Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y digresivas de una vida en Tokio

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Agosto 26, 2004

siempre los de negro

Me vengo pronto a casa para poder escuchar por la radio en internet el partido de baloncesto España - Estados Unidos. Antes de empezar los Juegos España transmitía buenas vibraciones, y al contrario que pasa con el fútbol (que se enteren de una vez todos los futboleros) ESPAÑA EN BALONCESTO SI GANA!!!

Pues eso, que aunque no lo he visto, no me cabe la menor duda de que nos han robado los arbitros. Era de esperar, a los americanos se les mide con otro rasero: no viven en la villa olímpica sino en un yate privado, y no se les somete a controles antidopping ya que todos darían positivo de todo lo que se meten en la NBA. Una verguenza que además por puros intereses mercadotécnicos nos hayan robado el partido.

Aparte, a Marbury habría que haberle sujetado antes. Para mí siempre ha sido un magnífico jugador desde sus tiempos en Minnesota, y en cuanto se le deja tomar las riendas del partido es muy difícil pararle.

Y encima las chicas también han perdido echándolo todo. Odio acostarme cabreado.

¿Hay baloncesto en México?

::: escrito a las 10:48 PM | {comentarios} (8)

Agosto 25, 2004

servicio social

Por fin he descubierto un sitio seguro para dejar la bici, y al fin he terminado con un problema que me traía por la calle de la amargura. Hará dos semanas fui al supermercado de la estación un sábado por la mañana, y no pasarón ni 20 minutos cuando al volver ví que uno de los abueletes vigilantes se escapaba a toda prisa del lugar del crimen, mientras yo le mataba con la mirada. Al llegar y cerciorarme de que efectivamente el ____ me había pinchado la rueda, había pasado un tiempo precioso. Ya no pude encontrarle para pedirle explicaciones.

El nuevo sitio es en el parking de un pachinko que está frente a la estación. El pachinko es un extraño juego japonés indescifrable, que podríamos definirlo como nuestro equivalente a las tragaperras, sólo que en vez de perras traga pequeñas bolas de acero que compras previamente. A medida que caen las bolas se van metiendo por agujeros y activando resortes, que a su vez activan juegos en una pequeña pantalla eléctronica en el centro de la máquina. El objetivo del juego es ver como se meten las bolas por el agujero, y sumirte en una agradable estado catatónico fruto de las luces estridentes de la pantalla, el alto volúmen de las voces y sonidos de las máquinas, acompañado por el incesante ruido de bolas de metal chocando unas con otras. Es un juego bastante lento, por lo que puedes tirarte horas y horas jugando sin llegar a gastarte mucho dinero. De ahí que siempre puedas sentarte frente a la máquina.

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El juego en Japón es ilegal, por lo que lo único que puedes ganar son puntos que canjeas por peluches, cristalerías o viajes como premio gordo. Sin embargo, la yakuza (mafia japonesa) controla la mayoría de los pachinko, y los jugadores habituales pueden ganar premios en metálico. Y el de mi barrio no iba a ser menos, y de vez en cuando se ven increíbles coches con chófer aparcados en la puerta.

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Pachinko en Shibuya - Canon AV-1 Film Konica Pan 400 B/W

Desde por la mañana hay gente jugando al pachinko, en su mayoría abueletes gastandose la pensión. Pero siempre y hasta altas horas de la mañana hay gente jugando, por lo que siempre se puede dejar la bicicleta en el parking sin peligro. Asi que ahora todas las mañanas paso por delante del abuelete vigilante, haciendome me ver, y dejó la bici en el parking. Luego mientras ando hacia la entrada de la estación lanzo una última mirada al abuelete, que deberá pensar "Con la mafia hemos topado". Que se atreva ahora a pincharme la bici.

Todo un servicio social gratis este parking.

::: escrito a las 08:39 PM | {comentarios} (4)

Agosto 21, 2004

ordinary life is pretty complex stuff

La premisa de un diario es anotar lo que sucede durante el día, preferiblemente al final de la jornada, para así reflexionar sobre la insoportable levedad del ser. Como añadido, este registro cronológico sirve para saber que hiciste un día tal como hoy de hace un año, y a veces comprobar con amargura el insoportable tedio de ser. No es mi caso, ya que releyendo algunas de mis propias entradas anteriores, me parecen dictadas por una persona a la vez familiar que extraña.

Asi que con el retraso habitual, una película que vi en el cine hará dos meses, y que: Uno. Me sorprendio que la estrenasen en Japón. Dos. No me sorprendió que lo hiciesen en un sólo cine, concretamente en los de Roppongi, ciudad de gringos.

Estrenar en Japón una película independiente basada en un comic underground americano debe de ser una herejía, y todo un triunfo imperialista. En la meca del manga y el anime, una película como "American Splendor", a medio camino del documental y la ficción, no cabe en una cartelera junto con la enésima película de Pokemon, Appleseed o Steamboy, por citar algunas. Se dice que los personajes de manga y anime japoneses son tan famosos, que la gente los trata con una familiaridad tal, que en boca de un japonés parece que sean personas de carne y hueso.

