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      <title>Tokyo Nikki</title>
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      <language>es</language>
      <copyright>Copyright 2008</copyright>
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         <title>into the wild</title>
         <description><![CDATA[<p><em>"To the desert go prophets and hermits; through deserts go pilgrims and exiles. Here the leaders of the great religions have sought the therapeutic and spiritual values of retreat, not to escape but to find reality" - <strong>Paul Shepard</strong></em></p>

<p>A punto de comenzar las vacaciones de GW, decido estirarlas un poco más para escaparme una vez más de la megalópolis. La moto a punto: Carretera y manta. Son muchos los lugares que quiero visitar, aunque el principal es llegar al desierto de Tottori, y que mi vista se pierda en el horizonte de dunas y océano, para después recrearme en el Museo de fotografía de Ueda Shoji buscando los detalles que sólo su cámara capto.<br />
<em><br />
"Being footloose has always exhilarated us. It is associated in our minds with escape from history and oppression and law and irksome obligations, with absolute freedom, and the road has always led west..." - <strong>Wallace Stegner</strong></em></p>

<p>Siempre al oeste y con lo justo. Tienda de campaña, saco de dormir, un par de cámaras, film en abundancia, las guías Mapple para no perderse, y un libro como compañía: "Into de Wild", de Jon Krakauer. Un libro de huida que aunque no me conducirá a Alaska, espero que no me haga desaparecer sumido en los mismos impulsos "thoreaunianos" que llevaron a la inanición a Christopher Johnson McCandless aka "Alexander Supertramp". Hasta que desaparezca en el bosque, iré mandando fotos con el móvil, como crónica visual de esta pequeña evasión.</p>

<p><a href="http://ameblo.jp/tokionikki">http://ameblo.jp/tokionikki</a></p>]]></description>
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         <pubDate>Sun, 27 Apr 2008 07:50:24 +0900</pubDate>
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            <item>
         <title>kaidan</title>
         <description><![CDATA[<p><em>"whenever the winds are up, a sound of great shouting comes from that sea, like a clamor of battle"</em></p>

<div align="right"><font size="1">Lafcadio Hearn, <em>"The story of mimi-nashi-hoichi"</em></div></font>

<p>Mucho antes de la ola de terror japonés tecnológico, la película <em>"Kaidan"</em> ("Cuentos de fantasmas") de Kobayashi Masaki era la única referencia que se tenía en occidente sobre los ancestrales y folclóricos miedos que atenazaba al japonés. Basada en la recopilación de relatos de miedo realizada por Lafcadio Hearn (Koizumi Yakumo para los japoneses), las historias apelaban a leyendas, que pulidas por el tiempo en boca de numerosos oradores, causaban horrorosa conmoción en unos japoneses por otra parte inmunes al pánico de enormes bichos mutantes. Una de las historias contenidas en la película, y quizás la visualmente más aterradora e intrigante era la de <a href="http://www.sacred-texts.com/shi/kwaidan/kwai03.htm"><em>"Mimi nashi Hoichi"</em>,</a> que se podría traducir como "Hoichi el sin orejas".</p>

<center><img alt="kwa1.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/kwa1.jpg" width="300" height="201" /><br><em>Fotograma de "Kaidan"</em></center>

<p>La leyenda toma lugar en lo que hoy se conoce como Shimonoseki, una ciudad situada en el estrecho de Kanmon, entre la gran isla de Honshu y la de Kyushu. Desde la antigüedad la ciudad ha sido un punto estratégico de comunicación entre las dos islas, hoy en día unidas gracias al puente de Kanmonkyo, y punto sangriento que ha visto numerosos conflictos. De entre todas las batallas, la más recordada es la que enfrentó en 1185 a los clanes Genji y Heike en lo que se conoció como la batalla naval de <em>Dan-no-ura</em>, documentada en las famosas crónicas del "Heike Monogatari". Dicen las crónicas que tras la victoria del clan Genji comandado por Minamoto no Yoshitsune, las aguas del estrecho se tiñeron de rojo, rojo sangre de los soldados caídos en combate, y de aquellos que cometieron el suicidio al enterarse de la muerte del joven emperador Antoku que luchaba de parte del clan Heike. </p>

<center><img alt="kwa2.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/kwa2.jpg" width="300" height="219" /><br><em>Heike Monogatari</em></center>

<p>La batalla trajo por fin la paz a un Japón unificado bajo el shogunato Kamakura, aunque las aguas de un estrecho famoso por sus torbellinos y exquisitos peces globo seguían inquietas por la sangre derramada. Fuegos fatuos se alzaban en noches cerradas, en donde el viento parecía transportar los gemidos de dolor de los muertos, que una y otra vez buscaban reencarnarse en cangrejos que salían furiosamente del agua intentando salir del lugar que les vió morir. Para aplacar a los espíritus y honrar al emperador muerto se construyó el santuario sintoista de Akama (&#36196;&#38291;&#31070;&#23470;) en la vertiente de Yamaguchi (Honshu), en el mismo lugar en donde ocurrió la batalla.</p>

<center><img alt="kwa3.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/kwa3.jpg" width="300" height="212" /><br><em>Santuario de Akama</em></center>

<p>Los servicios del templo parecía que habían aplacado a los errantes espíritus del estrecho, aunque todavía se aparecían para hacer recordar su presencia. Así lo comprobó Hoichi, un ciego "juglador" (<em>biwa hoshi</em>), que con ayuda de su <em>shamisen </em>(laúd de tres cuerdas japonés) hacía enternecer a la gente con su relato del "Heike monogatari". Anciano como era, había encontrado alojamiento en el santuario de Akama, en donde tocaba para los servicios religiosos, o para entretener al sacerdote que le había dado por fin un lugar estable en donde vivir. Es en el templo en donde ocurrió la famosa historia recopilada por Lafcadio Hearn y llevada al cine por Kobayashi.</p>

<center><img alt="kwa4.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/kwa4.jpg"/><br><em>Capilla dedicada a Hoichi</em></center>

<p>Una historia que va más allá de la leyenda. Semioculto en un lateral del edificio principal del santuario de Akama se accede a una pequeña y lúgubre capilla que alberga una talla de madera de lo que parece un monje tocando el shamisen. Todo parecería normal si no fuera porque a la talla en cuestión le faltan las orejas, y porque el lugar es fantasmagórico. Quizás porque lo visité en un día lluvioso y gris, pero lo cierto es que de todos los templos que he visitado en Japón, este pequeño rincón exuda un miedo que se hace colectivo. Son pocos los turistas japoneses que se aventuran a ver de cerca esta oscura capilla, y menos aún los que juntan el valor necesario para acercarse al pequeño recinto (vallado) en donde ocurrió esta leyenda. </p>

<center><img alt="kwa5.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/kwa5.jpg"/><br><em>Recinto junto a la capilla</em></center>

<p>De frente a la capilla, las aguas del estrecho ululan, y en ocasiones, un grito de combate parece escucharse a la lejanía, apenas indistinguible del ruido de las olas. Un sonido que al extinguirse como el de las campanas de Gion, nos recuerda la impermanencia de las cosas...</p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/04/post_70.html</link>
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         <pubDate>Wed, 16 Apr 2008 11:00:26 +0900</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>dame la gasolina</title>
         <description><![CDATA[<p>De la noche a la mañana de un treinta y uno de marzo, la gasolina en Japón se abarató en unos 20 yenes, pasando a costar el litro de gasolina 95 unos 130 yenes (0,81 euros). Esta espectacular rebaja no se debe al comienzo de la explotación de los yacimientos de las Kuriles, sino a la eliminación de un impuesto especial temporal que durante más de tres décadas se había ido renovando automáticamente. El impuesto "temporal" en cuestión es utilizado para la construcción de carreteras, como si los peajes y demás impuestos de circulación no fueran suficientes para la financiación en un país en donde sobran muchas carreteras.</p>

