Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y digresivas de una vida en Tokio

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Septiembre 29, 2004

sumo

El domingo pasado terminó el Gran torneo de Sumo de Otoño. Hay seis grandes torneos de Sumo en Japón al año, tres en Tokio y uno en Osaka, Nagoya y Kyushu respectivamente. No es que sea un fan de este deporte tan japonés, pero tuve ocasión de asistir al Kokugikan arena y ver varios de estos peculiares combates in situ.

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Llama la atención la actividad que hay dentro del estadio. Gente moviéndose continuamente, entrando, saliendo, comiendo... Una actividad que sigue hasta los prolegómenos, donde los gritos de apoyo a uno u otro luchador (rikishi), se suceden con exclamaciones cada vez que uno de estos luchadores hace un gesto de fuerza. Sin embargo, segundos antes de que empiece el combate un silencio sepulcral se apodera del recinto, que vive pendiente del resultado de una lucha sólo interrumpida por los gritos del juez (gyoji).

Los combates no suelen durar más de un minuto, e incluso el reglamento dice que el tiempo máximo de cada combate sean 4 minutos. Un tiempo irrisoriamente corto comparado con todo el ceremonial que se desarrolla antes de cada combate.

Desde hace tiempo el sumo esta abierto a rikishi de todas las nacionalidades, y actualmente el gran campeón en activo (yokozuna) es un mongol conocido como Asashoryu. No es de extrañar que sea un mongol, ya que junto a él en la "primera división del sumo" (maku-uchi), hay otros cuatro compatriotas, además de un coreano, un ruso, un georgiano y un búlgaro que es el fenómeno mediático del momento.

De nombre Stefanov, pero conocido como Kotooshu, este delgado gigantón de más de dos metros y "sólo" 140 kilos de peso, se ha convertido en el "Bekham" del Sumo. Atractivo y preocupado por su aspecto, ha calado hondo en los corazoncitos de unas aficionadas, que por fin pueden ver algo mas que michelines. Y es que mientras que a los futbolistas sólo se les ven las piernas, a los luchadores de sumo se les ve todo, ya que el "tanga" (mawashi) que llevan apenas vale para cubrir las intimidades.

Al final Kaio ganó su quinto torneo, derrotando el último día a Asashoryu, demostrando así que puede ser un serio pretendiente a convertirse en yokozuna, si lograse ganar un segundo torneo consecutivo.

Para saber más sobre el sumo, es de visita obligada visitar la completísima página oficial en inglés y japonés.

http://sumo.goo.ne.jp/eng/

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Septiembre 25, 2004

Palookaville

Como de costumbre, las entradas se acabaron en unas horas y yo sin enterarme. Tal fue la demanda que programaron un tercer concierto en Yellow, una discoteca cercana a Roppongi. Y aunque quedaban entradas, ver el concierto en Ageha (la discoteca más grande de Japón), era una motivación más, además de una oportunidad de disfrutar del excelente sonido de la pista central a toda capacidad.

Por suerte no fue necesario recurrir a subastas ni intermediarios, una semana antes sacaron una remesa de 50 entradas a comprar en la misma Ageha a partir de las 12 de la noche. No me lo pensé. Al fin y al cabo no se necesitan excusas para pasar una noche allí, y más cuando ese mismo era el día "Isle of MTV", dedicado esta vez al electroclash. No podía perdérmelo tampoco.

Hubo suerte. Conseguí mi entrada y el viernes noche fui al concierto de Fatboy Slim.

Mi primera sorpresa fue comprobar que el baño de caballeros parecía el de señoras. La gente haciendo cola para entrar al WC, y no precisamente para defecar. Los japoneses, tan disciplinados y limpios ellos, hasta para vomitar son capaces de hacer cola. Y la cola era enorme, por lo que efectivamente la gente iba bastante cocida, y muchos no sólo de alcohol... que a mi el stand de las botellitas de Evian me pareció un tanto sospechoso.

El alcohol hizo su efecto, y el concierto parecía una sesión de Manumission (Privilege, Ibiza), que alcanzó su clímax con "Right here, right now". Fue entonces cuando la gente empezó a abrazarse como buenos hermanos y sin distinciones de sexo. Nada que ver con la frialdad del concierto de Radiohead, ni con otras sesiones en distintos clubes.

Musicalmente hablando, el concierto empezó muy flojo, con una Fatboy slim más preocupado en ofrecer un show gestual (careta de Toy Story incluida), que en preocuparse por pinchar. Afortunadamente, después de un pequeño incidente en el que se le cayeron los pantalones, se tomó la sesión en serio y demostró el porque es uno de los grandes. Espero que los muchos DJ japoneses que seguro estaban en la sala, aprendiesen de como debe de ser una sesión de house. Aunque me da que se quedaron sólo con la escenografía, ya que el siguiente DJ, un tal Tasaka, aunque copió los mismos gestos de Fatboy slim, siguió con esa mala costumbre japonesa de no saber llevar el tempo de la sesión, hacer mezclas imposibles, o terribles cambios de ritmo que "cortan el rollo".

