Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y disgresivas de una vida en Tokio

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nippon konchuki

El mes de marzo en Japón tiene un marcado color femenino, con la sucesión de tres fiestas de muy diferente signo: "Hina Matsuri" (3 de Marzo), Día de la mujer trabajadora (8 de Marzo) y "White day" (14 de Marzo). Tres fiestas que año tras año muestran la cara más superficial del lado femenino, sin entrar en las discriminaciones que todavía reinan en Japón.

Sobre el papel y a tenor de las estadísticas, Japón parece cumplir su papel de país civilizado en armonía con unas mujeres respetadas y en igualdad de condiciones que los hombres. La prostitución se prohibió en 1958 (nadie se lo cree), en 1985 se aprobó una ley destinada a promover la paridad en salarios y condiciones laborales (casi nunca llevada a la práctica), la píldora por fin salió de las sombras del mercado negro en 1999 (más vale tarde que nunca) y lo único cierto en todo es el derecho a voto de las mujeres, y porque vino impuesto por las fuerzas de ocupación. Hoy en día se tratar de mostrar una cara amable de la situación de la mujer en Japón, como la que pone el Primer Ministro cuando se pone las medallas por sus loables esfuerzos por incluir mujeres en los puestos claves del partido, siendo como es la política, un terreno tradicionalmente exclusivo para hombres. Lástima que todo sea una pose, y que de nuevo salga -como en muchos otros aspectos- ese Japón que no es el país de brillos cromados de perfección en el que viven algunos. El mismo Koizumi explicaba jocosamente que la inclusión de mujeres respondía a una deliberada estrategia: "las lágrimas de las mujeres son su mejor arma". Comentario que ofrecía la realidad de unas mujeres, que sistemáticamente son relegadas a la función de siempre: floreros. Y es que de acuerdo con un informe del World Economic Forum sobre diferencias de género y la importancia de la mujer trabajadora (Women’s Empowerment: Measuring the Global Gender Gap), Japón ocupa el puesto 38, al mismo nivel que Bangladesh, y por debajo de la mayoría de países desarrollados y sub-desarrollados. Un puesto que para una de las mayores potencias económicas del mundo, lejos de ser motivo de preocupación, no es más que una estadística a letra pequeña al final de la cola de las optimistas variables de recuperación económica. Razón por la que la gran mayoría de mujeres japonesas desconoce que el 8 de marzo es un día de reivindicación de unos derechos que parecen papel mojado.

La igualdad de géneros y oportunidades alcanza hasta la universidad. Una vez terminada, el rol típico de una mujer japonesa es trabajar hasta que le llegue su hora de casarse. Para aquellas "solteronas" la perspectiva se presenta como una carrera laboral de por vida, en la que no habrá ascensos ni se llegarán a ocupar puestos de importancia. Las mujeres casadas que desean reincorporarse a su puesto de trabajo ya sea por gusto o por necesidad, se encontrarán en que ninguna empresa les dará trabajo fijo, y que deberán trabajar como trabajadoras temporales, un estatus que les priva de todos los derechos de otro trabajador fijo igualmente cualificado, pero que las deja con las mismas responsabilidades. Todo un chollo para las empresas contratantes. Las más afortunadas y sacrificadas, lograrán labrarse una reputada carrera perdiendo por el camino su vida social, hasta el extremo de ser repudiadas como perros perdedores (makeinu) por no haber logrado su principal cometido en esta vida: casarse y críar hijos. Un negro panorama en el que por supuesto, también hay supermujeres que logran la irrealizable tarea de triunfar académica o empresarialmente, a la par que mantener una familia.

