Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y digresivas de una vida en Tokio

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Febrero 26, 2005

pícaros

La picaresca, un arte de casta literaria que los españoles llevamos en los genes, no es sólo patrimonio nuestro. Cuando se junta el hambre con las ganas de comer, la picaresca se muestra como un instinto animal por la supervivencia., que no entiende de género.

En Tokio sorprende que los mendigos no te aborden por la calle. No los ves en la calle pidiendo una limosna con su trozo de cartón cinco-hijos-paro-dios-se-lo-pague, ni en los semáforos llevando un fardo de tela con bebé. Los mendigos en Tokio viven bajo plásticos azules en muchos de los más famosos parques de la ciudad, y están entre nosotros, como dirían en "La invasión de los ladrones de cuerpos". Incluso en la zona de los rascacielos de Shinjuku, zona de mármol impoluto y lustrosos ejecutivos, justo a la sombra del gran rascacielos que aloja al ayuntamiento, hay un pequeño parque donde estos vagabundos viven en pequeñas comunas que recuerdan a la de los trabajadores de Sintel en la Castellana.

De la inmunidad diplomática de estos vagabundos hablaré otro día, que primero está el contar como esta gente se gana la vida sin ayuda de la limosna. Para pagarse el vicio del tabaco -no cubierto por las ONG-, deben de aguzar el ingenio y sacarse algunos yenes. Desde la llegada de los móviles las cabinas ya no son lo que eran, por lo que el objetivo son las máquinas expendedoras de billetes del tren. En Tokio el sistema de venta de billetes está totalmente automatizado, no hay taquilleros observándote desde peceras de cristal. Por lo que los millones de pasajeros que usan la red de metro y cercanías, forzosamente tienen que comprar su billete en alguna de estas máquinas: Introducir el dinero y esperar el cambio ¿correspondiente?. Si vas con prisa, ni si quiera te darás cuenta de que la máquina se ha equivocado con el cambio. Cogerás las monedas de golpe, y con esa sobrada confianza en la fría honradez de la tecnología, irás apresurado a coger el tren que se te escapa, sin saber que unas cuantas monedas han quedado atrapadas en un ángulo muerto del carril de salida del cambio, y que mientras introduces tu billete en los tornos, una mano callosa ennegrecida por la suciedad del dinero estará cogiendo tu cambio, con la rapidez de un prestidigitador. Pero si no hay suerte, tú cambio no hará la buena acción del día, y tu involuntaria caridad acabará en las arcas de la misma compañía que cada día te sangra con el precio del transporte. Efectivamente, algún guardia de seguridad al acecho habrá disuadio al pobre mendigo.

No es la única picaresca. Los periódicos también informan de los últimos timos de la estampita. Por ejemplo, el de una compañía que comercializaba el genuino y auténtico té de Yon-sama. Eso sí, no lo podías conseguir en tiendas ni por teléfono en horario de madrugada. Como si se tratase de un tupper cualquiera, la venta del té se extendió por la red comercial de las "marujas" japonesas con tiempo libre. De casa en casa, vendían el té de la estrella coreana junto al juego de cuchillos jingsu, y la definitiva crema antiarrugas del Dr. Chang. Contaban con una motivación extra, ya que la vendedora que colocase más pedidos de té, ganaría un viaje a Corea y una cena romántica con Yon-sama. Cuando se destapó que todo era una tapadera para vender té verde coreano adulterado, y que Yon-sama no estaba viendo un duro por sus derechos de imagen, también se reveló el caso de varias de esas vendedoras japonesas que en un acto de amor y lealtad empresarial, habían amontonado varias cajas de té en sus casas para "consumo" personal.

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Febrero 20, 2005

europa SI

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Romeu - El País, 19 de Febrero del 2005

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Febrero 19, 2005

and the oscar goes to...

Anoche entregaron los premios concedidos por la Academia de cine japonés. Una ceremonia que no es en directo, y en donde el glamour brilla por su ausencia. Pero si es que hasta los medios de comunicación japoneses prestan más atención a la Berlinale. ¿Pero que se puede pedir de una ceremonia representada por un anodino trofeo, que ni siquiera tiene nombre propio?. Oscar, Goya, Cesar, Donatello... ¿a nadie se le ha ocurrido bautizar los premios japoneses?. Simplemente, la ceremonia responde al nombre de Nippon akademi sho (Premios de la academia japonesa).

