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Marzo 31, 2005
días de fútbol
No deja de sorprenderme la desmedida pasión por el fútbol de los japoneses. En realidad, siendo español no debería extrañarme la capacidad de convocatoria de este deporte de masas. Pero en Japón el fútbol es algo relativamente nuevo, y la liga nacional no llega ni por asomo a los niveles del béisbol. Sin embargo, los partidos de la selección son acontecimientos seguidos por atención por todo el país. Es la grandeza del fútbol, que permite dirimir las rencillas políticas sobre el césped. Porque a fin de cuentas, la entidad de los posibles rivales en un partido de béisbol de la selección nacional, no puede compararse a la del fútbol. Y si no que se lo digan a Estados Unidos, que fuera del concierto internacional como estaba, ha invertido grandes sumas de dinero para poder competir con garantías en esta otra guerra. Y de momento les funciona, ya que en el prepartido, los japoneses comentaban con desconcierto como era posible que la selección de Estados Unidos figurase en el octavo puesto del ranking FIFA, mientras que Japón se sitúa en el dieciocho.

En esta semana de partidos internacionales, se vió la cara y la cruz de la selección japonesa. Perdieron frente a Irán en un partido de alto riesgo, donde el fanatismo religioso y político, andaban de la mano en un estadio calificado de alto riesgo. Al final, y pese a la victoria y las grandes pancartas con las tenebrosas fotografías de los líderes politico-religiosos, cinco personas murieron y un centenar resultaron heridas. Todos hombres por cierto, ya que parece que el Corán prohibe asistir a las mujeres a los estadios de fútbol.
Y casi sin tiempo de descansar, el bálsamo. Una victoria contra un rival de "entidad" como Báhrein, lograda con un gol en propia meta. Pero como se suele decir, al menos se lograron los tres puntos. Y España... bueno, pues parece que está sufriendo su particular via crucis. Aunque yo no me explico como ocupa la posición cinco del ranking FIFA, cuando nunca hemos ganado nada y el único mérito ha sido llegar a cuartos.
El fútbol es "asin".
FOTO: Gente viendo los minutos finales del Japón-Bahréin, frente a la televisión de un pachinko.
Marzo 29, 2005
tomato
El sábado pasado descubrí como pasar con descuento en la discoteca. El truco está en decir que estas en la lista de invitados, y tener a bien de conocer el nombre de algún contacto importante. Aunque el sábado en teoría un amigo sí que debía de estar en la lista, poca esperanza había de que con una sola persona inscrita nos dejasen entrar a seis personas. Pero coló. Decir el nombre del contacto, y poner cara de VIP creído funcionó. Hasta al punto que nos permitimos, tan metidos en el papel como estábamos, simular un pequeño cabreo porque el descuento que nos hacían a los seis de 3500 a 2000 yenes (14 euros) por persona nos parecía un insulto. "Queremos hablar con el encargado".
Menos mal que la farsa duró poco, aunque por poco nos pillan cuando al franquear el sitio de la lista de invitados no pudimos controlar nuestra alegría. La noche merecía la pena. En un abarrotado AIR, la gente más cool del mundillo del diseño japonés compartía sudores con la plebe para ver el espectáculo montado por Tomato. Pocas veces el nombre del VJ ocupa más que el del DJ en el flyer.

Un vistazo al portafolio de Tomato, es suficiente para darse cuenta de la trascendencia que tienen en esto del mundo del diseño. Desde sus comienzos en Londres en 1991 como una escisión "artística" del grupo Underworld, Tomato se ha hecho con un nombre respetado que les ha abierto las puertas para trabajar con los más grandes: Adidas, Nike, Sony, Coca-cola, MTV y un largo etcétera. Actualmente cuentan también con una oficina permanente en Nueva York y Tokio, verdaderos "ejes del mal" del diseño, además de una productora que en breve deberá de empezar a producir esas películas tan bohemias que tanto gustan a gente como Vincent Gallo, el rey en esto de los "bodrios cool".
