Muerte de un miliciano
Al final pude cogerme unos días de vacaciones, y aproveché para hacer un pequeño viaje a la provincia de Tochigi, y también para reencontrarme con la cultura.
Una de las ventajas de vivir en una gran ciudad cosmopolita como Tokio, es la gran oferta cultural disponible. En el campo se vive muy bien, pero creo que en 6 meses me aburriría del contacto con la naturaleza, y me moriría por visitar un museo o una galería de arte.
Una de las exposiciones que visité, fue la Robert Capa en el Tokyo Metropolitan Museum of Photography, titulada "Robert Capa´s Unknow World. 50 years after his tragic dead". La exposición giraba en torno a las famosas fotografías tomadas por Capa durante la Guerra Civil española, complementada con algunas fotos de la Guerra de Indochina, de su breve estancia en Japón y de otras tomadas cuando cubría unas elecciones en Francia antes de ir a España.
Sobre las fotos de la Guerra Civil, simplemente fue una breve muestra de las fotos más representativas, que además ya tuve ocasión de verlas incluidas en la gran exhibición "Robert Capa: Cara a cara" del MNCARS. No voy a decir nada que no se haya escrito ya sobre estás increíbles fotografías de la cruda realidad republicana.
Respecto a las demás, me llamaron mucho la atención las tomadas en Japón. Capa hizo escala antes de desplazarse a Indochina, donde finalmente moriría en acto de servicio. Durante las dos semanas que pasó en Japón, las autoridades japonesas le llevaron por los sitios más representativos de Tokio, Osaka , Kioto, Nara, etc, además de a una boda tradicional japonesa y a un par de festivales tradicionales. Parecía que en pleno periodo de posguerra, los japoneses querían mostrar al mundo la cara más amable de Japón, de la mano de un reputado fotógrafo. Dede luego, una gran estrategia turística, aunque las fotos no son gran cosa: típicas de viaje de placer, que por supuesto ocupan un lugar anecdótico en la obra de Capa. Sin embargo, lo mejor de esta parte fue las fotos que le hicieron a Capa los fotógrafos japoneses del periódico Mainichi Shinbun. Muestran a un Capa tomando fotos perfectamente trajeado, y con una pequeña cámara guardada en un estuche de cuero. Parecía más un turista de clase alta, que el aguerrido hombre que retrató algunos de los más sangrientos conflictos de nuestra historia reciente.
Otro mito roto por la cotidianidad.
::: Escrito desde Tokio en Mayo 9, 2004 12:32 AM
En general la gente de Tokyo es bastante seca con los extranjeros, pero también con el resto de japoneses. Se ve que están tan acostumbrados a ver extranjeros que no les llamamos la atención, e incluso tenemos cierta mala fama gracias a algunas trastadas de los americanos por Roppongi.
Y hacia los otros japoneses, quizás sea por la pizca de envidia que da el vivir en la capital.
Pero en cuanto sales de Tokio, es otra historia. La gente es mucho más accesible y te ayuda en todo. Y por mi experiencia y comentarios de amigos, es la gente de Kyushu y Okinawa los más simpáticos de todos los japoneses.