Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y digresivas de una vida en Tokio

« Agosto 2005 | PRINCIPAL | Octubre 2005 »

Septiembre 26, 2005

exposition universelle

Ayer terminó la Exposición Universal de Aichi con una ceremonia orquestada por toda la plana mayor japonesa, que al igual que en la inaguración, estuvieron huérfanos de representantes internacionales de nivel. Al final todo quedó en familia; frase que también podría ser el resúmen de una exposición, calificada como éxito al sobrepasar con creces las expectativas iniciales de 15 millones de visitantes, y alcanzar los 22 millones de visitantes. Sin embargo, el número de visitantes no es sorprendente para un país que posee el parque temático más visitado del mundo. Casi 16 millones de personas visitan Disney world Tokyo cada año, por lo que un gran parque temático novedoso como la Expo, a priori debería de recibir el mismo número de visitantes aunque sólo fuese por seis meses. Y más a sabiendas de la pasión que existe en este país por las novedades, razón que además augura un esplendoroso futuro al nuevo Disney world inagurado en Hong Kong. La lógica se ha cumplido y millones de japoneses han visitado una Expo comparativamente poco visitada por extranjeros, tan sólo un 4% frente al 10% esperado.

expo1.jpg

La Expo empezó con mal pie, con medidas como la prohibición de introducir comidas y bebidas de fuera (en particular el o-bento que llevaban muchos escolares), o los altos precios de la comida en el interior. Problemas menores que fueron solucionados, dejando a la vista el problema principal: las comunicaciones y la gente. Aunque curtido en la Expo92, en mi opinión la de Aichi se lleva todos los récords. Interminables esperas que comenzaban hasta para coger el tren enlace (Linimo) que te llevaba a la Expo, la entrada al recinto, y por supuesto, la visita a algunos de los pabellones más populares incluso en un lluvioso día de diario.

Pero lo más preocupante era la comunicación con la Expo. Situada a una hora en tren local desde Nagoya, sorprendía que no hubiesen habilitado algún tren especial para llegar, y que la estación creada especialmente para la Expo (Banpaku Yakusa) no te dejase dentro del recinto, sino que te vieses obligado a hacer un incómodo transbordo ya fuese en autobús, o en un minúsculo tren magnético desbordado por el número de visitantes.

La Expo estaba situada en medio de la nada, lo que augura un negro futuro a su reconversión. Mientras que otras exposiciones internacionales han pasado a integrar la fisionomía de las ciudades con mayor o menor fortuna, permitiendo de paso la recuperación de espacios públicos (significativo el impacto de la Expo98 en Lisboa), en el caso de Aichi la inversión en infraestructuras dejará una mini ciudad abandonada en medio del campo, que previsiblemente se convertirá en un parque tecnológico (un centro de convenciones tan mal comunicado no funcionaria), al igual que ocurrió con Tsukuba85. Curiosamente, han tenido que pasar 20 años para que Tsukuba pueda tener un enlace directo ferroviario con Tokio.

De momento, casi todos los objetos de valor de los pabellones ya han sido subastados, y los bilingües trabajadores reclutados para nuevos trabajos. Ya sólo queda esperar a la siguiente Exposición internacional, que si atendemos a la prensa japonesa, no será en Zaragoza sino en Shangai... lo que me hace pensar que se debería de invertir más en publicidad y aclarar este malentendido.

A ver si me animo y escribo una carta al director.

::: escrito a las 09:55 AM | {comentarios} (7)

Septiembre 18, 2005

films and biology

+81: Films and biology- do they have anything in common?
Georges Bermann: There are similarities between the two fields with respect to producing. Delicate things need to be done delicately and you can never make mistakes. The way you approach things, in both fields, needs to be very precise.

La cita aparece en el último número de "Plus Eighty One", y la dice ni más ni menos que el responsable de Partizan, una agencia de publicidad mundialmente famosa por algunos de sus videos musicales y anuncios publicitarios. La meca sin duda para todos aquellos creadores bajo el rimbombante título de este último número de +81: "Movie and motion graphic inspiration".