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En el Japón moderno casi han desaparecido aquellas escenas de servilismo por parte de una mujer siempre sumisa a los deseos de su marido. Al menos, ahora ya no caminan un metro por detrás de su cónyuge cuidando de no pisar su sombra. Es este quizás el único cambio perceptible de una sociedad que aún hoy en día sigue educando a las mujeres en una ética machista. Sin ir más lejos, en todos los equipos deportivos masculinos de colegio y universitarios, siempre hay dos o tres "manager". Oséase, tres mujeres "esclavas" encargadas de doblar los uniformes, lavar las toallas, pasar la mopa, comprar bebida, dar masajes... un trabajo que hacen encantadas, y que no es más que el fiel reflejo de ese servilismo que las mujeres realizan en el aparentemente inocente acto de llenarte el vaso mientras bebes. Para muchos son normas de etiqueta, que junto a la forma en las que el lenguaje debe de ser usado, imponen una inconsciente imagen discriminatoria, en la que el hombre siempre tiene que estar un peldaño por encima.

Un ejemplo son las fiestas anteriormente mencionadas. "Hina matsuri" es desde la antigüedad el día de la mujer en Japón, o también, el día de las muñecas. El símil es claro, y efectivamente más de uno habrá comparado a las mujeres japonesas con frágiles muñecas. Es este un estereoptipo de fragilidad cultivado por las propias mujeres, que creándose una imagen cándida de suaves maneras e inocentes palabras, buscan reafirmar en los hombres su instinto de superioridad, para de esta forma quedar protegidas bajo el sentimiento de protección que los hombres desarrollan para estas "inocentes" criaturas. En estas representaciones, el lenguaje y los gestos juegan un papel fundamental, hasta el punto que existe un vocablo para nombrar este tipo de comportamientos femeninos: burikko, que se podría traducir literalmente como pretender (buru) ser una niña (ko). Pero también, y sin entrar en dobles lecturas, es un festival que busca la felicidad de las mujeres. Un noble propósito conmemorado desde la antigüedad que no debe de ser olvidado, y que en parte incluso para las mujeres adultas se consigue, ya que muchas recordarán el sabor de los momentos felices de su infancia cuando prueben de nuevo el dulce típico hina-arare (arroz inflado azucarado).

Sin embargo, esos momentos de respeto, felicidad gratuita y tradicional, han sido enterrados por ese nuevo monstruo del consumismo creado bajo el nombre de Día Blanco ("White Day"). Como no podría ser de otra manera, cuando una empresa de dulces decidió importar el día de San Valentín, se convirtió en un día de celebración del amor / respeto hacia el género masculino, y sólo los hombres podían recibir regalos (en este caso chocolate). "Afortunadamente" a la competencia se le ocurrió unos años más tarde crear el "White Day", o día en el que las mujeres podrían pedir cuentas por los regalos que hicieron. Lo general en este día es regalar galletas o algún otro dulce a aquellas mujeres que te regalaron chocolate "por obligación", y sólo a aquellas que signifiquen algo más (y sí, pueden ser varias) regalarlas algo de más valor que un simple dulce. "Un diamante es para la eternidad", que dirían algunas.

Un mes de superficiales celebraciones en torno a una mujer, la japonesa, que lejos de manifestarse por unos derechos que en otros países se han ganado con sudor y sangre, en Japón se diluyen bajo la fuerte base de un maquillaje que sirve para tapar todo tipo de imperfecciones, hasta los moratones de la conciencia. Así mientras la supuesta heredera al trono era paseada por sus padres como un Cristo de brazos abiertos por el Disneylandia, numerosas voces se alzaban pidiendo que no se modificara la ley que sólo permite varones acceder al trono imperial. Una corriente que en el ala más rádical del partido de Koizumi ha fructificado en una moción para cambiar ese artículo de la constitución que habla sobre la igualdad de sexos, y que en la zona más rancia de la Casa Imperial (léase príncipe Tomohito de Mikasa) ha producido que se llegue a sugerir la vuelta a un sistema de concubinato que garantice un heredero varón.

Hay mucho viejo verde por aquí.

