recorrer esta no tan pequeña isla, con una densidad de población mayor que Hokkaido y Tohoku, es perderse por antiguos caminos apenas asfaltados que conducen a pequeños pueblos enclavados en la montaña, que mantienen el sabor de las tradiciones centenarias y el encanto de lo antiguo. Sin duda, descartando las cuatro capitales de provincia de la isla, es Shikoku el lugar donde mejor se conserva la esencia de ese Japón tradicional, eminentemente rural.

En los casi dos mil kilómetros de recorrido por Shikoku, no todo fueron templos. Y es este un extracto a modo de síntesis de lo que fue la parte menos espiritual del peregrinaje.

Transporte. Desde Tokio, un ferry con destino final en Kitakyushu hace escala en el puerto de Tokushima en Shikoku. Es Golden Week, y antes de embarcar la concentración de motos es impresionante. Quizás por ser una época en la que todavía hace frío en Hokkaido -destino motero por excelencia-, la gente opta por Shikoku para disfrutar de un tiempo benigno al contraste del mar y la montaña, quedando el peregrinaje por los templos como algo secundario y apenas frecuentado. El trayecto de unas veinte horas no se hace demasiado largo. Se observa en todo momento desde el barco el perfil de la costa de Honshu, por lo que nunca se tiene la sensación de estar perdido en medio del océano. No es un barco con demasiados lujos, aunque tiene un baño público en donde relajarse, y un restaurante en donde poder comer algo caliente y más consistente que las comidas de máquina expendedora de otros ferrys.

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Embarque en el "Ocean West", muelle de Kiba, Tokio

Las carreteras estan bien conservadas y no tienen ni demasiado tráfico ni demasiados semáforos, por lo que usar la autopista de peaje no es realmente necesario a no ser que se tenga una urgencia. Con las carreteras provinciales y comarcales, es otra historia. Usando la guía Touring Mapple (la biblia de los moteros japoneses) no se puede saber la condición de la carretera, y a veces hay vías locales que podrían pasar perfectamente por carreteras nacionales, aunque es una excepción. Por lo general, este tipo de vías suelen tener un sólo carril, y el asfalto suele estar en malas ocasiones, llegando incluso a ser una pista de tierra enlodada. Incluso las subidas a muchos templos de montaña, son un verdadero calvario. Lo mejor por seguridad es usar las vías nacionales lo más posible, a pesar de perderse pueblos apenas transitados que parecen salidos de la película "La balada del Narayama", paisajes de infarto en donde observar las grandes planicies formadas por alguno de los ríos de Shikoku, o acantilados en donde la pequeña carretera es una brecha entre el mar y los verdes e inmutables bosques. En especial, merece la pena tragar un poco de barro y meterse por la 242 en Yoshinogawa que recorre las entrañas de la montaña; la 147 o sanrai, que paralela a la costa atraviesa pequeños y aislados pueblos de pescadores, y mira siempre de reojo la inmensidad de un océano pacífico que no parece tan manso desde la altura; la 47 que recorre la costa de una pequeña península de entre Tosa y Susaki, carretera que parece tocar el cielo, suspendida sobre un lejano infierno de aguas azules que sulfuran penachos de espuma blanca; cualquier carretera de la zona de Kumakogen, en la profundidad de las montañas del interior de Shikoku, muchas de las cuales compiten por el espacio con pequeños arroyos, que camino al mar buscan su paso por inaccesibles gargantas; caminos del interior de la provincia de Sanuki, que entre naranjos y mandarineros, se asemeja a un paisaje extraído de la huerta valenciana.