La gala además no sigue los estándares de otras ceremonias. No hay orquesta, no hay paseillo de los premiados, y ni si quiera es en un teatro convencional. Todo se reduce a un enorme salón bodas-bautizos-comuniones, en donde los nominados son meros comensales de una fría gala. E incluso la forma de retransmitir los los premios no invita a seguirla. Para el premio de mejor actriz y actor, todos los nominados salen al escenario, ponen el típico video resúmen de su actuación en la película, y a continuación el presentador entabla una pequeña entrevista con cada uno de los nominados, mientras ponen otro video con sus apariciones más famosas de diferentes épocas. Tras los correspondientes cortes publicitarios, por fin el nombre del ganador pronunciado por alguna vieja gloria, seguido del típico discurso-dedicatoria a la Virgen del camino seco.

Si siguiesen el mismo sistema para todos los premios, la ceremonia se haría eterna. Sin embargo, los premios en categorías menores los ves pasar a una velocidad de vértigo, sin enterarte si quiera de los nominados. Sólo con el premio a mejor director, película y guión, se paran al menos en presentar a los nominados y enfocarles las caras de agobio y tedio contenido, mientras de nuevo la vieja gloria de manos decrépitas se afana en abrir el sobre.

Este tipo de galas son fiel termómetro de la salud de las cinematografías nacionales. Y si España tiene 40 grados de fiebre (es que sólo Antonio Gasset se ha dado cuenta que "Mar adentro" es una película sobreestimada), Japón está ya cadáver. Tradicionalmente el cine japonés ha sido ejemplo de vanguardia y originalidad en su discurso narrativo, pero un vistazo a los nominados y vencedores de los últimos años, simplemente refrenda lo que ya se sabía: el agotamiento de una cinematografía que se ha visto superada por la savia nueva de sus vecinos de Corea del Sur.

Con este panorama, incluso no extraña que el premio a la mejor película extranjera se lo llevase "El último samurai", en un puro ejercicio de complacencia con el vecino americano, o que Kitano Takeshi sufra del síndrome "Almodóvar" y dejase hace tiempo de acudir a esta pantomima.

::: escrito a las 11:26 PM | {comentarios} (75)

Febrero 17, 2005

todos a la carcel

Hokkaido, la gran isla situada al norte de Japón, no es sólo la "granja" de Japón, sino durante muchos siglos su particular Siberia. En sus grandes extensiones nevadas, se concentra gran parte de la poblacion penitenciaria de Japón, especialmente los presos más peligrosos, con la esperanza que el frío glacial les congele el instinto asesino. Aisladas de los núcleos urbanos, estas enormes cárceles incluso han resultado ser motores de la actividad económica de pequeños pueblos arrasados por las grandes migraciones a las ciudades. El trabajo ha vuelto, ya en forma de puestos como civiles o guardianes de las cárceles, o incluso como guías turísticos de parques temáticos construidos en torno a viejas cárceles convertidas en museos.

La situación carcelaria en Japón es un tema que apenas se comenta. Amnistía internacional cada año denuncia la insostenible situación de cientos de presos esperando la pena de muerte, problema al que se ha añadido el de la sobreocupación. Actualmente las cárceles japonesas se encuentran al 116% de su capacidad, cifras que van paralelas al incremento del crimen. No nos alarmemos. Japón esta lejos de las cifras de crímenes y presos de Europa, y por supuesto a años luz de las de Estados Unidos.

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Pero esta situación llevó a un grupo de la televisión japonesa a grabar un documental sobre una de estas saturadas cárceles de Hokkaido. En concreto la prisión de Abashiri, sucesora de la famosa cárcel ahora convertida en museo, que fue escenario de la serie de películas dirigidas por Ishii Teruo sobre la vida carcelaria. La actual cárcel de Abashiri ocupa una extensión equivalente al distrito de Shinjuku de Tokyo. Una superficie usada principalmente como pasto y cultivos, que es explotada por los presos bajo la atenta mirada de sus guardianes, a sabiendas que el sudor de su frente no les reportará beneficio alguno. Pero lo que más llama la atención de una de estas cárceles son las celdas. Como no podía ser menos, todo el suelo es de tatami. Si, claro que hay barrotes en las ventanas, pero el contraste de esperar ver una fría celda en hormigón pelado, a una "acogedora" habitación de tatami se hace notar. Pero precisamente gracias al tatami, donde cabían cuatro futon ahora caben seis, y las celdas individuales ya hace tiempo que pasaron a la historia.