<p>Gracias a la actual división política entre la cámara alta, controlada por la oposición (partido democrático, <em>minshuto</em>), y la cámara baja, controlada por el sempiterno Partido democrático liberal (<em>jiminto</em>), la tasa no llegó a ser renovada, y la gasolina bajó para sorpresa y satisfacción de todos. El lider de la oposición Ozawa Ichiro se apuntó justamente el tanto populista, como una medida de aliviar la presión económica en un momento en que la inflación se dispara, y los precios no dejan de subir. Agricultores, transportistas, pescadores, y demás trabajadores relacionados especialmente con la fluctuación de la gasolina rezan porque la medida no sea revocada, como ya ha sido anunciado por el primer ministro Fukuda Yasuo.</p>

<p>Ya desde que se empezaba a mascar la tragedia del descenso del precio de la gasolina, tanto el partido democrático liberal (PDL), como los medios afines (Yomiuri), hablaban sobre las consecuencias apocalípticas que tendría la bajada del precio de la gasolina. De momento ninguna de las teribles consecuencias ha ocurrido, y todo el mundo está feliz con una bajada que revierte especialmente en el bolsillo del consumidor. Incluso el primer ministro reconoció lo superfluo del impuesto, anunciando que sería dedicado a otras actividades no relacionadas con las carreteras. "Otras actividades" que a vista de la oposición y de parte del pueblo, incluirían el mantener en secreto el <a href="http://www.tokyonikki.com/www/2006/02/en_obras.html">entramado</a> en torno a las carreteras, o dedicarlo a soportar el otro entramado de contactos y corrupción que sirve para mantener al PDL en el poder.</p>

<p>Se habla de que el impuesto será de nuevo puesto en vigor antes de las vacaciones de <em>golden week</em>, para poder así hacer caja en el momento de mayor desplazamientos del año, o a más tardar, antes de la cumbre del G8 en Hokkaido en julio. Porque según palabras de Fukuda, se daría muy mala imagen internacional si vieran que en Japón se baja el precio de la gasolina como una medida que incita al consumo y a la contaminación (?). Y si en Europa ya habría convocadas huelgas de transportistas y agricultores para frenar la imposición del gravamen, en Japón esperan con resignación la vuelta del impuesto, mientras siguen con secreta excitación los debates parlamentarios entre Fukuda y Ozawa, con la esperanza de que por fin haya en Japón una oposición que apriete al ineficiente y gastado partido democrático liberal.</p>]]></description>
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         <pubDate>Tue, 15 Apr 2008 15:50:55 +0900</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>palafrugell</title>
         <description><![CDATA[<p>Hay ciudades tan indisolublemente asociadas con sus escritores, que su visita es un ejercicio de paseo astral entre lugares que evocados por la prosa, se materializan en nuestra memoria literaria. Saliendo de las brumas de la ficción se muestran como lugares reales, que bajo el influjo de las letras adquieren un encanto único. La Lisboa de Pessoa, el Madrid de Valle-Inclán, la Praga de Kafka, el Nueva York de Paul Auster, el "Frisco" de Kerouac, y en especial, el Palafrugell de Josep Pla.</p>

<center><img alt="pala2.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/pala2.jpg" width="300" height="200" /></center>

<p>Hace un par de años, en unas breves vacaciones navideñas por España, pasé deliberadamente por Palafrugell. La excusa era visitar su fundación/museo, aunque en el fondo estaba el perderse por sus calles, intentando reconocer algunos de los lugares tantas veces retratados por Pla. En una tarde de un día de diario, el pueblo se desperezaba tras la siesta, y los comercios empezaba a abrir una vez acabado el santo descanso del mediodía. Sólo los bares presentaban un ajetreado aspecto, en especial el famoso Centre Fraternal, lugar de tertulias ahora tomado por ancianos que hace tiempo silenciaron los encendidos debates con el ruido del dominó, o con concisos comentarios intercaladados a modo de telegrama entre los envido, mus, etc Y como ocurre con todos los pueblos pequeños, los ancianos del lugar nos miraban con soslayo, como extranjeros venidos de otra parte. No era un día de tramontana, y la tarde se presentaba apacible. En las empedradas calles del pueblo algunos rayos de sol se colaban entre estrechos huecos, tratando de sacar una sonrisa a sus habitantes, o un cálido lugar en donde algún gato encontrase algo de reposo antes de sus correrías nocturas. Con la diligente ayuda de la oficina de turismo, fuimos encontrando los lugares relacionados con este grandísimo escritor, como la casa de su familia, los cafés que frecuentaba o algunas de los lugares mencionados en sus escritos.</p>

<center><img alt="pala1.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/pala1.jpg" width="300" height="181" /></center>

<p>Al fin acabamos en la Fundación, en donde tras ver un video introductorio sobre la figura de Pla, pasamos a la exposición homenaje. Aunque lo mejor fue descubrir la biblioteca dedicada al escritor. Tanto los libros escritos por el, así como las traducciones y libros dedicados tienen cabida en este espacio bien gestionado y abierto, en donde apetece quedarse más tiempo. Encontrar refugio en alguna pequeña casa del pueblo, y alternar paseos con lecturas, hasta que a fuerza de constancia y monotonía, conseguir el aprecio de la gente del pueblo y entrar en el café no siendo un forastero, sino el <em>senyor ...</em></p>

<p><em>"He nascut a Palafrugell (Empordà Petit) el 8 de març de 1897. La totalitat de la meva sang és empordanesa. El meu paisatge bàsic està comprès entre Puig Son Ric, [illes Formigues] de Begur, a llevant; les muntanyes de Fitor, a ponent; les illes Formigues a migdia i el Montgrí a tramuntana. Sempre m’ha semblat que aquest país és molt vell i que per sobre hi ha passat tota classe de gent, gent errant i diversa."</em><br />
<strong><br />
El <em>"Quadern Gris"</em> puede seguirse <a href="http://elquaderngris.cat/blog/">on-line</a></strong></p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/04/post_69.html</link>
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         <pubDate>Wed, 09 Apr 2008 10:50:48 +0900</pubDate>
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            <item>
         <title>peregrino en Shikoku II</title>
         <description><![CDATA[<p><strong>Orígenes</strong></p>

<p>Poco se sabe de los orígenes de este peregrinaje por la isla de Shikoku, aunque sin duda comenzó muerto Kobo Daishi. Enterados de la santidad y de unas hazañas magnificadas por el tiempo y la distancia, mucha gente se dirigía al Monte Koya con la intención de honrar al santo. Situado en la provincia de Kii, cercano a Osaka, este monte sagrado representaba un desvío en lo que se conocía como <em>Kumano Kaido</em>, una ruta que desde Kioto conectaba con Kumano, lugar donde se honraba a Kannon, una divinidad budista especialmente importante en Japón. El camino, entre otros lugares sagrados, incluía 33 templos dedicados a esta deidad, y era recorrido desde nobles a emperadores, pasando por campesinos, todos ellos juntos en una transitada ruta que según el folclore popular se asemejaba a una columna de hormigas. Varios emperadores realizaron el peregrinaje varias veces, no sólo como ejercicio de penitencia, sino como una vía de escape de la opresiva vida de la corte, que abría posibilidades de aventura al visitar una por entonces aislada e inaccesible península. Quizás muchos peregrinos de este camino se desviarían al monte Koya en donde aprenderían que el lugar donde Kobo Daishi alcanzó la iluminación no fue en esa inaccesible montaña, sino en su tierra natal, Shikoku. Quizá incluso los propios monjes del monte Koya intentarían emular los pasos de su maestro, animando a otros peregrinos a iniciar el camino por unas tierras más desconocidas que la península de Kii. </p>