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El camino de cabras que fue la 242 atravesaba una "Wildlife protection area" de la prefectura de Tokushima

Capítulo merecen a parte los puentes. Empezando por el conjunto de puentes de Seto, el puente de dos niveles más largo del mundo; o los puentes que apoyándose en la isla de Awaji, conectan Kobe con Naruto, siendo uno de ellos el puente suspendido más largo del mundo, y desde donde se ven los famosos remolinos de Naruto, en la confluencia entre el oceáno pacífico y el mar interior. De entre todos los puentes, en especial merece la pena el de Uratohashi en la entrada de la bahía de Kochi, un puente situado a una gran altura, desde donde se obtienen unas fabulosas vistas de la ciudad y la bahía. Aunque si se tienen miedo a las alturas, también se puede atravesarse la bahía en un pequeño ferry gratuito, exclusivo para bicicletas, caminantes y motos de no más de 125cc. Y ya en Kochi, de visita obligada es el pequeño y turístico puente de Harimaya, testigo según el folclore local de la prohibida historia de amor entre un sacerdote budista y una chica del lugar.

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Atardecer en Kochi con el puente de Uratohashi al fondo

Alojamiento. Yendo como iba con la tienda y el saco, mi prioridad de alojamiento eran los camping. Los hay en Shikoku de todo tipo, desde caros camping familiares con aguas termales, piscinas, pistas de tenis, lavandería, etc... hasta pequeñas zonas de acampada gratuitas en parques urbanos cuyas facilidades se reducen a un trozo de césped en donde colocar la tienda. Aunque me encontré muchos camping cerrados por no estar todavía en la temporada de verano, no fue difícil encontrar una alternativa de camping gratuita sin necesidad de moverse mucho. Por lo que al final la acampada resultó gratuita en todo momento.

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Atardecer en el camping junto al río Shimantogawa

De todos los camping, me sorprendió el de Muroto. Un camping gratuito situado en la cima de un acantilado desde donde se domina toda la bahía de Tosa, convertida hoy día en el parque costero nacional de Muroto-Anan. Este camping de reciente construcción cuenta con duchas, tomas de corriente y zona de barbacoa, aunque sin duda lo mejor es dormir viendo las estrellas arrullado por el sonido del mar rompiendo en la costa. Cercano a la ciudad de Kochi, en concreto al monumento a Sakamoto Ryoma se encuentra el parque de Tanezaki, un gran parque frente a la costa con una zona de acampada libre que no suele figurar en los mapas. De hecho, la zona del parque en donde esta permitida la acampada esta tomada por las típicas chabolas de plástico azul de los vagabundos japoneses (¿Por qué todos los vagabundos en Japón usan el mismo plástico azul?), y los escasos campistas (en su mayoría moteros) nos agrupamos en círculo al modo de las caravanas del oeste americano, como si quisieramos buscar una protección frente a unos por otro lado pacíficos vagabundos. Y también merece la pena acampar en las riberas del río Shimantogawa a su paso por Shimoda, un bello y gratuito camping a la vera de este famoso río.

Y si los días de lluvia impiden dormir a cielo raso, la oferta de hoteles es numerosa, en especial en las capitales de provincia: Tokushima, Kochi, Kagawa y Ehime. En estas ciudades la oferta de baratos bussines hotel es abundante, e incluso si te encuentras en plena temporada alta de Golden Week, sin reserva y con todos los hoteles completos, no es difícil encontrar a partir de las 23h un barato love hotel con todas las comodidades.

Gastronomía. La especialidad más famosa de Shikoku es sin duda el udon: gruesos fideos de trigo que se comen en una sopa que puede ser de diferentes sabores. Y aunque en toda la isla de Shikoku es fácil encontrar establecimientos de udon, el más famoso es el conocido como sanuki udon, típico de la prefectura de Kagawa y del que dice la leyenda fue importado desde China por Kobo Daishi. Es un fideo de textura suave que prácticamente se derrite en la boca, y una vez que se prueba, el resto de udon que se vende en Japón da la sensación de basto e insípido.

