Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y disgresivas de una vida en Tokio

Abril 24, 2005

voyeur

En este fin de semana de santorales y homenajes varios, no voy a hacer un gastado homenaje a Cervantes, aunque sí recomendar el número de enero de "Studio Voice", que incluía una interesante lista de recomendaciones literarias para este año. Esta interesante y asequible revista de tendencias, autodefinida como multi-media mix magazine, cada mes gira en torno a algún tema monográfico tratado con indudable gusto y saber hacer. En esto de las listas y demás rankings, los medios japoneses se muestran muy democráticos, y pueden llegar a compartir lista -como pasa en este número-, un libro del Subcomandante Marcos con el libro subido de tono de alguna aidoru de moda.

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Aunque creo que a la hora de comprar un libro, es mejor dejarse de listas y recomendaciones, y apostar por un valor seguro como son los clásicos, haré mi particular recomendación sobre dos libros de fotografías de temática parecida, pero tratada de forma diferente. Las mujeres de los fotógrafos aunque imaginadas como musas inspiradoras, quizás sean más el perfecto campo de pruebas para un fotógrafo, que sabe que en todo momento puede echar mano de una socorrida y voluntariosa modelo. Sin embargo, un repaso a alguna de estas colecciones de fotos, por lo general nunca publicadas por eso de la intimidad, es un recorrido por los vericuetos de relaciones a veces tormentosas, como la de Man Ray con Lee Miller. Pero sobretodo, es la constatación vouyearista de unas relaciones por medio de unas instantáneas, que no serán muy diferentes de esas que pasarán ante tus ojos en el momento de tú muerte.

Uno. Un libro de fotografías que es ya un clásico. Las fotografías que Araki tomó de su mujer hasta su muerte en 1990, en una colección titulada simplemente con el nombre de su mujer: "Yoko".

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Una apropiada metáfora del papel de la fotografía la encontramos en la propia cámara de fotos. Un espacio negro, rasgado por la luz durante unas décimas de segundo. Las justas para formar una imagen en el negativo. En cierto sentido, las fotos de Araki son como un resplandor, una mirada que se abre en las oscuridades de los tabúes sociales, para formar una imagen en la conciencia social de un pueblo atado por convencionalismos de todo tipo. Hasta la publicación de este libro de fotos, el cáncer se sitúaba en el mismo nivel que el sexo, en la lista de temas tabúes del momento. Una muerte por cáncer o el padecerlo, era comparable al estigma de sufrir la sífilis hace algunas décadas, como retrataba Kurosawa Akira en su magnífica y poco conocida película "Shizukanaru ketto". En 1996, el libro de Araki en memoria de su mujer vio la luz, y con él la polémica. Por vez primera, el cáncer se reconocía abiertamente, e incluso se mostraba como una persona enferma y sin cura, podía vivir dignamente sin necesidad de esconderse. Como se ha dicho en algunos medios, Araki es el Andy Warhol de la sociedad japonesa, en su función de artista de calado social. Al igual que Warhol trató temas tabú del momento en la sociedad americana de los 70 como el uso de drogas y la homosexualidad, Araki ha destapado muchos de los tradicionalismos japoneses. Un año más tarde la publicación de "Yoko", una nueva aproximación al cáncer fue realizada por Kitano Takeshi en la excelente y premiada "Hana-bi". El tabú había sido asimilado.

Dos. En este voyeurismo sobre las vidas en pareja, se sitúa también un libro más reciente sobre el papel de estas musas venidas a menos. Meisa Fujishiro, un prometedor fotógrafo japonés casado con la modelo Tanabe Ayumi, publicó el año pasado un intimista relato fotográfico de su esposa, con fotos tomadas durante tres años de convivencia. El libro, titulado "Mô, ieni kaero" (venga, volvemos a casa), podría bien subtitularse como "La otra cara de una modelo". Fotografías de escenas cotidianas, donde vemos a una chica con cara de sueño, o un rostro que podría ser el de cualquier chica normal, con el que rápidamente nos identificamos en el devenir de una vida salpicada de pequeños viajes, quehaceres domésticos, o insulsas tardes de aburrimiento. Sin embargo, incluso entre la cotidianidad de una vida en pareja, distinguimos la mirada de amor con que fueron tomadas esas fotografías. Una mirada, que al igual que en el libro de Araki, es muy diferente de esas otras fotografías tomdas a ocasionales modelos en el curso de una carrera profesional.

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Quizás es que cuando fotografías a tu pareja, es el corazón el que mira por el objetivo.

::: Escrito desde Tokio en Abril 24, 2005 11:50 PM
Comentarios realizados...

Hola.
Leyendo de Araki, no sé por qué me acordaba del fotógrafo de la Eréndira. A lo mejor por lo que le dijo a la abuela desalmada que él seguía solo con su destino y al final y al cabo, él lo que era un artista. Supongo que el mismo concepto tenía cuando Araki dejó de fotografiar para la Dentsu, donde había conocido a su querida Yoko.
Sin duda alguna, ''Ai no korida'' de Ohshima Nagisa es una de las polémicas más suscitadas en la historia de la expresión artística japonesa. Después de oir tantas discusiones sobre las censuras a películas y publicaciones por las autoridades o eirin, la vi y pensé que no era tanto como decían, y más me llegó el mensaje que quería expresarse el director, creo.
Me gustan ver y sentir las obras que me lleguen a palpitar el corazón.
Saludos.

::: Escrito por teru en Abril 26, 2005 04:29 AM

`Chapó por el artículo, lleno de sensibilidad, y por su "defensa" de Araki. Me gustaría recomendar para quien quiera acercarse a la personalidad del fotógrafo, la magnífica película Tokyo Biori, interpretada en el papel de Yoko por Nakayama Miho. Es una película de una ternura y una magia impresionante y el auténtico Araki (interpretado por Takenaka Naoto) hace una breve aparición al final de la misma. Es difícil describir el arte de Araki. En principio puede rozar la pornografía o al menos diluir las fronteras que lo que se conoce formalmente como el "buen gusto" impone a las imágenes, pero en todo lo que hace se ve un espíritu de juego, una inocencia, un amor, que le da la vuelta a las cosas y nos deja con el mismo sentimiento de haber estado hurgando en las fotos de alguien que nos es muy íntimo. A lo mejor es por eso que su contemplación siempre nos arranca una sonrisa.

::: Escrito por en Abril 26, 2005 08:50 PM

Estoy también de acuerdo en que si se consigue ver "Ai no korida" sin prejuicios ni buscando los cortes de la censura, es una gran película sobre las pasiones japonesas.

Desconocía de la existencia de "Tokyo Biyori". Muchas gracias por el apunte. Buscaré en el videoclub.

::: Escrito por jorge en Abril 27, 2005 01:18 AM
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