Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y digresivas de una vida en Tokio

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Julio 29, 2005

jefe

En España abunda una especie conocida como "jefe". Tratar de describir como es uno de estos individuos es difícil, porque cuando te topas con uno invariablemente piensas: "'¡Qué jefe!", sin que haya razones aparentes. Abunda esta fauna en el taxi y en los bares, aunque también es fácil verlos en otras profesiones, o incluso entre jubilados. El perfil típico sería el de un hombre en torno a los cincuenta años, voraz lector de prensa deportiva, aficionado a la radio, que principalmente posee una particular labia basada en una rica colección prefabricada de opiniones listas para servir con cualquier tema, aderezada con mordaces chistes sin gracia. El "jefe" sabe de todo y nunca se equivoca. Y ay de quién se atreva a contradecirle. Observarles en su hábitat natural es digno de ver, y te hace pasar un buen rato a costa de sus gracias, siempre que no seas tú el involucrado en algúna trascendental discusión sobre fútbol, política y... no, últimamente los toros no pintan mucho.

Yo creía que esta especie era autóctona de España y de ciertos vecinos mediterráneos como Italia o Francia. Pero resulta que hasta en Japón los "jefes" existen.

Los taxistas japoneses son bastante discretos, y no entran en una conversación a no ser que se les invite a participar directamente. Aún así, hay muchos que son unos auténcticos "jefes". Son los conductores mayores de cincuenta años, de gafas tintadas, y con una permanente lata de té verde en el salpicadero que en realidad esconde el "one-cup sake". Es fácil verles dormir la siesta en alguna calle apartada, con el asiento reclinado, ventanas subidas, aire acondicionado y el motor en marcha. Sin duda, estos "jefes" poco tienen que envidiar a sus homólogos españoles.

La similitud entre estos dos lejanos "mundos del taxi" se podía esperar, pero lo que me faltaba por descubrir era el "jefe" de bar. Ante la falta de bares, y con un más que atento servicio en casi todos los restaurantes, encontrar un "jefe" era difícil... pero no imposible. Finalmente, en una barra de sushi (kaiten zushi) de Ikebukuro encontré al más "jefazo" de todos. El kaiten zushi en cuestión es altamente recomendable. Muy buen sushi y a un precio muy ajustado: todos los platos a 136 yenes. A casi cualquier hora del día hay una cola hasta la calle de gente esperando para sentarse, lo que por un lado da una muestra de su calidad, y por otro garantiza un pescado fresquísimo cualquier día. Detrás de la barra, tres sushi shokunin (cocinero de sushi) se afanan por atender las especiales peticiones de los clientes con rapidez y diligencia. Y ahí está nuestro hombre: Sato-san. Se me había olvidado decir que otra caracterísitica de los "jefes" es que siempre tienen un nombre bastante común, y Sato es un sin duda apellido de "jefazo" como podría ser un García cualquiera.

Suelo ir bastante a comer sushi, por lo que ya me conozco muchas de sus gracias, sólo reídas por él mismo y por su aprendiz (kohai). De las más habituales, destaco dos: Al ser preguntado por las sugerencias del día (osusume), responde con un: "No lo sé, hoy no he ido al mar a pescar", seguido de una pretendida risa contagiosa que se queda suspendida en el aire ante el asombro de los clientes. Y la otra es cuando alguien pide nattomaki, y hace una ininteligible relación con el nombre de una olvidada folclórica japonesa que nadie parece conocer. Todo un crack, y más si consideramos que se está saltando la etiqueta que suele imperar en estos sitios. Esperemos que no echen a este showman, que por cierto prepara muy buen sushi.

::: escrito a las 11:53 PM | {comentarios} (90)

Julio 27, 2005

35ºC 30% 16,6kph

No son las coordenadas de un tesoro, son los datos de lo que debería de ser un día de verano perfecto en Tokio. Calor, sí, como debe ser en Julio, pero sin humedad. Lo normal es que el porcentaje de humedad esté por encima del 80%, por lo que un valor del 30% acompañado de una pequeña brisa, es sospechosamente parecido a un día típico del verano madrileño. Si a la sensación térmica le añadimos un cielo color azul madrid, el resultado es que hoy me siento como en casa.