::: escrito en Marzo 18, 2006 11:56 PM |

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Comentarios para: "nippon konchuki"

Totalmente de acuerdo. Lo increíble de todo es que me sigue sorprendiendo que me digan las japonesas que en su país la mujer tiene más fuerza que el hombre y que realmente es un país feminista...buf

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carol | Marzo 19, 2006 11:29 PM

Como siempre la realidad se presenta de muchas maneras, y gracias a tus comentarios algunos podemos empezar a hacer sucumbir mitos para intentar cambiar la forma erronea en que se ven algunos paises del primer mundo. En cierta manera el ver peliculas o leer libros japoneses pone de manifiesto todo lo que dices, incluso sin tener que ponerse en la piel del genero femenino nipon, se puede intuir que algo como la sumision permanente esta arraigado aunque quiza, por suerte, cada vez mas combatido. Debemos esperar que algun dia puedan importar las ideas y leyes sobre esto de la misma manera que los demas importamos su riqueza en otros sentidos.

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Jose A | Marzo 19, 2006 11:49 PM

Sí... Lo malo és que se tiene tan asumido que parece algo "normal". Seguro que muchas mujeres incluso son felices sin saber que las cosas podrían ser un poco diferentes... Aunque lo del concubinato no és mala idea ;-P . Saludos y a cuidarse.

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Javier | Marzo 20, 2006 03:55 PM

Siempre me ha interesado lo que pasa del otro lado del pacifico, desde esta tierra Japón es un sueño tan distante como un Francés queriendo llegar a la luna, usted ha hecho de esta página un excelente blog, felicitaciones por ello.

www.pudransetodos.blogspot.com

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Rinzen | Marzo 20, 2006 04:37 PM

Creo recordar que en su origen primitivo, antes de el gobierno Tokugawa, la sociedad japonesa era matriarcal, existía autentica paridad he incluso muchos maridos adquirían el apellido de su mujer si esta era la heredera del clan o de la casa. Después de la instauración de los valores masculinos samurais en los siguientes siglos se fueron perdiendo poco a poco estas costumbres hasta relegar a la mujer al papel de simple reproductora e incluso símbolo del mal, un claro ejemplo de convergencia cultural porque en todos los continentes encontramos este modelo, aun hoy.. yo doy gracias por haber nacido en Burgos y no en ciudad Juarez o en la india o ...

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cris | Marzo 21, 2006 03:31 AM

Je,esto es lo que contesto un nipon varon a mi post en mixi sobre el dia internacional de la mujer:
へぇ~、そんな日あるんだ。知らなかった。
確かに女性差別もまだあるけど、お金は男が払うとか、レディーファーストとかもやめてほしい。

Sin comentarios....

Pero tu post si merece un comentario: SOBRESALIENTE
Omechetou!

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Lu | Marzo 21, 2006 04:35 AM

¡Hola!

Me alegra mucho haber encontrado este sitio. Yo viví en Japón unos añitos, vivía lejos de Tokyo, en Kanazawa y durante un par de años fui la única española por allí. ¡No te imaginas lo que gastaba en teléfono para poder desahogarme en castellano! En fin... pero sin lugar a dudas me ha quedado la querencia porque fue una etapa importante en mi vida con todo lo que tiene Japón de bueno y de malo.
Ser mujer occidental joven y soltera en Japón era dificilísimo: los hombres japoneses desconfiaban de nosotras. Podíamos ser una Princes Diana desde lejos y de cerca creo que les asustábamos tanto como un gran elefante. Como española acostumbrada a que la gente te mire por la calle (nosotros somos muy mirones, no por mi excelsa belleza jajajajaja) llegué a sentirme casi un vegetal andante.
Luego los osccidentales tenían a unas 40 muñequitas de porcelana a su alrededor, con lo cual... ¡Imagínate de qué hablábamos las mujeres occidentales cuando nos encontrábamos! Ja!!!

La situación de la mujer en Japón, como mujer y como occidental, nunca me gustó. Tienen ese extraño poder en lo oscuro. El marido les entregaba el sueldo entero y ella disponía, nada se hacía sin que ella diera su feudal autorización. Y desde fuera las veías caminar unos pasos más atrás, o caminar como las muñecas repollo en aquella postura Tan "kawaiiiiiiiii", o adoptar aquel tonillo de voz.... grrrrrrr! Yo trabajé con mujeres allí y entré en sus casas, tuve amigas de todas las condiciones y vi, sentí y observé el gran poder que tenían y pensaba: - jo... una versión más del "Honne" y "Tatemae". Y me acordaba de cuántas veces había oído decir en tantos otros países: "la que manda de verdad es la mujer". ¡Qué rollo! ¡Yo no quiero mandar, quiero ser libre y compartir! Pero hay muchos países y muchas generaciones así. Japón no es diferente de los países que tiene alrededor. Quizás este poder sea una reminiscencia del periodo cuando la sociedad japonesa era matriarcal. Eso sería mucho antes de los samurais, me imagino.

