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organic cafe
Fue en el verano del 2001. Gracias a una beca de intercambio disfruté de mi segunda estancia en Tokio, y de un minúsculo apartamento en Meguro. Muchas veces, el depender del último tren te quitaba de tomar la penúltima, algo especialmente doloroso si era una excepcional refrescante noche de verano, y no había ánimo como para alternar hasta primeras horas de la mañana. Se hacía necesario el buscar un sitio cercano donde poder apurar una última copa sin la urgencia de no poder volver a casa.
La respuesta vino gracias a la revista "Metropolis". Una reseña de un café en Nakameguro nos dió la clave a unos quince minutos andando de casa.

"Organic Cafe" es un local de moderna decrepitud al estilo de los cafés de Lavapiés. Con un toque afrancesado, quizás esta proximidad europea me haga sentirme como en casa en alguno de sus viejos sillones, o en sus psicodélicas sillas de plástico de otras épocas. Los grandes ventanales que dan al río Meguro no son un espectáculo suficiente como para pasar toda una tarde, ni siquiera los escasos transeúntes que pasan por enfrente del café. Sin embargo, algo te atrapa. Podría ser su expreso, alguna de las tartas, algún cocktail o incluso alguna de sus abundantes raciones de comida italo-francesa. O quizás una selección musical entre el chill-out y el jazz -según temporada-, siempre escogida con gran gusto. Aunque quizás no haya más explicación que la de ser uno de esos espacios que haces como tuyo. Lugares donde pasar deliciosas horas solo o en compañía, y que si no fuera por la lejanía, serías más que un ocasional visitante.
Comentarios para: "organic cafe"
Debe ser un lugar acogedor. Se hecha de menos siempre un sitio asi, y a veces pasa, como a mi, que tu lugar favorito de repente cierra y te quedas con un vacio que ya no vuelves a llenar.
Grave problema.
En mi caso cerró por una temporada y abrió como una tienda de ropa. Tristísimo era el pasearse viendo ropa de segunda mano, por los lugares donde antes había disfrutado de deliciosas tertulias.