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La familiaridad de Harvey Pekar, protagonista de "American Splendor" no es fortuita. Al fin y al cabo él sí es una persona de carne y hueso, llamada por supuesto Harvey Pekar, residente en Cleveland, oficinista de hospital y guionista de este comic que es como la vida misma. De pequeño leía superhéroes y de mayor quería ser dibujante de comics, de superhéroes por supuesto. Me imagino que al mismo tiempo que descubrió su nulidad para dibujar algo más que un simple monigote, se cansaría de leer a vacuos superhéroes (y que no me vengan ahora con el lado humano de Spiderman), y decidió contar en viñetas su propia vida. Una vida calificada por el presentador David Letterman, como el retrato de la mediocre clase urbana de América -si, tiene mala leche el tipo.

La vida ilustrada de Harvey Pekar a día de hoy continúa como un sarcástico diario sin fechas, como una descripción ordinaria de una vida cualquiera encuadrada en una anodina ciudad como Cleveland. Una dosis de realidad de tal calibre podría ser letal para el consumidor habitual de ficciones animadas, listas y envasadas para el escapismo mental. Sin embargo el veneno lleva su propia vacuna, y es que al fin y al cabo la vida siempre lleva una dosis de ficción, que no reside en un diario, sino en los recuerdos que reescritos por el subconsciente, se asemejan ajenos al leerlos bajo la pátina del olvido.

Aunque peores son aquellos recuerdos que de tanto reescribirlos, acabas por creértelos.

::: escrito a las 11:06 PM | {comentarios} (1)

Agosto 19, 2004

provincias

Es uno de los contrastes que ofrece Japón. Salir de alguno de los centros más habitados, y en menos de una hora de viaje encontrarse en plena naturaleza con pequeños pueblos fantasma rodeados de suaves colinas y enigmáticas brumas, a los que se llega mediante trenes en ocasiones desvencijados, de no más de dos o tres vagones. O en ocasiones un solo vagón que avanza solitario por campos donde los hierros del tren juegan una batalla diaria contra las hierbas que intenta devolverlos a la tierra donde una vez habitaron.

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En el interior de la provicincia de Saitama, se encuentra Oogose, un pequeño pueblo final de línea que no suma más de cuatro casas, dos taxis, y una pequeña furgoneta que hace las veces de autobus para trasladarte al onsen "municipal". Son 15 minutos de viaje atravesando campos de arroz y antiguas casas, para llegar a este onsen situado al pie de una de las verdes colinas que bordean al pueblo. Es un edificio de construcción reciente que se ha convertido en un onsen familiar para los habitantes de este y otros pueblos cercanos. La principal atracción es la amplia zona común acristalada y con vistas al pueblo, donde entre jacuzzi, burbujas y duchas de agua a presión pudimos relajarnos y contemplar un inesperado hanabi (fuegos artificiales).

Todo son sorpresas en las zonas rurales de Japón...

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::: escrito a las 10:23 PM | {comentarios} (3)

Agosto 18, 2004

Brutus

Ver una ciudad en dos semanas de vacaciones es imposible, independientemente de su tamaño. Las ciudades no se descubren visitando los monumentos señalados por las guías de viaje, sino perdiéndose por los lugares no descritos por las guías. Es entonces cuando se respira la ciudad, y se logra atisbar algo de la fuerza que impregna a sus habitantes, que son los que realmente representan a una ciudad, más que edificios y plazas.

Dirigida a norteamericanos "perdidos" en Tokio, que no saben que ver fuera del tour "Lost in translation", ha salido una pequeña guía que de momento sólo puede comprarse en Japón.

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Editada por "Brutus", una conocida revista japonesa de tendencias tanto de moda como de decoración, la guía pretende ofrecer una imagen diferente del Tokyo presentado por las habituales guías de viaje. Como era de esperar en este tipo de publicaciones fashion, la maquetación y las fotografías están muy cuidadas con el objeto de presentar una guía que no siga los cánones habituales. Los recorridos propuestos harán las delicias de todos aquellos dispuestos a patearse la ciudad por su cuenta, y para los "habituales" de Tokyo, seguro que se descubren lugares nuevos que no se sabían.

Pero no existe guía ni mapa que enseñe a profundizar en el anhelo de perderse... pueden llegar a conocerse todos los rincones de una ciudad extranjera, y guardarlos en las cabeza como una colección de brillantes postales. Pero conocer las causas de esta inquietud que mueve a "perder países" puede ser un verdadero laberinto de callejos intrincados, que conducen hasta las profundidades del alma...

Tadao Ando da algunas pistas de esta urgencia por viajar en un especial de Brutus, accesible en inglés por internet.

::: escrito a las 11:31 PM | {comentarios} (0)

Agosto 09, 2004

Tabaimo

En la frontera del video arte y de la ilustración se encuentra esta joven artista que con sólo 26 años consiguió un puesto como profesora en la prestigiosa universidad de Arte y Diseño de Kyoto. Sus obras son collages de estética manga e iconos sacados de la imaginería japonesa tradicional y actual, en la frontera de lo políticamente correcto. Pero aunque "rompedoras", curiosamente sus obras siempre han tenido el beneplácito de las autoridades, y ha sido invitada por ejemplo a la Triennale de Yokohama o la Biennale de Sao Paolo.