Como anécdota, tuve la ocasión de saludar a Manabe Kaori, una aspirante a actriz (sale en la película Waterboys), famosa por sus fotos de lencería y poca ropa. La verdad es que de lo más normalito. Si no me llegan a decir que era famosa, pasaría por una chica del montón, y eso que precisamente no iba de incógnito.

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Septiembre 23, 2004

La mala educación

Diez días para poder ver cine español en Tokio, en un evento llamado "Hispanic Beat Film Festival". El plato fuerte del festival fue poder ver en Japón un preestreno de "La mala educación". Digo preestreno porque como ocurre con las películas de Almodóvar, será fuera de España donde recoga las mejores críticas, y donde se estrene por todo lo alto.

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La verdad es que "La mala eduación" es una película que no deja indiferente. Personajes extremos, en una película excelentemente acabada donde sólo desentonan las cortinillas de entrada. Una digna candidata para representar a España en los Oscars, nominación que de nuevo me ha indignado. Pero como es posible que otro año más nominen una película de Garci, sin haber sido estrenada e incluso me atrevo a decir que visionada.

Señores académicos, no se debe votar de oidas.

::: escrito a las 11:49 PM | {comentarios} (2)

Septiembre 22, 2004

British Pavilion

De forma totalmente casual e inesperada, acabé el domingo saliendo toda la noche por Shibuya. Lo que en principio iba a ser cenar tranquilamente con los amigos de siempre, ver un pequeño matsuri (festival) y si acaso un par de copas antes del último tren, degeneró primero en la invasión española de un pequeño restaurante de okonomiyaki (especie de torta japonesa), seguido de una fiesta hasta altas horas de la madrugada en el "J-Pop Cafe" de Shibuya. Es este un club situado en una planta 7ª, no demasiado grande pero si bastante fashion, con una decoración retro-futurista incluida una pista de baile embutida en un domo transparente, que cuando es iluminado por los primeros rayos de la mañana, se crea un efecto lumínico bastante interesesante y de cierta belleza.

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Habitualmente y como su nombre indica, sólo ponen pop japonés, por lo que es un sitio para estar un par de horas como mucho tomándose una copa en plan tranquilo, que el pop japonés en exceso tiene contraindicaciones. Sin embargo, el domingo tuvo un lugar un evento conocido como "British Pavilion", que como su nombre indica es la ocasión perfecta para escuchar todos esos buenos grupos de rock que ha dado la Gran Bretaña.

Tras mucho decidir, y teniendo en cuenta que el lunes era dia festivo (keirou no hi o fiesta para el respeto de las personas mayores) nos decidimos por no perdernos la fiesta. El evento giraba en torno a la promoción de los "Manic Street Preachers", incluida chapita "Know your enemy" y cassete con el nuevo single "The Love of Richard Nixon". Además, de vez en cuando el DJ pinchaba alguna de sus canciones. Cuestión de marketing.

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Pero lo mejor fue la gente. Mods, rockers, punks y todo tipo de fauna "British Style" se dieron cita en un improvisado homenaje a las tendencias de moda importadas de las Isla. Moda que tanto en Inglaterra como en Europa transciende lo que es simple estilismo, para ser un acto de rebeldía a la par que una afirmacicón e identificación de ciertos ideales impregnados en un estilo musical característico. Sin embargo, en la transición a Asia los ideales se han perdido, y sólo queda la máscara, el caparazón en forma de tela que envuelve a unos japoneses más punk que muchos ingleses, pero que a la mañana siguiente cambiarán de atuendo por su traje y corbata, para ir sin ningún tipo de trauma como ovejas al trabajo. Viva la anarquía y la Reina Madre.

Y en otro orden de cosas, el nombre del evento "British Pavilion" de estilo claramente inspirado/copiado de "Battle Royale", a mi recordó al "Brighton Pavilion" de mi añorado "Briton". Y es que, el próximo viernes me reencontraré con el más puro sabor "brightoniano", de la mano de su más excelso embajador: Fatboy Slim

::: escrito a las 12:05 AM | {comentarios} (0)

Septiembre 17, 2004

Fahrenheit

Hoy que han echado por la tele "Bowling for Columbine", me acordé de cuando fui al cine a ver "Fahrenheit 9/11". Lo primero que me sorprendió fue un amigo japonés contándome emocionado que en una entrevista que había visto por la tele por fin se había enterado de la razón de la elección del nombre de Fahrenheit. El nombre de Truffaut le sonaba, pero el de Bradbury... y por supuesto ni la menor idea de Orwell, Huxley o Yevgueni.

