Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y digresivas de una vida en Tokio

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Enero 31, 2005

Moriyama - Shinjuku - Araki

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Probablemente los dos fotógrafos japoneses con mayor reconocimiento internacional sean Daido Moriyama y Nobuyoshi Araki, dos personalidades casi opuestas, que han sabido crear un inequívoco estilo propio que todavía tiene mucho que decir. Aunque su estilo lleve presente desde los 60.

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Una exposición en el "Tokyo Opera City Art Gallery" ha conseguido reunirles bajo un denominador común: Shinjuku. Un microcosmos en pleno Tokio. Crisol de tendencias, vicios, glorias y perversiones. O esencia de una "definida" sociedad japonesa, a la que tanto se intenta etiquetar. Un paseo por Shinjuku y habrás visto todas las caras de Japón. Volverás a verlas, en diferentes lugares y a diferentes escalas, pero siempre la esencia germinal será la misma. Sin embargo, no creas poder abarcar la inmensidad de una cultura con una sola mirada. Shinjuku es más que una enorme colmena de celdas en frágil equilibrio, es un hervidero humano que como la vida, está en cambio continuo. Por eso lo que se ve hoy, mañana con probabilidad habrá desaparecido.

Así es la sociedad japonesa, como una foto de Moriyama. Fotos borrosas (bure) y desenfocadas (boke), que parecen esquivar la mirada inquisitiva de un espectador ávido de detalles. Craso error. Las fotos de Moriyama parecen sugerir más que mostrar, como si de se tratasen de recuerdos atrapados en una nebulosa temporal, descoloridos y vahídos de los detalles vívidos con los que una vez fueron almacenados. Así es la vida, y así es Shinjuku. Una amalgama de gentes y edificios, en donde Moriyama lleva leyendo los sueños de una sociedad en los nudos de huesudas estructuras de hormigón, como si del protagonista de "Hard-boiled Wonderland..." se tratara.

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Las fotos de Araki son de una claridad cegadora. Los detalles nos son mostrados en toda su crudeza, rezumando un sexo sucio en medio de un blanco y negro de una pulcritud casi virginal. Los retratos de Araki provienen de los desheredados habitantes de los bajos fondos de Shinjuku. Lugares proscritos inexistentes en la conciencia colectiva japonesa, aunque fulgurantes luces de neón proyectan sombras enfermizas en el frágil envoltorio moral de esta consciencia. Sin embargo las fotos de Araki son un espejo de nuestras propia bajeza humana; los rostros anónimos de cuerpos desnudos nos son familiares. Sus extrañas posturas sado no invitan al deseo, sino a meditar sobre el tránsito de una vida que deja su impronta en la imperfección de unos cuerpos marchitos, lejanos a esas construcciones corporales de las revistas de moda.

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La exposición no sólo se nutre del dilatado trabajo de campo que han venido haciendo estos antropólogos de las entrañas humanas en Shinjuku durante largos años. También propone un experimento singular: Reunir a estos dos colosos en el mismo espacio-tiempo de Shinjuku, y dejarles vagar algo más de una hora con una cámara en la mano. El resultado es una mirada al Japón de hoy en día, sin una pizca de innovación. Como si la potencia creativa de estos dos fotógrafos se diluyese en los yenes de un jugoso trabajo de encargo, donde sus nombres figuran en grandes letras de bajorrelieve. El paseo cámara en mano es mostrado en tres videos, que no hacen más que confirmar lo que se temía: una carrera a contrarreloj por las calles de Shinjuku tirando fotos sin parar, con la esperanza de encontrar una aguja entre tanta paja. Al final, Moriyama resuelve la papeleta del encargo con cierta sobriedad, gracias a su esmerado trabajo de laboratorio. Mientras que Araki, sólo pone la firma en unas fotos de colores "lomográficos".

::: escrito a las 11:45 PM | {comentarios} (65)

Enero 28, 2005

calor de hogar

El pasado domingo nevó por vez primera en lo que va de invierno. Unos tímidos copos que se hacían agua apenas tocaban el asfalto. El invierno en Tokio no es especialmente crudo, o al menos no de un frío blanco, aunque las bajas temperaturas combinadas con la sempiterna humedad, te hielan hasta los huesos. Tiempo de invierno, tiempo de no salir de casa. O al menos esa es la regla general, salvo cuando en casa hace más frío que en la calle.

