Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y digresivas de una vida en Tokio

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Septiembre 30, 2006

escapada // Kusatsu. Karuizawa.

Con parte de nostalgia por el reciente viaje a Hokkaido, el sábado festivo del pasado fin de semana fue la ocasión perfecta para hacer una escapada por la sierra. Durante la semana las predicciones metereológicas no acompañaron, aunque cuando llegó el sábado por la mañana, por suerte y contra todo pronósico salió un día despejado con la promesa de un soleado fin de semana. Pocos preparativos y un desayuno rápido: Cargadas las alforjas y la tienda de campaña, sin casi darme cuenta me encontraba un caluroso sábado matinal enfilando la carretera 17 rumbo a Kusatsu onsen (草津温泉).

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Vistas desde la carretera romántica llegando a Kusatsu

Es este un tramo de carretera de la antigua vía Nakasendo, segunda vía en importancia tras la famosa Tokaido, y que unía Kyoto con Edo pasado por el centro de Japón. En concreto, el tramo hoy conocido como Kokudo17 (国道17号) y que une Tokyo con Takasaki, era frecuentemente utilizado en el periodo Edo para las visitas solariegas de la nobleza a los bellos parajes naturales de Karuizawa y Kusatsu onsen. Hoy día, son varias las autovías y autopistas superpuestas en la misma dirección que esta ruta, cualquiera de ellas válida para una escapada al corazón de Honshu.

Una vez pasado Takasaki y a la altura de Shibukawa, decidí dar un pequeño rodeo para disfrutar de la bella "Carretera romántica" (日本ロマンチック街道), en concreto de un tramo de unos 25 kilómetros numerado como 55. Es esta una angosta carretera de montaña que con esfuerzo horada la sierra en torno a Matsuiwayama, alternando tramos perfectamente pavimentados con otros más propios de un camino de cabras por donde apenas un vehículo puede pasar. Quizás por eso, y por los pequeños campos de arroz incrustrados con centenarios esfuerzos en los pequeños valles de esta sierra, se convierte en una deliciosa ruta poco transitada que merece la pena pese a ser sin duda, el puerto más difícil que haya subido hasta la fecha.

Kusatsu Onsen, situado en la actual provincia de Gunma, es uno de los más famosos y antiguos emplazamientos de aguas termales de Japón. Con una historia que se remonta al siglo XIII, por sus sulfurosas aguas blanquecinas han pasado multitud de históricos personajes, que a parte de contribuir a la fama de este pequeño enclave de montaña, han sido sólo una parte más de su propia historia: Fue desde aquí cuando las propiedades medicinales de los onsen fueron reveladas a Occidente -gracias a los estudios del médico alemán Erwin Von Baelz a finales del siglo XIX-, y fue también en estas montañas donde se abrió la primera estación de esqui de Japón.

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Afloramiento de aguas termales conocido como yubatake

Datos anecdóticos aparte, Kusatsu onsen mantiene el encanto de un pequeño pueblo de montaña, además de un buen equlibrio entre tradición y modernidad, por el que se ha logrado preservar parte del folclore local que otras masificadas ciudades-onsen como Beppu o Atami hace tiempo que perdieron. En torno al famoso "campo de agua caliente" (Yubatake) que nutre de azufre a todos los onsen del pueblo, gira toda la vida de un pueblo en donde los visitantes enfundados en yukata, hacen su hogar de unas calles vaporosas de olores ácidos. Se necesitarían propablemente semanas para probar todos los onsen, por lo que mejor no perder el tiempo e ir a los dos más famosos y recomendados, portadas de diferentes anuncios publicitarios: Sainokawa Rotenburo (enorme onsen al aire libre) y Otaki no Yu, en donde se puede disfrutar de aguas a diferentes temperaturas contenidas en baños de madera, en una muy recomendable experiencia conocida como awase yu. Aunque hoy en día la temperatura de cada pila es automáticamente controla, todavía pueden encontrarse en los onsen unas enormes palas de madera para agitar y enfriar el agua, parte de una tradición local conocida como yumomi, y en la que al son de una ya famosa canción popular conocida como Kusatsu-bushi, grupos de mujeres enfriaban las ardientes aguas volcánicas procendentes del yubake.

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Enfriando las aguas: yumomi

Atravesando la estación de esquí y a una altura de 2160 metros, se llega a la cima del activo volcan Shirane, y a la laguna Yugana. El yermo paisaje volcánico de colroes rojizos contrasta con el brillo metálico de una laguna, que con un pH de 1,2 es el más ácido de todo el planeta. Un contraste cromático que merece la pena ver, así como el paisaje desde esta montaña algo más alta que la media.