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I'm like a stubborn restaurant owner who declares: "Don't eat it then if you don't want to!" but still wants to keep improving his skills and cook something good for his loyal customers. My sense of balance might be a little skewed, a little unrefined in the art world, but I'd like to hold onto my own sensibilities to the greatest extent possible.

Tabaimo en "Artit Magazine"

En mi opinión, Tabaimo representa una corriente artística en la que englobar a muchos de los artistas japoneses más emergentes. Podríamos llamarla una "corriente de reciclaje", en la que los artistas combinan sin ningún tipo de criterio artístico (sólo estético) elementos iconográficos de la cultura japonesa en clave manga, un género que ya es un referente globalizador y fácilmente identificable allende las fronteras japonesas. El resultado aunque visualmente llamativo, no es más que un pastiche de influencias y tabúes venidos a menos, que aunque rellenaran con gusto los espacios blancos de las galerías, dejan un sabor insustancial en los apetitos acostumbrados a las creaciones de Tsubaki Noboru, Yanobe Kenji o Makoto Aida, verdaderos pioneros y referentes en el arte japonés contemporáneo.

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Arriba: Tabaimo - Japanese Bathhouse-Gents 2003 // Luchadores de sumo gays, una tortuga gigante, una chica desnuda y un hombre quitándose la piel son los usuarios de este tradicional sentô en el que no falta el omnipresente Fujisan.

Abajo: Tabaimo - Japanese Zebra Crossing 1999 // Una escolar reinterprentando el significado de la bandera japonesa

::: escrito a las 11:43 PM | {comentarios} (5)

Agosto 03, 2004

las bicicletas son para el verano

Puedes tener suerte y vivir en un sitio donde hay parking gratis al lado de la estación de tren, o te puede pasar como a mí, y tener que jugar al gato y al ratón para poder dejar la bicicleta en un lugar seguro que no esté demasiado lejos de la estación.

Aunque no es un juego, es la guerra. Desde que me compré la bicicleta allá por febrero, me ha pasado de todo. Al principio fue una indirecta, me pringaron el sillín con una sustancia maligna que recordaba al blandiblu, aunque con jabón y agua conseguí limpiarlo. Quizás fue sólo una coincidencia, o alguién con ganas de gastar bromas, por lo que me hice el loco y seguí dejando la bici en el mismo lugar. Días después un aviso. Un trozo de papel pegado al sillín avisándome de que el parking del restaurante es sólo para clientes. Desde ese momento, busqué otro emplazamiento para la bicicleta, pero un día se me juntó la lluvía con las prisas, y dejé de nuevo la bici en el parking cubierto del restaurante, que es por cierto el lugar más cercano a la estación. No tuvieron piedad, y a la vuelta por la noche tras una agotadora jornada descubrí las dos ruedas pinchadas.

bicis2.jpg Bicis en Shibuya - Canon AV-1 Film Konica Pan 400 B/W

Al día siguiente llevé la bici a la tienda, y afortunadamente no era un pinchazo. Me inflaron las ruedas de nuevo y me colocaron una especie de pitorro que por lo visto evitaba que te pudiesen desinflar las ruedas, algo por lo visto muy común. Como no me fiaba del invento, me compré también una bomba.

Habiendo aprendido la lección, dejé la bici en un lugar que a priori parecía seguro. Una callejuela peatonal, donde siempre había bicicletas estacionadas. El nuevo sitio de hecho me resultó por bastante tiempo, hasta que una noche ví que mi bicicleta no estaba. De hecho no había ninguna bicicleta. Eran los del ayuntamiento que se habían decidido a actuar. Tras un par de llamadas confirmé que mi bicicleta estaba en el depósito. Al día siguiente, tras pagar el taxi de rigor llegué al depósito, en donde descubrí que me habían roto el candado de la bici. Pero eso no fue todo, tuve que pagar mil yenes (7,5 euros) en concepto de multa. Una vergüenza.

Pero no acabó ahí la cosa. Ayer de nuevo me desinflaron las ruedas, lo que demuestra que el pitorro que me vendieron fue un engañabobos. Y yo me pregunto, ¿sería normal por ejemplo que los empleados del ayuntamiento en vez de colocarte multas por mal estacionamiento, se dedicasen a pincharte las ruedas del coche? Señores, en castellano antiguo eso tiene un nombre: "putada".

Y es que ya no sé donde dejarla, porque me tienen más que fichado. Ahora entiendo porque los japoneses, aún a pesar de su nivel adquisitivo, llevan todos bicis de factura china que parecen salidas de la plaza de Tiananmen. Es la teoría de la uniformidad, el ser todas iguales ofrecen protección. Me arrepiento de haberme comprado una mountain bike, por lo que sólo me queda debatirme en la duda de si debo continuar la guerra contra ellos o pagar los 2000 yenes al mes que cuesta el parking. De momento el cuerpo sólo me pide empezar a cometer actos vandálicos con la ayuda de un spray.

FREE BIKES NOW!

::: escrito a las 03:00 PM | {comentarios} (5)