Wenders is coming
Asi de tajantes titulan en "Brutus" las cuatro páginas que dedican a este profílico artista. Y no es para menos. Para el próximo mes, Wim Wenders llegará a Japón, y además de dar conferencias, inagurar una exhibición de fotos, y participar en una pequeña retrosprectiva sobre sus films, estoy seguro de que vagabundeará por las calles del Goldengai en Shinjuku, o por algunos de los más recónditos barrios de esta inmensa ciudad. Y es que la relación de Wenders con Tokio le ha llevado a hacer dos pequeñas películas documentales fruto de una fascinación reflejada tanto en sus escritos como en sus fotografías.

En esa pequeña joya que recopila los ensayos de Wenders titulada "El acto de ver", Wenders habla de ciudades, vacíos, descampados, y también de Tokio como síntesis de una ciudad caótica que emana paz. La paradoja es fácil de entender a poco que uno se interne por algunas de las pequeñas calles de la ciudad. A pocos metros de las grandes vías comerciales en donde el neón compite con el tráfico en un curioso juego de luces, silenciosas calles resguardadas por la penumbra ofrecen la sensación de un pueblo residencial, en donde el olor húmedo de los pequeños jardínes de las casas bajas cambia por momentos el aroma de asfalto y grava. Al igual que pasa con el sentido estético del arte japonés, para Wenders las ciudades se definen por sus vacíos. No por sus parques o planificadas zonas verdes, sino por los espacios de viejas parcelas olvidadas, o de descampados en busca de una recalificación que parece que no llega. En estas zonas de vegetación salvaje y basura acumulada, la ciudad muestra su capacidad orgánica de regeneración, a la vez que nos recuerda que todavía hay vida esperando a salir bajo los adoquines. Y sin lugar a dudas, Tokio es quizás una de las ciudades del mundo con más espacios muertos, pese a que los bombardeos fueron hace mucho tiempo. La razón está en una obsoleta ley de posguerra, que establecía un mínimo de hectáreas de cultivo por municipo. La hambruna pasó, y durante la burbuja inmobiliaria estos huertos urbanos se convertían en intocables gallinas de huevos de oro. Y ahora que las excavadoras rompen el himen de estos vírgenes humus terrenales, todavía nos quedan esos solares que en la transición de un nuevo edificio, aguardan el día en que un ceremonial sintoísta marque el inicio de unas obras destinadas a civilizar unos descampados solaz de gatos y niños.
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Comentarios para: "Wenders is coming"
hola,,,, me pareces adorable!!!!! sabes porque?,, porque despues de 6 meses vuelvo a buscar tu diario, con el miedo de no encontrarte mas,,,, y de nuevo puedo leer noticias de tokio por medio de tu diario,,, me encantan las personas constantes como tu.
gracias por seguir y seguir te mando besos desde mexico
karla.