Georges Bermann estudió biología para acabar siendo productor y mecenas de video artistas, en un claro ejemplo de la flexibilidad laboral que ofrece esta carrera. Y aunque la cita es una anécdota que se me ha quedado atravesada, no define la sustancia de un número que gira en torno a Chris Cunningham y el resto de acólitos. Sin duda Cunningham marcó un antes y un después en el mundo del videoclip, creando un escalofriante estilo propio que le ha valido un amplio reconocimiento internacional. Su fama crecía al tiempo que las presiones para que realizase su primer largometraje. Compañeros generacionales como Michael Gondry y Spike Jonze hace tiempo que se pasaron al celuloide, ambos con óperas primas escritas por Charlie Kaufman. La sombra de Kaufman es alargada, tanto que sus guiones terminan por condicionar hasta tal punto la forma de rodar, que es difícil distinguir quién es el director de cada película, lo que nos deja con dos directores capaces pero no brillantes. "Películas interesantes pero que no tienen ninguna atmósfera propia", dice Cunnigham de sus dos compañeros de colección de DVD, y termina añadiendo que su director favorito es Andrei Tarkovski (uno de mis directores favoritos), lo que me demuestra no estar equivocado sobre su valía profesional.

cunningham.jpg

Actualmente, Cunnigham trabaja en su opera prima con un guión original escrito por él, lo que pone punto y final a los rumores sobre una posible adapatación suya de la novela de culto "Neuromancer" de William Gibson. Una lástima, aunque su inmersión en el proyeto del largo explica que su último trabajo "Rubber Johnny", promocionado como ningún otro hasta la fecha, sea un gastado reflejo de su propio estilo.

FOTO: Cunningham tal y como aparece en la entrevista de Suwa Tomoko

::: escrito a las 10:25 PM | {comentarios} (1)

Septiembre 16, 2005

camino a Japón

Hoy comienza el Eurobasket de Belgrado, y la Selección Española luchará por una plaza para el próximo campeonato del Mundo en Japón. Acontecimiento que espero no perderme y verlo in situ.

De momento y gracias a internet, me conformaré con animar a la Selección desde la distancia.

::: escrito a las 09:49 AM | {comentarios} (1)

Septiembre 15, 2005

fenómenos de masas

Será que los estudios de mercado no funcionan conmigo, o que pertenezco a ese grupo de indeseables (comercialmente hablando) ajeno a las modas pasajeras y a los bombardeos publicitarios. De hecho, la promoción salvaje e indiscriminada de algo no logra que termine por gustarme, sino que desencadena un sentimiento de hastío y rechazo al producto en cuestión.

En Japón, los nuevos fenómenos o productos que gozan del favor del público, son explotados hasta su agotamiento comercial en todas la vías posibles, intentando amortizar al máximo un fenómeno que posteriormente caerá en el olvido al tiempo que es solapado por una nueva moda. Muchas vícitmas quedan en el camino, y en esta particular guerra comercial, los daños colaterales causados a frágiles conciencias infantiles no se contabilizan.

El último fenómeno de masas es "Densha otoko". Al principio tenía su gracia. Uno de esos fenómenos de internet, fiel reflejo de como la tecnología está cambiando la forma de ocio y de los mass media tradicionales. Pero la explotación del fenómeno, con el lanzamiento casi simultaneo de una película y una serie de televisión, ha terminado con su encanto, e incluso me hace pensar en si no fue todo un montaje desde el principio. Los supuestos protagonistas reales de la historia siguen en el anonimato, y ninguna revista ni programa de televisión han hecho ningún esfuerzo por buscar a los verdaderos protagonistas, quizás ahuyentados por la larga sombra de las compañías Dentsu y Fuji, encargadas de orquestar todo este tinglado.

La película pasó sin pena ni gloria por la cartelera, mientras que la serie de televisión está dando una nueva dimensión a la historia. "Lo que no sale en televisión no existe", una máxima aplicable a nivel internacional y que demuestra el poder fáctico de este medio, alcanza en Japón niveles desproporcionados. El éxito de la serie ha catapultado a la actriz Ito Misaki como nuevo modelo mediático a copiar por las hordas de administrativas, secretarias y "chicas bien" con posibles, a la caza de un marido. Los manuales (que no revistas de moda) "Can Cam" y "J.J." muestran como adquirir el look que te convertirá en la nuera perfecta. La imagen en cuestión es una derivación del de las chicas de Ginza, pero sin mostrar demasiado los excesos en cuanto a marcas. Se impone una moda sin excesos, "madura", y de una elegancia sobria que sea extensiva también a la forma de comportarse. Las clones hace tiempo que inundan las oficinas, y todas quieren parecerse a una actriz, que sinceramente, me deja indiferente. Ito Misaki es una de esas insulsas bellezas sin carisma, en donde su incapacidad para transmitir emociones es interpretada como un signo de elegancia y madurez. Y todavía hay japoneses que se preguntan porque las actrices chinas están más cotizadas internacionalmente que las japonesas. El glamour, el saber estar y la fuerza interpretativa de una Gong li o Maggie Cheung, todavía está fuera del alcance de unas actrices japonesas que cada vez ahondan más en una sosería, que los hombres japoneses encuentran deliciosa.

