Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y disgresivas de una vida en Tokio

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la mosca tsé tsé

tse_fly.jpg La capacidad de los japoneses para dormirse en lugares insospechados es asombrosa. Por las mañanas, en los colapsados andenes de metro, ves cientos de japoneses de pie, con los ojos cerrados, y balanceándose suavemente al ritmo de un compás colectivo, como cañas de bambú mecidas por un mismo viento. Cuando se acerca el metro, de súbito abren los ojos, y en menos de una fracción de segundo ya están listos para matar -si hace falta- con tal de conseguir un asiento. Tras el subidón de adrenalina, de nuevo sus biorritmos bajan, y se vuelven a dormir: Ya sea de pie, esta vez mucho más confortablemente ya que la presión de tantos cuerpos juntos, como berberechos en una lata, contribuye a sujetar; o bien sentados, en cuyo caso no es raro ver como aprovechan el hombro de perfectos desconocidos a modo de almohada.

Sin duda los japoneses están afectados por la enfermedad del sueño. Si preguntas, nadie lo reconocerá. El gobierno lleva décadas escondiendo esta epidemia que se ha extendido por todo Japón, algo así como está haciendo el gobierno Chino con el SARS. Sin embargo, en Japón la enfermedad del sueño está institucionalizada, y todo el mundo convive con ella.

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Uno de los ejemplos más extremos lo viví el pasado martes, en un symposium sobre bioquímica organizado en el "Riken Institute", uno de los institutos gubernamentales de investigación más antiguos y prestigiosos de Japón.

Era asombroso ver como 10 minutos después de empezar cada conferencia, varias cabezas iban desplomándose en una simetría que recordaba los flashes lanzados en un estadio de fútbol. Uno a uno todos iban cayendo, mientras el orador, impasible, seguía con su letanía de fórmulas, proteínas, etc mientras miraba frustrado como se iba quedando sólo.

Yo tenía un puesto privilegiado al final de la sala, e iba viendo como todos iban durmiéndose. Era sobretodo asombroso ver como los prestigiosos catedráticos, ya ancianos, que se sentaban en primera fila y eran tratados con las formas máximas de cortesía, eran los primeros en dormirse, y de la forma más evidente: ojos cerrados, cabeza hacia atrás y boca abierta, con algún ronquido casual. Al menos los estudiantes, por eso de no haber alcanzado todavía el status, se dormían de formas más discretas.

Otra de las cosas que me sorprendió del symposium fue la cantidad de personal innecesario que utilizan. De todos es sabido que en Japón sobran miles de trabajos inútiles que en Occidente no existen. Me refiero a los trabajos de ascensorista, o el de esas mujeres japonesas florero que estratégicamente situadas en empresas, bancos y centros comerciales, tienen como función hacer reverencias al tiempo que te lanzan una sonrisa profindent.

Pero que esto también se de en un symposium!!! Enumero el personal: Dos mujeres a la entrada para decirte que firmases en un papel. Tres mujeres sentadas en una mesa de la tarima del salón de actos controlando las luces, proyector, etc. Y dos mujeres más situadas en los extremos del recinto con un micrófono en mano para cuando llegase el turno de dudas, más otras dos situadas en una especie de antesala al salón de actos. Y por supuesto, todas perfectamente uniformadas.

Pero el mejor momento llegó cuando después de una larga jornada de conferencias, llegó el ansiado buffet. Nos condujeron a una gran sala con mesas y mesas de comida. Con excelente educación -nadie se abalanzó sobre la comida (no, no había ningún chino)-, se esperó pacientemente a que todos tuviésemos una copa en la mano. Cuando ya estábamos servidos, el director del centro subió a una pequeña tarima, pronunció el consabido discursillo, dijo el famoso kanpai, y todos a una, como Fuente Ovejuna, levantamos nuestras copas y bebimos. Cinco segundos después, todos simultáneamente dejamos las copas en las mesas como si todos golpeásemos al unísono un mismo gong, para a continuación aplaudir al director. Una coordinación perfecta. Ni los robots lo hubiesen hecho mejor.

Esto es Japón.

FOTO: Fotograma de la película "Tokyo Eyes".

::: escrito en Junio 7, 2003 11:25 PM |



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