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sesenta años de mentiras
Han tenido que pasar 60 años, para que por fin tímidas voces se alcen preguntándose sobre las causas del horror, desafiando una versión oficial proporcionada por Estados Unidos, hasta ahora creída por una humanidad más dispuesta a olvidar que a saber la verdad. En los actos de conmemoración de ayer en Nagasaki, el alcalde la ciudad se preguntaba si acaso había justificación para Nagasaki, o si no habrían sido más que meros cobayas para la prueba de una bomba de plutonio sobre seres humanos, tras la de uranio eh Hiroshima. Desgraciadamente, sus vecinos de Hiroshima también fueron cobayas.
Una historia construida por los vencedores en donde los vencidos no tienen voz, nos ha dicho como gracias a las bombas atómicas se acabó con la guerra en el pacífico, y se salvaron muchísimas más vidas de las víctimas que costó la masacre. La situación según Estados Unidos, era la de un pueblo dispuesto a sacrificarse en masa por el Emperador, en donde los américanos deberían de pagar con sangre cada palmo de terreno conquistado en una hipotética invasión terrestre. El odio y la soberbia de los japoneses era tal, que se necesitaban tomar medidas excepcionales.

Cuando las bombas cayeron, Japón no era el temido "enemigo amarillo" de Pearl Harbour, sino un país agonizante que luchaba con todos los medios por firmar una paz rápida que liberase a su pueblo de una guerra perdida hace mucho tiempo. Los bombardeos en Japón eran algo común, y habían conseguido devastar los grandes centros urbanos e industriales del país. Sólo en el bombardeo del 9 de marzo en Tokio, murieron más de 120.000 personas. Y trás la trágica derrota de Okinawa en Junio, Japón había perdido el que era su último esfuerzo para tratar de parar el avance de los estadounidenses. Era un país que pedía clemencia, como lo refleja un cable enviado por el embajador de Alemania en Tokio el 5 mayo, en donde decía que los japoneses a sabiendas de su insostenible situación, aceptarían una capitulación incluso en términos desfavorables. El cable, como todas las comunicaciones emitidas por Japón desde hacía dos años, fue interceptado y descifrado por Estados Unidos, sin embargo la paz llegaba tarde. Unos meses antes, el 16 de abril de 1945, el general Arnold (jefe de las Fuerzas Aéreas) junto con el general Groves (jefe del proyecto Manhattan) habían escogido las cuatro ciudades "cobaya": Hiroshima, Niigata, Kokura y Nagasaki. De nada serviría que Hirohito consiguiese controlar a los últimos fanáticos militares opuestos a la rendición tras la batalla de Okinawa, ni los numerosos contactos diplomáticos con los rusos antes de Postdam para firmar la paz. La decisión de lanzar las bombas no tenía nada que ver con los japoneses, sino con los soviéticos. Tanto Truman como Churchill temían el poder soviético, y recelaban de una maquinaria de guerra que tras parar y derrotar a los alemanes, se perfilaba como el próximo rival a batir. Se hacía por tanto necesario mostrar a los rusos la nueva bomba, como una forma de disuasión. Era el principio de la "Guerra Fría".
Pero incluso si no se hubiese podido conseguir la paz, y se hubiese optado por una invasión terrestre, desde el Estado Mayor estadounidense se hablaba de un coste de entre 20.000 y 46.000 vidas. Cifras que serían engordadas posteriormente para justificar las bombas, hasta un millón y medio de soldados. Y que desde luego no se ajustan a la realidad vivida, ya que si bien los civiles alemanes vivieron con recelo la liberación por parte de los rusos, el pueblo japonés recibió a los soldados aliados como verdaderos héroes, sin dar muestras de ese rencor que un par de meses antes les habría llevado a una hipotética inmolación colectiva.
Las bombas simplemente dejaron claro que los militares tienen más honor que los políticos, o al menos así lo demostraron los generales Eisenhower y MacArthur, opuestos a unas bombas lanzadas sobre objetivos no militares (no había fábricas de armamento ultrasecreto en Hiroshima como se decía), que no tenían tampoco ningún fin estratégico respecto al resultado final de la contienda. Sin embargo, la historia nos ha enseñado lo contrario, hasta el punto de "absolver" a los norteamericanos por las bombas atómicas, mientras que seguimos condenando a los alemanes por Auschwitz.
Y es que como le dijo Kenneth Bainbridge a Oppenheimer tras el primer ensayo de la bomba atómica:
"Now we're all sons of bitches"
FOTO: Fotografía de Yosuke Yamahata. Un día como hoy en Nagasaki hace sesenta años.
Comentarios para: "sesenta años de mentiras"
Las razones estan muy bien expuestas, pero tambien queda en el aire la justificacion de un proyecto que costo mucho dinero y que empezo con la guerra en 1939. A la opinion publica americana se la ha controlado constantemente, de una manera mas sutil que Goebels pero con su misma intencion. No tener que justificar los actos, simplemente esperar que los comprendan. A los vencedores por desgracia no se les juzga por sus actos, y en este caso los ordenantes del uso de la bomba atomica se hubiesen podido sentar en el mismo banquillo que los responsables de los campos de exterminio.
Ya se sabe que la historia la escriben los vencedores.
Para mí, las bombas de Hiroshima y Nagasaki siempre han sido comparables al exterminio nazi.
Eso si, más "limpio" y justificado hasta la saciedad cuando no había justificación posible.
LOS PRESIDENTES NORTEAMERICANOS APESTAN !!!!!!ELLOS SUS CIRCOS Y SUS PAYASOS.
COMO ES POSIBLE QUE AUN SIGAN VOLTIANDO LA TORTILLA PARA PODER SER ELLOS... LOS DESARROLLADOS LA VICTIMA DE PAISES MINIMOS QUE AUN NO SE HAN DESARROLLADO
NINGUNA PERDIDA HUMANA DE VENCEDEROS O VENCIDOS PODRAN JUSTIFICAR LA POLITICA.
Es lo que suele pasar cuando bombardeas pearl harbour. La estimación para la invasión terrestre era de seis millones de muertos, segun el alto mando. De todas formas, los japoneses fueron los que empezaron la guerra, llevados por su ansia imperialista. No les paso nada al meterse con china y demás, pero atacar a los Estados Unidos por sorpresa y a traición...
TJ... no hay justificación.