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Laguna Yugana
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Vistas desde Shirane

A la vuelta, decidí pasar de nuevo por Karuizawa aunque esta vez fui por la vía de peaje conocida como Shiraito Highland way (白糸ハイランドウェイ) y pasar por las famosas cascadas conocidas como Shiraito no aki, que quizás tengan alguna relación con la deliciosa película muda de Mizoguchi "Taki no Shiraito". Aunque un poco más adelante de estas cascadas se encuentran algunas de las localizaciones de la película "Ningen no Shomei" de Sato Junya. Una carretera flanqueada por villas de recreo tras frondosos bosques, que despiertan la envidia por poder disfrutar de un lugar de escape donde relajarse los fines de semana y poder respirar aire puro. Menos mal que siempre habrá carretera.

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Cascadas de Shiraito
::: escrito a las 12:55 AM | {comentarios} (3)

Septiembre 20, 2006

utopia

Los libros de utopías constituyen un género fascinante en donde las miserias de nuestras sociedades son arregladas con una omnipresente racionalidad sin fisuras, para gloria de un género -el humano- que ve realizadas sus ansias de perfección. Es un género que arranca desde que el hombre comenzó a escribir y a imaginarse las vidas de los dioses, y que más tarde tendría nombre propio gracias a la famosa "Utopia" de Tomás Moro. Tras él, muchos autores han hecho clásicos de este género como los "Walden" de Thoreau y Skinner, las narcóticas sociedades de Huxley ("Un mundo Feliz", "La isla"), las opresivas sátiras tras el muro de Orwell ("1984") y Zamiatin ("Nosotros"), y por supuesto todas aquellas sociedades descritas en galaxias muy, muy lejanas por casi todos los escritores de ese infravalorado género que es la ciencia ficción.

Recorrer una de estas utopías es deslumbrarse por una sociedad sin sombras en donde todos sin excepción cumplen con un cometido, y en donde todo parece funcionar a la perfección. Y quizás por ese exceso de perfección anti-natura, asistimos al predecible derrumbamiento de la utopía precisamente por aquel aspecto más difícil de incorporar a nuestras sociedades contemporáneas, o por el contrario, por la carencia en estas sociedades de una necesidad vital cultural contemporánea nuestra, que tuvo ser eliminada en aras del ideal utópico: desde poder fumar tabaco u otras drogas, leer libros, o algo tan intangible como la libertad de expresión. Triste final para unas utopías pensadas para redimir nuestras sociedades, y convencernos de la felicidad alcanzada en la imperfección del fracaso social en donde nos alojamos.

Afortunadamente, las utopías sin final existen y se encuentran en ese otro género tan popular hoy en día como es la literatura de viajes. Periodistas en gira, corresponsales/traductores de prensa internacional, viajeros de agencia, y personajes anónimos con aires de grandeza ofrecen sus más variadas crónicas sobre utopías de postín que sólo existen en su imaginación, y que han sido creadas por su falta de conocimiento, o por el asombro del turista que llega por vez primera. El mejor ejemplo es el de Diego Hidalgo, aquel notario español de viaje por la Rusia comunista, que lejos de dar rigurosidad notarial a los hechos del viaje, se cree todas las pamplinas presentadas por la agencia estatal de viajes soviética (Intourist), y nos presenta una sociedad utópica más perfecta que las presentadas en las novelas, por la sencilla razón de que en 1929 el final del comunismo ruso era impensable. Salvando las distancias, lo que vió Hidalgo se asemejaría a lo que podríamos ver hoy en día en un viaje oficialista por la Corea de Kim Jong-il. Como él y aún en sociedades de información como la nuestra -o precisamente por exceso de información- muchos nos deslumbran con pasajes de la tierra prometida, que resultan ser fabulaciones construidas en torno a predisposiciones demasiado optimistas y parciales.

Quizás sea por la distancia o por el exotismo asociado a la cultura japonesa, pero la tendencia actual en general presenta a un Japón de una irrealidad mediática, a la altura de la propaganda estadounidense vía Hollywood dorando el sueño americano. En Japón la utopía no existe, asi como tampoco puede reducirse a una de esas anti-utopías catastrofistas escritas por veteranos residentes. Y por supuesto, quién busque la verdera-opinión-objetiva sobre Japón, no la encontrará aquí.

::: escrito a las 10:50 PM | {comentarios} (10)

Septiembre 13, 2006

on the rocks!

Uno. Ante la perspectiva de quedarme de nuevo sin ver en directo a mi grupo japonés favorito, me presenté en la puerta de la sala de conciertos de Shibuya AX, con la esperanza de hacerme con alguna entrada de reventa o con la generosidad de algún japones que se apiadase del único extranjero -probablemente- interesado en este grupo. El primer día no pudo ser, aunque afortunadamente para el segundo día de concierto mi persevarancia dio resultado y pudé comprar la entrada sin recargo.