El tatami no sólo se limita a las celdas. Algunas zonas comúnes de las más usadas como la biblioteca o los cuartos de televisón también lo tienen,a fin de cuentas significa un ahorro en sillas, y un aumento del espacio hasta el punto que la sala de televisión se parecía a un metro en hora punta. Y es que al gobierno no se le ocurrió otra cosa frente al hacinamiento, que en vez de construir más cárceles ampliarían el tiempo de uso de las bibliotecas y zonas de ocio. La televisón amansa a las fieras, debieron pensar. Según el documental, la situación no es alarmante. Al menos no como en las saturadas cárceles/ciudades sin ley de Colombia, que también pude ver en otro documental. Quizás sea porque los presos japoneses viven bajo una disciplina marcial, dictada por unos guardias que han visto demasiado a Clint Eastwood en el papel del Sgt Tom 'Gunny' Highway (en español "Sargento de Hierro").

O a lo mejor es que Stalin sabía lo que se hacía al contruir cárceles en Siberia...

FOTO: Abashiri Keimusho. El manto blanco viste mucho, pero Carabanchel tenía más estilo.

::: escrito a las 10:58 PM | {comentarios} (34)

Febrero 15, 2005

segundamano

Recuerdo haber visto hace tiempo un documental sobre las mafias que manejaban el mercado de la ropa de segundamano en España. Fardos y fardos de ropa donadas por gente inocente con la intención de vestir a algún mendigo, vendidos y revendidos en un largo camino que generalmente acababa en Marruecos. Sin embargo, ahora me consta que esa no era la etapa final, sino Japón.

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En las zonas de Harajuku y Shimokitazawa se concentra probablemente el mayor número de tiendas de ropa de segundamano del mundo. Hay desde pequeñas tiendas, a grandes hipermercados de la ropa de ocasión que ocupan hasta dos plantas de modernos edificios. Entre sus clientes, no hay pobres vagabundos o jóvenes tirados, sino modelos, gente famosa y no tan famosa, que busca y rebusca entre ropa perfectamente ordenada la prenda más kawai, o la que marcará tendencias la próxima temporada. Quizás la calidad no sea perfecta, pero es mucho más barato que comprarlo nuevo.

Pero el mercado de segundamano abarca más que ropa. Muchos domingos en el parque de Yoyogi y Ueno, es frecuente ver mercadillos de segundamano (flea market, aunque muchos japoneses piensan que es free market) en donde puedes encontrar desde montañas de corbatas, cámaras de fotos, libros y revistas antiguas, o unas míticas converse de los 80. Muchos de los vendedores son personas normales que están "redecorando" su vida, haciendo limpieza de todos sus objetos acumulados por el paso del tiempo. Otros son profesionales que han visto las posibilidades de negocio de este mercado que en la sombra mueve millones de yenes.

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Es un secreto a voces. Gracias a yahoo auctions, el servicio de subastas online, mucha gente ha encontrado una forma de vivir. Verdaderos profesionales peinan la web día y noche, al tanto de los precios y los objetos. Compran para luego revender, sacándose un pico que para muchos es su único sustento. No necesitan ni salir de casa y pasar frío en un puestecillo en la calle. Con dos cliks, reciben el paquete en casa, y cuando lo revenden sólo tienen que aprovechar uno de los viajes al konbini (tienda 24h), para desde allí reenviarlo al nuevo comprador.

Aunque también hay gente que se sirve de la venta online para dar salida a objetos comprometidos. Recuerdo que cuando compré mi Canon AE-1P por yahoo auctions, me sorprendí de lo barata que estaba la cámara, y de las pocas explicaciones que daba el vendedor. Simplemente decía que la cámara se veía bien, pero que no sabía si funcionaba porque no la había probado. Con la mosca detrás de la oreja investigué que más cosas vendía, y para mi sorpresa, me encontré que el vendedor en cuestión poseía una colección de partes de coche, con la que se podía montar un taller mecánico. No es por pensar mal, pero se me ocurrió que quizás el vendedor robaba coches que desguazaba para venderlos por piezas en internet, y que en uno de ellos encontró la cámara de fotos. Sólo así se explica su desconocimiento de la fotografía, y que vendiese una cámara así a un precio irrisorio.

Una verdadera ganga para mí.

FOTOS: El pasado domingo en Yoyogi

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Febrero 12, 2005

¿los blancos no la saben meter?

Creo que ya soy un poco mayor para convertirme en jugador profesional. O al menos ese ha sido un condicionante para mi no elección. Los otros ya los avisaba: jugador blanco de menos de metro noventa, y europeo.