Hay más. El fenómeno produjo un curioso reportaje de investigación emitido en prime-time, sobre el hecho "pon un otaku en tu vida". La mayoría de las chicas entrevistadas que respondían al estereotipo de Ito Misaki, emitían una mueca de asco ante la posibilidad de una cita con algún freak de diversa índole. Lo que demuestra que la propaganda es ineficaz a la hora de superar ciertos prejuicios. En cuando al grupo de chicas dispuestas a concertar una cita en Akihabara con algún otaku (de hecho el documental siguió a un par de ellas), sus razones eran de una lógica aplastante, demostrando tener más cabeza de la presupuesta. La principal esgrimida era que la fijación casi enfermiza que un otaku muestra por manga, anime, ordenadores, etc se puede hacer extensiva a su pareja. A priori, un otaku no tiene casi relaciones con el sexo contrario, por lo que su primera relación puede ser de una pasión inusual en estas tierras. Lo que las chichas demandaban y esperaban encontrar en un otaku, es atención hacia ellas, y en definitiva sentirse como unas reinas en una sociedad machista por naturaleza.

::: escrito a las 09:40 PM | {comentarios} (14)

Septiembre 14, 2005

hokusai

próximamente...

::: escrito a las 11:48 PM | {comentarios} (7)

Septiembre 12, 2005

democracia en Japón S.A.

Entender la situación política japonesa requiere armarse de grandes dosis de paciencia, y sobretodo, encararla con el convencimiento de que la democracia japonesa poco tiene que ver con otras democracias occidentales. Fundamentalmente porque la democracia en Japón vino impuesta desde arriba, sin que el pueblo realmente hubiese mostrado un anhelo (y menos atisbos de revolución) que justificase este cambio político como propio. Se argumenta a veces en contra de este hecho citando la apertura democrática durante el periodo Taisho, o incluso utilizando a los escasos dirigentes comunistas y de izquierdas encerrados durante la guerra, como heroés y padres de la democracia. Sin embargo, en los duros años de posguerra, al pueblo japonés le preocupaban otros temas más que la democracia, como demuestra el hecho de que a casi nadie le extrañó que el Emperador continuase al frente de este "cambio" democrático. La democracia llegó a Japón vendida como signo de modernidad e instrumento necesario para la prosperidad made in América. Y el pueblo, esa gastada palabra para justificar los anhelos de individuos con ansias de poder, la acogió con la esperanza de que el poder cambiase de manos, aunque al tiempo que los disueltos conglomerados industriales estatales (zaibatsu) se reconvirtieron en los keiretsu de hoy en día, la esperanza se convirtió en una resignación reflejada en el voto masivo al mismo partido político desde el fin de la guerra. Y ya van 55 años.

Este monopolio en el poder, a la zaga de su rival mexicano (PRI) por este curioso récord de longevidad política, deja la credibilidad de la democracia japonesa a un nivel comparable a la de una república bananera. El Jiminto (o Partido Liberal Democrático) ha combinado a lo largo de su historia políticas que han ido desde el comunismo a la ultraderecha, hasta acomodarse en los últimos años en una confortable posición de derecha que cada año va escorándose más hacia el radicalismo, pese a las protestas de los siempre incordiantes vecinos asiáticos. Pero lo cierto es que a pesar de esta renovación interna, el poder lo detentan las misma familias políticas de siempre, que han tejido una peculiar oligarquía familiar donde los sillones de diputados pasan de padres a hijos. Esta "revolución vertical" en donde los "de siempre" simplemente cambiaron su título, ha dejado un sistema político viciado en donde sólo las familias con posibles pueden permitirse el lujo de un hijo dedicado a la política. Empezar a hacer carrera desde los distritos más bajos, requiere un mínimo de tres millones de yenes. Afortunadamente, es un dinero que se recuperará sobradamente más adelante...

