Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y disgresivas de una vida en Tokio

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El Cine Doré de Madrid, sede de la Filmoteca, es quizás como deberían de ser todas las filmotecas del mundo. Un viejo cine remozado que conserva intacto el aroma de los viejos teatros, y el peso de una historia proyectada sin descanso en una blanca pantalla ajena al amarillento paso del tiempo. De mis años de espectador asiduo de este sacrosanto recinto, recuerdo las caras de muchos de esos espectadores habituales, anclados a la misma butaca sesión tras sesión, y de sus discusiones con algún incauto o perverso espectador dispuesto a usurpar una butaca ganada a pulso en la rutina de la película diaria. Recuerdo también los trapicheos en la cafetería de esos ancianos portadores de listas mágicas en donde por un precio, podías conseguir en VHS ese deseado clásico del underground cinematográfico. Pero era en la gran sala del cine Doré -una sala de butacas rojas con el punto perfecto de incomodidad para joderte la siesta cuando tocaba uno de esos bodrios de cine francés que a alguien se le antojo en calificar de arte-, donde la magia de este cine se percibía aún antes del comienzo de la película: En ese momento en que las luces se apagaban y dejaban unas pequeñas luces como estrellas que todavía centelleaban por unos instantes invitando a un silencio que no se verá roto nunca, gracias a esos espectadores habituales capaces de acallar hasta a ese sempiterno espectador del carraspeo, especie que infecta todavía gran parte de los teatros españoles.

De la primera vez que vine a Tokio con la intención de estar más de quince días, lo primero que hice fue localizar la filmoteca y hacerme con el programa mensual. Tremenda desilusión. La filmoteca japonesa (東京国立近代美術館フィルムセンター),dependiente del Museo Nacional de arte contemporáneo, ocupa un edifio sin encanto cercano a la estación de Tokio, compartido con una biblioteca sobre el cine, y un pequeño museo de objetos relacionados con el séptimo arte. Unas instalaciones bastante funcionales en donde se programa principalmente cine japonés, y en donde son raras las retrospectivas dedicadas a directores de otras latitudes. Películas sin unos subtítulos en inglés, que podrían servir como reclamo para la gran colonia de espectadores foráneos con tiempo libre, que estarían dispuestos a convertirse en espectadores habituales. Los precios tampoco acompañan a convertir esta filmoteca en un espacio popular, ya que no existen los abonos y la entrada está en 800 yenes, un precio que pese a ser barato si lo comparamos con el precio medio de una entrada de un cine comercial (en torno a los 1500 yenes), no es lo suficientemente atrayente. El resultado es que en una sesión normal, el cine presenta un aspecto vacío, ocupado por algún perdido estudiante, un aún más perdido turista, y por los habituales ancianos del lugar (muchos vestidos a la manera tradicional japonesa) que conservan internacionales hábitos como el de ocupar siempre la misma butaca: Hay aquí como en Madrid el espectador que siempre ocupa la misma butaca de primera fila situada más a la izquierda. Un sombrío panorama para un cine que pese a cumplir una imprescindible labor de difusión y conservación de la cultura patria, ha fracasado en su conexión con el público, pese a que las películas japonesas antiguas son infinitamente más interesantes que las modernas.

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Con ocasión del Festival de Cine TOKYO FILMex, la filmoteca japonesa ofreció un ciclo homenaje a Okamoto Kihachi (fallecido el año pasado) con la proyección de sus doce películas más representativas subtituladas en inglés. Aunque de Okamoto sólo conocía y de oídas "La batalla de Okinawa" (激動の昭和史 沖縄決戦), después de ver esta y "Todo sobre el matrimonio" (結婚のすべて), me quedé con la sensación de haber descubierto a un grandísimo director poseedor de una mirada cínica y crítica totalmente independiente, que plasmó en sus películas no solamente las preocupaciónes de su generación, sino las del pueblo japonés en general de una forma desnuda y sin posturas ambiguas, que dan mucha más validez a sus películas pese a haber sido filmadas hace mucho tiempo. Y es que nunca había visto en un cine de Japón que la gente aplaudiera al final de la película como pasó con la deliciosa "Todo sobre el matrimonio". Me supo mal el no haber tenido más tiempo para ver más películas de este director, aunque espero encontrar más de sus películas en el videoclub.

::: escrito en Noviembre 28, 2006 12:24 AM |

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