Los que estéis por allí os pido que os déis unos baños en el Onsen por mí (que lo echo muuuuucho de menos) y que después con unos sakés bien calentitos en mano, degustéis un O nabe, o unos soba mmmmm ¡qué rico!

Oiasuminasssaaaaiiiiiiiiiiiiiii Ya né!

Jime-chan
http://lecturaslecturas.blogspot.com/

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Jime-chan | Marzo 21, 2006 06:06 PM

Yo pasé el fin de año en Japon con mi novia japonesa. Nunca habia estado alli, y la verdad es q me gustó muchísimo.
Con repsecto al papel de la mujer, yo creo q, pese a las apariencias, ellas son las q mandan. Desde fuera todo ese mundo puede parecer machista, pero tenemos q entender q es una sociedad distinta, con unas costumbres distintas... He estado en varios paises, y despues de mucho viajar me he dado cuenta q cada pais tiene una cultura, una forma de pensar diferente, y lo mas importante es que esas sociedades esten en equilibrio. Cada pais tiene sus caracterisiticas, su cultura moldeada con el paso de los siglos, y por mucho q lo pretendamos, no podemos cambiar la realidad actual.
A veces me pregunto por que no hay ningun lugar en el mundo en el q las mujeres manden mas q los hombres en puestos importantes. No se cual es la causa primitiva, pero esta es la realidad. Estamos donde estamos por que estamos hechos para ser asi.
Matta ne !!

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Alfonso | Marzo 21, 2006 09:53 PM

¡Hombre! Claro! Si era precisamente lo que te comentaba en mi post!
Partimos de la base que cada páis tiene sus cosas y una vez que uno ha estado dando vueltas por el mundo ya se es un poco extrajero hasta en la cultura en la cual hemos aprendido a mamar. Y gracias a esta distancia podemos ver más para encontrar un rinconcito donde poder vivir. El hecho de ver, observar y darse cuenta no siempre es una ventaja jajajajaja (mantengámonos dentro de lo relativo, ok?). No por nombrar lo que se ve eso existe más ni por no nombrarlo deja de existir.
AYs! Qué saudades!
Yo pasé un obón en Nagasaki en casa de una amiga, luego otros en Sapporo y, claro en Kanazawa. Me enamoré de Nagasaki, ¿la conoces? Allí nadie me miraba por ser una blanca un "chotto hen" y con nariz grande jajajajaja! Nagasaki, una ciudad preciosa, con un alma triste y con gente deliciosa.
Ays! Qué saudades!

Besossssssssssssssssssssssssssssssss

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jime-chan | Marzo 21, 2006 11:09 PM

felicitaciones desde este pais tropical ¡venezuela!
...En el mundo no habrá justicia mientras la mujer no legisle...y comprendamos que somos complemento el uno del otro, es la mujer con su inmensa sensibilidad quien pone el equilibrio en todo, es quien imparte igualdad verdadera justicia, la mujer es la representación hecha carne del amor, por ello, debe tomar el papel que le corresponde en la construcción de la nueva sociedad que queremos donde podamos vivir en paz.
por favor necesito información para un trabajo de investigación sobre el largo camino recorrido de la mujer hasta alcanzar los pocos derechos que hoy tiene,cómo fue este recorrido en la historia de la mujer japonesa y el papel que jugaron las religiones en el trato dado a la mujer.
Continua tu hermoso trabajo que tu mensaje llegará siempre. felicitaciones!!!