Pero para mi desgracia, el día de hoy ha sido excepcional, resultado de un tifón que en el día de ayer limpió el cielo de la habitual neblina gris, y de paso se llevó la humedad sofocante típica de julio. Bendito tifón.

Aunque decir tifón es mucho, o al menos por lo que tocó a Tokio. Eso si, una vez más cundió la histeria colectiva, y desde primeras horas de la mañana los informativos hacían un seguimiento del tifón número 7 (Banyan para los medios anglosajones), alertando de su peligrosidad y de su inmimente llegada para las 8 de la tarde más o menos. El pánico se propagó, y ya a las cuatro de la tarde empezaron a aconsejarnos que abandonásemos la universidad por nuestra seguridad. A las 6, todo el campus estaba prácticamente cerrado y no se veía a nadie. Y en las empresas, excepcionalmente muchos japoneses terminaron a su hora real: las seis de la tarde. Todo el mundo en casa en un escaqueo colectivo, y el principal protagonista que falta a su cita... si bien desde el día anterior había estado lloviendo sin parar, curiosamente a las seis apenas unas tímidas gotas caían del cielo. "Es la calma chicha que precede a la tempestad", decían algunos que no querían perderse esta inesperada tarde festiva.

Al final, el tifón esquivó Tokio y la tarde fue redonda. Una ciudad medio vacía para disfrutar, la ocasión de ver una película sin tener que esperar largas colas, y una vuelta a casa en un inusual metro medio vacío.

Que vengan más tifones como este.

::: escrito a las 11:22 PM | {comentarios} (73)

Julio 24, 2005

isole

En uno de los capítulos de "Caro Diario", Moretti emprende un viaje por las pequeñas islas en torno a Sicilia. Islas que tienen un carácter propio, y que se nos descubren como pequeñas y aisladas comunidades unidas por pesados y medio vacíos barcos.

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El peñon de Fudejima

Sin el tiempo disponible para emprender semejante viaje, aproveché dos días de puente para visitar la mayor de de las islas cercanas a Tokio: Oshima. Llamadas Islas de Tokio o islas de Izu, lo cierto es que este archipiélago de once islas volcánicas pertenecen al gobierno metropolitano de Tokio. Y así Oshima es considerada un barrio más dentro del distrito de Shinagawa, a algo más de cuatro horas en barco de la capital. Sin embargo, la influencia de la metrópoli acaba en la tipografía de las señales. El resto es una zona campestre, que bien podría estar situada en las profundidades del inaka (campo) japonés. Viejos caminos, abundante vegetación y descomunales bichos pueblan una isla donde los grandes complejos hoteleros brillan por su ausencia, y el hospedaje es monopolizado por trabajadores ancianos que alquilan desde habitaciones (minshuku) hasta "casas rurales". Una isla que vive de un turismo tratado con recelo, como lo demuestra la práctica ausencia de playas con arena, restaurantes y bares. Sin embargo, la isla esconde un maravilloso tesoro en sus costas: Un cristalino mar azul frecuentado por amantes del submarinismo y la pesca, donde incluso con unas pequeñas gafas de buceo y sin apenas alejarse de la costa, es posible admirar parte de la riqueza de sus aguas. O incluso degustarla en algunos de los supermercados provistos de fresquísimos peces y mariscos.

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Una vacía tienda de souvenirs cerca del volcán Mihara

La isla está presidida por el pequeño y activo volcán Mihara. Y si en la isla de Estrómboli, el agrimensor le decía a Moretti que la presencia intimidadora del volcán volvía a la gente desconfiada, en Oshima el volcán quizás explique porqué la isla no se ha convertido en la válvula de escape para los estresados habitantes de Tokio, y sean las sucias playas de Enoshima y Chiba las elegidas para "dominguear" y combatir los calores del verano.

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Un autobús abandonado comido por la vegetación y el óxido

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El mar de Oshima

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::: escrito a las 11:59 PM | {comentarios} (51)

Julio 22, 2005

¡Cata Cheli!

