« Noviembre 2004 | PRINCIPAL | Enero 2005 »
Diciembre 23, 2004
volver
"Hay que volver a España de vez en cuando. Hay que volver para darse cuenta de que en la vida real la gente va al trabajo, hace la compra, el amor, la colada y la comida, y no está a punto de matarse en cada una de estas tareas. Hay que volver a España. Un colombiano me decía que cuando los españoles discuten parece que van a matarse, pero, asombrosamente, luego no pasa nada. Los colombianos, me decía mi amigo, de las buenas palabras pasamos a la acción. Puede que en España seamos más pacíficos, pero al que vive fuera sólo le llegan las palabras, las palabras rabiosas de las columnas de los periódicos, de Internet, de los políticos, palabras impregnadas de esa bendita mala baba que nos hace grandes creadores de chistes de cojos, mariquitas y monjas violadas. Uno lee esas palabras y puede tener la sensación de que una guerra civil siempre anda rumiándose. Hay que volver para percibir que no todo el mundo habla continuamente de Maragall, de Carod, de Ibarretxe, de su plan, de un crítico, de su carta, de la carta de apoyo, de los que firmaron, de los que no firmaron, de Aznar (oh, Dios mío, ¿cuándo se acabará el tema Aznar?), de que Pilar Manjón es de Comisiones Obreras, de si ha sido acertado que la portavoz sea de Comisiones, de si unas víctimas no mencionaron a las otras víctimas, de si es lógico que una madre que ha perdido a su hijo en un atentado vaya a la peluquería antes de hablar en público, de si eso indica menos dolor, de si hubiera sido mejor que fuera con el pelo sucio, de si España es nación de naciones que incluyen a su vez más naciones y así hasta el infinitivo. Hay que volver para escuchar que hay gente que sigue diciendo buenos días, gracias y por favor. Hay que volver para darse cuenta de que la vida de la gente es dura y ajena casi siempre a lo que bulle en la gran olla mediática. Hay que volver a España, aunque sobrevolando el océano uno se pregunte: ¿vuelvo a España o a una nación de naciones? La respuesta es inmediata: el olor a tabaco, a café con leche, y la brusquedad con la que el encargado de los taxis te asignará uno en Barajas, te lo dejarán claro: vuelves a España."
Elvira Lindo - "El País", 22 de diciembre del 2004
Diciembre 21, 2004
el almendro
"Virulence cannot be regarded as a simple function of the amounts of putative virulence factors that are produced by the organism in vitro"
Cuando llega un punto en que una frase como la de arriba escrita por Richard Novick, el gran gurú en cuanto a Staphylococcus aureus se refiere, llega a emocionarte por su bella simplicidad (definición de sublime para cualquier científico), es el momento de tomarse unas vacaciones.
Vuelvo a casa por navidad. En el largo trayecto de vuelta, y entre libro y libro, pensaré si convertir esto en un Madrid nikki, o si darle también un descanso hasta mi vuelta.
Un año después, espero que mi Madrid siga como lo dejé. Un poco más hueco, pero aún conservando su encanto.
Diciembre 18, 2004
manda huevos
Precisamente por falta de huevos, estas navidades saldrán caras en Japón. Y no, no hay doble sentido.
La navidad en Japón es uno de esos agregados culturales importados de occidente, pero que ha sido reinventado por los japoneses como un gran invento de marketing, y que se ha convertido en la excusa perfecta para que los infelices sarariman se gasten su paga extra de invierno. Luces de colores en las calles, árboles de navidad, figuras de santa claus, plantas de navidad. A la navidad en Japón no le falta detalle, salvo el principal. ¿Desde cuando un país sin tradición cristiana celebra la navidad? Pregunta que cada año también se plantean muchos de los intelectales japoneses, pero que es supeditada a los intereses comerciales de los grandes almacenes.