El concepto de calefacción central es algo que se ve no llegó a cuajar. Conocerlo lo conocen, como demuestra que la casi centenaria biblioteca de la Universidad de Tokio tenga unos radiadores que podrían haber sido perfectamente traídos desde la inglaterra de la revolución industrial. Y creo también recordar que en una visita guiada por la Dieta (parlamento), mencionaron algo sobre un sistema de calefacción que fue probado por primera vez allí. Creo que son las dos únicas excepciones. Si tienes suerte y tu edificio es moderno, quizás puedas sobrevivir con el sistema de aire acondicionado, o con algún que otro invento de resistencia eléctrica embutida en el suelo. Eso si, luego evita mirar la factura de la luz sin un médico en la sala.

Las paredes de las casas japonesas tienen menos aislante térmico que una pared de pladur, por lo que las casas son perfectas neveras en invierno, y maravillosos hornos en verano. Situación que contribuye a disparar el gasto eléctrico para lograr una temperatura apta para la vida humana.

Mi casa no iba a ser la excepción, y aunque las paredes son de hormigón con gotelé, el que sea una casa luminosa no es algo demasiado positivo. Con tantas ventanas se te cuela el frío por mil rendijas, por lo que de poco valen pesados cortinajes. "Con el aire acondicionado se caldea la casa", te dicen, pero los japoneses parecen obviar un pequeño detalle: corrientes de convección. El aire caliente se mueve de abajo a arriba, y el aire frío en sentido contrario. Un aparato de aire acondicionado siempre se pone en el techo, porque la corriente de frío baja hasta el suelo, y de esta forma se enfría la casa de forma rápida y económica. Sin embargo, en invierno la situación cambia, y el que esté echando aire caliente a 40 grados desde el techo no ayuda a caldear la casa.

La situación pasaba por hacerme con un calentador extra. Tras mucho indagar, me compré un calentador de queroseno. Los de gas son muy engorrosos, porque además de enchufarlos a la electricidad, tienes que conectarlos a una toma de gas. En cambio a los de queroseno sólo tienes que enchufarlos, y rellenar el déposito. 20 litros salen a unos 10 euros, y dan para caldear la casa durante unos diez días de frío intenso. Vamos, que por un euro al día, calor de hogar...

Y aunque me hubiese gustado comprar un quemador de esos antiguos con tetera incorporada, finalmente opté por uno moderno con ventilador incorporado, lo que ayuda a caldear la casa mucho más rápidamente. Eso si, el baño sigue siendo una zona polar, detalle que desde luego no comparto con Tanizaki Junichiro. En su delicioso ensayo "Elogio de la sombra", Tanizaki defendía que los baños debían de ser una zona separada de la vivienda, situados en el jardín, disposición que se estaba perdiendo en un Japón influenciado por occidente de principios del siglo XX. Para él, no había placer más sublime que notar el fresquito del baño cada mañana, y desperezarse mientras hacía sus necesidades sobre una taza de madera olor a "pino".

Lástima que Tanizaki no hubiese conocido el placer de secarse la cara con una toalla calentita por el radiador del baño...

::: escrito a las 06:42 PM | {comentarios} (62)

Enero 22, 2005

Herbert

La ocasión merecía la pena. Tanto como para ir al laboratorio a las 7 de la mañana del viernes. Todo para poder salir por la noche (higiene mental, lo llaman) y ver a Matthew Herbert, uno de mis DJs favoritos.

En los tiempos del Napster, cuando bajarse una canción era más lento que cargar un juego de cinta del Amstrad, dependías de los colegas para conocer nuevos grupos, y "trapichear" todo tipo de música. A veces CDs, a veces cassetes con remixes de canciones grabadas de la radio. Todo valía. De aquella época de la facultad, es cuando me llegó a través de una amiga el album "Bodily functions" de Matthew Herbert. Hasta ese momento no sabía nada de Herbert, pero fue escucharlo y quedar cautivado por la musicalidad de unas melodías surgidas de nuestra atmósfera sonora cotidiana. Y es que si algo caracteriza a Herbert es que sólo usa samples originales, provenientes de los más diversos objetos: una tetera, un teléfono, un tren al pasar... Desde aquel primer CD prestado, me fui acercando a Herbert y a su universo de heterónimos: Doctor Rockit, Wishmountain, Radio Boy, Mr. Vertigo, Transformer o Big Band. Citar las colaboraciones ocuparía páginas enteras, por lo que sólo citaré una dedicada a mi ototo: cuatro temas para la banda sonora de "Le Défi" de Blanca Li, son suyos.