El espectáculo visual no fue para tanto. Parecía más una colección de retales de videos musicales, que un espectáculo montado para la ocasión. La única originalidad estribaba en que se utilizarían imágenes obtenidas de gente anónima que había posado en la exhibición paralela montada por Tomato en el KDDI Designing Studio. Al menos, escuchar pinchar a Trevor Jackson si que fue increíble. Hacía tiempo que no escuchaba a alguien tan bueno. El pionero del disco punk dió una nueva lección a los DJ japoneses de como debe llevarse el ritmo de una sesión, apostando por una heterogénea mezcla de estilos, con guiños como una magnífica remezcla del tema de Snoop dogg "Drop it like its hot". Y aunque después Kitsune bajo el nivel, me dolió especialmente encontrarme a las cinco de la mañana de nuevo en la calle, con los de seguridad pidiendo silencio para no molestar a los durmientes vecinos. Ni siquiera me consoló el cafetito caliente en la zona café del Air.
¿No hay after-hours en Tokio?
O más importante aún, ¿dondé se puede tomar un chocolate con churros a las cinco de la mañana? Porque se mire por donde se mire, como que a esas horas a un castizo que se precie no le entra un ramen...
Marzo 25, 2005
QR code
Hace algo más de un año, DoCoMo introdujo en sus móviles la capacidad de leer unos especiales códigos de barras en 2D. Poco a poco, los demás fabricantes de móviles han seguido sus pasos, y actualmente todos los móviles japoneses pueden leer estos extraños símbolos, como el que he colocado a la derecha del diario.
Estos códigos de barras, conocidos como QR code, pueden almacenar hasta 7089 caracteres. Los móviles pueden leer estos códigos como los lectores de los supermercados: una simple pasada, y la información quedará reflajada en el móvil. Principalmente, se utiliza en publicidad instalada a pie de calle para que la gente pueda registrar fácilmente la dirección de la tienda, el teléfono de contacto, la página web, o incluso un cupón de descuento por tomarse la molestia pararse ante el cartel y apuntar con el móvil.
Pero también están causando una verdadera revolución en el complicado mundo de las tarjetas de visita. Ahora lo más cool entre los ejecutivos jóvenes, que causaría la envidia de Bret Easton Ellis y su "American Psycho", es tener tarjetas de visita (meshi) por un lado tradicionales, y en el anverso simplemente un código con toda la información de contacto almacenada. Una pasada, y en menos de un segundo la información quedará archivada en tú móvil, ahorrándote el engorroso proceso de introducir datos y cargar con un prescindible pedazo de papel.
Tecnología de la información, lo llaman.
Marzo 24, 2005
signos
Todas las ciudades tienen inequívocas señas de identidad que las hacen únicas. Y no hablo de ultramodernos y desubicados edificios, ni de los típicos iconos convertidos en repetidas postales para turistas. Hablo de detalles más prosaicos fácilmente reconocibles a pie de calle. Algunas ciudades sufren en silencio "chirimbolos" plantados por algún iluminado funcionario; otras ven como sus entrañas van vaciándose por enormes tuneladoras, miéntras que otras jadean bajo una niebla contaminante. Signos de identidad que no aparecen en ninguna guía de viajes.
Tokio es una ciudad sin pudor. Mientras que otras ciudades esconden bajo el asfalto sus arterias, Tokio las muestra como un entramado de cables y postes, que se yerguen amenazantas sobre los despreocupados viandantes. Sólo recientemente se han empezado a embellecer algunas áreas, enterrando un paisaje aéreo que para mi constituye uno de los principales atractivos. Hace tiempo me descubrí mirando un cartel que mostraba el antes y el después de una zona cercana a la universidad. Sólo tras varios minutos de sentir que estaba perdiendo en este particular juego de adivina las diferencias, me dí cuenta de que la única diferencia en las fotos, eran unos finos cables negros que cruzaban de lado a lado la calle. Nunca hasta entonces había reparado en ellos, lo que da cuenta del estado de normalidad que supone para el habitante habitual ver tal maraña sobre su cabeza.
Acostumbrados a mirar hacia arriba, casi no prestamos atención a lo que ocurre bajo nuestros pies. El suelo de Tokio está lleno de pintadas, y no son precisamente "takeos" de aspirantes grafiteros. Gas, teléfono, alcantarillado, agua, siguen enterrados bajo acera y carreteras. Sobre ellos, pequeñas marcas de pintura blanca indican la localización de cada conducto, para su rápido acceso en caso de avería. De esta forma se ahorra tiempo en su localización, y se evita levantar medio pavimento para encontrar la dichosa fuga de gas.
Leyenda: [D]= alcantarillado [T]= teléfono [G]= gas [W,S]= agua [R]= carretera [E]= electricidad
Marzo 23, 2005
seamos sinceros

Seamos sinceros: si no fuera por la construcción ¿qué sería de nosotros, los biólogos?