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Aunque mi mayor sorpresa fue durante la proyección. Mientras yo me moría de risa (sarcástica, se entiende) viendo las estupideces de George W. Bush y demás republicanos como "la Britney Spears", los japoneses permanecieron impasibles durante toda la película. No se, quizás si hubiese habido algún otro extranjero en la sala la situación hubiera sido diferente, pero me sorprendió bastante el mutismo de los japoneses.

La respuesta de mis amigos fue que el humor japonés es diferente del occidental, aunque en mi opinión tiene más que ver con la total indiferencia de los japoneses hacia los temas políticos. No hay sátira política en la televisión, y la de los periódicos parece un juego de niños comparada con la de Europa o Estados Unidos. Y es que la única caricatura permitida es una de Junichiro Koizumi (el primer ministro) simulando un león. Y no precisamente porque sea un "león" en las arenas políticas, sino por su melena al viento.

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Por tanto, y tras confirmar que en otras partes del mundo la gente si se reía viendo la película, llegué a la conclusión de que lo único que impresiona a los japoneses de este documental son algunas de las terribles imágenes sobre la guerra en Irak, imágenes que por cierto nunca se exhiben en la televisión japonesa, y es que debería de surgir un Michael Moore japonés que denunciase la manipulación y el secretismo de los mass media japoneses.

FOTO 1: Fahrenheit 9/11 en Shibuya.
FOTO 2: No es un oso amoroso, es Koizumi Junichiro, primer ministro japonés.

::: escrito a las 12:24 AM | {comentarios} (3)

Septiembre 15, 2004

"I Am Citizen Insane"

Pues sigo acordándome del peazo concierto de Radiohead con cierta nostalgia. Y aunque cantar en el karaoke ayuda, no es lo mismo. ¿Volverán pronto a Tokyo?

Sobre "Com Lag", disco de Radiohead editado para Japón, sólo decir que es una recopilación de caras B y rarezas previamente editadas como singles sueltos. Incluye temazos como "Where bluebirds fly" o "I am a wicked child", muy en la línea de aquel tema acústico "True Love waits" incluido en el "I might be wrong: live recordings". Además hay grabaciones en directo, algunas bastante buenas como la de "Fog", y otras demasiado diferentes como la de "2+2=5".

También por fin subo los pequeños videos que tomé en el concierto. Sólo son quince segundos de no muy buena calidad, aunque sirven para hacerse una idea de como fue aquello.

- Sail to the Moon

- Planet Telex

- Every in its right place

- Paranoid android

THERE THERE

In pitch dark I go walkin' in your landscape
Broken branches trip me as i speak
Just 'cause you feel it doesn’t mean it’s there
Just 'cause you feel it doesn’t mean it’s there

There's always a siren singing you to shipwreck
(Don't reach out, don't reach out)
Steer away from these rocks we'd be a walking disaster
(Don't reach out, don't reach out )
Just 'cause you feel it doesn't mean it's there
(there’s someone on your shoulder)

There there
Why so green
And lonely
Heaven sent you
To me

We are accidents waiting
Waiting to happen
We are accidents waiting
Waiting to happen

::: escrito a las 07:36 PM | {comentarios} (0)

Septiembre 14, 2004

Regreso a Tokyo

Echaré de menos mis paseos dominicales por el Arakawa, y la tranquilidad de vivir en los suburbios. Mi algo más de un año en Saitama ha sido una buena experiencia, aunque desde que vivo en mi nueva casa, el recuerdo de Saitama se me hace muy lejano... Tan lejano como la distancia que me separaba de la universidad, ahora reducido a unos escasos 20 minutos en bicicleta, o a unos 10 minutos en metro. Y tener la experiencia trepidante de volver a estar al alcance de todo y no depender del último metro

Y vuelvo a Tokio a lo grande. En plena línea de tren Yamanote, la artería que envuelve a el corazón de Tokio.

La odisea de como encontré piso la contaré próximamente, porque en verdad merece la pena ser relatada. Sólo avanzaré que casualmente estuve a punto de vivir encima de un sento (baño público), lo que hubiese sido casi la materialización de un viejo anhelo que me persigue cada vez que visito uno de estos caducos lugares. Aunque quiso el destino que en el último momento cambiase mi suerte, y se cerrase otro círculo.