"el que peces quiera mojar su culo le espera, de lo contrario sequito y con un sueño se queda" - La Excepción

Y ya son dos las veces que he visto a La Excepción de gratis. La primera en Madrid, en aquellos claustrofóbicos conciertos del metro en Principe Pío, y la segunda ayer en una sala medio vacía de Tokio. Y como siempre, y aunque tenga que poner el lenguaje de este diario en entredicho, son lo putos amos. En apenas cuarenta minutos se metieron al escaso público en el bolsillo, con un concierto muy flamenco basado en temazos como "No se puede er primo", "Palmas darnos", "Amos chacho", "Oye compai" y por supuesto un fin de fiesta con "Chacho" que conectó a la perfección con la audiencia. Aunque el Langui empezó un poco frío, al final calentó la fiesta e incluso se atrevió con un solo de armónica, que según sus palabras "he comprado en uno de esos híper pequeñitos que tenéis por aquí". Cuarenta minutos no dan para nada, y son muchos los temas que se echan de menos, aunque ya que también estaba el Kultama, podrían haber incluido también "Gorrión Bernardino".

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Además de la Excepción, tocaron Jota Mayúscula y La Mala con Kultama a los coros. Bastante flojitos, la verdad, y sin la frescura y la picardía de La Excepción. Y mientras que los miembros de La Excepción departieron con mucho del público asistente (el gitano Antón me confirmó que en cuanto acaben la larga gira del verano quieren meterse a grabar nuevo disco), La Mala como siempre de diva, y cinco minutos antes del concierto pasó como una exhalación camino de los camerinos, y apenas se la vió. Eso sí, chapó para los organizadores del Pabellón de España de la Expo, que han sabido programar una serie de conciertos (gratuitos muchos) con lo mejor del panorama independiente Español. La pena es la poca publicidad dada, lo que provoca que el poco público asistente fuese en su mayoría español, o maduros japoneses fuera de lugar, que a la llamada del flamenco, llamado flamenco hip hop en esta ocasión, se encontraron con ritmos gordos y hosca música de barrio.

::: escrito a las 12:07 PM | {comentarios} (51)

Julio 20, 2005

Jomon vs Yayoi

Curiosa la ocurrencia del Museo Nacional de Ciencia para publicitar una exposición sobre los periodos prehistóricos japoneses de Jomon y Yayoi. Espero que así atraigan al público joven a los museos.

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::: escrito a las 11:46 PM | {comentarios} (71)

Julio 19, 2005

syabi

De visita en el Museo Metropolitano de Fotografía de Tokio.

uno. Hay una tendencia en el fotoperiodismo reciente que busca revolver las entrañas del espectador, función para la que no faltan masacres y guerras internacionales, muy del gusto de esos fotógrafos de la carnaza sin pudores. No son ellos los culpables, sino los directores de las agencias que piensan que con mostrar una realidad cercana al gore, es ya suficiente para tener una buena foto. O al menos asi piensa el jurado del World Press Photo de este año, al premiar a una serie de fotografías que deberían formar parte de una galería de los horrores. Aunque se pueden ver a los premiados a través de internet, impresiona más ver las fotografías en gran formato. Y aunque su contemplación puede revolver el estómago de más de uno, creo que el público japonés debería de estar obligado a ver estas fotos denuncia. La parcialidad de los medios japoneses es tal, que atendiendo a su versión, en Irak ya no muere gente y los yankees han vuelto a triunfar como adalides de la justicia. No sólo eso. Siguiendo la estela puritana estadounidense, es imposible ver en los informativos japoneses alguna imágen de esas que te quitan las ganas de comer mientras se ve el informativo del mediodía. La exposición es una ración de realidad informativa, que debería de ser incluida en los menus informativos japoneses.

abu.jpg La cárcel de Abu Ghraib reconvertida en zoológico fotografiada por John Moore. No den de comer a los iraquíes.


dos. No todo son desgracias humanas. De entre los ganadores, me quedó con las originales fotografías de David Burnett, ganador en la categoría de deportes de acción. En su cobertura de los Juegos Olímpicos de Atenas, rompió moldes fotografiando en blanco y negro y con una técnica que produce unas fotografías donde todo parece una gran maqueta a escala. Fabuloso.

atenas.jpg No son figuras de plástico. Son personas vistas a través del ojo mecánico de David Burnett.


