Il messaggio dalla camera oscura
"Casa Brutus" nació con vocación de ser una revista de arquitectura con carácter divulgativo abierta a todos los públicos, aunque con el tiempo va pareciéndose más a la versión japonesa de "Wallpaper", donde los temas arquitectónico se pierden en una oleada de sugerencias fashion, viajes exóticos y gadgets imprescindibles para el urbanita más cool.
Sin embargo, de vez en cuando algún reportaje trasciende la frivolidad de las tendencias, como es el caso del número de julio de "Casa Brutus" que explora la íntima relación entre arte y arquitectura. Un tema que por otra parte me fascina. Y es que a fin de cuentas, ante la imposibilidad de viajar por todo el mundo visitando edificios singulares, son las fotografías la primera tarjeta de presentación de unos arquitectos que cada vez más se ven en la necesidad de mimar la presentación de sus proyectos. De esta necesidad comercial ha surgido la figura del fotógrafo especializado en arquitectura. Alguien que debe interpretar las líneas maestras del edificio, para captar la impronta que el arquitecto dejó en algún ángulo imposible de acero y hormigón.
Arquitectura y fotografía es una especialdiad eminentemente eslava. Bernd y Hilla Becher fueron los pioneros en rescatar un tipo de fotografía que fue la crónica de las inmensas fábricas de principios del siglo XX. Desde su docencia en Düsseldorf, formaron a otros fotógrafos de igual gusto estético aunque diferente técnica: Thomas Ruff y Candida Höfer. Todos ellos perfectamente reseñados en este número, además de un repaso al famoso departamento de fotografía de lo que es hoy la "Die Kunstakademie Düsseldorf", de la mano de un estudiante japonés del centro.
En otra sección de la revista, fotógrafos especializados en arquitectura hablan sobre como fotografiar edificios. Obviando los discursos metáfisico-espirituales que se establencen entre almas y cementos por muchos de estos fotógrafos, me quedo con la parte más técnica. Todos los fotógrafos optan por el medio formato como la mejor opción, aunque me sorprende que tres de ellos utilicen una Mamiya 6, una cámara de visor que no ayuda mucho a captar con precisión los recovecos de muchos edificios. Sorprende también la forma de trabajo de Nakami Jun, fotógrafo japonés que utiliza desde cámaras de gran formato hasta la cámara del móvil. Un profesional siempre al servicio del cliente, que a través de las fotografías del móvil puede elegir en tiempo real el ángulo deseado. Pero de entre todos los fotógrafos entrevistados, Jean-Pierre Cousin con su vieja Canon F1 no duda en proclamar una verdad que hace tiempo yo también hice mía: los viejos objetivos canon FD son los mejores. Una manía como cualquier otra.
En el apartado bibliográfico, un repaso a los mejores libros de fotografía cuyo tema es la arquitectura, empezando por un libro de fotografías de 1927 de edificios de Le Corbusier -pionero en esto como en otras cosas-, llamado "L´architecture vivante" de la mano de P. Jeanneret. De entre los libros citados, me quedo con un viejo conocido, Naoya Hatakeyama, y con una notable ausencia: Ryuji Miyamoto, un fotógrafo recientemente galardonado con un premio de la Japan Arts Foundation, famoso por sus fotografías de decrépitos edificios en estado de demolición.
En definitiva, un número imprescindible.
El título del post corresponde a otro clásico. Un libro de fotografías de Carlo Mollino publicado en 1949.
::: Escrito desde Tokio en Junio 20, 2005 11:55 PM