seguridad social
Se pueden criticar muchas cosas de la Seguridad Social española, pero es un hecho que es una de las mejores de Europa (y por ende del mundo), sólo superada por la de los países escandinavos. Razón clave para que España sea ese retiro dorado de de píldoras gratis e inmaculados geriátricos, para muchos de nuestros ancianos vecinos europeos.
Mal acostumbrados como estamos, la seguridad social japonesa sorprende por varias razones, dejándote un sinsabor que nada tiene que ver con la ingesta de antibióticos. La seguridad social cubre en Japón el 70% de los costes médicos, lo que te obliga a pagar una cierta cantidad de dinero cada vez que vas a una consulta. Y no todos los costes son cubiertos, algunos como el parto, los chequeos o las vacunas, no lo son. Una sensación cuanto menos diferente, el tener que pagar al contado la visita al médico y los medicamentos. El sector está liberalizado, por lo que la supuesta libertad de elección, lejos de ser una ventaja ha creado la floracion de multitud de clínicas de barrio donde el servicio se asemeja a un supermercado de la salud, más que el desarrollo de una actividad sanitaria.
Los precios varían según la fama precedente del médico, y de la localización de la clínica. A nadie se le escapa que una clínica en alguno de los distritos nobles de Tokio costará más que una en los suburbios. El único dato que puede ayudarnos a elegir una determinada clínica es la universidad en donde se graduó nuestro médico. Invariablemente, a la entrada de todas las consultas un gran tablón recoge los nombres de los diferentes médicos, sus especialidades, y su universidad de procedencia. Dado el bajo nivel académico de muchas universidades japonesas, en donde cualquier persona que pague puede llegar a ser un doctor (si supiesen del MIR muchas vocaciones se frustarían), conviene fijarse atentamente en la universidad. Las universidades nacionales son más exigentes que las privadas, por lo que aunque comparativamente los médicos japoneses no llegan a la preparación de sus homólogos españoles, a fin de cuentas para curar un catarro hasta nuestras madres saben más de medicamentos.
Ir de urgencias puede ser toda una odisea, sobretodo si no se cuenta con un hospital en condiciones cercano. Sórdidas clínicas abiertas 24h con ojerosos jóvenes doctores, es lo que espera a aquellos aquejados de algún problema urgente. Las urgencias pueden llegar a ser hasta cinco veces más caras que una consulta normal, y la atención alcanza mínimos insalubres. Incluso antes de decirle a la enferma por teléfono tus síntomas, ya te está diciendo por cuanto te saldrá como mínimo la visita sea cual sea el diagnóstico. Por lo que conviene en muchos casos desplazrse hasta el hospital general más cercano.
Capítulo aparte merece el tema de los medicamentos. Las farmacias normales que se ven en la calle, son en realidad parafarmacias. La legislación japonesa en cuanto a medicamentos de mostrador (en inglés over-the-counter drugs) es bastante estricta, y hasta una aspirina no puede ser comprada sin receta. Automedicarse para curar un catarro equivale a tomarse un aquarius: preparados vitamínicos que son más un placebo que un medicamente auténtico. Las farmacias de verdad por lo general están asociadas a las propias clínicas/hospitales o situadas cercanas a estos. Las medicinas se reciben contadas, y por lo general con dosis perfectamente calculadas para no superar los tres días tratamiento. Un buen sistema que casi garantiza que te cobren una segunda visita con sus correspondientes medicamentos. Y digo garantiza porque las dosis son irrisorias. Si pongamos que para aliviar los síntomas de una gripe en España se suele recetar una dosis de 1gr de paracetamol cada 6 horas, en Japón lo normal es de 250ug, y sólo suplicandole a el médico, conseguimos que nos deje tomar dos pastillas (500ug) en lugar de una. El recetar la dosis exacta para tres días por supuesto que ayudaría en España a controlar el gasto farmacéutico, pero el tener que ir repetidamente a la consulta haría eternas las esperas.
Si las clínicas son supermercados de la salud, los hospitales generales son hipermercados en donde el regateo y el dinero bajo cuerda no está legalizado pero sí reconocido. Una operación requiere el pago de una "gratificación" especial para el cirujano, que garantice así el cuidado del enfermo. No pagar este canon puede llevar en ocasiones a que ciertas operaciones o tratamientos se consideren "no necesarios" para la evolución del enfermo. Sólo así se explica como la profesión de médico es una de las más lucrativas en Japón junto a la de abogado.
Si Hipócrates levantase la cabeza...
::: Escrito desde Tokio en Octubre 14, 2005 08:28 PM
Jajaja... :-) . Edu, muy bueno lo de los "todologos" ;-) . Jorge, la verdad es que me ha apenado mucho lo que comentas de la sanidad en Japón y también lo de la desaparición de los pequeños comercios. Si te soy sincero, me imaginaba ambas cosas bastante relacionadas. Es decir, que podías ir a la pequeña clinica de tu barrio, donde te atendería el médico de cabecera que te ha visto crecer y sabe todo de ti, etc... Y la verdad es que me extraña (aunque tú lo ves de primera mano y no hay duda posible). Aquí pensaba que bastaba con aumentar la inversión en sanidad, educación y demás. Creo que hay demasiados médicos y profesores en paro y así se solucionarían dos cosas al mismo tiempo, ya que luego revertiría en un mayor beneficio para las arcas del Estado, que podría volver a invertir mas... Pero si en Japón, pais capitalista donde los haya (creo), el asunto está así... no me lo explico. Se ve que peco de ingenuo o hay muchas cosas que se me escapan. Si puedes, me das tu opinión. Saludos y a cuidarse :-) .