<p>¿Cómo se formó este peregrinaje que recorre el contorno de Shikoku? La leyenda habla de Emon Saburo, el primer peregrino que fue recorriendo templo tras templo siguiendo a Kobo Daishi, aunque si hacemos un análisis más lógico es posible fijar algunos lugares donde inevitablemente debería de pasar el camino. Por ejemplo, el lugar donde nació Kobo Daishi debería de ocupar un lugar prioritario, así como algunos de los templos que el mencionó explícitamente como lugares de práctica ascética, incluido Ashizuri, famoso lugar de ascetas que ya existía antes de Kobo Daishi. Otros templos a incluir serían los cuatro Kokubun-ji, o templos estatales establecidos en cada capital de provincia por orden imperial del 714. Con estos templos tendríamos establecida una ruta a lo largo de toda la isla, que bien por cuestiones geográficas, logísticas o religiosas, iría incorporando nuevos templos y paradas. Y sin embargo, poco se sabe del por que de los 88 templos, de su numeración, y del sentido en el que hay que realizar el peregrinaje. </p>

<p>Un vistazo general al mapa revela que los templos están numerados siguiendo el sentido de las agujas del reloj, una numeración que fue motivo de polémica y que dejó a muchos templos importantes fuera de la ruta oficial. A estos templos se les conoce como <em>bangai</em>, muchos de los cuales poseen alguna leyenda relacionada con Kobo Daishi, o encierran alguna historia en particular que los hace dignos de haber sido incluidos. De hecho, de entre los 200 templos <em>bangai</em> de la isla, hay veinte considerados de visita obligada pese a no estar incluidos en el peregrinaje. Templos que elevan el número a 108, un número cargado de una gran simbología budista: 108 es el número de campanadas con la que los templos japoneses reciben el año nuevo. Una campanada por cada tentación que el hombre debe de superar para alcanzar el nirvana. Es también el número de cuentas que tienen los rosarios de algunas sectas budistas, y un número que se repite en los escalones que conducen a la entrada de muchos templos.</p>

<p>Sin embargo, en la primera referencia escrita de este peregrinaje la lista de templos era de 94, y en ningún caso estaban numerados. Esta primera referencia fue fruto del trabajo de Shinnen, un peregrino que tras realizar varias veces el camino, vió que era necesario crear un pequeña guía que orientara a los peregrinos no sólo por los caminos a tomar (o a evitar), sino que ofreciera también información de los templos, las deidades a las que estaban dedicados, y la forma correcta de dirigirse a ellas. El primer manuscrito vio la luz en 1685, y consciente Shinnen de las imprecisiones y falta de información de su propio trabajo, decidió ir hasta el monte Koya para pedir consejo. Allí, un monje llamado Jakuhon completó parte de la información que faltaba, y encargó a tres monjes que acompañaran a Shinnen en un nuevo peregrinaje con el objetivo de obtener más información, así como una ilustración de cada templo. Finalmente, la edición definitiva vió la luz en 1689, convirtiéndose rápidamente en la guía oficial del peregrinaje, y en un documento único para ayudarnos a entender como fueron los orígenes de este peregrinaje. La fama que alcanzó esta guía se refleja en los numerosos plagios en ediciones más baratas, destinadas a aquellos que no podían permitirse el lujo de hacerse con los siete cuidados volúmenes originales. </p>

<p>En esta primera guía oficial del peregrinaje, Jakuhon redujo a 88 la lista de templos “oficiales” sin ninguna razón aparente. Con el tiempo numerosas teorías han intentado explicar el origen de este número, aunque ninguna ha terminado de imponerse del todo. Según las escrituras del budismo Mahayana, son 88 las pasiones que tientan al hombre, y con la visita a cada templo se elimina una de ellas. Otra de las explicaciones tiene que ver con la tradición sintoísta del<em> yakudoshi</em>, o la creencia en que hay ciertas edades en el hombre propensas a la mala suerte. Normalmente, las edades “malditas” para el hombre son a los 25, 42 y 61 años, mientras que para las mujeres son a los 19, 33 y 37 años. Esta tradición se ha incorporado a los ritos budistas, y muchos templos del camino proponen retos para evitar la mala suerte cuando se llega a esas aciagas edades. Hay tramos de escaleras que tienen el mismo número de peldaños que el de alguna de estas edades, y el peregrino debe depositar una moneda en cada peldaño para evitar así la mala suerte. A los 42 y a los 33 años la mala suerte es especialmente aciaga, números que sumados a 13, la edad de mala suerte infantil para ambos sexos, dan como resultado 88, el número de templos del peregrinaje. Hay más explicaciones que pueden encontrarse a lo largo del camino, como la que la superposición de los caracteres chinos del número 88 (&#20843;&#21313;&#20843;) dan como resultado el ideograma arroz(&#31859;); o la que habla de que ocho eran los lugares sagrados budistas de la India, y que por tanto el número de templos tenía que ser múltiplo de ocho. O los que ven en este número una réplica a los 88 lugares sagrados por los que pasaba el peregrinaje a Kumano. Explicaciones todas que tratan de encontrar sentido a un número cargado de simbología.</p>

<p>Otra de las discrepancias gira en torno al comienzo del peregrinaje. Jakuhon marcó el inicio en el templo situado en el lugar de nacimiento de Kobo Daishi, hoy templo número setenta y cinco. Entonces, ¿por qué hoy en día no se empieza desde ese templo?. La razón esgrimida es que mucha gente antes de emprender el peregrinaje se encomendaba a Kobo Daishi en el monte Koya, y una vez que cruzaban desde Honshu hasta Shikoku para empezar el peregrinaje, el hoy el templo número uno era el primer templo que se encontraban los peregrinos. Sin embargo, el lugar de inicio no es relevante. Se puede empezar desde cualquier templo, y así lo hacen los peregrinos llegados de Kyushu empezando por el extremo oeste, o los propios habitantes de Shikoku que empiezan el camino por el templo más cercano a su casa. Incluso no es necesario seguir el orden de los templos en el sentido de las agujas del reloj ni consecutivamente, por mucho que se haya popularizado la creencia de que hacer el camino en el sentido contrario pueda servir para ver el espíritu de algún ser querido. De hecho, incluso los templos no son relevantes. Y es que si ha habido una enseñanza que se ha transmitido de generación en generación de peregrinos, es que lo verdaderamente importante es la enseñanza vital obtenida al recorrer el camino entre los templos.</p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/04/peregrino_en_shikoku_ii.html</link>
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         <pubDate>Mon, 07 Apr 2008 20:00:10 +0900</pubDate>
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         <title>escapada // Atami. Hakone</title>
         <description><![CDATA[<p>Tímidamente la primavera se va abriendo paso, y con el buen tiempo llega el momento de volver a echarse a la carretera. A falta de cerezos para ver, la excusa era visitar un parque de ciruelos en flor de Atami, en la península de Izu. Y digo excusa porque lo que en verdad queríamos era comer carretera, tomar curvas, y en definitiva, conducir por placer y sin destino. Como siempre, enfilamos la nacional uno (&#22269;&#36947;1&#21495;) dirección Yokohama. Una ancha carretera que saliendo de Tokio por Gotanda pasa por Kawasaki y llega hasta Yokohama (a la altura de Higashikanagawa) donde por fin empiezan los <em>bypass</em>, de pago desafortunadamente. Con motivo del <a href="http://www.shonan-kokusai.jp/">maratón de Shonan</a> muchos de estos <em>bypass</em> estaban cerrados, y hasta la altura de Odawara no pudimos por fin coger el <em>seisho bypass</em>, una bella carretera pegada a la costa que conecta con la 135 hasta Atami. Recorrido que pese a conocérnoslo de memoria, no podemos evitar el que se pierda nuestra mirada unas décimas en el horizonte.</p>

