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servicio social
Por fin he descubierto un sitio seguro para dejar la bici, y al fin he terminado con un problema que me traía por la calle de la amargura. Hará dos semanas fui al supermercado de la estación un sábado por la mañana, y no pasarón ni 20 minutos cuando al volver ví que uno de los abueletes vigilantes se escapaba a toda prisa del lugar del crimen, mientras yo le mataba con la mirada. Al llegar y cerciorarme de que efectivamente el ____ me había pinchado la rueda, había pasado un tiempo precioso. Ya no pude encontrarle para pedirle explicaciones.
El nuevo sitio es en el parking de un pachinko que está frente a la estación. El pachinko es un extraño juego japonés indescifrable, que podríamos definirlo como nuestro equivalente a las tragaperras, sólo que en vez de perras traga pequeñas bolas de acero que compras previamente. A medida que caen las bolas se van metiendo por agujeros y activando resortes, que a su vez activan juegos en una pequeña pantalla eléctronica en el centro de la máquina. El objetivo del juego es ver como se meten las bolas por el agujero, y sumirte en una agradable estado catatónico fruto de las luces estridentes de la pantalla, el alto volúmen de las voces y sonidos de las máquinas, acompañado por el incesante ruido de bolas de metal chocando unas con otras. Es un juego bastante lento, por lo que puedes tirarte horas y horas jugando sin llegar a gastarte mucho dinero. De ahí que siempre puedas sentarte frente a la máquina.

El juego en Japón es ilegal, por lo que lo único que puedes ganar son puntos que canjeas por peluches, cristalerías o viajes como premio gordo. Sin embargo, la yakuza (mafia japonesa) controla la mayoría de los pachinko, y los jugadores habituales pueden ganar premios en metálico. Y el de mi barrio no iba a ser menos, y de vez en cuando se ven increíbles coches con chófer aparcados en la puerta.

Pachinko en Shibuya - Canon AV-1 Film Konica Pan 400 B/W
Desde por la mañana hay gente jugando al pachinko, en su mayoría abueletes gastandose la pensión. Pero siempre y hasta altas horas de la mañana hay gente jugando, por lo que siempre se puede dejar la bicicleta en el parking sin peligro. Asi que ahora todas las mañanas paso por delante del abuelete vigilante, haciendome me ver, y dejó la bici en el parking. Luego mientras ando hacia la entrada de la estación lanzo una última mirada al abuelete, que deberá pensar "Con la mafia hemos topado". Que se atreva ahora a pincharme la bici.
Todo un servicio social gratis este parking.
Comentarios para: "servicio social"
Que bueno!
Para matar al abuelete...je je ...
No me puedo imaginar como són esas máquinas, lo he buscado en el google y a pesar de que encuentro alguna foto, no me puedo acabar de imaginar la máquina.
Besitos...
Joer con el abuelete!!! vaya tipejo. Yo me habría estudiado unas cuantas de esas frases yakuza tan efectivas. Algún "orrrrre" o cosa parecida y se la hubiera soltado, jajajajajaja, me imagino la cara del "abuelete de la muerte".
Y sí los pachinkos son un mundo aparte.
Suerte con tu bici!!!!
Un saludillo.
Thanks for the special work and information!
Seguro que la persona que ha escrito eso es un japones. Generaliza mucho las cosas; no puede ser que por los chinos que conoce el, todos los chinos sean asi.