koizumimitin.jpgKoizumi en pleno mitin electoral en Ikebukuro. 4 de Septiembre del 2005

El actual presidente Koizumi Junichiro es un claro fruto del sistema. Tercera generación de una familia siempre ligada al poder político, lleva en la sangre la política como ha demostrado en plena campaña. Ha monopolizado la atención de los electores a un sólo tema: Correos. Su mensaje es el del cambio. Cambio que sabe administrar tanto en su comportamiento como en sus formas. La imagen de Koizumi no responde al perfil tipo del político japonés. Es un populista nato que ha sabido hacerse con un electorado que tras la crisis económica, buscaba una ruptura definitiva con el pasado que le devolviese la esperanza. Correos es quizás el paso definitivo. Si atendemos a las explicaciones de Koizumi en los medios generalistas, la privatización liberará al sistema político de la corrupción, saneará las cuentas (es el país del mundo con mayor endeudamiento), y hará Japón un país más capitalista si cabe. Correos es la mayor caja de ahorros de mundo, que además es controlada por el gobierno. Este hecho fue una de las claves del "milagro económico" japonés, junto a los altos niveles de ahorro de una población que revertía sus ganancias al estado (correos posee una cuarta parte del total de bonos del estado), en un flujo que permitía costear grandes infraestrucutras que de otro modo no serían posibles. Y hasta los consumidores salían ganando con un servicio que les permitía disponer de sus ahorros en cualquier parte de Japón, sin ningún interés. Para Koizumi y sus teóricos, el respaldo de estos fondos ha creado una dependencia que ha vuelto descuidados a los políticos a la hora de planificar las políticas económicas, a sabiendas de que si algo sale mal, siempre podrán echar mano de los fondos para tapar el agujero. En los primeros años de la crisis económica, mucho dinero proveniente de Correos fue desviado inútilmente para maquillar una crisis que necesitaba de profundos cambios financieros, y no de pequeños parches que a la larga empeoraron la situación.

A primera vista, el plan parecería perfecto salvo por un detalle obvio. El no disponer de los fondos de correos, no garantiza que no se cometa una nueva nefasta política económica, y ni mucho menos acaba con la corrupción alrededor de este enorme tarro de miel que es correos.

Desgraciadamente no todo es tan sencillo, empezando por la "supuesta" privatización que en estas tierras tiene un significado ligeramente diferente al usado por los guruss neocons. Si privatización sigfnifica la transferencia de activos o servicios desde el estado a el sector privado, la acepción japonesa de privatización (mineika 民営化) según Koizumi es simplemente un cambio de manos dentro del gobierno. Si atendemos a la letra pequeña del discurso de Koizumi, los fondos de correos no acabarán depredados por empresas extranjeras como vaticinaba equivocadamente la oposición, si no en manos del Ministerio de Finanzas, curiosamente el baluarte de Koizumi y de sus partidarios dentro del Jiminto. Con la victoria de hoy, se ha conseguido reforzar el liderazgo de Koizumi dentro del partido, desprenderse de algunos "dinosaurios" políticos que lastraban todo tipo de reformas, y con la futura tranferencia al Ministerio de Finanzas Koizumi asumirá el control directamente, quitando a la vieja guardia su plaza fuerte: correos.

La tranferencia sobre el control de los fondos de correos es una buena noticia para los Estados Unidos, ya que previsiblemente el Ministerio de Finanzas japonés comprará más bonos estadounidenses (actualmente es el país que más posee del mundo), en un momento en que muchos países están vendiendo los suyos en favor de un euro más estable. Por su parte, Estados Unidos devolverá el favor ya sea presionando para que Japón se convierta en miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU para disgusto de China, o bien prestando apoyo militar para que Japón no pierda su hegemonía político-financiera en la zona. Y por otro lado, el dinero de los contribuyentes seguirá siendo usado para financiar infraestrucutras, tapar agujeros económicos, y saciar corruptelas varias. Un simple cambio de manos de poder político dentro del mismo partido, y una situación que a priori no cambiará hasta el 2017, momento en el que se liberizará el sector de correos permitiendo la entrada de nuevas empresas.