<center><img alt="nacionaluno.gif" src="http://www.tokyonikki.com/www/nacionaluno.gif" width="300" height="287" /></center>

<p>El <a href="http://www.city.atami.shizuoka.jp/icity/browser?ActionCode=content&ContentID=1115955824739&SiteID=0">Atami Baien</a> es un pequeño parque a las afueras de Atami con más de cien años de historia, y que cuenta con algo más de 700 ciruelos de varias especies, además de otros árboles, flores, y otros elementos que no pueden faltar en un parque japonés como son los puentes y cascadas. Y como curiosidad, el parque cuenta desde el 2000 un jardín coreano estupendo para echarse la siesta después de comer un <em>udon</em> del restaurante de la entrada. </p>

<center><img alt="atam1.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/atam1.jpg" width="300" height="225" /></center>

<p>Descansados y comidos seguimos nuestro camino por la carretera 11, conocida como carretera de los ciruelos, y que subiendo la montaña enlaza con la carretera 20 que lleva a Hakone. Cuando por fin subimos la ladera del cráter que es Hakone nos llevamos una bella sorpresa: un blanquísimo monte Fuji presidía a lo lejos el paisaje de este claro día primaveral. Decidimos enfilar entonces por la carretera conocida como <em>Ashinoko skyline</em>, una carretera de peaje que bordeando en altura al lago Ashinoko ofrece unas maravillosas vistas del lago y del monte Fuji. Pese a que se empezaba a notar el frío de la montaña, fue una delicia conducir de frente al Fuji, como si por momentos pudiésemos trazar una línea recta hasta tocarlo.</p>

<center><img alt="atam2.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/atam2.jpg" width="300" height="191" /></center>

<p>Tras bordear el lago, de vuelta a la nacional uno, y <strike>pincho de tortilla</strike> café con tarta en el <a href="http://www.tokyonikki.com/www/2006/10/hotel.html">hotel Fujiya</a>, parada obligatoria siempre que se pasa por Hakone. Para mi sorpresa la moda de las bodas ha llegado hasta este hotel, y una fea capilla al aire libre turba la paz del bello jardín. Aún así, disfrutamos del descanso y del café, última parada antes de volver a la carreta y a los <em>bypass</em> que nos llevarían de vuelta a Tokio.</p>

<center><strong>escapada //</strong> Atami. Hakone
<center><img alt="atam.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/atam.jpg" width="300" height="216" />
</center>
<strong>Distancia recorrida:</strong> 260 Km<br>
<strong>Duración del viaje:</strong> 11 horas<br>
]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/03/post_68.html</link>
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         <pubDate>Tue, 18 Mar 2008 13:30:41 +0900</pubDate>
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         <title>país de nieve</title>
         <description><![CDATA[<p><em>"The train came out of the long tunnel into the snow country..."</em></p>

<p>La misma sensación que tuvo Kawabata cuando atravesaba ese túnel entre las provincias de Gunma y Niigata, se repite hoy día cuando el tren bala sale rápidamente de alguno de los numerosos túneles excavados en las montañas. Adormecido por el viaje, el tránsito a este país de nieve se produce en un abrir de ojos. De golpe, todo se vuelve blanco y el sol te ciega sin oportunidad de descubrir el reflejo en el cristal de alguna belleza como la que casualmente descubre el protagonista de la novela.</p>

<center><img alt="yuki1.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/yuki1.jpg" width="300" height="195" /></center>
 
En invierno las montañas de Japón recuperan su grandeza. Cubiertas de nieve, se muestran desafiantes pese a que la mayoría apenas superan los dos mil metros. Lo que en verano se antojan como colinas y diminutas sierras, en invierno se muestran como abruptas e inaccesibles montañas,  que esconden su altura en una impenetrable niebla. Las intensas nevadas y el aislamiento forzado de muchos pueblos, hace pensar que realmente estamos en un país de nieve de latitudes polares, pese a que una visita por los mismos parajes en verano haría inconcebible imaginar esta situación. 

<p>Tal cantidad de nieve es un reclamo para los amantes de los deportes de invierno, y desde diciembre hasta finales de marzo miles de japoneses acuden a alguna estación de esquí. La oferta es amplia. Desde estaciones que sólo disponen de un remonte y que son algo así como una pista privada de algún hotel cercano, a modernos complejos con todos los servicios y pistas para todos los gustos y niveles. Como ocurre en el resto del mundo, el boom del snowboard ha provocado que casi todas las estaciones cuentes con un parque con saltos, rails y demás lugares para hacer filigranas en donde poder lucirse. Suelen ser de acceso libre y gratuito, por lo que los “palilleros” también pueden disfrutarlos. </p>

<center><img alt="yuki2.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/yuki2.jpg" width="300" height="225" /></center>

<p>Japón ha albergado dos juegos olímpicos de invierno (Sapporo,72 y Nagano,98), por lo que sin duda son estos los mejores lugares en donde practicar deportes de invierno. En especial Hokkaido y su estación de Niseko se ha convertido en la estación de esquí de Australia. Con vuelos directos y conexiones diarias, la estación se ha convertido en el lugar predilecto para los autralianos, por su excelente nieve y por unos servicios en donde el inglés se ha convertido en la bandera. El único pero son las bajas temperaturas de Hokkaido, en torno a -10 grados.</p>

<p>La zona de Nagano es también una buena opción. Temperaturas algo más altas, nieve de calidad, y como sucede en todas las estaciones de esqui japoneses, su poca altura hace posible esquiar entre árboles, toda una delicia. En la provincia de Nagano hay varias areas, aunque conviene evitar las estaciones más famosas como Nozawa, Hakuba47 o Shigakogen. Estaciones atestadas los fines de semana, y más caras que el resto. En la misma zona hay otras estaciones que si bien no tan famosas, tienen igual calidad de nieve, suficientes pistas para no aburrirse y en general los mismos servicios que las otras pero a mejor precio.</p>

<p>La zona de Hokuriku, y en especial la parte oeste de Tohoku (provincias de Niigata, Yamagata, Akita, etc…) son también lugares con gran concentración de pistas de esquí, aunque la proximidad del océano, hace que la nieve sea mucho más “húmeda”, y se pegue mucho más. Salvo las estaciones de Yuzawa y Zao, son estaciones sin aglomeraciones, y con mayores posibilidades de disfrutar de la gastronomía y la <a href="http://www.tokyonikki.com/www/2004/02/de_viaje_ii_yokote_matsuri.html">cultura local</a>. </p>

