fenómenos de masas
Será que los estudios de mercado no funcionan conmigo, o que pertenezco a ese grupo de indeseables (comercialmente hablando) ajeno a las modas pasajeras y a los bombardeos publicitarios. De hecho, la promoción salvaje e indiscriminada de algo no logra que termine por gustarme, sino que desencadena un sentimiento de hastío y rechazo al producto en cuestión.
En Japón, los nuevos fenómenos o productos que gozan del favor del público, son explotados hasta su agotamiento comercial en todas la vías posibles, intentando amortizar al máximo un fenómeno que posteriormente caerá en el olvido al tiempo que es solapado por una nueva moda. Muchas vícitmas quedan en el camino, y en esta particular guerra comercial, los daños colaterales causados a frágiles conciencias infantiles no se contabilizan.
El último fenómeno de masas es "Densha otoko". Al principio tenía su gracia. Uno de esos fenómenos de internet, fiel reflejo de como la tecnología está cambiando la forma de ocio y de los mass media tradicionales. Pero la explotación del fenómeno, con el lanzamiento casi simultaneo de una película y una serie de televisión, ha terminado con su encanto, e incluso me hace pensar en si no fue todo un montaje desde el principio. Los supuestos protagonistas reales de la historia siguen en el anonimato, y ninguna revista ni programa de televisión han hecho ningún esfuerzo por buscar a los verdaderos protagonistas, quizás ahuyentados por la larga sombra de las compañías Dentsu y Fuji, encargadas de orquestar todo este tinglado.
La película pasó sin pena ni gloria por la cartelera, mientras que la serie de televisión está dando una nueva dimensión a la historia. "Lo que no sale en televisión no existe", una máxima aplicable a nivel internacional y que demuestra el poder fáctico de este medio, alcanza en Japón niveles desproporcionados. El éxito de la serie ha catapultado a la actriz Ito Misaki como nuevo modelo mediático a copiar por las hordas de administrativas, secretarias y "chicas bien" con posibles, a la caza de un marido. Los manuales (que no revistas de moda) "Can Cam" y "J.J." muestran como adquirir el look que te convertirá en la nuera perfecta. La imagen en cuestión es una derivación del de las chicas de Ginza, pero sin mostrar demasiado los excesos en cuanto a marcas. Se impone una moda sin excesos, "madura", y de una elegancia sobria que sea extensiva también a la forma de comportarse. Las clones hace tiempo que inundan las oficinas, y todas quieren parecerse a una actriz, que sinceramente, me deja indiferente. Ito Misaki es una de esas insulsas bellezas sin carisma, en donde su incapacidad para transmitir emociones es interpretada como un signo de elegancia y madurez. Y todavía hay japoneses que se preguntan porque las actrices chinas están más cotizadas internacionalmente que las japonesas. El glamour, el saber estar y la fuerza interpretativa de una Gong li o Maggie Cheung, todavía está fuera del alcance de unas actrices japonesas que cada vez ahondan más en una sosería, que los hombres japoneses encuentran deliciosa.
Hay más. El fenómeno produjo un curioso reportaje de investigación emitido en prime-time, sobre el hecho "pon un otaku en tu vida". La mayoría de las chicas entrevistadas que respondían al estereotipo de Ito Misaki, emitían una mueca de asco ante la posibilidad de una cita con algún freak de diversa índole. Lo que demuestra que la propaganda es ineficaz a la hora de superar ciertos prejuicios. En cuando al grupo de chicas dispuestas a concertar una cita en Akihabara con algún otaku (de hecho el documental siguió a un par de ellas), sus razones eran de una lógica aplastante, demostrando tener más cabeza de la presupuesta. La principal esgrimida era que la fijación casi enfermiza que un otaku muestra por manga, anime, ordenadores, etc se puede hacer extensiva a su pareja. A priori, un otaku no tiene casi relaciones con el sexo contrario, por lo que su primera relación puede ser de una pasión inusual en estas tierras. Lo que las chichas demandaban y esperaban encontrar en un otaku, es atención hacia ellas, y en definitiva sentirse como unas reinas en una sociedad machista por naturaleza.
::: Escrito desde Tokio en Septiembre 15, 2005 09:40 PM
Son muchas las películas (de Hollywood especialmente) que pasan sin pena ni gloria por las pantallas, a pesar de conseguir audiencias millonarias. Son películas comerciales ignoradas por la crítica, que aún haciendo una buena taquilla, no logran records millonarios como para convertirse en fenómenos mediáticos tipo "Titanic".
Aunque "Densha otoko" ha tenido una buena acogida de público, sus cifras creo que están lejos (corrígeme si me equivoco) de los blockbuster de Hollywood, y de incluso algunas películas de animación como Pokemon.
¡¿No has tenido vacaciones de verano?!
Ciertamente, la recaudación de Densha otoko no puede compararse con la del Episodio III (13.000 millones), la Guerra de los mundos (8.000 millones) o Pokemon (5.000 millones), pero para ser una película japonesa, está dentro del rango para ser considerada un éxito. Si una película no supera los 1.000 millones, puede empezar a ser considerada un fracaso.
Al menos, en todas las fuentes que he consultado, a Densha otoko la califican como éxito.
Verano es precisamene una de las épocas en las que hay más trabajo, para preparar los lanzamientos de las Navidades.