tres. La otra exposición es la segunda parte de un ciclo de exposicines programadas para conmemorar la histórica exposición de 1995 sobre la historia de la fotografía japonesa a cargo de este mismo museo. Mismas fotos pero distinto tema. En esta ocasión se basa en como la fotografía ha cambiado el punto de vista de la gente. Interesante recorrido histórico de la mano de los amplios fondos del museo, que permiten una visión global de la historia de la fotografía apoyada en las visiones de los mejores fotógrafos japoneses e internacionales. De este segundo bloque dedicado al proceso creativo, me quedo con las fotografías del gran representante del pictorialismo japonés: Kurokawa Suizan. A través de un proceso de pigmentación, las fotografías de Kurokawa adquieren la textura de una pintura monocroma, como modernas revisiones del estilo pictórico zen conocido como zenga. Pinturas y fotografías parcas en detalles nacidas del paisaje natural japonés, que sugieren estados mentales propicios a la meditación. Un ejemplo es la famosa pintura de Hasegawa Tohaku que acompaña a este diario en su margen derecho.

kurokawa.jpg Kurokawa Suizan, fotografía de 1906


cuatro. Lo mejor fue un hallazgo en la tienda del museo. Tres volúmenes editados por el propio museo, que recogen la historia de la fotografía en Japón, desde el más antiguo darregotipo que se conserva de 1857 hasta 1995. Bilingües en japonés/inglés y con reproducciones de calidad, lo más sorprendente fue el precio: los tres volúmenes por poco más de 8 euros.

kawadaflag.jpg Kawada Kikuji. Bandera japonesa perteneciente a la serie "El mapa". 1960-65.
::: escrito a las 02:57 PM | {comentarios} (63)

Julio 13, 2005

Colecciono moscas (sobre genes y comportamiento)

Aunque a España todavía le queda para entrar en el G8, recientemente entramos en el selecto club de los países donde las uniones entre homosexuales son legales. Aunque viviendo desde la distancia las sucesivas manifestaciones en pro y en contra, pude comprobar como cada vez la ruptura entre esas dos Españas se va haciendo más patente. En la sesión plenaria, cuando los expertos fueron llamados a declarar, el Partido Popular sacó del armario a uno de esos rancio catedráticos que para nuestra desgracia pululan todavía por las Universidades españolas, pudriendo las mentes de muchos estudiantes como si de polillas en un armario se tratasen.

Entre algunas de sus perlas para la posteridad, sacadas sin duda de algún manual de educación franquista, creo que la que tuvo más eco fue aquella frase de que "la homosexualidad es una patología y yo puedo curarla". Las protestas y acciones legales no se hicieron esperar, aunque no fue hasta ayer cuando por fin salió un artículo que intenta de nuevo poner en debate científico las causas de la homosexualidad. Pero para nuestra desgracia, el catedrático responsable del artículo es otro clásico representante de los males endémicos de la universidad española. El del profesor que una vez que ha llegado a su confortable e inamovible sillón de catedrático, se dedica a una cómoda y monótona docencia, olvidando por completo la investigación. Así, el artículo nos presenta un debate desfasado basado en datos antiguos que no arroja nueva luz sobre el tema.

En eso estaba España cuando hojeado el Cell de Junio, me topé con un interesante y revelador artículo que debería de haber trascendido el ámbito académico. El artículo confirma lo que hasta ahora era una hipótesis: la existencia de genes de comportamiento. Poco se sabe sobre la forma en que los instintos animales son regulados, aunque la opción que más peso tenía era que un vasto número de genes intervenía conjuntamente a nivel fisiológico para crear el potencial de un determinado comportamiento. Sin embargo, el descubrimiento del gen fru en Drosophila (mosca del vinagre) echa por tierra todas las teorías, limitando el comportamiento sexual a un único gen. El primer gen de comportamiento.

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Las moscas macho cortejan a las hembra en un complejo ritual de pasos bien definidos y necesarios para la cópula final. Un ritual que sólo es realizado por machos, y siempre hacía hembras vírgenes. Tanto machos como hembras poseen el gen fru, aunque es expresado de forma diferente en cada sexo (sex-specifically spliced). Ahora bien, si en machos expresamos el gen fru en su "forma femenina", los machos son incapaces de realizar la danza de cortejamiento y fecundar por tanto a una hembra. Más sorprendentemente, hembras que expresen el gen en su "forma masculina" se comportan como machos, practicando la misma danza de cortejo e intentando fecundar otras hembras o incluso machos modificados para expresar feromonas femeninas. En todos los casos, la anatomía sexual permanece invariable, y las moscas son fisiológicamente normales, puntos claves para entender que fru sólo afecta a el comportamiento sexual.