<p>Pero sin duda lo mejor de esquiar en Japón es el apreski. Y no lo digo por la agitada vida nocturna en bares y discotecas (inexistente) sino por la posibilidad de relajarse en aguas termales a la intemperie, o disfrutar de un <em>amazake</em>, una bebida caliente que recuerda al famoso coreano, pero de sabor más dulce y con menos gradación. Muy reconfortante.<br />
</p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/03/pais_de_nieve.html</link>
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         <pubDate>Fri, 07 Mar 2008 00:15:03 +0900</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>volta</title>
         <description><![CDATA[<p>Del concierto de Björk en el Budokan no esperaba mucho. Todavía tenía en mente la frialdad del público en el concierto de Coldplay, y el último álbum que además da nombre a la gira, "Volta", no me terminaba de convencer. Cuán equivocado estaba.</p>

<p>Desde el principio el público se entregó. Pese a ser todas las localidades sentadas, la gente de la zona de platea estuvo desde el principio de pie, y poco a poco el calor fue subiendo por las localidades más altas, hasta que finalmente todo el público se levanto y se puso a bailar en un fin de fiesta de ritmos de discoteca que hacían pedir más marcha y una visita a alguna discoteca para rematar la noche del viernes. Realmente los fans de Björk japoneses están echos de otra pasta. El pabellón a reventar, el <em>merchandising</em> casi agotado, y los reventas haciéndose de oro a la entrada. Una energía que caló en los miembros de la banda, que calificaron el concierto del viernes como<a href="http://blog.bjork.com/2008/02/23/are-they-burning-bjork-cds-in-serbia/"> <em>wild</em></a> (salvaje).</p>

<center><img alt="volt.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/volt.jpg" width="300" height="488" /></center>

<p>Y en cuanto al concierto, fue un repaso a todos los clásicos, y si no a todos, si a todas mis canciones favoritas de las que sólo eché en falta algún tema del "Selmasongs". Canciones todas ellas con un cuerpo especial, el que daban diez músicos islandenses con sus trompetas, trompas y trombones, acompañando de forma soberbia a la artista, y dando una nueva textura sonora a esos clásicos que despojados de la electrónica del estudio, sonaban mucho más cálidos y cercanos. Emocionante.</p>

<p>Un conciertazo pese a los noventa minutos justitos que duró, y en el que hubo desde un cumpleaños feliz cantado en islandés por Björk  para felicitar al teclista, hasta un guiño político cuando dedicó la última canción, "Declare Independence", a Kosovo. Aunque a esas alturas el público ya estaba demasiado extasiado como para enterarse.</p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/02/post_67.html</link>
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         <pubDate>Mon, 25 Feb 2008 23:15:42 +0900</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>anagnórisis</title>
         <description><![CDATA[<p>Se habla de lo sublime como ese momento que parece elevarnos espiritualmente en la contemplación de una obra de arte, ateridos por un sentimiento desconocido, ajeno a nosotros como el de esa inusual belleza que escapa a nuestra comprensión. Puede ser lo sublime el culmen de una obra de arte, aunque hay otro sentimiento que por cercano, se sitúa por encima de lo sublime: la familiaridad de algunas obras de arte. Una especie de anagnórisis artística que ocurre cuando en la contemplación de una obra, ves rasgos, indicios, muescas de tu propia personalidad vertida en algo ajeno, ese algo que tus manos no han creado por inoperancia entre tú consciencia y el arte manual requerido. Son obras de una familiaridad dolorosa, que sin embargo te atrapan precisamente por su cercanía y falta de perfección en comparación con la eterna permanencia de lo sublime.</p>

<p>Algo de este sentimiento lo experimento con las obras de <a href="http://matsuifuyuko.com/">Matsui Fuyuko</a>, una artista que desde que la <a href="http://www.tokyonikki.com/www/2006/03/post_9.html">ví hace un par de años</a> en ese alejado <a href="http://www.mot-art-museum.jp/">museo de arte contemporáneo de Tokio</a>, he ido siguiendo su trayectoria fascinándome con cada nueva obra. Desde aquella exposición, entró a formar parte de la galería Naruyama, una pequeñísima galería que ocupa un cuarto de apenas cuatro metros cuadrados en un antiguo edificio de viviendas reconvertido en oficinas, en Kudanshita, entre el Palacio imperial y el templo Yasukuni. En esta galería que trata con mimo a sus artistas, Matsui se ha hecho un nombre en el nuevo panorama artístico del <em>nihonga</em> con su fusión de técnicas tradicionales con sugerentes -por su fantasmagórica evanescencia- temas contemporáneos. </p>

<center><img alt="mat_cuadro.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/mat_cuadro.jpg" width="300" height="399" /><br><em>"Scattered deformities in the end". Matsui Fuyuko, 2007</em></center>

<p>Su última exposición bajo el título "Narcissus" ha recibido excelentes críticas, hasta el punto que fue portada de la biblia de las revistas de arte japonesas,<em><a href="www.bijutsu.co.jp/bt/"> "Bijutsu Techo"</a> </em>("Cuadernos de arte"), que además le dedicó casi cincuenta páginas entre entrevistas, artículos y fotografías de su trabajo. Una exposición que vista <em>in situ</em> en ese pequeño espacio de exposición que recuerda a un cuarto de estar del siglo XIX, mientras eres observado con indiferencia por el mismo señor Naruyama - dueño y señor de la galería-, propicia un ambiente en donde lo tenebroso de la exposición apenas desentona con el ambiente. Y así las miradas perdidas de los cuadros, cuerpos desmembrados o incluso el aura de suicido del bosque de Aokigahara, que inspiró uno de sus cuadros, se ven con normalidad y con verdadero placer estético. </p>

<center><img alt="mat_atelier.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/mat_atelier.jpg" width="300" height="447" /><br><em>Matsui Fuyuko trabajando en su atelier</em></center>

<p>Y justo el mismo día de clausura de la exposicón, se pone a la venta un libro de Matsui Fuyuko editado por <a href="http://www.editions-treville.com">Editions Treville</a>, una de esas rarezas editoriales de buen gusto y mejor saber hacer. Aunque si eres un sibarita de los libros de arte, quizás mejor encargar a la <a href="http://www.gallery-naruyama.com/">galería Naruyama</a> su libro edición limitada autografiado.</p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/02/post_66.html</link>
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         <category></category>
         <pubDate>Fri, 22 Feb 2008 16:30:54 +0900</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>repaso</title>
         <description><![CDATA[<p>El pasado viernes se dieron los premios de la academia de cine japonesa y como todos los años, la gala fue soporífera. Las galas de cine occidentales son un espectáculo, un derrocho de ingenio guionizado en donde se opta por la brevedad, y por un conductor dinámico y con chispa que sepa dar ingenio y frescura a la a veces interminable sucesión de caras conocidas. Sin embargo, la gala japonesa es un derroche de tedio, formalidad y preguntas estúpidas que refrendan la idea de que los guionistas de este país llevan por lo menos una década en servicios mínimos, como demuestra el hecho de que el galardón al mejor guión no distingue entre mejor guión adaptado ni mejor guión original. Doscientos cincuenta euros es lo que cuesta el cubierto de la gala, y gracias a esta cena es como consiguen los nominados aguantar esta farsa. Comienza la gala, y los nominados van subiendo al estrado en donde son interrogados por la pareja de presentadores con preguntas que van desde ¿por qué has cambiado tu peinado? a ¿cuál fue tu escena favorita?. Preguntas que diligentemente y sin gracia contestan unos nominados un poco disgustados porque no se les ha preguntado cual es su color favorito. Tras la interminable ronde  presentaciones, y ahora que ya se conocen todos, comienza por fin la entrega de premios. De nuevo la misma fría indiferencia en la presentación, y otra vez el ganador al estrado para hacer su correcto discursito. Por suerte, a estas alturas de la gala muchos ya están un poco achispados por el alcohol y dejan alguna perla, o están ya tan mamados dormidos que apenas se distingue un gracias en su breve lista de agradecimientos. Termina la gala, y la impresión es que ni siquiera las actrices pudieron lucir palmito. No se porqué extraña razón en la gala de este año casi todas las nominadas llevaban falda, enseñando unas piernas sin medias en donde con toda claridad se distinguía el feo contorno de unos calcetines recién quitados.</p>

