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de viejo
La acumulación de polvo y papel viejo, mohoso, de olor macilento, es quizás la experiencia más agradable cuando se visita una librería de viejo. Esa, y la incertidumbre de que un libro manoseado, gastado, y envejecido te encuentre, y te cuente no sólo la historia de sus páginas, sino la de todas aquellas manos por las que ha pasado. Notas a pie de página, subrayados, dobleces, manchas de café... son los estratos que nos permitirán reconstruir la historia de un libro vivido, que nos producirá emociones diferentes a la de esos virginales libros de las grandes superficies envueltos en profiláctico. Un libro está para manosearlo, sentirlo, olerlo, y por último, leerlo. Satisfacciones todas que se unen a la de rescatar un libro de entre el cieno de muchas viejas librarías, para tras una placentera lectura, guardarlo con mimo en tu blibioteca. El viaje se ha acado.
Echo de menos las frías y límpidas mañanas revolviendo en la Cuesta Moyano, los sofocantes paseos entre los puestos de la feria del Libro, o esas oscuras tarde-noches invernales a la luz de un cálido flexo titilando entre estrechos pasillos forrados de libros. O el silencio espeso de bibliotecas de barrio y las rápidas lecturas de pie entre estantes, consumiendo un tiempo que naufraga en la indecisión provocada por esas miles de voces pidiendo ser escuchadas
Pasear por Jimbocho no es suficiente. En el barrio librero por excelencia de Tokio, descubrí que los libros aquí huelen diferente. Quizás sea la húmedad. Pero también su tacto, su peso, e incluso su formato difieren de los gruesos libros de orondo alfabeto. En ese formato comprimido y estilizado que representan los ideogramas, las grandes novelas Europeas parece que pierden parte de su impronta.
Al menos el recorrido por las librerias de viejo anglosajonas alivia mis nostalgias, y me recuerda al de esa pequeña librería de Brighton con colillas en el suelo, y libros apilados sin orden ni concierto. Refugio en donde matar muchas horas perdidas junto a la silenciosa compañía de un viejo y voraz lector que decía trabajar allí, y en donde al final me decidí a rescatar una vieja antología de poesía japonesa, que ahora macera en su barrica de cartón.
Pese a que Caravan Books cerró el año pasado, todavía quedan dos buenas librerías de segundamano en Tokio. Una es "The Blue Parrot", en Takadanobaba. Pequeña y casi saturada por viejos bestseller de papel barato vendidos a precio de saldo, se hace difícil encontrar algún escritor que se salga de los grandes clásicos de siempre. Rebuscando siempre se encuentra algo, e incluso siempre quedará algún autor japonés por leer de su limitada selección de autores japoneses. La segunda opción es "Good Day Books" situada en Ebisu, una librería que además organiza numerosos actos culturales para la colonia anglosajona de Tokio. Más grande, ordenada y cara que la de Takadanobaba, se hace más fácil el encontrar algo, aunque a veces la diferencia entre el libro usado y el original que puedas encontrar en el Maruzen de Oazo sea inexistente. De hecho, en ocasiones merece más la pena comprar un libro usado a través de Amazon o Abebooks, pese a los gastos de envío desde alguna lejana geografía.
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Comentarios para: "de viejo"
si mañana se quema el edificio y hay que despejar no dudaría en echar mano a dos libritos que conservo con mimo, dos tomos del Vizconde de Bragelonne de Dumas, una edición de los años 40 que no vale nada pero que fueron el comienzo..creo que me costaron 600 ptas. Cuanto papel con lo que pesa cuando te mudas que no!
Sííííí!!!
Yo tengo El conde de Montecristo en edición de baratillo de los años 30-40, será por ahi, en español. Y una divina comedia con ilustraciones de Gustave Doré de los años 20. El primero lo compré en Estambul. Una de esas cosas que ocurren como un milagro. Porque por donde passo siempre hay una librería, mejor, peor, grande o pequeña, en la calle o protegida bajo un techo. La librodroga es una adicción peligrosa a veces...
Y el segundo... bueno... digamos que no lo compré ni tampoco lo heredé sino que cayó entre mis manitas de muñeca de porcelana cuando era joven e inocente.
Okinawa Iku-zo!
Ja né!
Jime-chan
lecturaslecturas.blogspot.com
Hola,
He encontrado este magnífico post sobre librerías de viejo en Tokio y me lo llevo a mi pag de libros viejos... Gracias
Magnífico blog
El BIBLIÓMANO
www.bibliographos.net/bibliomano