Mereció la pena. Sin duda, el directo más brutal de cuantos he visto en un concierto en Japón. Retiro todo lo dicho sobre la frialdad del público japonés en los conciertos (Radiohead, Coldplay...), ya que sin duda se debe a una falta de entendimiento de las letras. En el concierto de Ego-Wrappin` el público vibró, gritó, danzó, y hubo hasta un momento de sagrada cópula colectiva cuando todos alzamos nuestros brazos al aire, y al frenético ritmo impuesto por la música los movíamos al compás de un campo de arroz violentado por un tifón jugetón. En medio del delirio, la menuda cantante Yoshie dirigía el temporal con la energía de una Bjork punk enloquecida, pero serena en una voz que acariciaba a su antojo las melodías tocadas por el resto de la banda. Melodías de jazz, ska, bossanova, reggae, pop... que salían de la mano de unos excelentes músicos, para ser luego reducidas a un mero acompañamiento acústico de la poderosa a la vez que frágil voz de una Yoshie capaz de hasta jugar con sintetizadores y demás efectos electrónicos para placer de un público, que aunque frío en un principio, no tardo en calentarse siguiendo el nervioso movimiento de Yoshie por el escenario. Diez años en escena de un grupo que según los veteranos ha perdido fuerza en sus directos... aunque a tenor de lo que viví, me estremezco en pensar como serían aquellos primerizos directos.

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Dos. Un amigo me enseño este pequeño club de Shibuya, que aunque dista bastante de aquel Room madrileño, es una buena opción para escuhar buena música. En torno al colectivo de Djs Kyoto Jazz Massive y amigos, las sesiones van desde el house más comercial al jazz más bailable, pasando por el funky o cualquier música elegante. La buena música está garantizada, y aunque a partir de las cuatro comienza a vaciarse, el club permanece abierto hasta las seis. Eso si, conviene estar al tanto de la programación o nos veremos en la puerta con el local a rebosar y sin posibilidad de entrar.

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::: escrito a las 12:04 AM | {comentarios} (0)

Septiembre 12, 2006

rey sol

Aunque relegada a una distribución minoritaria en Japón, la película sobre el Emperador Hirohito ("Taiyo") ha logrado ser estrenada en Japón pese a la censura que existe sobre la figura imperial. Ha tenido que ser un equipo ruso en una intrincada co-producción internacional a cargo de Aleksandr Sokurov quién lograse realizar el retrato de un Emperador sobre el que hay más sombras que luces. Esta película tabú, lejos de ser explotada en su morbo, ha sido como era previsible relegada a un mutismo mediático fruto en parte del desinterés japonés por su historia reciente, o por el peso de las influencias de esa oscura familia imperial que vive ajena al mundado día a día del pueblo.

El pequeño cine Pathos de Ginza se asemeja a un barracón de metro, como los usados probablemente para protegerse de los continuos bombardeos durante la II Guerra Mundial. Un pequeño espacio alargado, en donde el suave estruendo del regular paso del metro, se mezclaba en los primeros momentos de la película con el murmullo de las bombas que caían -por decisión militar estadounidense- lejos del palacio imperial. Un estruendo que tras la sorpresa inicial, incluso para nosotros espectadores, lejos de incomodarnos se hizo un sonido natural, como lo fue sin duda para un Emperador retratado como un persobaje aislado en su propio mundo. Ogata Issei hace una interpretación excedida en los amaneramientos como el actor de comedia que es, pero a la vez próxima en sus tics e inflexiones de voz a la que fue la figura de un dios que se hizo hombre a la edad de cuarenta y cuatro años. Y en esa humanización del personaje es en donde se centra casi toda la película, que por otra parte ofrece la que sigue siendo la versión oficial: un monarca marioneta manejado por sus consejeros, que aunque "en el fondo" estaba en contra de la guerra, no pudo pararla. Una versión creada ex profeso para garantizar la continuidad de un linaje imperial que con la democracia nunca debiera de haber continuado. Se nos presenta por tanto un Hirohito que en ocasiones parece un retrasado mental, pero capaz de armar discursos de una lucidez acorde al momento histórico demasiado sospechosa. Como la noticia que hace poco saltó a la prensa y causó un gran revuelo, sobre la revelación de unas oportunas notas personales de Hirohito fechadas un año antes de su muerte -en "plenas" facultades mentales-, en las que mostraba su disgusto por tener que atender las ceremonias llevadas a cabo en el santuario Yasukuni estando honrados criminales de guerra. Unos criminales que fueron amigos y miembros destacados de su gabinete, en un templo construido por su abuelo para gloria de su linaje. De nuevo una maniobra de desmarque realizada casualmente cuando el estreno de este filme, y de la regular visita a este "templo maldito" por parte del primer ministro Koizumi y demás miembros de rancio y diestro abolengo.