<p>Y en cuanto a las películas, dos dramas coparon todos los premios: “Bizan” y “Tokyo Tower”. Dos dramas que no pasarán a la historia de la filmografía japonesa, en especial “Bizan”, el típico drama de muerte mezclado con recuerdos que tanto gusta últimamente en Japón. De "Tokyo Tower", mejor película del año según la academia, algo más se podría decir. Con el epígrafe de "Mi madre y yo, y a veces mi padre", la película, basada en la autobiografía homónima de Lily Franky cuenta la historia de este todoterreno de las artes, que antes del libro se paseaba por la televisión dando glamour y un toque "cultural" a los programas que le acogían. Odagiri Jo encarna el papel protagonista, haciendo de él mismo, ya que estoy seguro que de mayor le gustaría vivir del cuento "artístico" como hace Lily. Menos mal que la academia no le premió pese a estar nominado, y en su lugar concedió el premio a mejor actor y actriz a los otros dos protagonistas de la película: la madre, Kiki Kirin, y el padre, Kobayashi Kaoru, dos veteranos actores que sin duda se lo merecían. En especial Kiki Kirin, una veteranísima actriz que por fin ve recompensado su trabajo con un premio que siempre le era esquivo, gracias a una interpretación memorable. Sin lugar a dudas, la mejor interpretación femenina del cine japonés en años. Una derroche de fuerza, sensibilidad, naturalidad y pasión que por desgracia no ha transmitido a su hija, que hace el papel de joven madre.</p>

<p>De las otras películas galardonadas, "Soredemo boku wa yattenai" ("Eso no lo hice") es un soplo de aire fresco en una industria viciada por la ñoñería, y también una película valiente que denuncia el caduco sistema penal japonés. Escrita y dirigida por Suo Masayuki, famoso por su película "Shall we dance?", cuenta la historia de un joven acusado falsamente de acoso sexual en el tren, enfrentado en solitario a un sistema judicial que hace aguas. Y del resto de películas nominadas y no nominadas, se deduce que este año ha sido especialmente flojo. Este es mi repaso personal del cine japonés en el año 2007:</p>

<p>-La esperada película de Kitano Takeshi fue una nueva página personal aprovechada para relatar sus disquisiciones como creador sin importarle un ápice la audiencia, pese a que en los treinta primeros minutos hace un brillantísimo análisis a la vez que una ácida crítica, de lo que se ha convertido el cine japonés contemporáneo. </p>

<p>-Pese a que fue galardonada en Cannes, “Mogari no mori” pasó desapercibida en Japón, con una distribución muy limitada que además se vió frenada con su estreno simultáneo por televisión por cable. Aun así, es para mi la mejor película del año. Por la interpretación, por el <em>tempo</em>, y por lo arriesgado de una historia poco convencional que trata de esos marginados que son los ancianos.</p>

<p>-No hay término medio, para unos “Dainipponjin” es la película del año y para otros un engaño. Matsumoto Hitoshi, famosísimo cómico japonés, emula los pasos de Kitano escribiendo, dirigiendo e interpretando su ópera prima. Aunque la historia de monstruos gigantes arrasando Tokio no tiene por donde cogerse, y menos el estrambótico final, lo cierto es que entre combate y combate la película tiene momentos brillantes, a la vez que incisivas críticas de la sociedad japonesa. Momentos que desgraciadamente no compensan el excesivo metraje, dejando cierta desazón de lo que pudo haber sido si no se hubiera abusado de tantos combates.</p>

<p>-Otra de las películas que acaparó nominaciones, “Tennen kokekko”, es una énesima historia de amor de instituto, con la originalidad que está situada en un perdido pueblo que sólo cuenta con seis estudiantes. Ahí acaba la originalidad de una historia estival, que al igual que el calor del verano, se hace soporífera e interminable.</p>

<p>- De “Sakuran”, la película de la fotógrafa <a href="http://blog.larranaga-portfolio.com/2007/01/post_15.html">Ninagawa Mika</a>, resultó ser exactamente lo que parecía. Un colorista ejercicio visual y punto. Interpretaciones vacías, especialmente la de la modelo protagonista (llamarla actriz es decir mucho), y una historia mal dirigida y llevada sin ritmo.</p>

<p>- La segunda parte de “Pacchigi!” resultó ser más de lo mismo. Coreanos, broncas y peleas callejeras. Redundancia que esta vez no contó con el apoyo de público ni de crítica, pasando desapercibida pese a los infructuosos esfuerzos de ese soberbio Garcí a la japonesa que es Izutsu Kazuyuki. </p>

<p>Muchos más bodrios me he tragado este año que ni si quiera merecen unas líneas. Al menos, mantengo la esperanza de arreglar este año cinematográfico cuando consiga ver en DVD: la última película de Aoyama Shinji, “Sad Vacation”; “Megane”, de Ogigami Naoko, directora de la genial “Kamome shokudo”; y <a href="http://www.route20movie.com">“Kokudo 20”</a>, una prometedora road movie. Y es que pese a haber visto mucho cine japonés reciente, siempre me quedo con la sensación de que cualquier película japonesa antigua fue mejor...<br />
</p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/02/post_65.html</link>
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         <category></category>
         <pubDate>Tue, 19 Feb 2008 00:30:13 +0900</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>hombría</title>
         <description><![CDATA[<p>Desde hace más de mil años, en el pequeño pueblo de Kokuseki en la provincia de Iwate (norte de Japón), la noche del séptimo día del nuevo año lunar se celebra un <a href="http://jp.youtube.com/watch?v=FR0LarxvGIs&locale=ja_JP&persist_locale=1">festival </a>que es el orgullo de la región. Hombres semidesnudos desafían al invierno, y ajenos a la abundante nieve de la región, se lanzan a visitar el templo de Kokusekiji en una ceremonial procesión para pedir por la abundancia de las cosechas, y por la buena ventura del año entrante. Desnudos hasta por la mañana, y con la única ayuda para entrar en calor de toneladas de sake bendecido y pequeñas fogatas, estos hombres hacen penitencia por todo el pueblo, hasta que su demostración de hombría alcanza el punto cumbre cuando el sacerdote lanza una bolsa que simboliza la nación, y que traerá suerte y fertilidad a aquel que la consiga. Es entonces cuando la batalla comienza sin importarles el hielo ni el lacerante frío de la noche.</p>

<center><img alt="sominsai.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/sominsai.jpg" width="300" height="424" /></center>