Forges - "El País", 21 de Marzo del 2005
Marzo 22, 2005
tanin no kao 他人の顔
Comienza la primavera. Se nota en el aire y se refleja en el aumento de máscaras blancas. Este año anuncian que la cantidad de polen será hasta tres veces superior respecto a los niveles del año pasado. Máscaras cuadradas, máscaras redondas, máscaras aerodinámicas, máscaras con elefantitos, máscaras para niños, máscaras desechables, máscaras reutilizables. Sólo los ojos destacan sobre unas caras anodinas. Kobo Abe en "El rostro ajeno", narraba la importancia de una cara como tarjeta de visita de nuestra personalidad, y como signo inequívoco de nuestra individualidad. Sin embargo, las máscaras convierten nuestro rostro en meras facciones anodinas, inexpresivas, que nos permiten mirar el mundo como si estuviesemos tras unos enormes cristales tintados.
En la televisión nadie lleva máscaras. En la televisión se comercializa con la imagen. Sin embargo, sí hay presentadores de grandes gafas oscuras, que imagino pasarán desapercibidos cuando no las lleven. Como Clark Kent. En la televisión, una chica sin piernas anuncia la primavera. A las chicas del tiempo nunca se les ve las piernas. Y tampoco anuncia la primavera. Sólo el lento avanzar de los cerezos por Japón. Es curioso. Sobre las zonas rosas de cerezos del mapa de Japón, luego se superponen zonas rojas marcando los niveles de alergia. ¿Epidemia rosa?

Los dioses también andan muy ocupados. Comienza el curso escolar y son muchas las plegarias a atender. En el templo Meiji-jingu, las ofrendas se amontonan y los amuletos vuelan. Es hora de protegerse y bendecir el nuevo curso. Antes eran las nuevas cosechas. No hay ramas de olivo, pero hay arroz. Un hombre se quita la máscara y murmura una plegaria. Ahora los dioses si que le reconocen la cara.
FOTO: Ofrendas de sake en el Meiji-jingu
Marzo 18, 2005
neo shunga
Una semana después de su estreno, y el documental sobre Araki sólo se proyecta en la sala más pequeña (y más bonita, por cierto) de los cines "de versión" Cinema Rise de Shibuya. Un domingo por la tarde, y mientras que sus compañeras de cartel mostraban el "aforo completo", para ver el "Arakimentari" apenas unas 25 personas (medio aforo) hacíamos cola para entrar a la sala. De nada sirve poner a Björk, Kitano y Moriyama en el cartel para hacer bulto. Araki sigue representando la doble cara de la moral japonesa. Un fotógrafo de lo "sucio", que a pesar de su fama internacional y sus 55 años, sigue haciendo fotos de desnudos para cutres revistas porno. Dice Kitano que el reconocimiento en Japón de la obra de Araki, es sintómatico de los nuevos aires de cambio de la sociedad. Sin embargo, Araki sigue ocupando un puesto un tanto marginal dentro del stART-system japonés, y a menudo se le contrapone a la seriedad y decoro de Moriyama Daido.

El documental es simplemente un vistazo a la forma de trabajar de Araki, que en ocasiones intenta trascender al individuo, o mejor dicho, canalizar a través de Araki cuanto de arte hay en la fotofrafía. Sin embargo, las preguntas planteadas acaban sin respuestas, y el documental se queda en un buen montaje sobre las siempre interesantes palabras de Araki y amigos, bien arropado por la música y los arreglos de DJ Krush. Música que por cierto a veces incluso roba protagonismo a la fuerza visual de algunas fotos, mientras que otras se solapa con los diálogos, restando resonancia a algunas palabras.
Pocos retazos de la vida de Araki. Nació en el distrito de Taito-ku (Tokio), concretamente en Minowa, barrio pegado al famoso "barrio rojo" de Yoshiwara. Cuenta Araki que el vivir al lado de burdeles, entre la miseria de los barrios pobres, no le impresionó especialmente. Aunque admite que hay una visión que se le quedó grabada: Los cementerio de las prostitutas, cementerios de anónimos panteones, donde los tablones de madera con los nombres de las fallecidas se alzaban solitarios sobre los pequeños mausoleos de piedra. Eran mujeres sin familia ocupando tumbas de paso, olvidadas y reemplazadas por la nueva carne muerta que escupía Yoshiwara. El placer y la muerte separados por una fina línea, difusa bajo la tenue luz roja de los farolilos de papel.
