TODAI
Desde que esta mañana salí del metro, note que se respiraba una atmósfera diferente. Multitud de gente repartiendo propaganda o pidiéndote tu firma para alguna noble causa, te abordaba nada más salir de la estación. Aún así, fui al laboratorio sin pensar demasiado en el hecho, y sólo cuando salí a comer al mediodía, me di cuenta de lo que pasaba.
La causa de tanta actividad es que hoy era cuando salían las listas de admitidos para la Universidad de Tokio (Gokaku happyo). Si fuese una universidad normal, el hecho pasaría desapercibido, pero siendo esta universidad la cantera de la élite intelectual japonesa, el hecho cobra mayor trascendencia.
Frente a unos grandes paneles con los códigos de los alumnos admitidos, mientras una banda de música y cheer-leaders amenizaba el acto, se agolpaban los alumnos y sus familias deseando ver su nombre escrito. Las escenas de alegría incontenida y volteos al aire, se alternaban con las lágrimas de aquellos que no habían pasado el exámen de acceso. Multitud de fotógrafos y cámaras de televisión, acechaban para cazar la instantánea de alegría o desolación de los jóvenes japoneses. Durante la noche, las televisiones mostraban estas imágenes, y mañana la foto de muchos de estos chicos ocuparán páginas de periódicos.
Y no es para menos. La entrada en la Universidad de Tokio les garantiza encontrar puesto de trabajo en alguna de las mejores empresas japonesas, y la certeza de que ascenderán rápidamente en la jerarquía empresarial. Es una especie de seguro de vida, por el que merece la pena sacrificarse.
Una vez que han sido admitidos, sólo les quedará una importante decisión que marcará su vida durante los cuatro años que dure la carrera, y no es elegir las asignaturas que estudiarán, sino decidir en que club se meten. Tenis, fútbol americano, ajedrez, cine, ordenadores, teatro... cualquier tipo de actividad tiene su club dentro de la Universidad. El club determinará su círculo de amigos, y su única preocupación durante cuatro años sin dar un palo al agua, con aprobados casi autómaticos, y apacibles siestas en las clases.
Eso si, siempre que no hayan cometido la locura de meterse a estudiar una carrera de ciencias...
FOTO: Jugadores de fútbol americano, animadoras, una banda de música, y grandes banderas con el símbolo de la Universidad. Un espectáculo muy a la americana para celebrar el inicio de cuatro años de descanso.
::: Escrito desde Tokio en Marzo 10, 2004 11:56 PM