<p>Es el festival "Kokusekiji Sominsai", que cada año atrae cientos de visitantes, gracias en parte a los posters promocionales colocados en muchas estaciones de trenes. Sin embargo, el poster elegido para promocionar el festival, que este año caía en trece de febrero, fue censurado. Se alega que el poster en cuestión era de mal gusto, y que violentaba a las delicadas féminas japonesas, no acostumbradas a ver hombres de pelo en pecho. Vale que el poster podría servir de reclamo para una fiesta de osos, pero su estilo un tanto hortera no es más que una forma de potenciar esa hombría de la región, de la que carecen tantos afeminados hombres japoneses. Al final y como suele suceder, la censura ha sido la mejor campaña de publicidad, y miles de japoneses colapsaron el festival de este año. Incluso el barbudo protagonista de la foto se ha hecho un hueco en la televisión japonesa, demostrando una simpatía que poco tiene que ver con la etiqueta de violador que le habían colgado escandalizadas oficinistas japonesas.</p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/02/hombria.html</link>
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         <category></category>
         <pubDate>Thu, 14 Feb 2008 13:00:09 +0900</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>peregrino en Shikoku</title>
         <description><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>

<p>Paradójicamente, para muchos el peregrinaje de los 88-templos de Shikoku no comienza en la isla del mismo nombre, sino en la cercana y principal isla de Honshu. En concreto en el Monte Koya, centro neurálgico de la orden budista creada por Kobo Daishi, y lugar en donde reposan sus cenizas. Es por tanto el Monte Koya el fin, el punto último, como bien sabía Kobo Daishi en la primavera del año 835 cuando, tras volver de un viaje que presagiaba a despedida de la imperial Kyoto, anunció el día de su muerte, y el emplazamiento donde deberían descansar sus cenizas: el monte Koya.</p>

<p>El peregrinaje de la isla de Shikoku debe de empezar por el principio, por la tierra que vió nacer a este monje budista llamado Kukai, antes de que un edicto imperial póstumo del 921 cambiara su nombre por el más conocido como Kobo Daishi. Título que le elevó a la categoría de santo nacional e indiscutible figura mística del país. Kobo significa “transmitir ampliamente las enseñanzas del budismo” mientras que Daishi siginifica “gran maestro”, y aunque ha habido muchos monjes con ese título, la simple mención de Daishi hoy en día evoca la de Kobo Daishi, el más grande de todos, y por tanto único merecedor de ese sobrenombre. Fue en Shikoku, en sus profundos bosques, sus inaccesibles montañas, o en los abruptos acantilados que dan al mar, donde Kukai descubrió el ascetismo, y el camino que debería de llevarle a su santificación. A pesar de toda la santidad y leyenda que le rodean, Kukai simplemente fue un hombre adelantado a su tiempo, un Da Vinci japonés que sobresalió en campos tan diversos como la pintura, la caligrafía, la ingeniería civil o la poesía, además de ser un gran pensador cuyas enseñanzas, algo diferentes a las que imperaban en la época, formaron una secta que es hoy en día una de las más importantes de Japón: el budismo Shingon. Acercarnos  a la figura de este ilustrado personaje no es un acto de fe ni fruto de una motivación religiosa. Es simplemente la indagación en la figura de un hombre que supo entender la idiosincrasia de su pueblo, cuyas raíces encontró en sus largos e incansables viajes por la isla de Shikoku. Un peregrinaje, que despojado de toda su carga religiosa, es un forma de introspección y de conocimiento de una realidad humana que no entiende de naciones ni de banales construcciones religiosas.</p>

<p>El objeto de este relato no es por tanto el de ofrecer una detallada descripción de los templos ni de las divinidades a las que honran, para ese fin existen numerosos libros en japonés, e incluso una guía en inglés. Tampoco será un guía detallada de información práctica sobre el peregrinaje. Para eso también existen numerosas guías especializadas acompañadas de excelentes mapas, imprescindibles para acometer el peregrinaje a pie, pero útiles también para ahorrar tiempo cuando se conduce por carreteras comarcales. Por supuesto la figura de Kobo Daishi estará omnipresente en este viaje, no en vano la inscripción en sánscrito y japonés que a modo de amuleto acompaña al peregrino en todo el viaje, reza <em>“dogyo ninin”</em>, que se puede traducir como “dos haciendo el camino” en referencia a que Kobo Daishi siempre te acompaña. Pero tampoco pretende este texto ser una biografía fiel de Kobo Daishi, ni un repositorio de sus enseñanzas budistas. Este relato simplemente pretenderá ofrecer mi mirada sobre este especial camino que por casi dos mil kilómetros me llevó por lugares sagrados, recónditos templos, e inaccesibles caminos. Un peregrinaje cargado de reminiscencias históricas, que es parte indisoluble del espíritu japonés. Un camino que debido a la falta de material en castellano, creo que merece la pena contarse. </p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/01/peregrino_en_shikoku.html</link>
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         <category></category>
         <pubDate>Thu, 24 Jan 2008 18:20:42 +0900</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>ibiza</title>
         <description><![CDATA[<p>A los asiduos noctámbulos de los clubes de Tokio, la palabra "Ibiza" es un estimulante cargado de reminiscencias de fiestas, noches sin fin, y mucho de leyenda para los no iniciados. Ibiza es algo así como la meca del tecno, el místico <em>valhalla</em> a donde ir a parar muerto de sobredosis. Un paraíso de fiestas <em>non-stop</em> en donde el tiempo se detiene hasta donde aguante el dinero. Atraídos por los cantos de sirenas ibicencas, el <a href="http://www.unit-tokyo.com">Unit</a> presentaba un inmejorable aspecto para recibir a uno de los patriarcas de las isla: DJ Alfredo. No creo que haya club en la isla en donde no haya pinchado este veterano DJ, residente en las más grandes discotecas ibicencas: Privilege, Amnesia, Pacha, Space, etc. Al él se le atribuye el haber creado el house ibicenco, un inconfundible sonido que es ya banda sonora de la isla verano tras verano.</p>

<center><a href="http://www.unit-tokyo.com/schedule/2008/01/19/119_horizon.php"><img alt="alfredo.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/alfredo.jpg" width="300" height="264" /></a></center>

<p>Quizás por mimetismo, el público japonés presentaba un aspecto muy ibicenco: Gafas de sol por doquier y mucha pose. Una fiesta de maniquíes movidos al son de la música de Alfredo, que gracias a su variado repertorio mantuvo el ritmo durante hora y media, mezclando desde los sonidos ibicencos más tradicionales, a clásicos "remixes" de Chemical Brothers, o incluso pequeños guiños de samba o tecno más minimal. El público se entregó, y a medida que se acercaban las cinco de la mañana -fatídica hora en la que empiezan de nuevo los trenes-, la gente no parecía tener ganas de moverse. Al final, todos al "búnker" del sótano B3, y el <em>staff</em> como loco repartiendo fotocopias en donde nos emplazaba a una nueva sesión <em>after-hour</em> no programada de DJ Alfredo a partir de las seis de la mañana. Espíritu de Ibiza.</p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2008/01/ibiza.html</link>
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         <pubDate>Wed, 23 Jan 2008 00:01:38 +0900</pubDate>
      </item>
            <item>
         <title>año nuevo</title>
         <description><![CDATA[<p>El 25 de diciembre acaba la navidad en Japón. Súbitamente y sin ambagajes. Mero trámite. De la noche a la mañana los adornos festivos desaparecen de las tiendas, los árboles de navidad se esfuman, y los gorros de Papá Noél desaparecen de las cabezas de los aliviados empleados de restaurantes de comida rápida. Una navidad tan corta, que sólo así se explica que en Japón comience a principios de noviembre. Tras la breve navidad, es tiempo de <em>o-shogatsu </em>(&#27491;&#26376;,), la verdadera fiesta tradicional japonesa del año nuevo, y no esa navidad importada de tintes rojos capitalistas e ilusiones empaquetadas. </p>