Pero las primeras fotografías de Araki no iban de mujeres, sino de pobres. Influenciado por el neorrealismo italiano como el mismo reconoce, Araki buscó su particular "Tokyo, cittá aperta" retratando la vida cotidiana de sus convecinos en el pequeño barrio de Minowa. Tras estas fotos de marcado corte social, Araki experimentará con nuevas texturas. En particular, una serie sobre los horrores de la guerra en blanco y negro, lograda a través de un revelado con agua hirviendo. El resultado, fotos desfiguradas, como si hubiesen sido quemadas por el calor incendiario producido durante los bombardeos sobre Tokio, verdadero tema e inspiración de esta serie. Pero una de las cosas fundamentales que diferencia a Araki de otros fotógrafos es su forma de trabajar. Suele utilizar hasta cinco tipos de cámaras diferentes, que van desde una polaroid, una cámara compacta de 35mm, un par de réflex, y una cámara de medio formato que es la que más utiliza, en concreto, una vieja y baqueteada Pentax 67. La razón como explica, es una cuestión de experimentación y aprovechamiento. Por un lado cumple con los encargos con las típicas fotos que se esperan de un fotógrafo profesional, pero por otro experimenta para crear sus propias fotos artísticas para sus exhibiciones y libros, de ahí que haya una enorme lista de espera de modelos que quieren desnudarse frente a Araki.

Una de las cosas que más llama la atención de Araki es su aspecto de viejo verde excéntrico hiperactivo. Que no nos engañen sus sempiternas camisas con su cara caricaturizada. Cada palabra de Araki esta cargada de conocimiento. Así, habla de los rigores de una censura que en ocasiones convirtió sus libros de desnudos en páginas en negro. O como para evadirla, acabó por autocensurarse el mismo, pintando y tapando las zonas púbicas de sus fotos con algo más de arte que el sufrido censor. O como terminó por reírse de la censura y sus rídiculas cortapistas a la expresión: Un pene o una vagina deben de ser censurados, mientras que el semen puede mostrarse libremente, por lo que Araki decidió hacer una serie de desnudos cubriendo con semen las zonas "prohibidas", para demostrar la inutilidad de la censura como filtro moralizante.

Uno de los comentarios que mejor describe la obra actual de Araki lo dice una de sus modelos: "Araki representa una reinvención del shunga, o mejor dicho, neo-shunga". Aparte de los famosos grabados japoneses (ukiyo-e) representando típicas vistas, geisha fatales y famosos actores de kabuki, durante el periodo Edo también se hicieron grabados de contenido pornográfico, de multitud de temas y sin censura. Se ha tardado tiempo en reconocer la calidad artísitca de unos grabados, que ilustran algunas de las fantasías sexuales de la época, como falos desproporcionados, sexo con animales, violaciones... Un vistazo a las fotografías de Araki es un vistazo a los deseos más oscuros y carnales de la sociedad japonesa, destilados gota a gota por Araki en los oscuros antros de Kabuki-cho.
FOTOS: Las comparaciones son odiosas. Foto de Araki de 1997 correspondiente a la serie "Tokyo Nostalgia", y grabado shunga de 1770 realizado por Koryusai.
Marzo 16, 2005
chapó
Primer Premio Ángel Fernández-Santos a Antonio Gasset, crítico de cine que desde el resguardo mediático proporcionado por las intempestivas horas de emisión de "Días de cine", ha sabido poner los puntos sobre las íes en esto del cine, además de coleccionar frases antológicas de estilo inimitable.
Marzo 13, 2005
bed
Ropa ancha, sonido gordo. Hacía tiempo que no me pasaba por el Bed, un club de Ikebukuro perfecto para palpar que se cuece en la escena alternativa "hiphopera" de Tokio. La excusa lo valía, octavo aniversario de este pequeño club, celebrado por todo lo alto con tres días seguidos de actuaciones de DJs, MCs, VJs y grupos de breakdance y demás.
Al contrario que los DJs de house, tecno y demás música electrónica, los DJs japoneses de hip hop y reagge si que saben lo que se hacen. Tienen un nivel bastante alto, y dominan el ritmo de la sesión. Ayer, una tal DJ Junko, hasta se permitió el lujo de pinchar dos temas de "reggaeton". Yo alucinaba, aunque apuesto a que la mayoría de los japoneses pensarían que era música en inglés y no en español.