Los humanos nos liberamos de las ataduras de los instintos hace miles de años, por lo que si bien podemos hablar de predisposición genética, la educación tiene mucho que decir en nuestro desarrollo emocional, y no podemos simplificar nuestro comportamiento de la misma forma que en otros sistemas animales. Es por eso por lo que tampoco es correcto de hablar de una patología. Indudablemente, desde un punto de vista simplista reducido a sistemas animales, un gen causante de la homosexualidad sería un importante fallo genético en el motor que mueve la evolución: la reproducción. Pero en humanos, debe de ser la psicología la principal disciplina encargada de establecer las causas de la homosexualidad, pero no para reabrir de nuevo el caduco debate sobre su componente patológico o cura, sino por simple curiosidad antropológica. Y es que aún en el supuesto de que se logré descubrir un gen homosexual, intuyo que se descubrirá que habrá homosexuales que nacen y otros que se hacen.

Referencias
- "fruitless splicing specifies male courtship behavior in Drosophila" - Demir E. & Dickson B.J. Cell, 121, 785-794. (4 de junio del 2005)
- "El error de Woody Allen" - Igancio Morgado. El País, 12 de julio del 2005
- "Colecciono moscas" - Golpes Bajos. "A Santa Compaña", 1984.

::: escrito a las 12:20 PM | {comentarios} (86)

Julio 11, 2005

cava

Podría decirse que Freixenet está haciendo los deberes para su implantación en el mercado japonés. Bajo la tutela del gigante de bebidas Suntory, lanzaron una fuerte campaña el año pasado a lo grande. Ni más ni menos que con Hamasaki Ayumi, la reina del pop (y del marketing) en Japón. Posters y anuncios lanzados en navidad, para intentar atraer a un consumidor medio-bajo, a la búsqueda de una alternativa barata al caro champán francés.

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Que la imagen es lo que vende es algo que lo saben muy bien los franceses. Su último golpe de efecto, fue inundar el mercado de otoño japonés con un vino joven de calidad ínfima, vendido como un vino afrutado de entretiempo perfecto para celebraciones estivales. La propaganda surgió efecto, y el vino se vendió como churros hasta en forma de packs de regalo en tu konbini (tienda 24h) más cercano. En el otro extremo, los franceses también se han hecho con el mercado de gama alta. ¿El secreto? Coger un vino mediocre y venderlo a precio de lujo. "Un vino francés caro es bueno seguro", es el único conocimiento enológico de los japoneses. El próximo será que tras ver "Sideways", los vinos californianos son excelentes.

Pero el terreno del champán se mueve por derroteros diferentes. En este campo los productos franceses son los buques insignias, e incluso muchos consumidores a igualdad de precios, se decantarán primero por las marcas francesas antes que un derivado que ni si quiera responde a la denomación champán, sino a una extraña palabra de etimología desconocida: cava. Es por eso, que Freixenet parece haber cambiado su estrategía. Un nuevo anuncio con UA de protagonista, enfocado a darle un matiz elegante y maduro a un producto que pasa a conocerse como sparkling wine (vino espumoso). El precio sigue siendo bastante ajustado (1000-1500 yenes la botella), pero con la diferencia de que ahora compite en otro segmento, en no tan directa competencia con los champanes franceses.

Veremo si la estrategia da resultado, y anima a otras marcas españolas de solera como Segura Viudas o Codorniú (y salvando las distancias "El gaitero" también tendría mucho que ganar) a embarcarse en la aventura japonesa.

FOTO: Hamasaki Ayumi "Cordón negro"

::: escrito a las 11:52 PM | {comentarios} (83)

Julio 06, 2005

Madrid 2012

En unas horas se decidirá el futuro olímpico de Madrid. Independientemente del resultado, Madrid no necesita de edificios singulares, acontecimientos deportivos o variadas especulaciones inmobiliarias para reinventarse a si misma. Madrid es un pueblo grande creado por inmigrantes, y su grandeza reside en la gente. Un valor intangible que no aparece en ninguna guía de viaje. Nuestros chirimbolos, túneles y manifestaciones son ya un aspecto singular de nuestro particular paisaje, y no, "aqui no hay playa", pero tenemos cientos de "chiringitos" y terracitas a la orilla de un hermoso cielo azul.