Sin embargo me quedo con la sensación de que el pescado ya estaba vendido, y que todo era un montaje para llamar la atención de los medios de comunicación. Muchos de los jugadores japoneses venían de Institutos, College y Universidades de Estados Unidos, y como me comentaba uno de ellos: "Me he perdido dos partidos de la temporada con el equipo del college para venir a esta prueba. Si no tuviese alguna garantía de ser seleccionado no hubiese hecho un viaje tan largo para nada". Y es que desde el principo, tanto el staff como los fotógrafos y cámaras de televisión manejaban un dossier con las fichas de unos 20 jugadores, que por lo visto ya estaban pre-seleccionados de antemano y había que hacerles un seguimiento especial.

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Aún así no deja de sorprender que se organice una prueba para captar jugadores profesionales, cuando en España como mucho se organizan "Operaciones altura" para captar jugadores a nivel escolar. Esto demuestra que Japón todavía está a años luz del baloncesto europeo y americano. Durante este fin de semana 627 jugadores de todo Japón han probado suerte, de los que sólo cincuenta han pasado a la siguiente fase. Jugadores que en principio representan el futuro del país, y que tras haber compartido pista con ellos, me reafirmo en mi convicción de que el baloncesto en Japón anda en pañales.

Personalmente me voy con un sabor amargo. Objetivamente la prueba no me fue tan mal. Me encuadraron en el grupo B de los Sendai 89ers, compuesto por un total de unos treinta jugadores. Sin calentamiento dirigido y casi en frío empezamos por el típico ejercicio de desplazamiento defensivo, que realmente poco sirve para diferenciar jugadores. Luego ejercicio de salto: diez saltos tocando tablero, correr a línea de fondo, y volver a dar un último salto en carrera. De todos, fui el único en tocar el tablero con las dos manos los diez saltos, y en colgarme del aro en el salto en carrera.

El siguiente ejercicio fue tirar a tablero, coger tu propio rebote, pase largo, correr al otro lado de la pista, recibir y entrar a canasta. De todo mi grupo, fui el único en hacer un mate. A una mano y un poco justo, eso si, pero canasta y mate a fin de cuentas.

Luego ejercicio 1x1. Durante un minuto tenías jugar contra un defensor que se iba rotando tras canasta o perdida. Y aquí hice un ejercicio mediocre a nivel ofensivo, y es que me pasó algo que ya experimenté hace tiempo en una competición similar del "rey de la pista" organizada por Nike en la plaza de Dalí. En frío, si empiezo a tope en ataque me ahogo, me quedo sin fuerzas. Al menos "salvé los muebles" defensivamente. Ninguno de los que me tocó defender anotó, y me marqué cuatro gorros, incluyendo uno en el que literalmente "hundí" al tío en el parqué.

El último ejercicio fueron cinco series de líneas a toda la cancha sin parar. Agotador. Al menos conseguí acabar en una posición intermedia.

En fin, que en mi opinión no vi a nadie claramente superior. Si había gente mucho más en forma fisicamente, pero el aspecto físico es algo que se gana entrenando sin más. A parte de que yo no estoy en unas condiciones óptimas. Ayy, si esta prueba la hubiese pillado justo cuando llegué a Japón, en mitad de temporada, algo más podría haber hecho.

Ya sólo me queda lamentarme, y decir adiós a esa pequeña esperanza de ser jugador de baloncesto en Japón. Si tuviese la nacionalidad japonesa otro gallo cantaría...

FOTO: Vista interior del Odawa Arena, lugar de la prueba.

::: escrito a las 08:19 PM | {comentarios} (65)

Febrero 11, 2005

slam

Aunque cayendo en el riesgo de convertir esto en un periódico deportivo, me veo en la obligación de recordar el fugaz paso de Yuta Tabuse por la NBA. El 18 de diciembre fue cortado de los Phoenix Suns, en favor de Bo Outlaw, un jugador curtido tras 11 temporadas en la NBA, y que dará mucha más profundidad de banquillo a unos sorprendentes Phoenix que esta temporada aspiran a todo. Al menos, el cupo asiático se mantiene gracias al fichaje por Portland de Ha Seung-Jin, el primer surcoreano en pisar la NBA. Los coreanos intentan seguir la misma estrategia que los chinos, meter a un gigantón (2,21 metros) no particularmente bueno, pero con la esperanza de que le formen y pueda llegar a ser alguien, con estadísticas más reseñables que las proporcionadas por la venta de camisetas. De momento el chaval sólo ha demostrado ocupar espacio, aunque según los coreanos tiene buena visión de juego. Típico comentario aplicado a los pivots torpones que se limitan a coger el balón con una mano, y cederlo suavemente a sus compañeros. No nos engañemos, salvo Sabonis, pocos pivots han tenido visión de juego.