Escrito por:
Roger Ernesto Rodriguez | Abril 3, 2006 02:52 AM

A mi me encanta Japon, yo he visitado Japon 2 veces, y la impresion q me dio fue q la mujer staba claramente discriminada. Normalmente en casi todos los paises desarrollados la mujer tiene mas poder, pero en Japon es casi imposible q una mujer pueda tener el puesto q un hombre iguelmente preparado. En los dibujos manga lo q enseñan de la cultura japonesa esque la mujer parece la esclava del marido, y eso es verdad. Las mujeres japonesas deberian de hacer algo por acabar con esta injusticia!!!!!

Escrito por:
Loreto Perez | Abril 29, 2006 06:12 AM

HOLA

QUIERO ENCONTRAR UNA MUJER JAPONESA PARA CASRSE Y CONVIVIR SIN PROMISA.

YO SOY DE IRAN Y SOY PREPARADO PARA VENIR ALLI FOR VIVIR UNA MUJER JAPONESA.

Senor PEJMAN

Escrito por:
PEJMAN | Abril 15, 2007 11:58 PM

Saludos ^^, muy bueno el tema.

En mi opinión es un caso cultural, un problema interno y algo q tendrian q solucionar las propias mujeres japonesas.

Si nosotras, las mujeres occidentales, hemos llegado a donde estamos, es a punta de sudor y mucho trabajo y gracias a ello tenemos conciencia de nuestro valor. Esas cosas culturales no se pueden cambiar de un día para otro pq tal vez Japón aun no este preparado para ello y no han desarrollado esa conciencia aun.

Cada pueblo tiene q vivir sus etapas, ahora Japón se encuentra en un equilibrio cultural y creo q ira evolucionando con el paso del tiempo.

Escrito por:
m4ry | Agosto 10, 2007 01:12 PM

Hola! No pude evitar escribir, para dar mi opinión. No me llamo Mariko, evidentemente, soy medio española medio argentina, y llevo muuuuuchos años en Japón. Quiero aclarar, y dejar el listón donde corresponde respecto a los hombres japoneses. No es cierto que tengan miedo de las occidentales, al margen de donde vivan, cuando una muchacha les parece guapa, se desviven en atenciones, te llevan a cenar, a ver kabuki, al karaoke, donde te de la gana, y te tratan como una reina. Es injusto decir esto, evidentemente tienen su gusto, prefieren a mujeres no demasiado robustas ni demasiado altas puesto que ellos son de complexión atlética y menudos en su mayoría, y no demasiado altos. Pero no son ciegos a la belleza, y cuando les gusta una mujer, van por ella con gran insistencia. He tenido muchas relaciones, y son muy serios y tienen sentimientos muy profundos, aunque quizás no los exteriorizan tanto como los occidentales, ni sean fieras acrobáticas en la cama (todo hay que decirlo), pero son muy generosos y buenas personas. En cuanto a que si entregan el sueldo a sus mujeres, esto es porque ellos pasan demasiadas horas fuera de casa y es la mujer (bueno, hablo de las generaciones anteriores) la que permanece en casa y se ocupa de todo. Hoy en día muchas de estas mujeres tienen su trabajo, y aportan un sueldo. Son amables, mucho más fieles que los occidentales, y aman su familia por encima de todo, y rara vez rompen ellos el hogar. Evidentemente no son ángeles, pero hay bastante menos violencia doméstica que en España, por ejemplo, qué digo, muuuuucha menos. Dejen de criticar lo que no conocen. Yo me divoricié de mi esposo japonés, pero es un gran hombre, y lo reconozco. Y por cierto, mi hijo también es de este país y lo estoy criando entre japoneses, así que me molestan estas críticas. Se dice mucho del machismo aquí, pero no eran los samuráis los que al ir a la guerra ponían a sus mujeres cinturón de castidad, sino los europeos. Habrá menos pamplinas en plan "gentelman", pero son muy auténticos. Convendría conocerlos, conocer el idioma, el pensamiento, antes de criticarlos. VIVAN LOS HOMBRES JAPONESES!!!!OS QUIERO!!!

Escrito por:
Mariko De la O | Agosto 30, 2007 09:06 PM




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