Pero si entonces Japón no es un país católico, ¿que celebran?. El 24 de diciembre es oficialmente el día de los enamorados. En San Valentín se regalan chocolate, pero es el 24 de diciembre cuando te toca sacar a pasear a tu pareja, hacerte una foto frente a las lucecitas de navidad, y desear poder irte a Nueva York y patinar en el Rockefeller Center, que para un japonés sería el culmen de la navidad. Y quién no tenga pareja... ayyy, mala suerte para el resto del año. Asi que las semanas previas a Nochebuena se convierten en una cacería comandada por mujeres, con el único fin de cumplir con los rituales de la noche del 24. Por supuesto la familia no cuenta, para eso ya está el día de año nuevo.
Sin embargo, este año la navidad va a salir cara. Uno de los inventos navideños japoneses es un pastel de navidad. De merengue blanco, fresas rojas, y con un Merry Christmas escrito. Nada del otro mundo, pero ya un símbolo. El problema es que la docena de huevos en Japón lleva ya tres meses por las nubes. Al principio parecía un rumor de marujas. E incluso yo pensaba en lo frescos que eran los del super. Pero no. Los productores de huevo hablaron, y desmintieron que haya crisis. Simplemente otros años ha habido sobreproducción, y este por fin se han "ajustado" a la demanda del mercado.
Vamos, que se presentan unas naviades no precisamente dulces...
Diciembre 12, 2004
los últimos de filipinas
Aunque no aparecen en los registros oficiales como una de las minorías inmigrantes más importantes, al igual que la colonia peruana hay muchos más de los que verdaderamente están registrados. La prueba inequívoca de su importancia, es que en todos los karaoke hay una amplia sección dedicada a repasar los últimos éxitos filipinos. Un trato de favor sólo compartido con coreanos y chinos, mientras que el resto de minorías caben en el gran saco que es "english songs".
Acto Primero. Un compañero de la universidad al que conocí cursando clases de japonés. Se llama Karl Marx. Y no es broma. Sus padres eran revolucionarios comunistas que decidieron bautizar a su primogénito con el nombre del autor del Manifiesto. A pesar del estigma de su nombre su posición política es bastante pragmática, aunque siempre aprovecha la ocasión para contar alguna anécdota de sus padres luchando como guerrilleros en las selvas filipinas. Recibir una beca del gobierno japonés, equivale a que te toque la lotería en Filipinas. Con apenas el 5% de la mensualidad de la beca, puede mantener a su esposa y tres hijos durante un mes, incluso permitiéndose lujos como que sus hijos puedan beber leche todos los días. La disparidad económica es tal, que con lo que ahorró de la beca en 6 meses se compró una hectárea de terreno cultivable en Filipinas. Sus cálculos pasan para que en los tres años que durará su master, consiga reunir suficiente dinero para montar una granja que le garantice el futuro de su familia de por vida. No es el primer filipino convertido a terrateniente gracias a una beca japonesa. Su vida en Tokio es una vida frugal basada en el ahorro, con el único capricho de fugaces visitas a los sofás de masajes de Akihabara.
Acto segundo. En el otro extremo está Ricardo o Ricky para los amigos. Un filipino que ha sabido hacerse a si mismo, gracias a sus conocimientos de inglés y japonés. Empezó como relaciones en un club de mala muerte de Shibuya y pluriempleado en mil trabajos más, y ha terminado organizando viajes para extranjeros en Japón con ganas de aventura: Rafting, parapente, puenting... cualquier actividad es cubierta por este simpático filipino, que no duda en bromear sobre su herencia española manifiesta en su nombre, aunque no va más allá de Ricky Martin, como a él le gusta decir. Ni que decir tiene que el volver a Filipinas no pasa por sus planes de futuro, ni desde luego el establecerse en Japón, como demuestra el hecho de que todas sus novias (un motivo de orgullo para él) siempre han sido extranjeras.
