« DOJUNKAI | PRINCIPAL | Uno menos »
Kinugawaonsen
Aprovechando que he actualizado la sección de fotos, contaré como fue el viaje que hice durante las vacaciones de la Golden Week a la provincia de Tochigi, al noroeste de Japón.
Entre varios amigos alquilamos un coche, y tras dos horas y media de tráfico denso pero fluido, llegamos a Kinugawaonsen. Es un pueblo bastante famoso en Japón, por la cantidad de onsen (baños termales) que hay. Aunque bueno, el nombre del pueblo ya lo dice. Es por tanto un destino bastante turístico, que aunque ha perdido parte de su encanto rural, todavía es posible ver algunos antiguos onsen y ryokan (hotel tradicional). Desde lejos la perspectiva del pueblo es preciosa, ya que se halla en un valle formado entre dos colinas, y a las riberas del río Kinugawa.
Nuestra primera parada fue una excursión precisamente por el río, en una especie de rafting a la japonesa. En unas grandes barcazas de madera hicimos un recorrido de unos 30 minutos, en el que la atracción principal aparte de los rápidos, fue ver rocas con formas de animales, caras, etc...
Tras un pequeño tentempie, en el que comimos unos pescaditos a la brasa, fuimos a una de las colinas que marcan los límites de Kinugawaonsen, en concreto a una llamada Maruyama, popularmente conocida como Sarunoyama, o montaña de los monos.
Tras llegar a la cima en un viejo teleférico, descubrimos que en una inmensa jaula había decenas de monos haciendo el... pues eso, un perfecto reclamo turístico, ya que incluso podías alimentarlos. En la cima había también un pequeño santurario shintoista envuelto en una suave neblina, de una belleza casi mágica... siempre que llevases taponados los oídos. Y es que altavoces situados por toda la cima escupían a todo volúmen los últimos éxitos J-POP para amenizar el ambiente. Poco recogimiento para los pobres fieles que frecuentasen este pequeño pero precioso santuario.
Tras la visita, hicimos nuestra particular merendola donde por supuesto no faltó tortilla española ni leche frita, a parte de otras ricas viandas locales. Hacía tiempo que no hacía una comida en plena naturaleza. Y es que de nuevo comprobé que la comida en la montaña es donde mejor sabe. ¡Cuanto eché de menos ese fuet!

Tras la comida, fuimos al único onsen que encontramos en el que era permitido bañarse hombres y mujeres juntos. Al lado del río se situaba este onsen "de pueblo", que no tenía ningún tipo de comodidad, ni siquiera duchas. Había una zona de hombres y otra de mujeres, siendo la zona de hombres mixta. Nuestras acompañantes femeninas al principio le echaron valor, pero cuando vieron que el vestuario masculino estaba a la intemperie, cobijado en una pequeña gruta, y que la gente que paseaba al otro lado del río pdía verte, desistieron y se retiraron al más recogido onsen femenino.
Asi nos quedamos los hombres, desnudos y sin compañía femenina, salvo por las mujeres que paseando al otro lado del río, de vez en cuando nos miraban. Y bueno, en el tiempo que estuvimos, una mujer de unos 50 años también vino a bañarse con los hombres sin ningún tipo de complejo. Que nadie se escandalice, todo fue muy natural, que la gente de aquí está acostumbrada a bañarse desnuda.
FOTO: Fotografiando el santuario cual fotógrafo del National Geographic.
Comentarios para: "Kinugawaonsen"
Preciosas las fotos de Tochigi, algunas envueltas por esa densa niebla. ¿una pregunta? qué significan esos papelitos que envuelven sobre ramas o similar y que también he visto hacer en la peli de Lost in traslation??.Frida.