Pero hoy dejaré al pobre Tabuse para después, y hablaré por fin de mis experiencias en Japón como jugador de baloncesto. Desde el instituto y hasta que llegué a Japón, siempre he jugado en equipos de baloncesto federados, sin llegar a ser equipos profesionales, pero al menos con cierta estructura organizativa, y con aspiraciones a crecer como entidad. Por lo tanto, el entrenar tres veces a la semana y jugar partidos los domingos es una necesidad vital que me pide el cuerpo. Pero desde que llegué a Japón mis esperanzas de encontrar un equipo similar se han ido desvaneciendo. Mis sentimientos son los de un mercenario del balón, o un ronin para los más otaku. He jugado en multitud de pistas por todo Tokio, siempre a través de amigos de amigos que me llamaban con escasa antelación para fijar la hora del partido. El nivel en general era muy bajo. Más incluso que el de aquella pista de Brighton, de la que nos hicimos dueños absolutos la colonia española. Sólo algún americano ha ofrecido algo de nivel, porque lo que son los japoneses... He jugado contra los campeones de Tokio a nivel de instituto, con los paquetes del equipo de mi universidad, con un par de jugadores profesionales, y hasta con una vieja gloria retirada. Y en todos los casos, nada sorprendente.

Pero mañana espero conocer a los verdaderos "cracks" japoneses. Mañana iré a una prueba de la liga profesional japonesa.

A priori no tengo ninguna posibilidad de ser seleccionado. Los únicos extranjeros que juegan en Japón son negracas de más de dos metros capaces de dar algo de espectáculo machacando el aro. Aunque comparativamente yo pueda tener un nivel similar o superior al de un jugador japonés en mi posición, por el hecho de ser japonés y por eso de la formación del jugador patrio, siempre le cogerán a él. Nada que objetar, e incluso una postura que deberíamos de copiar en España, donde hasta hay extranjeros (comunitarios es lo mismo) hasta en categoría EBA.

Asi que mis esperanzas pasan por convertirme en el equivalente al baloncesto de Ilhan Mansiz. Este jugador de fútbol turco, es famoso en Japón no por lo bueno que es con él balón, sino por lo guapo y metrosexual que es. ¿Alguién sabía algo de fútbol turco en Japón? Por supuesto que no, pero a una mente del marketing se le ocurrió sacar unas fotos en una revista de moda para hombres, y de ahí a la fama. Portada de revistas de moda, anuncios en televisión, y un amplio club de fans dispuesto a apoyarle allí donde va.

Y si todo sale mal, espero al menos jugar una pachanga de nivel y con intensidad, conocer a las futuras estrellas del baloncesto profesional japonés, y porque no, espero que Tabuse se pase por allí. Por lo visto viene la televisión, y también jugadores japoneses de universidades americanas...

Le tengo ganas.

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Febrero 08, 2005

más que fútbol

Desde hace una semana, la noticia que ocupa todos los informativos es el partido de fútbol que jugarán mañana la selección de Japón contra la de Corea del Norte. También desde hace una semana, se han ido sucediendo comentarios de políticos (entre ellos el presidente y el ministro de asuntos exteriores), intentando quitar hierro al asunto. "Sólo es un partido de fútbol", decían. Pero a estas alturas, ¿quién se lo cree?. Los partidos de fútbol entre selecciones es la mejor vara para medir el orgullo nacional. Una derrota en un mundial, es más dolorosa que perder una contrata millonaria. ¿A quién le importan unos millones en inversiones directas, cuando la nación disfruta del placebo de la victoria?. Y menos mal que en esto del fútbol los gringos hace tiempo que se resignaron, que sino cada partido sería una cuestión de estado de proporciones mayúsculas.

Japón tiene varias cuestiones pendientes con Corea del Norte. Todavía no se olvida el misil balístico que lanzado por Corea atravesó el archipiélago de oeste a este. Tampoco se olvida los barcos espías interceptados, ni que la ayuda enviada para alimentar a una hambrienta población acabe en manos del ejército , o revendiéndose para sufragar los gastos del programa nuclear. Es sólo un partido de fútbol, sí, pero hay mucho rencor acumulado.