Acto tercero. Esto sucedió cuando fui a la oficina de inmigración de Ikebukuro durante el verano. "Arreglando" los papeles delante mío, un grupo de unas diez bellísimas mujeres filipinas, escoltadas por un japonés con cara de pocos amigos, y con una camisa blanca que transparentaba lo que parecía un verdoso tatuaje en los hombros. Sin duda un hombre de la yakuza (mafia japonesa). En el ruidoso grupo, destacaban tres mujeres que se diferenciaban del resto por ser casi bellísismas modelos, y por vestir carísima ropa de marca. Intentaban no relacionarse demasiado con las otras chicas, manteniendo un aire de altivez propio de aquellas que están a vuelta de todo. Sin duda, prostitutas de lujo que habían sabido labrarse una buena carrera en los bajos fondos de Tokio. De vez en cuando, los de inmigración iban llamando una a una a las chicas, y siempre el guardian las acompañaba y las servía de intérprete, además de garantizarse que todo estaba en regla. Pude echar un vistazo a los documentos que portaban, y me hizo gracia ver que todas tenían un permiso de artista donde figuraba su paso como "bailarinas" por diversos clubes de Shinjuku. Cuando acabaron, su protector se las llevó para invitarlas a comer al McDonalds, lo que causó una algarabía general, no compartida por las tres "modelos" que móvil en mano parecían tener otros planes...
Diciembre 06, 2004
regarding Takeshi
Uno. En el mundo del arte en Japón, graduarte en la coloquialmente conocida como Geidai (Tokyo Geijutsu Daigaku, Tokyo National University of Fine Arts and Music) es garantizarte un futuro como artista de cualquier disciplina, o saber al menos que al graduarte tendrás muchas puertas abiertas y nunca te faltará trabajo. La cantidad de famosos artistas japoneses graduados en esta Universidad son incontables.
Para el próximo curso académico (a partir de abril), un emérito profesor se incorporará a la Universidad. Los afortunados alumnos de maestría y doctorado, tendrán el placer de escuchar a Kitano Takeshi disertar sobre cine, sobre guiones, y sobre como sacar adelante una producción. Temas de los que ya ha ejercido sobrada cátedra desde su productora "Office Kitano". Preguntado en una entrevista sobre el programa de la asignatura, con su habitual sentido del humor respondió que primero se llevaría a los alumnos a beber, y una vez borracho seguro que se le ocurriría algún consejo que darles.
Aunque he pensado en colarme en alguna de sus clases, creo que un alumno extranjero daría demasiado la nota y se haría evidente que no pertenezco a la universidad.
Dos. Hace una semana echaron por la televisión "Zatoichi", última película de Kitano Takeshi estrenada hace poco más de un año. Sin entrar en valorar la película, el que un año después pueda verse en la televisión es sintoma de la buena salud del cine japonés. O al menos de su buena salud comercial. Se habla del vacío de ideas del cine independiente japonés, y del fuerte empuje del vecino coreano en esto del séptimo arte. Sin embargo, Japón ha sabido entretejer una sólida industria que produce películas de consumo a nivel nacional ("Swing Girls", "sekai no chûshinde ai wo sakebu"), grandes producciones ("Casshern", "Spy sorge"), superventas de la animación ("Appleseed", "Howl's Moving Castle"), y entre medias, pequeñas joyas del cine independiente ("Cha no aji", "Hana to Alice") e incontables cortos que sí encuentran distribución en festivales y pequeños cines de autor.
Tres. La última película como actor de Takeshi, "Chi to hone" (huesos y sangre) ha recibido estupendas críticas, y el papelón de Takeshi como padre de una familia coreana en el Japón de posguerra huele a reconocimiento. En cuanto tenga un hueco tengo que ir a verla.
Cuatro. Mi admiración hacia Kitano está justificada. Son varios mis directores fetiche, pero son sólo tres los directores vivos que a mi entender están creando un lenquaje cinematográfico propio: Wong Kar Wai, Baltasar Kormákur y Kitano Takeshi. Directores de los que basta con ver algunos fotogramas de sus películas, para identificar de inmediato su procedencia.
off the record
----------------
Debería de añadir un punto cinco explicando el guiño a "Regarding Henry". Su director (Mike Nichols), acaba de estrenar "Closer", que por lo que he visto en el trailer, parece que por fin la Portman se deja de ñoñerías y hace un papel femme fatale.