La escena independiente japonesa me recuerda en parte a lo que conozco de la escena madrileña por mis brotha. Una música que prácticamente acaba de empezar, pero que poco a poco va contando con más adeptos. Sin embargo, hay ciertas diferencias, principalmente de infraestructuras. Mientras que en Madrid es díficl encontrar un club estable de hip hop, en Tokio los hay por decenas y con actuaciones en directo todos los días de la semana. Y no sólo clubes o tiendas de discos, las tiendas de ropa con lo último en importación se encuentran en cualquier barrio de Tokio, generalmente con varios africanos disfrazados de afroamericanos de Harlem, intentando cpatar clientes con una jerga de japonés e inglés medio chapurreado. Sin embargo, la fiebre por el hip hop que se vive aquí todavía no ha pasado de la fase "copia americana". Mientras en España el hip hop ha sabido encontrar su voz propia fusionándose con varios estilos, en Japón sigue siendo una música y una estética demasiado ligada al vecino norteamericano. Aún así, hay grandes japoneses triunfadores como DJ Kentaro, que ostenta el título de campeón del mundo de DJs, o Afra, un que ha sabido hacerse respetar en los circuitos de beat box de Nueva York.
Marzo 12, 2005
vivir para contarlo
Durante este año, el partido Liberal Democrático de Japón (LPD), celebrará sus bodas de oro. Aunque constituido formalmente en 1955 como una coalición de varios partidos, el núcleo duro ya llevaba gobernando Japón en los turbulentos años de posguerra. Desde que MacArthur instauró la democracia en Japón, sólo un partido, el "partido único", ha gobernado legislatura tras legislatura. Se hablaba mucho del PRI de México, pero curiosamente nunca se habla nada de este partido de centro-derecha que no ha conocido nunca la derrota.
Aunque clasificado como partido de derecha, lo cierto es que ha sufrido varias crisis de identidad a lo largo de su historia. Por ejemplo, durante los años 50-60 impulsó muchas medidas de proteccionismo propias de un partido socialista, que no sentaron nada bien a los observadores americanos.
Desde hace unos años, el partido va a la deriva en las turbulentas aguas de la derecha, y en ocasiones incluso navegando por las oscuras mareas de la ultraderecha. Todavía recuerdo aquel verano del 2002 cuando a un recién estrenado Koizumi, se le ocurrió visitar el templo de Yasukuni investido como jefe de estado. Aquel caluroso verano en la Universidad de Sofia, a escasos cinco minutos del conocido templo donde todavía se honra la memoria de algunos de los más sanguinolentos criminales de guerra, me permitió conocer de primera mano las profundidades de la ultraderecha japonesa. Una extraña mezcla de viejo culto al emperador, ideas militares-soberanistas, rancios y vetustos códigos de honor, odio visceral a los norteamericanos, chinos, coreanos y en definitiva no-japoneses en general; apoyado por muchos excombatientes de la II Guerra Mundial, y jóvenes cachorros atrapados en las redes de una mística ideología romantizada por un Mishima Yukio que si no hubiese muerto "por la patria", a estas alturas sería uno de los padres espirituales de este partido.
A Koizumi le llevaron a juicio por semejante acto, aunque salió absuelto en parte. Rezar por los criminales de guerra, o lo que es lo mismo, no reconocer el papel de Japón en algunas de las matanzas en tierras asiáticas, no es motivo de culpabilidad. Ahora sí, el que un jefe de estado visite un templo es anticonstitucional, por violar la separación entre estado y religión. Desde el aviso, Koizumi ha visitado hasta cuatro veces más el "Templo maldito", aunque siempre a titulo personal. Vamos, que no llevaba el carne de presidente encima, pero si a toda su cohorte de medios informativos, que para el caso es lo mismo.
Comentando esta experiencia en Yasukuni cámara al hombro, mis amigos japoneses me preguntaban horrorizados como había sido capaz de meterme en semejante avispero, para concluir que mi condición de extranjero fue una vez más talismán para saltarse la norma en este país. El japonés medio en cuanto ve a una de esas grandes furgonetas oscuras, adornadas de blasones imperiales, y emitiendo viejas músicas y peroratas, evita cualquier encuentro directo, e intenta ignorarlo en lo posible. Muchas son las historias que he oído de palizas recibidas por sólo quedarse mirando más de unos segundos, o de japoneses extorsionados para colaborar económicamente con la causa.