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Pero lo más significativo del partido no ocurrirá en el campo, sino en las gradas. Las aficiones de Corea del Norte y del Sur, por vez primera unirán sus fuerzas contra el "enemigo" común. Una ocasión histórica con la que nadie contaba para estrechar los lazos de unión entre estos dos pueblos divididos. Pero sobretodo, es una lección que Japón debería de aprender, ya que la unión sólo es un reflejo del odio acumulado por unos inmigrantes tratados en muchas ocasiones sin respeto y como calaña. Unas formas que vienen de lejos, cuando en el rígido sistema de clases, los inmigrantes coreanos y chinos eran meros animales, que ni siquiera llegaban al estatus de burakumin o eta, la clase más baja de la jerarquía.

Este rencor acumulado se ha hecho patente en un especial sobre la selección norcoreana emitido por la televisión japonesa. Dos de sus jugadores han nacido y vivido en Japón toda su vida, pero como hijos de norcoreanos que son, decidieron optar por la nacionalidad de sus progenitores. Integrados en la disciplina de la selección, la televisión japonesa buscaba presentar la típica historia de dos norcoreanos que aman Japón, pero que debido a las amenazas de los servicios secretos judeo-masónicos-stalinistas de Kim Jong II, se han visto obligados en contra de su voluntad a jugar contra Japón. Nada más lejos de la realidad. Vivir en Japón siendo chino o coreano no es una bonita experiencia, y menos si es en zonas rurales. Tras años de soportar racismo y rechazo, por fin tienen una oportunidad de vengarse.

Probablemente estos sean los jugadores más motivados de la selección norcoreana, ya que para el resto, saber que si pierden acabarán picando en las minas de carbón, no parece ser tan motivante...

FOTO: Koizumi y Kim Jong II vestidos de corto. Ilustración de Michael Griffin Kelly para "Metropolis"

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Febrero 03, 2005

Miyakejima

Lo que se conoce como Tokyo-to (東京都) o área metropolitana de Tokio, no sólo son una serie de colapsados distritos junto a una isla artificial. A unos doscientos kilómetros al sur, un pequeño archipiélago de islas se enorgullece de ser parte de la capital del estado, aunque la distancia y su condición de islas, mantenga a sus habitantes ajenos a los vaivenes cosmopolitas de la gran ciudad.

Hace algo más de cuatro años, una de estas islas conocida como Miyakejima fue desalojada debido a las emisiones de dióxido de azufre de un volcán activo, verdadera presencia intimidadora de la isla y seña de identidad. Los algo más de cuatro mil habitantes fueron evacuados, dejando tras de si no sólo objetos materiales, sino parte de unas vidas atadas a los caprichos del volcán Oyama. Sólo un equipo de geólogos y bomberos permaneció en la isla junto a algunos habitantes, para garantizar que no se produjese ningún expolio por parte de algún oportunista, y para retirar de circulación los frigoríficos de las casas, susceptibles a explotar por una mala combinación de gases.

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Pero por fin, el primer grupo de repatriados embarcó ayer en el muelle Takeshiba de regreso a la isla. No volverán todos. Muchas familias han rehecho su vida en la metrópolis, y el miedo a un nuevo desalojo puede más que las raíces. Aún así, se calcula que más de dos mil habitantes volverán durante las próximas semanas a sus hogares. O al menos a lo que queda de ellos.

Las primeras imágenes de la isla eran desoladoras. La naturaleza había impuesto su ley, y arbustos y malas hierbas difuminaban lo que antaño habían sido casas y signos de civilización. Oxidadas máquinas de bebidas en los suelos, casas con aspecto de haber sido abandonadas precipitadamente, cierres y toldos desechos... Es mucho lo que tendrán que hacer los habitantes de Miyakejima para reconstruir su hogar, aunque antes de acondicionar las abandonadas casas, se imponen las tareas del alma.

Nada más pisar la isla, muchos recién llegados se encaminaron hacia los cementerios. Cuatro años es mucho tiempo, incluso para un muerto. El silencioso reencuentro con los ancestros sólo fue roto a intervalos por el chasquido metálico de unos altavoces, que con voz femenina urgían a ponerse las máscaras antigas. Y es que, como si de una cruel bienvenida se tratase, el volcán Oyama saludó a sus habitantes con peligrosas emanaciones que hicieron temer el regreso.

"Cuatro años es mucho tiempo, y es normal que los muertos se enfaden", decían los más ancianos del lugar.