Takaosan
El domingo recuperé mi espíritu dominguero y tiré "pa" el monte. Decir la sierra de Tokio es mucho, pero el Monte Takao y las colinas contiguas son lo más parecido a la Sierra o a la naturaleza en estado salvaje, que se puede encontrar dentro del área metropolitana de Tokio.
La excusa era ver el Festival de Otoño celebrado en el templo Takaosan Yakuoin, un curioso festival en el que niños disfrazados de ninja son los protagonistas de esta tradicional celebración. Al final, llegamos tarde para ver el festival aunque pudimos ver algunos de estos diminutos ninja de regreso a casa. Y aunque el festival no pudimos verlo, ya que estábamos allí decidimos subir hasta la cima del monte.

Viendo a muchos japoneses, parecía que la ascensión del Takao era equiparable a subir el Himalaya. Botas y ropa de montaña, grandes mochilas, bastones y piolets constituían un disuasorio arsenal, totalmente innecesario para una ascensión de 599 metros. Intimidados porque calzabamos unas simples zapatillas y la ropa de los domingos, por si acaso decidimos hacer la mitad del trayecto en un cómodo telesilla, y reservar fuerzas para la bajada a pie.
Como no podía ser menos y al igual que el Fujisan, tiendas y venta de souvenirs por todos los lados, además de mucha gente, mucha, incluida esa rara avis de abueletes escaladores capaces de dejar en evidencia a muchos jóvenes y no tan jóvenes. Desde la zona del telesilla, un suave camino asfaltado conduce a la cima, abriéndose paso entre enormes cedros e increíbles perspectivas de Tokio y Yokohama. De camino a la cima también se sitúa el famoso templo budista que da nombre a la montaña, construido en el año 744 como lugar de culto del legendario Tengu, deidad budista de larga nariz y alas, su presencia ha servido para preservar este pequeño rincón natural del desmesurado crecimiento urbano de Tokio.

Y aunque todavía el otoño no había cubierto el bosque de tonos rojos, el verdor de los momiji (arce), junto con el frescor y suave ronroneo de la cascada Biwa-daki, me recordaron a esos frondosos bosques de Navarra, donde perderse caminando es un delicioso y obligado placer.
Que necesario es tomar de vez en cuando unas bocanadas de aire fresco.
Comentarios para: "Takaosan"
Que afortunados sois.......