Pero además de udon, hay en Shikoku -como en todo Japón- una diversidad de especialidades locales que resulta casi imposible probarlas todas. De las más conocidas y recomendadas en todas las guías, destaca el tokushima ramen: una sopa de un color oscuro aderezada con trozos de ternera y un huevo no cocido. Aunque son muchos los restaurantes que ofrecen esta especialidad, los más famosos se encuentran cerca del puerto de Tokushima y sólo son accesibles por carretera. Hay otro famoso tipo de ramen típico de la ciudad de Susakishi, prefectura de Kochi, llamado nabeyaki ramen en donde los fideos se cuecen junto a a la sopa y se sirve en la misma cazuela en donde se han cocido. Una forma diferente de prepararlo, pero que resulta en un ramen mucho más consistente y delicioso que poco tiene que ver con el típico ramen a lo fast-food que se suele comer. Eso si, hay que esperar algo más de veinte minutos hasta que te lo sirven.

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Esperando a destapar el nabeyaki ramen

La prefectura de Kochi (antigua Tosa) es sin duda la más rica culinariamente hablando de todo Shikoku. En concreto, es particularmente famoso el bonito, hasta el punto que es el pescado oficial de la prefectura. Aunque son muchas las formas de preparar este delicioso pescado, es muy popular el takaki de katsuo (bonito), una pieza de bonito que se quema ligeramente por fuera para posteriormente cortarla, bien en rodajas o en trozos -según el restaurante. Es este un plato famoso y extendido por todo Japón, pudiéndose incluso comprar bandejas preparadas en cualquier supermercado medianamente surtido. Pero de entre todos los platos de Tosa, es la carne de ballena el más “exótico” a la vez que más controvertido de todos. Abundan en Kochi, capital de la prefectura, numerosos restaurantes bien dedicados en exclusiva a la carne de ballena, o que cuentan con algún plato en su menú. La carne de ballena es similar a la de ternera, por lo que las formas de preparación son casi infinitas, dependiendo muchas de ellas de la parte del animal. Y es que al igual que pasa con la ternera, no es lo mismo un solomillo que un entrecot. Aunque la caza de ballenas ha descendido oficialmente en los últimos años, muchos de los antiguos buques balleneros que antiguamente partían del puerto de Kochi se han reciclado hoy en día en barcos de observación que por un módico precio permiten acercarse a algunos de los grupos de ballenas que visitan las costas de Kochi. E incluso sin la necesidad de hacerse a la mar, es posible observar algunos de estos cetáceos desde la costa.

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Restaurante especializado en carne de ballena en Kochi

En la prefectura de Ehime, la ciudad de Imabari cuenta con un restaurante de yakitori por cada diez mil habitantes, récord nacional en cuanto a número de estos populares restaurantes. Pero estas famosas brochetas de pollo no se preparan sobre unas brasas como es habitual en todo Japón, sino sobre una plancha al estilo teppan-yaki. El otro producto típico de la región son los cítricos. Es esta la primera región productora de cítricos de Japón, concentrándose su producción principalmente en naranjas, mandarinas y una especialidad local conocidad como iyokan que es una mandarina del tamaño de una naranja muy dulce y refrescante. Desde hace unos años se produce y comercializa un zumo de mandarinas de Ehime en todo Japón, relativamente fácil de encontrar en los konbini (tiendas de conveniencia).

Por supuesto la gastronomía de Shikoku es mucho más rica que esta breve muestra, y lo mejor para disfrutarla es perderse por alguno de los pequeños restaurantes que escondidos en pequeños callejones, conservan el sabor artesano y autóctono de una gastronomía transmitida de padres a hijos.

Turismo. El peregrinaje por los 88 templos es quizás la más famosa atracción turística de la isla, aunque de este particular peregrinaje ya hablaré más adelante. Sin embargo, cuenta Shikoku con muchas más atracciones turísticas visitadas por miles de visitantes que venidos de la cercana isla de Honshu, deciden llegar a Shikoku por alguno de sus puentes o líneas de ferry en breves excursiones de un día o un fin de semana con el objetivo de visitar alguna atracción en concreto. Muchas veces, sólo el atravesar alguno de los puentes constituye en si la principal atracción del viaje, aunque existen muchos más reclamos que hacen de Shikoku un destino turístico apetecible, y afortunadamente no demasidado explotado.