Justo el mismo día que me compré la revista "Casa Brutus", que gira alrededor del tema "Preserve Modern Architecture in Japan!" encontré el que hoy es mi nuevo piso. En una de las páginas de la revista, un pequeño artículo a doble página titulado "But now are the endangered species?" advertía sobre dos famosos edificios cuyo destino es incierto, y realizaba una pequeña esquela con dos edificios recientemente demolidos. Cual sería mi sorpresa al ver que precisamente uno de los edificios era el Dojunkai Apartment de Otsuka, edificio del que ya he hablado ampliamente aquí, y que incluso llegué a visitar cuando ya sólo quedaban escombros. Pues bien, precisamente a Otsuka me he mudado. A una casa que como los viejos Dojunkai, son casas de verdad. Nada de endebles paredes prefabricadas de cartón, ni techos modulares de pasta de papel. Paredes y techos de verdad, macizos, que no suenan a hueco, y pintados al ¡gotelé!. También se acabaron los baños de úna sola pieza de paredes de plástico color crema. Baños alicatados, con su azulejo inmaculado y su mosaico de cerámica color azul celeste.

Acabados españoles para una casa de tatami y puertas japonesas. Mi hogar.

otsuka_p.jpg Casa Brutus - September 2004, vol.54
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Septiembre 13, 2004

Fuji Q

Por primera vez en la historia de mi departamento, se convocó un viaje "voluntario" para estrechar lazos entre los miembros del laboratorio. Es esta una práctica habitual en muchas universidades japonesas, aunque en mi laboratorio y por motivos de presupuesto nunca se había hecho. Asi que mientras amigos de otros laboratorios de mi misma facultad hacían hasta dos viajes al año a destinos como Okinawa, Hokkaido, etc. La gente de mi laboratorio se enorgullecía de nuestra disciplina de trabajo que no admitía divertimentos superfluos. El caso es que precisamente esta disciplina ha generado muchas tensiones durante este último año, provocando discusiones y malos rollos varios. Para intentar limar fricciones, se planeó este viaje a Kawaguchiko, una zona de lagos en las laderas del monte Fuji. Eso si, de gastos pagados nada.

Y creo que ha sido el primer viaje en el que por primera tus actividades no estaban marcadas por el grupo. Asi que nada más llegar tras un viaje de dos horas en autobús de línea a nuestro cutre ryokan (hotel tradicional japonés), se formaron pequeños grupos que podían hacer diversas actividades como jugar al tenis, pasear, ir a unas cuevas, tomar un teleférico o simplemente dormir en la habitación del hotel.

Yo opté por ir al Fuji Q Highland, un parque de atracciones bastante visitado. Una de las principales atracciones es una enorme montaña rusa llamada "Fujiyama", que realmente es increíble. Nunca había montado en nada parecido, y es que es una de las montañas rusas más altas y rápidas del mundo. La otra estrella es "Dodonpa", una montaña rusa un tanto inusual, ya que sales lanzado en horizontal mediante aire comprimido, alcanzando una velocidad de 172 Km/h en apenas unas décimas de segundo. Impresionante.

Tras las fuertes emociones, barbacoa y nomikai hasta altas horas de la noche con por fin toda la gente del laboratorio, que por supuesto acabaron todos borrachos. A destacar la imitación de un estudiante que parecía bastante "modosito", pero que bajo los efectos del alcohol se reveló como un cómico increíble, haciendo unas imitaciones del profesor delante de sus mismas narices para partirte de risa. Y es que la fiesta fue una especie de catarsis donde todos se desinhibieron y se echaron todos los malos rollos a la cara de forma sin alterarse.

Lástima que hoy lunes de nuevo todo volviese a la rutina.

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Septiembre 09, 2004

la bebida del verano

Desconozco la canción del verano en Japón, aunque creo que por aquí no se estila esta moda, aunque si que hay canción del verano, por eso de calentar un poco los ánimos durante el frío invierno.

Pero lo que si que hay es bebida del verano. En mayo, cada compañia hace sus apuestas y lanza lo que cree que será el bombazo para los más sedientos, o simplemente una necesidad vital para sobrevivir el infierno que es Tokio en verano. Coca-cola lleva una época de fracasos. El verano pasado fue la Vainilla cola, que se quedo en anécdota a pesar de la fuerte campaña publicitaria, y no pudo batir a Dr. Pepper en su segmento. Este año ha sido la coca-cola C2, un extraño híbrido a medio camino entre la coca-cola light y la normal. Aunque eso de quedarse "a medias" no ha llegado a calar. Fanta también ha hecho sus apuestas, aunque la Fanta melocotón de color transparente y sabor insípido tampoco ha conquistado las bocas sedientas.

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Y el ganador es... "Mango Frappuccino". La bebida de Starbucks ha batido todos los records, hasta el punto que a mediados de agosto sufrieron escasez de sirope de mango, y en muchos locales aparecía el cartel de "Sold out", o simplemente había desaparecido del menú. Éxito total y rotundo, que ha llevado al resto de las cafeterías del ramo a copiar la fórmula y crear variantes de una bebida que poco tiene de café y mucho de batido.

Para los más tradicionales, siempre quedará ramune, una soda japonesa que no falta en los matsuri (festivales) de verano.

::: escrito a las 11:38 PM | {comentarios} (4)