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Y aunque este retrato humanizado de un personaje sobre el que pesan miles de muertes en su nombre, no ofrece ninguna luz nueva como bien sabe y afirma Sokurov en varias entrevistas, es al menos la oportunidad de romper la barrera mediática que existe sobre su su figura, y abrir asi las puertas para que en un futuro, un equipo japonés restituya la memoria de los sacrificados en el nombre de un tirano con la cínica inteligencia de conseguir perpetuarse en el cargo, y librarse de un tribunal internacional que probablemente condenará a un Sadam Hussein por hacer mucho menos de lo que hizo él en su quizás fingida ignorancia.

::: escrito a las 01:36 PM | {comentarios} (3)

Septiembre 04, 2006

CAMPEONES

... la vida puede ser ES maravillosa...

Todavía continuo con la resaca del triunfo tratando de asimilar lo vivido. Campeones del Mundo, y en Japón. Tras el sufrimiento que supuso el partido de Argentina, ver como desde el principio España controlaba el partido con facildiad pasmosa, como pasó antes con Serbia o Lituania, era algo que hacía presagiar que algo fallaba y que los griegos nos aventajarían en los momentos decisivos y nos robarían el partido. A la griega.

Sin embargo, el coraje, la profesionalidad y el excelente planteamiento del partido llevado a cabo por Pepu y todo el cuerpo técnico -lo que saben ese Creus y ese Vecina-, no contemplaban la posibildiad de una derrota. Un partido que se ganó en defensa, con hombres como Cabezas y Berni que pese a no haber disputado muchos minutos durante el campeonato, cumplieron a la perfección con su papel de baluartes defensivos. Y aunque el MVP del partido fue Garbajosa con su genial serie de triples, para mi el MVP moral es sin duda el gran capitán: Jiménez. Lo hizo todo perfecto, como siempre, en esos apartados fuera de las estadísticas y apenas visibles pero esenciales: bloqueos, cierre del rebote y de líneas de pase, ayudas... sin duda, una de las mentes más lucidas en este deporte.

Y tras el triunfo llegó la fiesta que se prolongó en el hotel de la selección, en donde en una gran sala bien presidida por dos patas de ibérico y otros productos patrios, los aficionados y la prensa fuimos recibiendo a los campeones, que demostraron una vez más que todavía quedan lejos de esos divos que son los jugadores de fútbol, y a los que no les importó celebrar el triunfo con el "pueblo", y soportar pacientemente el acoso de cámaras y aficionados a la caza del autógrafo, yo entre ellos, por supuesto.

Una fiesta con la que me quedo con una instantánea que no saldrá en la prensa. La de un Jiménez fuera de la sala, solitario, sentando en una pequeña mesa alejado de todo, buscando la tranquilidad de un rincón que le dejase comer, y pensando, quizás, si esta proeza tendrá alguna vez réplica.

::: escrito a las 11:45 PM | {comentarios} (3)

Septiembre 02, 2006

a por ellos

Soy un hombre de poca fe. Cuando allá por junio compré la entrada para la final del Mundobasket, en previsión de que el fetichismo japonés por todo lo que huela a gran evento deportivo acabaría con ellas, no podía imaginarme que España sería uno de los equipos finalistas, ni que Estados Unidos se quedaría fuera. Así es la imprevisibilidad de este deporte.

Por fin mañana podré ver un pabellón hasta los topes y rebosante de vida, y no tan apagado como lo ví en cuartos y algo menos en semifinales. Una final inédita en la que el público japonés espero que apoye a España, por una sencilla regla de tres: Grecia ganó a sus amados norteamericanos -jaleados en el partido contra Grecia hasta en la rueda de calentamiento-, por lo que aunque sea por venganza, deberíamos de contar con su apoyo moral que no coral. Eso espero, porque tras mucho pensar los motivos que tenía el público japonés para apoyar a Argentina y no a España, y desechado el agudo comentario de una aficionada española: "Los japoneses siempre van con los perdedores", me queda el que probablemente los jugadores argentinos son más guapos que los españoles. Vamos, que la barba no triunfa y si el pelo largo de los Herrmann, Oberto y Scola.

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Con todo, ver perder a Estados Unidos y ganar a España de una forma que sin duda es un claro atentado a la salud pública, conformó una tarde de gloria que tardaré en olvidar si mañana no pasa lo que todos esperamos... la vida puede ser maravillosa...

::: escrito a las 04:32 PM | {comentarios} (6)