Diciembre 05, 2004
neko
A veces, son pequeños libros los que parecen encontrarte. De casi clandestinas editoriales, escondidos en recónditas librerías, aguardan inquietos a que alguien les saque de su anodina estantería para mostrarle sus secretos. Basta una hojeada para saber que ese libro se convertirá en el capricho del mes. No puedes resistirte.

"Neko no kenchikuka" ("El gato arquitecto"), es un pequeño libro de ilustraciones realizadas por Sakuma Makoto, y textos de Nori Hiroshi. A través de pequeños poemas bilingües (inglés-japonés), un gato reflexiona sobre la belleza, las construcciones humanas, y el tiempo y el espacio. El porque de un gato como conciencia humana es un recurso clásico de la literatura japonesa, desde aquel "Soy un gato" ("Wagahaiwa nekode aru") de Natsume Soseki. Estos animales urbanos siempre en pleno contacto con las miserias humanas, son la metáfora perfecta de nuestro Pepito Grillo. Observadores, huidizos e incluso con ese aire de inteligencia tan felina, los gatos se despachan a gusto sobre cuestiones filosóficas, mientras pasean por una ciudad fantasma, a medio camino entre una París art-decó y un Tokio de posguerra.

No es gratuito que opinen sobre la belleza, un concepto gastado por generaciones de pensadores, que contiene uno de los eternos anehelos de la humanidad. Y es un arquitecto reencarnado en gato por la cíclica del karma, el que mientras deambúla entre construcciones humanas, reflexiona en un estilo que recuerda a esa otra pequeña joya llamada "El Principito", sobre por ejemplo, una belleza de líneas rectas tan típicamente humana y tan repetida, que sin embargo no encuentra reflejo en ninguna forma orgánica.
El gato pensó:
todavía, no debemos ignorar nuestro ambiente.
Es sorprendente el saber que nuestro mundo esta inundado de idénticas figuras.
Líneas rectas y paralelas.
Círculo y rectángulo.
¿Que significado tienen?
El significado de belleza quizás este escondido en alguna de esas figuras.
Diciembre 02, 2004
curso de ética periodística
Una de las cosas que menos me gusta del tipo de periodismo que se estila en Estados Unidos, es la manía que tienen de asociar las noticias con vivencias de ciudadanos anónimos. El objetivo es humanizar la noticia ofreciéndola desde una visión entendible a pie de calle. El problema reside en que lo que debería de ser un recurso periodístico a emplear en ciertos reportajes, se convierte en la norma a seguir, y el periódico parece más un diario sensacionalista al estilo de "El Caso", que un medio de comunicación serio. Desde mi punto de vista, y aunque de este modo se acerque la noticia al lector y se venda más, el periódico pierde credibilidad.
La prensa japonesa editada en inglés no iba a ser menos, y todos sin excepción siguen este modelo a rajatabla. Por ejemplo, una edición reciente del Japan Times, para ilustrar la noticia del recrudecimiento de las leyes de inmigración, contaba el caso de Mohammad Mizanur Rahman, ciudadano de Bangladesh que fue deportado en junio del 2000. Bajo las leyes japonesas de antes, sólo con soprepasarse un día del visado era suficiente para restringirte durante cinco años pisar terreno japonés. La novia japonesa de Rahman, ante la espera que se avecinaba, decidió viajar a Bangladesh con su amado y casarse una vez allí. Sin embargo, unas meses después de su feliz vida de casados, ella cayó gravamente enferma y regresó a Japón. Le diagnosticaron cancer de estómago.
Los ruegos de Rahman por ver a su mujer moribunda no fueron escuchados, y sólo tras hacer público su caso y ante el empeoramiento de su mujer, las autoridades japonesas emitieron un permiso especial de noventa días para que Rahman pudiera reunirse con su mujer. Una semana después, su mujer moría en el hospital.
La historia, propia de un melodrama televisivo, viene a explicar lo duras que eran ya antes las leyes de inmigración en Japón, como para endurecerlas aún más. Al menos, gracias a esta historia, lo que podría ser un teletipo de no más de tres o cuatro párrafos, se convierte en un estupendo relleno que de seguro hará las delicias de muchos lectores.