Cuando ví una de estas enormes furgonetas en plena plaza de Hachiko en Shibuya, en seguida supe de que se trataba. No había más que ver como la gente pasaba de largo, fingiendo indiferencia, como si no hubiese dos tipos vociferantes megáfono en mano, escupiendo consignas belicistas contra Corea del Norte, en su improvisado atrio sobre la furgoneta. "Con tanta gente como hay en Shibuya, no creo que se les ocurra montar jaleo", pensé. Por lo que teléfono móvil en mano, me situé detrás de la furgoneta (toda precaución es poca) para hacer una foto de tan curioso panorama. Iba a hacer una segunda foto, cuando un individuo me preguntó: "¿Extrañado?". "Ya está, me pillaron", inmediatamente pensé. Sin embargo, cuando alcé los ojos y miré al individuo en cuestión, no me encontré a un rudo skin-head con botas militares, sino a un simpático salary-man con maletín y todo. Tranquilizado, le contesté que un poco, que era la primera vez que veía algo así, y que iba a hacer una foto. Él me preguntó si entendía algo del discurso, y le dije que más o menos. A continuación se interesó por mi opinión del tema, y le contesté que daba un poco de miedo, sobretodo por el hecho de que nadie se paraba a escuchar ni a mirar, estando en pleno Shibuya. Llegó mi turno de preguntas, y le pregunté sobre su opinión del asunto. "Trabajo para ellos", me contestó escuetamente con una enigmática mueca. "Glups, ahora sí que sí", pensé. Puse cara de asombro, dije que era español (Real Madrid, paellla, flamenco) y repliqué cantando las miserias de los estadounidenses, que Japón haría bien en expulsarles de todas las bases, que Kim Jong merece la muerte, y que si él entendía porque Yon-sama, ese "perro coreano", triunfaba en Japón... Debió de funcionar, porque el sonrió alegremente y complacido alabó mi japonés, y me deseó suerte en mis estudios.
De nuevo, el ser extranjero me salvó el pellejo.
FOTO: Una foto de riesgo. Escrito de derecha a izquierda, como se hacía antiguamente: "dai nippon chusei meishin kai". Una traducción un tanto difícil. Dainippon es el nombre que recibía Japón (nippon) durante la Segunda Guerra Mundial. Una posible traducción podría ser "Todos con lealtad hacia el Imperio del Sol".
Marzo 10, 2005
selectividad
Como pasa un tiempo, y sobretodo, es curioso ver como cada país establece sus propia pauta de acontecimientos, repetidos invariablemente año tras año. De nuevo diez de marzo, y de nuevo la albaragía y el jolgorio recibiendo a los nerviosos estudiantes y a sus orgullosas familias. La cara y la cruz del fracaso y el triunfo, vuelve a ser una fina línea que transcurre por el aséptico papel de los formularios de examen.
Sin embargo, este año la ilusión de entrar en Todai ha estado más cerca. El drástico descenso de la natalidad que lleva arrastrando Japón se empieza a notar, y cada vez son menos los estudiantes que intentan el ingreso a la universidad. Como siempre, los viejos y veteranos del lugar entonan la vieja cantinela de "en mis tiempo era más difícil", que parece ser corroborada por las estadísticas sobre nivel académico. Pero ni aún poniendo examenes más fáciles, se podrá mantener el número de estudiantes del pasado, lo que ha provocado que muchas de las universidades japonesas abrán oficinas de captación de alumnos en China, concretamente en ciudades como Shangay o Hong Kong, donde a los hijos únicos de algunos nuevos ricos, se les puede todavía desvíar del sueño americano. El prestigio acumulado por algunas de las más grandes universidades les garantiza un flujo suficiente de alumnos, sin embargo, muchas de las universidades más pequeñas corren el riesgo de desaparecer en un periodo de diez años.
Pero además, este año los postulantes de Todai han recibido una pequeña ayuda extra. La sombra de la corrupción sobrevuela el orgullo académico de la nación, y en plena selectividad la noticia saltó. El examen de inglés para el ingreso a Todai, llevaba circulando una semana por los vericuetos del gran foro 2-channel. Se intentaron depurar responsabilidades, y cayeron algunos cargos, pero todavía sigue sin saberse quién lo filtró. No es tan grave. Teniendo en cuenta que esta universidad es la universidad otaku por excelencia, y que el mencionado foro es su lugar favorito de reunión, todo queda en familia.