Para entonces, Koizumi (o sus sucesores si se cumple su anuncio de retirarse cuando pierda la presidencia de su partido en el 2006), podrían haber cumplido las partes más oscuras de su programa político, que incluyen desde cambios en la constitución para armar Japón, a políticas más agresivas para controlar sus fronteras en algunos de los pequeños islotes disputados con China, Corea del Sur o Rusia. Asistimos por tanto a un profundo cambio refrendado por una mayoría histórica, que sin duda cambiará la cara del Japón que ahora conocemos.

::: escrito a las 11:59 PM | {comentarios} (3)

Septiembre 06, 2005

de cine

El cine japonés hace tiempo que agoniza. Cada verano, insulsas comedias de adolescentes vestidos de uniforme inundan las carteleras, contándonos insulsos primeros amores, retos en grupo, o ambas cosas. Los guiones no dan para mucho más, y la calidad de la producción se asemeja a la de un dorama (serie televisiva), con unos actores que bajo la categoría de tarento sólo tienen tres registros: poner cara seria, hacer una mueca estúpida/kawaii, o llorar como una magdalena. Eso si, tiene mérito que los registros siempre sean idénticos. Ni De Niro podría llorar dos veces de la misma forma.

El último filón a explotar ha sido copiar al vecino. No al creativo vecino surcoreano, sino a otro gigante fílmico en horas bajas: China. "Tigre y Dragón" marcó un hito, y un estilo que hasta cuajó en un Zhang Yimou al que las musas hace tiempo le habían abandonado. La epidemia de combates coloridos, artificiosa fotografía y dilemas zen ha llegado a Japón. "Shinobi" es la primera película de este género, y secretamente confío que los japoneses relacionen esta película con algún complot chino-masónico y se convierta en un fracaso de taquilla. Más películas de este estilo podrían ser el golpe de gracia para la industria japonesa.

Y Kitano sigue a lo suyo. Presentó el pasado viernes en el festival de Venecia su última película "Takeshis", que se estrenerá minoritariamente en Japón por noviembre. Y es que el acontecimiento del año será "Yamato". Aunque está previsto que se estrene en Diciembre, es la película llamada a ser la madre de todas las superporducciónes japonesas, empezando por una reconstrucción del Yamato que ya hubiese querido James Cameron para su "Titanic". Sobre ese símbolo que fue el Yamato ya hablaré en otra ocasión, ya que tengo cierta debilidad por la triste historia de este navío y el de su hermano "Musashi". El libro en el que se basará la película "Otokotachi no Yamato" lleva tiempo vendiéndose bien y recibiendo buenas críticas, aunque me temo que harán una versión muy light, sin una gota de sangre, y con algúna sosa historia de amor para agradar al posible público femenino. Espero eso sí, que no llegue a los niveles de tedio del que fue el estreno del verano "Bokoku no Aegis", basado en otro best-seller, sobre el que es actualmente el buque insignia de la marina de auto-defensa japonesa. Barco por cierto, que tuve ocasión de verle en el dique seco durante mi visita en Nagasaki.

::: escrito a las 11:36 PM | {comentarios} (6)

Septiembre 05, 2005

el quadern gris

Me pregunto a menudo si este diario es sincero, es decir, si es un documento absolutamente íntimo.

La primera pregunta que se plantea es ésta: ¿Es posible la expresión de la intimidad? Quiero decir la expresión clara, coherente, inteligible, de la intimidad. La intimidad pura, bien pensado, debe ser la espontaneidad pura, o sea una secreción visceral e inconexa. Si uno dispusiera de un lenguaje y de un léxico eficaces para presentar esta secreción, no habría problemas. Pero lo cierto es que no existe un estilo adecuado a la sinceridad ni un léxico eficiente. Pero aun suponiendo por un momento que la intimidad fuese expresable, ¿quién la entendería, quién la podría comprender? Si no fuese única, particularista, personalísima, absolutamente primigenia ¿qué aspecto tendría, cómo se podría imaginar su presencia? Cuando no podemos aclarar la nebulosa interna, decimos habitualmente: yo ya me entiendo... Los borrachos dicen lo mismo. Sospecho que los niños, cuando no consiguen hacerse entender, piensan lo mismo. Mi idea, pues, es que la intimidad es inexpresable por falta de instrumentos de expresión, que su proyección exterior es prácticamente informulable. Pensad, solamente, en la enorme fuerza de deformación y de falsificación que tiene el estilo tradicional, la ortografía y la sintaxis habitual, en toda tentativa de querer expresar el pensamiento de apariencia más sencilla, en la pretensión de describir el objeto más insignificante.