Tenía ganas de verle en directo, y ayer por fin pude hacerlo. Fue una sesión bastante movida, muy de pista de baile, y no tanto de chill-out, aunque cuando a mitad de la sesión encadenó dos temas de "Bodily functions", fue cuando se alcanzó el climax. Lo peor del concierto fue sin duda el lugar. Bajo el nombre de club Cay, se escondía lo que parecía de diario un gran restaurante en los bajos de Spiral, habilitado para la ocasión como club. Mala iluminación, mal sonido, y sobretodo malos servicios. Hasta la 1 de la mañana no empezó a funcionar el ropero, colas enormes para pedir una copa, y más grandes aún para ir al servicio. Ni un sitio para sentarse en toda la sala, salvo las escaleras de entrada, en donde era difícil encontrar un hueco.

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Aún así mereció la pena machacarse en el laboratorio, y atreverse a salir en una gélida noche. Agotado, en cuanto se puso Herbert a los platos se me curaron "todos los males", aunque eso sí, el cuerpo no perdona y el día de hoy se me ha hecho cuesta arriba.

::: escrito a las 08:51 PM | {comentarios} (3)

Enero 16, 2005

kanryu, boom coreano

Haciendo escala en Seul, tanto a la ida como la vuelta, pude echar un vistazo a las noticias de la televisión coreana gracias a los convenientes subtítulos en inglés. Uno de los temas principales fue la moda que hay en Japón por lo Coreano. A la ida, los coreanos se hacían eco de un maratón televisivo navideño de seis horas a cargo de la NHK (televisión pública japonesa), que a parte de invitar a algunas de las más famosas estrellas coreanas, haría conexiones con ciudades coreanas, y ofrecería clases de cocina e incluso de idioma. Todo un motivo de orgullo para el pueblo coreano, que ven como sus altivos vecinos vuelven a fijarse en su cultura siglos después.

Sin embargo, la moda por lo coreano tiene más implicaciones de los que a priori parece. Desde hace años, era posible ver telenovelas coreanas en la segunda cadena de la NHK en versión original con subtítulos. Este tipo de telenovelas mantenían enganchadas a muchas televidentes, en su mayoría mayores de cuarenta años, que veían que las situaciones que contaban y el ambiente era muy similar a lo que ocurría en el Japón de hace veinte años. Y es que si en algo coinciden todos los japoneses que han visitdado Corea, es que les recuerda a como era Japón en el pasado. Vista alguna de estas telenovelas, a mi me recordaba cuando en España se vivió una situación similar hace ya bastante años con los famosos "culebrones" latinoamericanos. Por aquella época, los españoles se volcaron viendo estas series de bajo presupuesto, e incluso con cierto aire cutre en comparación con las superproducciones norteamericanas de Falcon Crest, Dallas o Santa Barbara; pero que sin embargo (y por eso de lo latino) contaban historias mucho más cercanas para el televidente español.

Pero lo que en España fue una moda pasajera que acabó debido a la saturación de culebrones en horario de sobremesa, en Japón tiene visos de convertirse en todo un fenómeno mediático digno de estudio, por varias razones:

- Hasta ahora, los artistas coreanos y chinos que han triunfado en Japón, lo conseguían gracias a adaptarse a los gustos japoneses, para lo que invariablemente debían de aprender japonés y acudir fecuentemente a programas de televisión, como requisitos imprescindibles para ser parte del star system. Sin embargo, esta nueva hornada de artistas coreanos, usan intérpretes y a la hora de grabar anuncios prefieren hacerlos en coreano, o en su defecto en un más que ridículo inglés. Lo que les acerca más al respeto emanado por las estrellas de cine norteamericanas, mucho más consideradas que las hasta ahora infravaloradas estrellas chinas o coreanas.

- La causa del furor de las telenovelas corenas, hasta el punto de emitirlas dobladas al japonés en horario prime time, responde a un claro giro en el marketing japonés. Hasta ahora, el motor de consumo de la economía japonesa residía en los jóvenes, verdaderos enfant terrible capitalistas, frente a unos padres más predispuestos al ahorro. Por tanto, la publicidad iba siempre dirigida hacia este mercado jóven. Sin embargo, el envejecimiento de la población japonesa, junto con el hecho de existir una juventud pluriempleada en trabajos a tiempo parcial (arubaito) con apenas poder adquisitivo, ha condicionado de tal forma el consumo japonés, que los jóvenes han pasado a un segundo plano en favor de un mercado a gusto de las obachan (abuelas). Y es que si en algo caracteriza a esta moda derivada de las telenovelas coreanas, es que a los jovénes japoneses les causa repelús.