Marzo 07, 2005
fire
Dos de mis actores favoritos, unidos en un anuncio de café. De Asano Tadanobu ya hablé aquí en otra ocasión, como el valor joven más en alza de todo el panorama cinematográfico japonés. Y de Terajima Susumu poco hay que decir de todo un clásico, habitual de las películas de Kitano, y al que los papeles de yakuza atormentado le sientan como un guante.

No es casualidad el que hagan un anuncio juntos, ya que son dos actores que gozan de la simpatía de tanto el público como de la crítica. ¿Su secreto? Apenas prodigarse en televisión, por supuesto nada de dorama (serie de televisión), y seleccionar papeles sólo en proyectos interesantes, independientemente del presupuesto. Y es que hasta en el par de anuncios que han hecho para promocionar la marca, lo bordan. Todo un ensayo de escenas costumbristas con un toque surrealista, como ver a Asano hacer de ama de casa, o a Terajima sonrojarse por un cumplido.
Me gustaría poder también cantar las alabanzas de alguna actriz, pero estamos en una época de escasez. Las buenas actrices brillan por su ausencia, muy monas ellas, eso sí, pero sin un ápice de esfuerzo interpretativo. Su presencia en pantalla es una sucesión de gestos huecos método actor´s studio, que transmiten una gélida altivez como si no fueran de este mundo. Quizás sea por el tipo de papeles que las ofrecen, a sabiendas de sus limitaciones, claro está. El caso es que no me imagino a ninguna actriz japonesa de ahora, alcanzando los niveles de naturalidad y excelencia interpretativa de una Hilary Swank en "Million Dollar Baby", o sin ir tan lejos, de Laia Marull en "Te doy mis ojos". Así no es de extrañar que los papeles principales de la superproducción "Memorias de una Geisha", hayan recaído en dos actrices chinas de postín.
Marzo 04, 2005
napalm
Que nieve en marzo no es algo normal. En justo una semana, hoy ha sido la segunda vez que ha nevado en Tokio, y esta vez con mucha más intensidad. El gris del hormigón ha amanecido supurando blanco, mientras las nubes se deshacían en los últimos copos. Dichoso cambio climático. Menos mal que los chicos del George C. Marshall Institute, llevan años vendiéndonos que lo del cambio climático es una patraña de los melenudos de Greenpeace, y que no está basado en ningún estudio "serio". Entendiéndose por serio a un hombre de unos cuarenta años, aspecto aseado e impecable traje azul con camisa blanca, que con la satisfacción de saber que una petrolera hace tiempo garantizó su futuro y el de los suyos, lee un informe con la seriedad propia de una revista de divulgación científica.

Y ahora resulta que también a la ciencia le ha llegado el turno de lo políticamente correcto. No me extraña. La sociedad en donde vivímos ha mistificado la ciencia hasta el punto de convertir en dogma, aquello explicado y razonado a partir no de datos científicos, sino de datos que parezcan estar ordenados de forma científica. La inerrancia científica es un problema que se vuelve en contra de la propia ciencia. Teorías pre-establecidas por los viejos dinosaurios de la ciencia, se asumen como inamovibles, sin si quiera revisarlas o comprobarlas. Craso error cuando precisamente de lo que más hay que dudar es de los pre-establecido. Y si no diganselo a Einstein en este su centenario.
Sin embargo las pseudoteorías sobre el cambio climático se quedan pequeñas cuando el campo de experimentación se extiende a los seres humanos: International Herald Tribune - 11 de Enero del 2005. Cuando medio mundo lloraba a las víctimas del "tsunami", Nicholas D. Kristof escribía en la editorial del periódico It´s time to start spraying DDT again (Es tiempo de esparcir DDT de nuevo). Según este candidato a un honoris causa en el Instituto Marshall, la malaria ha causado y seguirá causando más víctimas que el reciente "tsunami", y lo que debiera hacer el gobierno de Estados Unidos es dejar de repartir ayudas económicas tan alegremente, y esparcir DDT por todo el tercer mundo para acabar con la plaga de una vez. ¿Pero el DDT no es uno de los insecticidas más dañinos para el ser humano del mundo? Paparruchas. Según nuestro particular teniente coronel Kilgore, sólo "algunos" estudios sugieren la peligrosidad de un insecticida prohibido desde 1972 en los Estados Unidos: "Nada pasaba cuando en los cincuenta nuestros niños jugaban en los campos de maíz de Wisconsin mientras el DDT caía sobre sus cabezas, hijo". EN resumidas cuentas, un pequeño precio que hay que pagar si queremos salvar al tercer mundo. Así de generosos somos.
