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¿sucesión o secesión?
Un lluvioso 26 de septiembre, al tiempo que era nombrado presidente Abe Shinzo, unas decenas de personas se manifestaban en el parque de Hibiya -en pleno barrio ministerial-, gritando en voz alta lo que todo el mundo sabe pero que nadie se atrevía a decir en voz alta sobre el nuevo presidente no electo por los ciudadanos, pero presidente al fin y al cabo por obra y gracia del Jiminto (Partido Liberal Democrático). La versión de estas gentes difería en parte de la cara amable presentada por los tertulianos matutinos, que hablaban sobre el presidente más joven que ha tenido Japón (como si la edad fuese sinónimo de renovación) y sobre como este cambio ayudaría a desbloquear las relaciones con el resto de países asiáticos. Bien poco importan sus cincuenta y un años cuado pertenece a una de las más rancias dinastías conservadoras, de esas que han convertido un supuesto parlamento democrático en una cámara de decrépitos Lores, herederos de viejos sillones que por siempre albergarán familiares posaderas de iguales ideas. Todos los expertos coinciden que Abe es de todos los parlamentarios japoneses el más escorado a la derecha, aunque como buen zorro político, sabe mostrarse lo suficientemente pragmático como para venderse como un inocente tecnócrata de centro. Sus reticiencias a acompañar a Koizumi en sus últimas visitas al "Templo Maldito" (leáse Yasukuni) son parte de una cuidadosa estrategia política que ha culminado con su reciente visita amistosa a China. Una cortina de humo por parte del hombre que ha representado el ala dura del partido frente a los excesos norcoreanos; que es el máximo valedor del cambio de la constitución japonesa para resucitar un ejército a imagen y semejanza del de sus adorados yankees, y que no dudó en posicionarse en contra de una sucesión imperial femenina.

Lo cierto es que para gran parte de la ciudadanía japonesa los temas políticos pueden obviarse, siempre y cuando la economía marche. Muchos esperan que Abe sepa manejar la espiral de crecimiento económico marcada por Koizumi, y Japón siga manteniedo su puesto como una de las más fuertes economías mundiales a la estela de la norteamericana. Un camino eminentemente capitalista que ha llevado a Japón a ocupar el segundo puesto mundial de países con más diferencia entre ricos y pobres, tras de Estados Unidos como no podía ser menos. Puesto que para algunos es motivo de orgullo por el mimetismo con la santa y libre economía americana, pero que para otros como Fujiwara Masahiko (autor del bestseller "La dignidad del estado"), es el fin del marcado ideal japonés impuesto tras la II Guerra Mundial de una sociedad igualitaria de clase media. Para Abe al igual que para Koizumi, la desaparición de la clase media japonesa es sólo un daño colateral al servicio de un buen indice de crecimiento económico anual. Sin embargo, las perspectivas para Abe no son halagüeñas en el sentido económico. Por un lado, con Koizumi se ha retirado también de la escena política Takenaka Heizo, el teórico y artífice en la sombra de las reformas económicas, guru que sin duda estará disfrutando de un dorado retiro como consultor en alguna gran multinacional japonesa. Sin el apoyo teórico, Abe se enfrentará los dos proximos años a la jubilación en masa de la generación del baby-boom hambienta de pensiones que sin duda se han ganado, y que deberán de salir de las arcas de un estado deficitario con una multimillonaria deuda desperdigada en inservibles infraestructuras y deficitarias autopistas. Un panorama en el que Abe no disfrutará de los privilegios que tuvo un Koizumi que se vió con un cheque en blanco, y libre para hacer cuantas reformas le viniesen en gana con tal de reflotar un barco que se iba a pique pese a los esfuerzos de sus ortodoxos predecesores.

De momento, la mayoría del pueblo japonés no quiere buscar en las sombras de su nuevo presidente, y en su clásica actitud continuista, da un ciego voto de confianza incapaz de distinguir que en sus declaraciones de hacer una Casa Blanca estilo americano, no se refería a hacer un bonito palacete blanco como el que sale en las películas, sino de acaparar un poder ejecutivo que le permita hacer frente a sus nacionalísticas pretensiones sin rendir cuentas a nadie. Y sobre esta perenne venda que el pueblo japonés lleva puesta, poco pueden hacer las verdades coreadas por una minoría de resignados japoneses una fría mañana de septiembre.
Verdades que no tuvieron más eco que el de sus propias palabras en los graníticos muros ministeriales.
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Comentarios para: "¿sucesión o secesión?"
El capitalismo, sinónimo de libertad individual y de amplitud de horizontes en la realización personal, es el mejor camino que puede tomar no Japón, si no cualquier sociedad desarrollada.
Ya basta de tanta izquierda retrógrada que sólo consigue sociedades abocadas a la ruina, gobiernos corruptos y totalitarios y populismo trasnochado. Un modelo liberal es incomparablemente mejor, y genera muchísima más riqueza para todos. La falacia de "más distancia entre ricos y pobres" de la izquierda, que busca hacer a toda la sociedad pobre por igual, es intragable para cualquiera con un mínimo de sentido común.
Salu2!
Japón ha atado su destino a los caprichos del gobierno yanqui, que podemos esperar más que un futuro nefasto. El barco hace agua por todos lados y el gobierno no tuvo mejor idea que vender el alma de esta nación al mismísimo demonio. Bueno, si los japoneses prefieren morir con una hamburguesa de McDonald's en la mano, es su decisión.
Saludos.
La "izquierda retrógrada" quizás abogue por un comunismo stalinista como el que hablas, pero en general la izquierda actual y buena parte del centro, opta por la recuperación del estado de bienestar. El mismo que hace que los países escandinavos figuren en todas las estadísticas sobre nivel de vida. Y las estadísticas, por muchas interpretaciones que puedan tener, por lo general se aproximan lo suficiente a la verdad. Tanto como para que esa "falacia" entre ricos y pobres sea bastante tangible para cualquiera con un poco de vista y "sentido común".
Capitalismo o Populismo? Fachas o Comunistas?
Los gobiernos mantienen sus caretas gracias a conglomerados multinacionales aunque prediquen lo contrario y al final nadie podrá estar seguro a quien echarle la culpa, quizás seguiremos echando la culpa al gobierno de turno. Una paradoja como la del huevo y la gallina?
Lo que esta claro según los comentarios aquí arriba es que hay quienes prefieren que les roben con una pistola en la cabeza y otros mediante una estafa. Pero el robo (de libertades, información, dinero, servicios, tiempo) está ahí, producto de la naturaleza humana... conveniencia, codicia... "dale a un mono un cerebro y creerá que es el centro del universo", "el poder corrompe y el poder absoluto..."