clockwork halloween
"Oh bliss! Bliss and heaven! Oh, it was gorgeousness and gorgeousity made flesh. It was like a bird of rarest-spun heaven metal or like silvery wine flowing in a spaceship, gravity all nonsense now. As I slooshied, I knew such lovely pictures! "
- Alex en "The Clockwork orange" -
Noche de muertos. Halloween también se celebra en Japón y cada vez con más adeptos, aunque continúa siendo la noche en la que los extranjeros salen de Roppongi, hasta sórdidas fiestas en los lugares más recónditos de la ciudad. Ni un solo bar en Shibuya para poder tomarse una copa tranquilamente, todos con improvisadas fiestas de Halloween con un extranjero en la puerta franqueando el acceso.
Y para mi que cualquier excusa es válida para disfrazarme (demasiados tebeos de "Mortadelo", quizás), no pude resistir la tentación y me decidí por encarnar a Alexander 'Alex' de Large, el protagonista de "La naranja mecánica". Y en vez de ir al Korova Milkbar fui a Ageha, más que nada por la gran fiesta de Halloween que habían montado. Un millón de yenes al mejor disfraz de la noche, y por supuesto entrada gratuita para los disfrazados.
Creo que ni en el concierto de Fatboy Slim había tanta gente. Lo de ayer fue una fiesta de Halloween por todo lo alto, aunque para unos amigos americanos el que esta fiesta se celebrase en un club y en Japón, les hirió un poco el orgullo patrio. Festejos a parte, me sorprendieron algunos disfraces.
Convertir lo cotidiano en disfraz es algo fácil y que no requiere mucho presupuesto. Así ir de futbolista o médico son disfraces socorridos que siempre pueden sacarte de un apuro. Otros disfraces cotidianos como el de enfermera, criada o colegiala, siempre causan furor por la carga erótica que contienen. Sin embargo, los disfraces de colegiala que venden no tienen nada que ver con los disfraces de los colegios en España, por lo que la novedad del vestuario y la evocación del disfraz contribuye también a despertar la líbido.
Sin embargo, en Japón los uniformes del colegio son calcados a los disfraces de colegiala, por lo que ver a una colegiala en una fiesta de Halloween te hace pensar más en una colegiala real que ha decidido salir de fiesta (algo de lo más normal en las noches de Tokio), a alguién que ha decidido disfrazarse.
Otros japoneses más avispados utilizaron cierta psicología inversa para llegar a la siguiente conclusión: "Si Halloween es una fiesta de extranjeros, vamos a darles su dosis de exotismo oriental". Y así no faltaron improvisadas geisha con yukata de verano, ni samurai venidos a menos con machacados trajes de kendo.
Para el próximo Halloween me pido ir disfrazado de sarariman...
::: Escrito desde Tokio en Octubre 31, 2004 10:53 PM