Con todo, suerte a la candidatura.

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Y entre tantas instalaciones olímpicas a construir, ¿para cuando el manifestódromo?


"El utópico manifestódromo" - Antonio Jiménez

La idea de construir o habilitar en Madrid un manifestódromo, esto es, un lugar especialmente erigido para que la gente proteste sin molestar al resto de los ciudadanos, ha sido acariciada por el alcalde José María Álvarez del Manzano varias veces. Especialmente en días como el de ayer o como el de hoy. Pero el regidor, aunque favorable a que los manifestantes utilicen espacios acotados, siempre ha tenido bien presente la "utopía" del manifestódromo. La idea, de cualquier manera, no es suya: a finales de 1987, después de un trimestre explosivo, el ingenio popular inventó la palabra.Con todo, la idea del manifestódromo no cayó en saco roto y sirvió para algo: en julio pasado, el Colegio de Arquitectos y la constructora Auxini otorgaron el segundo premio de Arquitectura utópica de Madrid a un proyecto original: en la plaza de Cibeles se erigía un impresionante muro en el que todos los que se consideraran damnificados por algo podrían arrojar tomates y huevos. Una de las caras del muro, según el proyecto, cerraría un edificio de oficinas municipales; la otra sería el objetivo de los manifestantes que acuden a Madrid para hacerse oír. Esto es lo más parecido a un manifestódromo que se ha proyectado hasta ahora.

EL PAÍS - Madrid - 16-10-1996

::: escrito a las 10:22 AM | {comentarios} (71)

Julio 05, 2005

a primera hora

Algunos días en los que soy el primero en llegar al laboratorio por la mañana temprano, y tras meter el agar en la autoclave, aprovecho esos casi cuarenta minutos de esterilización, para tomarme un café y completar el zumo que me bebí de corrido antes de salir de casa.

No hay muchas opciones cerca de la universidad para tomarse un café, por lo que invariablemente acabo desayunando en el Starbucks. Tras batallar con los empleados, y preguntarme si su amabilidad y su sonrisa "profiden" pueden ser reales a esas horas de la mañana, me siento delante de mi cappuchino y mi cinnamon roll, dispuesto a dejarme embriagar por la repetitiva y monótona bossanova que ya se ha convertido en marca de la casa.

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Sentado en la pulcritud de un mullido sofá, me da por recordar. Recuerdos de los cafés bebidos con mi padre en el bar "La Valencita", único sitio que mostraba signos de actividad en un barrio todavía con los cierres echados. Recuerdos de la complicidad desarrollada por la costumbre, que sin mediar palabra, producía el café y la ensaimada "Mallorca" de cada día. Un bar oscuro, amenizado por los boletines de la radio y las luces y gemidos de una tragaperras que también comenzaba su día. Servilletas de papel en el suelo, olor a tabaco y café, mezclado con los primeros pinchos de tortilla que salían de la cocina. Era también encuentro con trabajadores que llevaban horas despiertos, y que sus biorritmos no les pedían un cafe (un carajillo a lo más), sino la caña y el pincho que la gente de horarios convencionales pediría más adelante.

Un cuadro de costumbrismo, de tradiciones españolas que morirían en uno de esos cafés de franquicia de encefalograma plano que intentan vendernos. Atrás quedaban el repaso a la prensa diaria, los "rifirafe" del Real Madrid y el Atleti, las opiniones de algún anciano de ABC y misa diaria, o las pequeñas incomodidades laborales que eran compartidas con el resto de la parroquia. Y es que sentarse en la barra, era una comunión diaria donde involuntariamente compartíamos las intimidades de caras dormidas, malos despertares y legañas en los ojos.

De vuelta a Tokio, frente a un vaso de cartón con lo que queda de un café, una educada y melodiosa voz de fondo se ofrece a retirarme la bandeja y las migas de mi insípido bollo. Es la forma amable de invitarte a abandonar el local y dejar el ensimismamiento para otra ocasión.

Tengan cuidado ahí fuera.

::: escrito a las 04:14 PM | {comentarios} (69)

Julio 01, 2005

dynamite

¿Dónde está Wally Jamiroquai?

jamiroquai en Shibuya