El periodismo de investigación se lo dejo a los profesionales, pero apuesto que para financiar tamaña publicidad encubierta, mucho dinero debió de salir de alguna de las grandes corporaciones productoras de DDT. Las mismas que aún teniendo en sus manos el poder desarrollar una vacuna contra la malaria, no lo hacen por una simple cuestión de economía: Da más dinero desarrollar una enésima pastilla contra la gripe para el "primer mundo", que curar una enfermedad de pobres que no pueden costearse ni un supositorio.
Tanto Kioto para arriba y para abajo... ¿se habla en Japón de cambio climático? Que el tiempo está loco es de dominio público, pero si a pesar de todo los cerezos florecen a tiempo, no hay de que preocuparse. O al menos ese era el tranquilizador titular de un periódico japonés...
FOTO: La famosa entrada akamon de la Universidad de Tokio en medio de la ventisca.
"You smell that? Do you smell that?... Napalm, son. Nothing else in the world smells like that. I love the smell of napalm in the morning. You know, one time we had a hill bombed, for twelve hours. When it was all over I walked up. We didn't find one of 'em, not one stinkin' dink body. The smell, you know that gasoline smell, the whole hill. Smelled like... victory. Someday this war's gonna end..."
Robert Duvall como el Teniente Coronel Bill Kilgore en "Apocalypse Now"
Marzo 03, 2005
en busca de un sueño
Como muchos otros asiáticos, mi compañero de laboratorio bangladeshi vino a Japón porque no consiguió una beca para los Estados Unidos. Al llegar, empezó las clases de japonés incluidas en la beca, pero a la semana de estudiar pensó que eran una pérdida de tiempo. A fin de cuentas, el estaba aquí de paso y su único fin era la ciencia, especialidad en donde el inglés es el idioma franco. Su "breve" paso por Japón se puede resumir en casi cinco años de invetigación continuada, cinco artículos publicados, cuatro palabras mal aprendidas en japonés, y una actividad "extra-escolar" limitada a los paseos entre el laboratorio y su casa. Como él decía: "Si alguien me pregunta que ver en Tokio no sabría contestarle. ¿Shibuya y Shinjuku?. Sí, creo que fui una vez".
Para él no existía otra cosa. "Tú eres europeo y no puedes entenderlo", era una de sus frases comodín para dar por zanjada alguna de las escasas conversaciones que teníamos sobre nuestras vidas privadas. La otra era su edad. Vivía obsesionado por el tiempo. Según él, la vida media en Bangladesh no llegaba a los cincuenta años, por lo que él ya hacía tiempo que había pasado el ecuador. "Sí, el haber vivido en Japón cinco años quizás me dé algo más de tiempo, pero mi esperanza se reduce a no más de cinco años". Afortunadamente sus sofismas sobre la vida ocupaban muy poco tiempo en nuestras largas conversaciones sobre ciencia, experimentos y demás. Sin duda, ha sido la persona de la que más he aprendido en todo este tiempo.
Al final, la semana pasada y tras un angustioso mes de burocracia, realizó su sueño de ir a los Estados Unidos con una beca de posgrado. Me consta que será feliz. Y aunque fueron reacios a concederle el tan ansiado visado, lo que America todavía no sabe es que ha ganado a todo un patriota del Imperio, a todo un votante de las oscura américa rural. Todavía recuerdo que durante las pasadas elecciones, discutíamos acaloradamente sobre los candidatos -¿alguién todavía se acuerda de Kerry?. Él lo tenía claro: Geroge W. Bush era idóneo para acabar con el terrorismo. ¿Irak, Afganistán? Para él, habría que entrar a cuchillo en todos los países árabes e instaurar una democracia made in america. Y por supuesto, ¿A que espera Bush para mandar a Sadam a la silla eléctrica?
Creo que disfrutará su sueño americano. Sobretodo en cuanto pueda llevarse a toda su familia con él, e instaurar un nuevo hogar en su utópico suelo americano. Y con suerte, un día le devolverán a sus hijos fallecidos en algún conflicto de algún país perdido de la extensión de Wisconsin, según la CIA, convenientemente envueltos en su bandera de barras y estrellas.
Alá no lo quiera.