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El icono de esta moda por lo coreano es Bae Yong Joon, coloquialmente conocido en Japón como Yon-sama, un actor habitual de las telenovelas coreanas que con su última producción, "Sonata de invierno" (Fuyu sonata en japonés), trascendió la marginalidad de la que habían disfrutado hasta ese momento las telenovelas coreanas, para convertirse en un fenómeno de masas capaz de congregar más gente en el aeropuerto que los Beckham o todos los galácticos del Real Madrid. Actualmente, su imagen se utiliza para comerciar varias de las primeras marcas corenas y japonesas (Samsung, Sony, etc.), y una exhibición de sus fotos arrasa en un museo del exclusivo Roppongi Hills, además de ser el principal objeto de las imitaciones de todos los comediantes japoneses.

Pero la fama tiene un precio, dirían en "Fame", y Yon-sama lo pagó, como lo han hecho todas las estrellas coreanas. Las esculturales fotografías de un desconocido Yon-sama a lo Stallone desvelaron sus problemas de salud derivados de un abuso de estereoides y hormonas del crecimiento. Polémica en Japón que sin embargo no lo es tal en Corea, donde todos los actores sin excepción lucen un cuerpo machacado en el gimnasio. También Choi Ji Woo, la protagonista femenina de "Sonata de Invierno" se ha visto recientemente involucrada en un escandalo similar, como contaban las noticias coreanas del aeropuerto a mi vuelta: Un conocido semanario japonés revelaba que la extraña pronuciación de Choi Ji Woo era debido a las numerosas operaciones de cirujía estética a las que se sabía sometido, que habían terminado por inmovilizarla parte de la cara. Las noticias calificaban estas "infundadas" críticas como envídia por el triunfo de sus compatriotas en Japón, aunque lo cierto es que todo el mundo sabe que las coreanas son las reinas del quirófano, aunque eso sí, seguidas de cerca por las japonesas. Aunque esto será para contar en otra ocasión.

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FOTOS: Aunque con cara de no haber roto un plato (1), Yon-sama es un Rambo por dentro (2).

::: escrito a las 02:57 PM | {comentarios} (652)

Enero 15, 2005

de nuevo

"¿Por qué razón se me ocurió, estando en Madrid, rellenar las hojas de un dietario? Es lo que me pregunto a veces. Es una necesidad que no he sentido en ninguna otra parte. Meditando un instante sobre este punto, se me ha pasado por la cabeza que el origen de estas veleidades quizá esté en que yo no tengo nunca nada que hacer en Madrid. Las personas, las escasas personas que han tenido la amabilidad de tratame, lo comprenderán. A Madrid se va por algún motivo relacionado con los negocios del Estado o para satisfacer alguna ambición política. Ahora bien: yo no he tenido nunca obsesión comercial alguna ni capacidad alguna para realizarla. Por otra parte. mi ambición es nula, tanto la política como la literaria. Por lo tanto, ¿qué voy a hacer, yo, en Madrid? Nada. Respirar, vivir. ¿Observar? Mi capacidad de observación es insignificante. Y es por todo ello por lo que en Madrid no tengo nunca nada que hacer."

-Josep Pla, "Madrid. El advenimiento de la República" -

Y aunque por causas diferentes, llego a la misma conclusión que el Sr. Pla. ¿Qué hacer cuando notas que la ciudad donde creciste ya no te pertenece?. ¿Qué no eres más que un turista de paso con el destino marcado por la fecha de un billete cerrado?. Sencillamente, no hacer nada: Revivir una vida pasada como si nada hubiese cambiado, y reencontrarse con los viejos lugares que el corazón todavía reconoce como suyos.

De vuelta a Tokio sensaciones encontradas. Por un lado, hace tiempo que se perdió la novedad que a cada esquina le asaltá al visitante ocasional. Y por otro, un país extranjero dista mucho de convertirse en tu casa. Al final, me encuentro como en Madrid, a la deriva entre dos ciudades conocidas, con la salvedad que el tiempo no me permite no hacer nada.

Caro m´è il sogno...