<p>Los adornos navideños se ven reemplazados por <em>kadomatsu</em> (&#38272;&#26494;), un adorno tradicional consistente en bambú y ramas de pino, colocados en las entradas de centros comerciales, oficinas y viviendas. Redecorado Japón en cuestión de horas, la gente aguarda las vacaciones para atrincherarse en casa con la familia, y beber y comer y volver a beber durante tres días como si la vida les fuera en ello. Tres días en donde la única salida es al templo para descubrir la ventura del nuevo año (<em>omikuji</em>), o la visita a alguno de los centros comerciales, únicos comercios abiertos y motor ecónomico del país, que en medio de las celebraciones del nuevo año han preparado las rebajas. Por lo demás, en <em>o-shogatsu</em> la gente se engancha a la televisión. Programas interminables inundan la parrilla, y humoristas y demás <em>showman</em> alternan aparaciones por una y otra cadena hasta el hastío. Si se pudiese hablar de una pasatiempo nacional en Japón, ese sería comer y ver la tele. O mejor aún, ver en la tele como otros comen. Al menos de entre toda la telebasura de esos días, hay un evento deportivo que se ha convertido en una tradición: la carrera de relevos <em><a href="http://www.hakone-ekiden.jp/">Hakone ekiden</a></em>. Es una carrera en la que estudiantes universitarios compiten por relevos para cubrir en el plazo de dos días la distancia entre Tokyo y Hakone. Unos cien kilómetros de ida y otros cien de vuelta. </p>

<center><img alt="hakoneki.gif" src="http://www.tokyonikki.com/www/hakoneki.gif" width="110" height="193" /></center>

<p>La carrera es una síntesis del espíritu japonés, y como tal atrae a millones de espectadores que se conmueven con las lesiones de los corredores. Y es que aunque cada corredor tiene que completar 20 kilómetros de forma individual, una lesión que le obligue a retirarse acabaría con el equipo fuera de competición, y sin plaza para la carrera del próximo año. Por lo que una carrera individual se convierte en una carrera de equipo, en donde todos los corredores tienen que dar el máximo para lograr que su equipo gane. Aunque al final, lo que atrae al espectador no es el resultado ni la curiosidad por ver que universidad se hará con el título (la universidad de Komazawa este año), sino el morbo de ver a unos jóvenes corredores desplomarse a pocos metros de la línea de relevo, incapaces de dar un paso más, para fundirse después en lágrimas con el resto de un conmovido equipo. Es entonces cuando se produce la comunión del espectador con ese espíritu colectivo tan de la tierra.</p>]]></description>
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         <pubDate>Wed, 16 Jan 2008 09:30:52 +0900</pubDate>
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         <title>kagurazaka</title>
         <description><![CDATA[<p>A menos de quince minutos en bicicleta desde mi casa se sitúa Kagurazaka, una larga cuesta que empieza frente al puente Ushigome (estación de Iidabashi) y que termina con la salida más alejada de la estación de Kagurazaka. Antiguamente un popular barrio de geishas, hoy día ha sido tomado por la colonia francesa. En sus alrededores se sitúa el Liceo y el Instituto francés, además de concentrar la mayor oferta de restaurantes franceses de todo Tokio. Y como suele ocurrir en Tokio con la etiqueta “francés”, el barrio hoy día es considerado un lugar de moda y elegante. Lo cierto es que hay buenos restaurantes y cafés por doquier, y no sólo de comida francesa. Famosa es una pastelería de Fujiya, por ser la única en Japón que produce <em>Peko-chan yaki</em>, un dulce con el famoso <a href="http://scientia.japonismo.com/El-enigma-del-logo.html?var_recherche=peko">carácter </a>de la compañía. Hay ademas un izakaya (bar de tapas) en donde comer un más que decente guiso de tortuga (<em>suppon</em>), una pequeña tienda donde disfrutar de unos nikuman (bollos chinos rellenos de carne) jugosos y extragrandes, y una escondida creperie en donde degustar auténticos crepes, y no sucedáneos como los que venden en Harajuku. Aparte, basta con perderse un poco por alguno de los pequeños callejones laterales a la calle principal, para descubrir restaurantes y cafés decorados con mimo y estilo, aislados del bullicio. </p>

<center><a href="http://otonanonurie.image.coocan.jp/"><img alt="kagura.jpg" src="http://www.tokyonikki.com/www/kagura.jpg" width="300" height="202" /></a><br><em>Kagurazaka en la época Edo</em></center>

<p>Entre semana, la calle se llena de hombres de negocios vestidos de negro, que en interminable procesión por todos los bares, buscan una evasión etílica que les libere de sus interminables jornadas en alguna de las oficinas cercanas. Pero el fin de semana la calle se vuelve peatonal, y los borrachos y sus vómitos dejan paso a un ambiente festivo de tiendas que salen a la calle, jóvenes parejas prometiéndose amor en francés, y ancianos un poco descolocados en un barrio que les empieza a ser ajeno. </p>

<p>Pero mi lugar favorito de este barrio es su pequeño teatro de Noh, llamando <a href="http://www.kanze.com/"><em>Kanze Kyukokai</em></a>, lugar consagrado al Noh desde 1849. En este teatro de reducidas dimensiones, la cercania a los actores hace si cabe más intensa la experiencia de este bello teatro. El peso de las vestimentas se hace palpable, al igual que el esfuerzo de sostener rígidas poses; esfuerzo vislumbrado a partir de pequeñas gotas de sudor que escapan por los bordes de las máscaras. Incluso la monótona salmodia acompañada de la temblorosa flauta, se nos clava brutalmente en el alma. Son acordes crudos, naturales, de esos en los que la llamada de la selva, de los insitintos al fin, nos perturban despertándonos nuestro hombre primitivo. Sin embargo, el refinamiento de los movimientos y la elegancia de los ropajes nos crea una paradoja que afortunadamente nos retiene en este mundo civilizado. Es la magia de la danza, y la experiencia extásica del arte en estado puro, sin sublimar. </p>

<p>Aunque son muchas las sesiones de este teatro, en las sesiones de mediodia la luz que se cuela por los pequeños ventanucos resta magia a este teatro de máscaras. El Noh, como teatro fantasmagórico que es, debe de verse en la penumbra. Las máscaras entonces cobran vida por medio de sus reflejos nacarados, y las apariciones presentes en casi todas las obras, nos infunden miedo y respeto. Y sólo después de haber experimentado el teatro, nos acercaremos con el corazón encogido a cercano templo sintoista de Akagi , para descubrir que ahora, capaces de descifrar parte de la simbología sacramental japonesa, el recinto sagrado nos causa el mismo efecto que experimentamos al entrar en cualquier centenaria catedral...</p>]]></description>
         <link>http://www.tokyonikki.com/www/2007/12/post_63.html</link>
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         <category></category>
         <pubDate>Thu, 27 Dec 2007 21:20:34 +0900</pubDate>
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