Si al japonés medio se le pregunta sobre que se puede hacer en Shinkoku, la respuesta invariablemente será comer udon y ver el gran festival de awa-odori de Tokushima. Pero hay mucho más que ver en Shikoku, y aunque tengo pendiente una nueva visita a Shikoku en donde explorar la isla placenteramente sin la urgencia de cumplir con los rigores del peregrinaje. Aun así, tiempo tuve de visitar algunos lugares de interés fuera de la ruta de los templos.

Por prefecturas, la ciudad de Tokushima no tiene ninguna atracción en especial, aunque la zona del río Yoshinogawa cercano a la estación de tren, y el parque situado al lado opuesto de la misma estación son lugares por donde merece la pena dar un paseo y comer en alguno de sus numerosos cafés y bares.

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Ribera en Tokushima

La ciudad de Kochi es una ciudad muy animada que tiene ese aire de ciudad costera tan infrecuente en la mayoría de las ciudades japonesas. No se por qué, pero el ambiente que se respiraba en los barrios comerciales de Obiyamachi y Kyomachi me recordó a Kagoshima. De Kochi, son de visita obligada su castillo y el puente de Harimaya. Y ya en las afueras, no esta de más visitar el monumento a Sakamoto Ryoma, uno de los héroes de la Restauración Meiji. En el cabo de Ashizuri, aparte de su templo y de sus famosos acantilados, también se puede visitar una estatua homenaje a Nakahama Manjirō, más conocido como John, el primer japonés en visitar Estados Unidos. Rescatado por un ballenero estadounidense en 1841, decidió viajar a Estados Unidos. Más tarde volvería a Japón y jugaría un importante papel en la política exterior y en el avance de la tecnología naval japonesa. Famoso también en son los perros de pelea originarios de Kochi conocidos como Tosa ken. Impresiona su inusual gran tamaño para lo que es el estándar japonés, y adornados con sus galas para el combate resultan mucho más nobles si cabe. Y aunque no pude ver una pelea de estos magníficos ejemplares, tener uno enfrente ya es toda una experiencia.

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Faro en el cabo de Ashizuri

No se puede visitar la prefectura de Ehime sin hacer una parada en Matsuyama (la capital) para visitar además de su castillo, la casa de baños conocida como Dogo-onsen. Aunque el edificio actual se construyo en 1894 en un estilo feudal con aires Meiji, el emplazamiento de estas aguas termales ya fue mencionado en las crónicas poéticas del Manyoshu escritas en el siglo VIII. Todavía sigue funcionando como casa de baños, y merece la pena disfrutar de un baño en unas estancias en donde el mármol, la madera y los tatami se combinan de una forma tan especial, que una vez desnudos y sumergidos en el agua no es difícil imaginarse haber retrocedido un siglo en el tiempo. Entre los ilustres de estas famosas aguas termales, aparte de la familia imperial están los escritores Soseki Natsume y Shiki Masaoka, y más recientemente Hayao Mizaki, que se inspiró en este antiguo baño público para su premiada película "El viaje de Chihiro".

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Baños de Dogo-onsen

Y en Kagawa, aparte de varios famosos templos, el castillo de Takamatsu es uno de los símbolos de una ciudad de aires cosmopolitas fruto sin duda de un importante puerto, y de una ajetreada actividad comercial que aún hoy se percibe en sus anchas avenidas. A las afueras de Takamatsu se sitúa la península de Yashima, famoso emplazamiento donde en el siglo XII el general Minamoto Yoshitsune del clan Genji derrotó al clan Heike, en lo que sería la antesala a la última gran batalla de Dan-no-ura. En la cima de la península además de un templo, hay un pequeño museo en donde se pueden observar restos de la batalla rodeado de un pequeño jardín zen poco explotado aún.

::: escrito a las 11:59 PM | {comentarios} (2)