Tokyo Nikki - Algunas notas fugaces y disgresivas de una vida en Tokio

Diciembre 02, 2004

curso de ética periodística

Una de las cosas que menos me gusta del tipo de periodismo que se estila en Estados Unidos, es la manía que tienen de asociar las noticias con vivencias de ciudadanos anónimos. El objetivo es humanizar la noticia ofreciéndola desde una visión entendible a pie de calle. El problema reside en que lo que debería de ser un recurso periodístico a emplear en ciertos reportajes, se convierte en la norma a seguir, y el periódico parece más un diario sensacionalista al estilo de "El Caso", que un medio de comunicación serio. Desde mi punto de vista, y aunque de este modo se acerque la noticia al lector y se venda más, el periódico pierde credibilidad.

La prensa japonesa editada en inglés no iba a ser menos, y todos sin excepción siguen este modelo a rajatabla. Por ejemplo, una edición reciente del Japan Times, para ilustrar la noticia del recrudecimiento de las leyes de inmigración, contaba el caso de Mohammad Mizanur Rahman, ciudadano de Bangladesh que fue deportado en junio del 2000. Bajo las leyes japonesas de antes, sólo con soprepasarse un día del visado era suficiente para restringirte durante cinco años pisar terreno japonés. La novia japonesa de Rahman, ante la espera que se avecinaba, decidió viajar a Bangladesh con su amado y casarse una vez allí. Sin embargo, unas meses después de su feliz vida de casados, ella cayó gravamente enferma y regresó a Japón. Le diagnosticaron cancer de estómago.

Los ruegos de Rahman por ver a su mujer moribunda no fueron escuchados, y sólo tras hacer público su caso y ante el empeoramiento de su mujer, las autoridades japonesas emitieron un permiso especial de noventa días para que Rahman pudiera reunirse con su mujer. Una semana después, su mujer moría en el hospital.

La historia, propia de un melodrama televisivo, viene a explicar lo duras que eran ya antes las leyes de inmigración en Japón, como para endurecerlas aún más. Al menos, gracias a esta historia, lo que podría ser un teletipo de no más de tres o cuatro párrafos, se convierte en un estupendo relleno que de seguro hará las delicias de muchos lectores.

::: Escrito desde Tokio en Diciembre 2, 2004 11:50 PM
Comentarios realizados...

jeje, como para despistarse. Y aqui que los hay que ya han cruzado el estrecho hasta tres veces, y siempre sufren los mismos y ganan los que no deben ganar.

::: Escrito por Jose A en Diciembre 3, 2004 10:09 AM

Centrandome mas en la mencion que haces sobre el caso de Mohammad Mizanur, mas que sobre el funcionamiento de la prensa americana y la japonesa de habla inglesa, aunque injusto, es normal. Las leyes de emigracion de un pais son tal cual son, no se puede tratar cada caso de forma individual, por crudo que resulte, y ademas es materialmente imposible a parte de los gastos administrativos que ocasionaria al gobierno de un pais desempeñar estas funciones. Por otro lado, el peso de la opinion publica es el unico que puede hacer que el gobierno establezca normas escepcionales como en el caso de Mohamed y los noventa dias de perimso especial que se le concedieron. Bien hasta aqui. El problema de este caso, que hasta aqui es justo, es que, quiza, hayan mas casos similares y a los que no se les ha prestado atencion, ni la prensa ni el gobierno, y que los protagonistas de esas historias vean como su caso se hunde en el olvido mientras otros individuos son tratados de manera, digamoslo asi, "especial". Justo o injusto no deja de ser una paradoja.

Luis desde Valencia, España. A cinco de diciembre de 2004.

Son muchas las voces, pocos los oidos, y menos las manos.

::: Escrito por luis en Diciembre 6, 2004 03:19 AM

Efectivamente, el trato de favor respecto a estos personajes que consiguen apoyo mediático es totalmente injusto.

Sin embargo, la moda de documentales denuncia que se ha impuesto (Michael Moore et al), demuestra que a veces sólo una denuncia televisiva es capaz de hacer cambiar ciertas actitudes gubernamentales.

::: Escrito por jorge en Diciembre 6, 2004 08:33 PM
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