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los últimos de filipinas
Aunque no aparecen en los registros oficiales como una de las minorías inmigrantes más importantes, al igual que la colonia peruana hay muchos más de los que verdaderamente están registrados. La prueba inequívoca de su importancia, es que en todos los karaoke hay una amplia sección dedicada a repasar los últimos éxitos filipinos. Un trato de favor sólo compartido con coreanos y chinos, mientras que el resto de minorías caben en el gran saco que es "english songs".
Acto Primero. Un compañero de la universidad al que conocí cursando clases de japonés. Se llama Karl Marx. Y no es broma. Sus padres eran revolucionarios comunistas que decidieron bautizar a su primogénito con el nombre del autor del Manifiesto. A pesar del estigma de su nombre su posición política es bastante pragmática, aunque siempre aprovecha la ocasión para contar alguna anécdota de sus padres luchando como guerrilleros en las selvas filipinas. Recibir una beca del gobierno japonés, equivale a que te toque la lotería en Filipinas. Con apenas el 5% de la mensualidad de la beca, puede mantener a su esposa y tres hijos durante un mes, incluso permitiéndose lujos como que sus hijos puedan beber leche todos los días. La disparidad económica es tal, que con lo que ahorró de la beca en 6 meses se compró una hectárea de terreno cultivable en Filipinas. Sus cálculos pasan para que en los tres años que durará su master, consiga reunir suficiente dinero para montar una granja que le garantice el futuro de su familia de por vida. No es el primer filipino convertido a terrateniente gracias a una beca japonesa. Su vida en Tokio es una vida frugal basada en el ahorro, con el único capricho de fugaces visitas a los sofás de masajes de Akihabara.
Acto segundo. En el otro extremo está Ricardo o Ricky para los amigos. Un filipino que ha sabido hacerse a si mismo, gracias a sus conocimientos de inglés y japonés. Empezó como relaciones en un club de mala muerte de Shibuya y pluriempleado en mil trabajos más, y ha terminado organizando viajes para extranjeros en Japón con ganas de aventura: Rafting, parapente, puenting... cualquier actividad es cubierta por este simpático filipino, que no duda en bromear sobre su herencia española manifiesta en su nombre, aunque no va más allá de Ricky Martin, como a él le gusta decir. Ni que decir tiene que el volver a Filipinas no pasa por sus planes de futuro, ni desde luego el establecerse en Japón, como demuestra el hecho de que todas sus novias (un motivo de orgullo para él) siempre han sido extranjeras.
Acto tercero. Esto sucedió cuando fui a la oficina de inmigración de Ikebukuro durante el verano. "Arreglando" los papeles delante mío, un grupo de unas diez bellísimas mujeres filipinas, escoltadas por un japonés con cara de pocos amigos, y con una camisa blanca que transparentaba lo que parecía un verdoso tatuaje en los hombros. Sin duda un hombre de la yakuza (mafia japonesa). En el ruidoso grupo, destacaban tres mujeres que se diferenciaban del resto por ser casi bellísismas modelos, y por vestir carísima ropa de marca. Intentaban no relacionarse demasiado con las otras chicas, manteniendo un aire de altivez propio de aquellas que están a vuelta de todo. Sin duda, prostitutas de lujo que habían sabido labrarse una buena carrera en los bajos fondos de Tokio. De vez en cuando, los de inmigración iban llamando una a una a las chicas, y siempre el guardian las acompañaba y las servía de intérprete, además de garantizarse que todo estaba en regla. Pude echar un vistazo a los documentos que portaban, y me hizo gracia ver que todas tenían un permiso de artista donde figuraba su paso como "bailarinas" por diversos clubes de Shinjuku. Cuando acabaron, su protector se las llevó para invitarlas a comer al McDonalds, lo que causó una algarabía general, no compartida por las tres "modelos" que móvil en mano parecían tener otros planes...
Comentarios para: "los últimos de filipinas"
La verdad es que supongo que debe ser mas o menos como los inmigrantes en españa, solo que la facilidad para entrar en españa y la disparidad economica son bastante diferentes. Sabes, aunque sigo pensando que los japoneses son muy cerrados culturalmente (hacia si mismos), leyendote estoy empezando a ver cierto "cosmopolitalismo" en su dia a dia. Supongo que no sera ni tanto ni tan poco, pero siempre es de agradecer rebatirse los topicos propios con algo palpable.
Increible esa disparidad de presupuestos... Me parece alucinante que gracias a una beca japonesa alguien en un pais vecino pueda vivir el resto de su vida... También roza mi indignación...cuando pienso en esas diferencias sociales tan desorbitadas... Pero ese es nuestro mundo: para que exista un "rico", deben existir diez "pobres"... es una cuestión de equilibrio.
tengo la foto autentica en carbonzillo de los ultimos ya que mi tataraguelo esta en ella y no es cierto la que publican que salen generales y demas militares