::: escrito a las 10:27 PM | {comentarios} (3)

Enero 09, 2005

de Madrid y otros demonios

Aunque vivimos en una sociedad de la información, muchos parecen querer refugiarse en la dulce ignorancia, aislados del mundo exterior en una feliz inopia que no dudo que tenga sus ventajas. Pero a la hora de elegir tu tiempo de ocio, creo que uno debería de informarse, como cuando se va de viaje y te informas de los sitios que quieres visitar. Ya que si no pasa lo que pasa...

2046. Desde la premiere en Cannes y el estreno en Japón llevaba demasiado tiempo deseando ver la nueva película de Wong Kar-wai. Lástima de no poder entender chino y de no atreverme a leer los subtítulos en japonés. Por lo que me tuve que esperar hasta estar en España para poder verla en pantalla grande. Pero para mi sorpresa, muchos de los espectadores de un cine casi lleno empezaron a salirse a mitad del filme, incapaces de contener sus sonoros bostezos y sin palomitas que llevarse a la boca. ¿Que esperaban, ver el último éxito made in Hollywood? "Los Increíbles" en la sala 2, por favor. No puedo ser imparcial hablando de Wong Kar-Wai (una de mis debilidades), del que me enorgullezco por haberle disfrutado en pantalla grande gracias a aquella retrospectiva de la Semici del 2002. "2046" es una maravilla visual y sonora, combinada con un argumento de ciencia ficción tratado con clase y gusto, donde prima la historia antes que espectaculares efectos especiales. Para los que aguantaron hasta el final, comentarios a la salida de muy diversa índole. Aunque me quedo con el de un snob que en un arranque de sinceridad dijo algo como "Es la típica película buenísima pero que no te gusta nada" ¿?

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Comentario que refleja a la perfección un mal común a esta sociedad mediatizada, denunciada por ese nostradamus de los sentimientos humanos que fue Cervantes, en un entremés actualizado por Els Joglars: "El retablo de las maravillas". En cinco temas que no son sino variaciones de otras tantas obras de Els Joglars, asistimos a como ciertos criterios estéticos proclamados por gurus de diversa índole, pueden hacer que saboreemos aire, nos maravillemos por las más absurdas representaciones artísticas, o votemos a medianías, siempre convencidos por un intelectualoide discurso retórico muy del gusto de la burguesía de visos modernos.

Pero la desinfomación llega al punto que una familia del Opus se salga horrorizada a mitad de la función, y escriba una carta a un periódico (El País Madrid 2/1/2005) quejándose a la presidenta de la Comunidad de Madrid para que les retire la subvención y el derecho a exhibirla en el Teatro Albéniz de la Comunidad. Es sorprendente que todavía haya gente que desconozca el estilo de una compañía con más de 40 años a sus espaldas, que con obras como "La Torna" o "Teledeum" levantaron ampollas entre los sectores más consevadores de la sociedad española -léase ejército e iglesia. Por lo que para ver una obra de Els Joglars hay que olvidarse de lo políticamente correcto, y dejarse sorprender por estos bufones que desempeñan a la perfección esa higiene social tan necesaria. "Mamma mia" dos calles más abajo, por favor. Y encima piden su retiro de cartel... Els Jogalrs es la única compañía de teatro independiente en España (no recibe ninguna subvención), y sus montajes se cuentan por éxitos de público, como demuestra el hecho de que en todas las funciones se colgó el cartel de "No quedan localidades". Por lo que la comunidad de Madrid haría bien en incluso prorrogar la obra, y utilizar los beneficios en reformar un Albéniz que se está cayendo a cachos, ahora que por fin el María Guerrero está listo.

Consulten su periódico favorito o sintonicen su emisora predilecta, que en una sociedad tan polarizada y politizada como la nuestra, más vale prevenir que curar...

"El retablo de las maravillas"
Miguel de Cervantes Saavedra

Por las maravillosas cosas que en él se enseñan y muestran, viene a ser llamado Retablo de las maravillas; el cual fabricó y compuso el sabio Tontonelo debajo de tales paralelos, rumbos, astros y estrellas, con tales puntos, caracteres y observaciones, que ninguno puede ver las cosas que en él se muestran, que tenga alguna raza de confeso, o no sea habido y procreado de sus padres de legítimo matrimonio; y el que fuere contagiado destas dos tan usadas enfermedades, despídase de ver las cosas, jamás vistas ni oídas, de mi retablo.

::: escrito a las 08:50 PM | {comentarios} (72)

Enero 05, 2005

con retraso...

...Akeome Kotoyoro!

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¡Feliz año!

[pero las uvas no me las tomé con retraso]