Y, por si esto no fuese bastante, están todos los monstruos invencibles: la vanidad, el tartufismo, la educación, el egoísmo, el convencionalismo, la envidia, el resentimiento, la humillación, la influencia del dinero o la falta de dinero, la impotencia..., es decir, todo el detrito de pasiones y de sentimientos que uno arrastra desde que se levanta hasta que se acuesta. Metidos en este juego de fuerzas oscuras pero de gran peso, las contradicciones íntimas son permanentes.

Josep Pla
Palafrugell, 5 de Septiembre de 1918

::: escrito a las 11:48 PM | {comentarios} (3)

Septiembre 01, 2005

un atardecer

Tras pasar el día en la playas de agua verde esmeralda de Omijima, en la provincia de Yamaguchi, volvíamos por la pequeña carretera de la costa que bordea el bello mar de Japón. Nuestro destino era Kita-Kyushu, aunque antes habríamos de hacer parada para probar uno de los platos típicos de la región:kawara-soba. Hecha a base de soba con té verde y carne de cerdo, es cocinada sobre una teja de cerámica igual a las usadas en las casas tradicionales.

El sol comenzaba su perezoso camino hacia las profundidades del horizonte, y mirando el paisaje desde el coche, nos preguntábamos, sin hacerlo en voz alta, cual sería el mejor lugar para la contemplación de este casi olvidado espectáculo. En lo que parecía un repecho de la costa, un destartalado cartel anunciaba un hotel con terraza. Cruzando el pequeño paso a nivel del tren local y ocultada por un pequeño pinar, una explanda tomada por los arbustos se abría en lo que debería de haber sido el parking del hotel. Frente al mar y sobre un imponente acantilado, una estructura de madera carcomida y precintada, era el único vestigio de lo que debería de haber sido una hermosa terraza con vistas al atardecer, en donde rasgados farolillos todavían colgaban meciéndose al son de aprendidas melodías de antaño. A la derecha, el eterno hormigón daba cuenta del pequeño hotel con hermosas habitaciones al mar, donde los únicos huéspedes que quedaban eran enormes insectos que transitaban por las paredes con la confianza de sentirse en su casa.

sunset hotel

Aunque un tanto tenebroso, era el lugar perfecto. Arrullado por el sonido del mar rompiendo en las rocas, y el característico aullar de las cigarras del pinar cercano, el hotel podría haber sido un aislado oasis de paz frente a la costa. El sitio idóneo para acabar un día de playa, sentado en su fresca terraza con la madera recién empapada por la manga, y con la mirada perdida en el horizonte. Disfrutando quizás de algunos pescados locales hechos en una pequeña parrilla, acompañados de algún sochu autóctono. Sin embargo, como si hubiese sido abandonado con urgencia, el hotel se consumía en el inexorable pasar del tiempo. A través de las desechas cristaleras, se atisbaban tatami carcomidos y un mobiliario astillado por la humedad y el salitre. Era desolador ver la nevera abierta del bar, y la cámara con un viejo logo de Coca-cola, donde las sodas para combatir el calor del verano reposaban hechas añicos. Algunas habitaciones todavía accesibles habían sido saqueadas a conciencia, despojadas de sus tatami y de sus embellecedores de madera. El hormigón pelado contribuía a la desnudez de unas habitaciones, en donde mugrientos futones y yukatas habían sido abandonados, junto a algunos muebles cuyas formas se habían tornado irreconocibles.

Era un paisaje irreal suspendido en la tenue claridad del crepúsculo. La atmósfera del lugar se hacía más inhóspita a medida que el sol titilaba en el horizonte y la intensidad de la luz disminuía, como si nos dijese que no eramos huéspedes bienvenidos al baile de fuegos fatuos que comenzarían con la negrura de la noche. En el momento en que nuestras sombras se fundieron con la oscuridad del lugar, decidimos abandonar el hotel. En todo ese tiempo, sólo algunos monosílabos y el ruido del film al pasar, habían interrumpido la contemplación de un atardecer en todo silencioso, sobrecogidos como estabamos por la solemnidad del lugar.