syabi
De visita en el Museo Metropolitano de Fotografía de Tokio.
uno. Hay una tendencia en el fotoperiodismo reciente que busca revolver las entrañas del espectador, función para la que no faltan masacres y guerras internacionales, muy del gusto de esos fotógrafos de la carnaza sin pudores. No son ellos los culpables, sino los directores de las agencias que piensan que con mostrar una realidad cercana al gore, es ya suficiente para tener una buena foto. O al menos asi piensa el jurado del World Press Photo de este año, al premiar a una serie de fotografías que deberían formar parte de una galería de los horrores. Aunque se pueden ver a los premiados a través de internet, impresiona más ver las fotografías en gran formato. Y aunque su contemplación puede revolver el estómago de más de uno, creo que el público japonés debería de estar obligado a ver estas fotos denuncia. La parcialidad de los medios japoneses es tal, que atendiendo a su versión, en Irak ya no muere gente y los yankees han vuelto a triunfar como adalides de la justicia. No sólo eso. Siguiendo la estela puritana estadounidense, es imposible ver en los informativos japoneses alguna imágen de esas que te quitan las ganas de comer mientras se ve el informativo del mediodía. La exposición es una ración de realidad informativa, que debería de ser incluida en los menus informativos japoneses.

La cárcel de Abu Ghraib reconvertida en zoológico fotografiada por John Moore. No den de comer a los iraquíes.
dos. No todo son desgracias humanas. De entre los ganadores, me quedó con las originales fotografías de David Burnett, ganador en la categoría de deportes de acción. En su cobertura de los Juegos Olímpicos de Atenas, rompió moldes fotografiando en blanco y negro y con una técnica que produce unas fotografías donde todo parece una gran maqueta a escala. Fabuloso.

No son figuras de plástico. Son personas vistas a través del ojo mecánico de David Burnett.
tres. La otra exposición es la segunda parte de un ciclo de exposicines programadas para conmemorar la histórica exposición de 1995 sobre la historia de la fotografía japonesa a cargo de este mismo museo. Mismas fotos pero distinto tema. En esta ocasión se basa en como la fotografía ha cambiado el punto de vista de la gente. Interesante recorrido histórico de la mano de los amplios fondos del museo, que permiten una visión global de la historia de la fotografía apoyada en las visiones de los mejores fotógrafos japoneses e internacionales. De este segundo bloque dedicado al proceso creativo, me quedo con las fotografías del gran representante del pictorialismo japonés: Kurokawa Suizan. A través de un proceso de pigmentación, las fotografías de Kurokawa adquieren la textura de una pintura monocroma, como modernas revisiones del estilo pictórico zen conocido como zenga. Pinturas y fotografías parcas en detalles nacidas del paisaje natural japonés, que sugieren estados mentales propicios a la meditación. Un ejemplo es la famosa pintura de Hasegawa Tohaku que acompaña a este diario en su margen derecho.

Kurokawa Suizan, fotografía de 1906
cuatro. Lo mejor fue un hallazgo en la tienda del museo. Tres volúmenes editados por el propio museo, que recogen la historia de la fotografía en Japón, desde el más antiguo darregotipo que se conserva de 1857 hasta 1995. Bilingües en japonés/inglés y con reproducciones de calidad, lo más sorprendente fue el precio: los tres volúmenes por poco más de 8 euros.

Kawada Kikuji. Bandera japonesa perteneciente a la serie "El mapa". 1960-65.
::: Escrito desde Tokio en Julio 19, 2005 02:57 PM